lunes, 22 de marzo de 2010

Los maestros olvidados: VIUTI

VIUTI
(1944-1989)

Era el seudónimo (suena como la pronunciación de la palabra inglesa beauty: belleza) de Roberto López, arquitecto que dejó su profesión artística por otra —según él— de igual jerarquía, pues cuando se le comentó que “la historieta suele ser considerada como un género menor o marginal”, explicó: “Pero eso ocurre porque es una recién llegada al mundo de la cultura, de la mano de los medios de comunicación. Pero ya se está comprendiendo que es un género en sí mismo, cuyas posibilidades dependen, como en literatura y en plástica, únicamente de las del creador”.


POR GERMÁN CÁCERES

Viuti, según foto de 1988.

A los veintiún años publica sus primeros trabajos en Tía Vicenta, y luego lo hace en María Belén, Tío Landrú, Adán, Satiricón, Mengano, Chaupinela, Humor®, El Ratón de Occidente y Panorama. En La Nación dibuja una tira muda, Hagamos el humor, pero su consagración definitiva se produce a partir del 2 de enero de 1980, cuando en la contratapa del diario Clarín, su historieta Teodoro y Cía. reemplaza a la legendaria Mutt y Jeff, de Bud Fischer. El Estudio de Arte Andrómeda de Trento, Italia, le otorgó mención especial en el Concurso de Sátira y Humor (1986), y en una de sus entrevistas declaró que sus maestros fueron Alberto Breccia y Carlos Garaycochea.

Teodoro & Cía, tira del diario Clarín. Como se puede apreciar en las tres tiras, publicadas en los años 80, se abordan temas que hoy siguen vigentes.

Viuti es un auténtico cartoonist, es decir autor de chistes gráficos mudos y de cuadro único, pero, a veces, agrega más cuadritos o alguna línea de diálogo exenta de globo. En ocasiones, elimina los marcos de las viñetas. En el libro Quién es Viuti? se puede apreciar su grafismo sintético —que abreva en Jules Feiffer—, el cual se basa en una línea de trazos mínimos, cuyas manchas de negro sirven para indicar mallas u otras pequeñas prendas. Su esquematismo suele rozar la abstracción, dado que sólo esboza contornos.
Su humor, siguiendo fielmente al espíritu del cartoon, es de una ingenuidad total. Por ejemplo, un individuo se suicida ahorcándose con las sogas de un mástil, y la bandera queda a media asta. En otro chiste, una mujer se colocó ruleros en el pelo de la cabeza y en el de la pelvis. Y no vacila en subir el tono y mostrar a un señor sentado en el banco de una plaza fumando una pipa cuya cazoleta está curvada hacia abajo (como la clásica de Sherlock Holmes), pero ésta se yergue al mismo nivel de la boquilla cuando ve pasar una chica de estupenda silueta.


Teodoro & Cía.

En No pido la palabra repite la fórmula y algunos de sus chistes llegan a ocupar la página entera. Aquí su humorismo se torna surreal, como al dibujar a un equilibrista que en un circo vacío cuelga la ropa lavada en el alambre tensado que atraviesa el centro de la pista. O cuando un turista embelesado saca una foto a una pintoresca cascadita que cae desde el pico de una montaña, en la cual un caballo está orinando. O en la viñeta donde un artista pinta un paisaje lluvioso en su dormitorio porque está mirando la ducha del baño, que es su fuente de inspiración.
En El sexo de Viuti su sonrisa no sólo se vuelca a la historieta, sino que se torna desinhibida. En “Un lugar tranquilo” un individuo lleva a una mujer a un hotel alojamiento, pero ella se niega a mantener relaciones. Resignado, después de acompañarla hasta la casa, entra en el baño de un bar, se mete en uno de los cuartitos, y cuando sale se lava apresuradamente las manos y opina: “Uno a veces no se da cuenta que para casi todo, la solución está en sus manos”.

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Reinaldo & Cía, en Humor 93, 1982. Una peculiar historieta, en la que el autor parodia a su personaje de Teodoro y Cía, donde se muestra el paso de los años.

En “Diván cama” una psicoanalista intenta que su paciente supere su retraimiento sexual y se acuesta con él en el diván, pero no se llega a consumar el acto porque al sonar una chicharra ella dice “Expiró el tiempo de la sesión”, mientras que él declara “Otra mina que me saca plata y al final no pasa nada”.
Como se dijo más arriba, Teodoro y Cía es su tira más conocida, y transcurre en una oficina en la que intervienen sus clásicos componentes: ejecutivos, jefes, secretarias, empleados, mecanógrafas, el cadete Teodoro y vendedores de sándwiches y gaseosas. Es sin dudas costumbrista, pero también puede entenderse como una sociología de cierta vida cotidiana, en la cual la única mancha negra es la del mechón que le tapa los ojos a Teodoro. A los de los otros personajes los representa con dos puntitos y la simplificación se exacerba ya que un rectángulo sirve tanto para sugerir un fichero —si está vertical— como un escritorio —si se lo exhibe horizontal—. La situación se desarrolla en cuatro o cinco cuadritos, el último de los cuales provoca la risa por la reflexión de un personaje, generalmente Teodoro.



Los Superados, en Humor 42 y 46, 1980

La historieta pone al descubierto el sentido antidemocrático de las organizaciones empresarias, en las que existe por parte de los altos puestos un desprecio visceral hacia los subalternos, a quienes reprimen. Pero a su vez esos mismos funcionarios se someten vergonzosamente ante sus superiores jerárquicos. Y asimismo surge a flor de tierra la tremenda injusticia que se manifiesta en la tremenda desigualdad de sueldos entre los de arriba y los de abajo.
La historieta se concentra en la crisis económica que parece ser algo incorporado en forma definitiva a nuestro país desde la dictadura militar. El mismo Viuti dijo: “llegó un momento en que el humor, siempre dentro de las limitaciones de las circunstancias, significó prácticamente la única posibilidad de expresarse políticamente que nos quedaba a todos”. Desde esta tira corrosiva se señalaba la desindustrialización, la censura totalitaria y la existencia de desaparecidos. Como apunta Marcelo Birmajer, “con mil limitaciones, reunió en su tira, durante el proceso, denuncia y risa (…) Teodoro se dice: ´Y bueno…lo que no pudo ser hoy será mañana. Total este proceso no tiene plazos ni objetivos.´”


Mengano 22, julio 1975

Pero el humor desternillante de Viuti también provoca una mueca entre escéptica y amarga por la sombría realidad social del país que, sin decirlo abiertamente, aplica a toda la historia argentina. Es como si la democracia no hubiera encontrado la vuelta para concretar un bienestar económico: por eso Teodoro no deja de mencionar la misiadura. Y en un cuadrito reflexiona: “Aunque sea por un rato me tengo que desenchufar de la deuda externa, la inflación, el Fondo Monetario y todo ese despelote, o voy a terminar rayado”.
La síntesis estilística de Viuti permite que los diálogos acentúen su contundencia para referir un sistema opresivo que denigra al ser humano. Y la figura y función del cadete Teodoro lo erigen en vocero de la problemática de la oficina. Es el menos comprometido, el único que puede observarla críticamente y salvarse de esa chatura aplastante que adquiere rasgos de alienación al no aparecer los dueños del capital: en definitiva, los oficinistas no saben a quienes venden su trabajo. Como precisa Juan Sasturain: “el cadete —por edad, por responsabilidad— está teóricamente de paso, y mentalmente también. Es el único que tiene la distancia suficiente como para espejar ese ´A puerta cerrada´ del que puede (podría) salir. El resto, no”.
Teodoro y Cía. es uno de los puntos más altos de la historia del humor gráfico argentino. Retrata con tanto acierto una época y un estado de ánimo, que creemos con firmeza que tiene asegurada para siempre su vigencia.


Germán Cáceres
Selección de imágenes: A. Aguado


Satiricón 18, mayo 1974

Bibliografía

Birmajer, Marcelo, Historieta: la imaginación al cuadrado, Ediciones Dialéctica, Buenos Aires, 1988.
Cáceres, Germán, Charlando con Superman, Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1988.
El sexo de Viuti, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1987.
Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
http://www.historietasdeayer.com.ar: “Viuti”
http://www.museodeldibujo.com: “Biografía/Roberto López (Viuti)”
http://www.oni.escuelas.edu.ar: “La década del ´80: La localización de la historieta nacional”.
http://www.sepaargentina.com.ar: “Roberto López-Desde 1965, el humorista Viuti…”
Quién es Viuti?, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1976.
Sasturain, Juan, El Domicilio de la Aventura, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1995.
Steimberg, Oscar, “La historieta argentina desde 1960”, en Historia de los comics, dirigida por Javier Coma, Toutain Editor, Barcelona, 1982-1983.
Viuti, La historieta de la democracia, Hyspamérica, Buenos Aires, 1988.
Viuti, No pido la palabra, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1982.
Viuti, Teodoro y Cía., Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1981.
Viuti, Teodoro y Cía. /2, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1981.

martes, 16 de marzo de 2010

Historieta Patagónica en los años 90: El Espejo

Para los lectores que les interese la historieta argentina creada en todos los puntos del país, se está digitalizando una selección de los 89 números de “El Espejo. De los dibujantes del sur”, publicado en los años 90. Por sus páginas transitaron unos 60 autores de Patagonia y diversas provincias argentinas, y contaba con una tirada semanal de 15 mil ejemplares. Cuando en el país la historieta desaparecía, en Patagonia vivíamos un auge.
“El Espejo” nació de la mano de varias revistas patagónicas que comenzaron a editarse a fines de los años 80 y principios de los 90: “Alquitrán” (Neuquén), “El Sistema” (Allen, Río Negro”), “Duendes del Sur” (Comodoro Rivadavia, Chubut) y “El humor de La Semana” (Caleta Olivia, Santa Cruz).


Muestras de algunas tapas del suplemento

Entre los diversos colaboradores se cuentan varios estables de Historieta Patagónica-LaDuendes y otros de publicación esporádica, como Chelo Candia, Tavo, Leonardo Heredia (con apenas 10 0 12 años), Rodrigo Gorosito y Diego López de Murillas. Lo dirigía Alejandro Aguado.
La movida historietística de Patagonia, en los años 90, es poco conocida a nivel nacional, y es por ello que se está trabajando en la digitalización, para que cualquiera pueda conocer lo que se creaba por aquellos años al sur-sur del continente americano.
De esto hace más de 15 años.
Dentro de unas semanas estará disponible para su descarga gratuita desde este blog.




Muestras de páginas de El Espejo


Muestras de contenido de El Espejo

lunes, 15 de marzo de 2010

Entrevista: Edu Molina

Edu Molina es un dibujante de una muy extensa trayectoria y obra, y ex alumno de un prócer de la historieta mundial como Alberto Breccia. Publicó en varias revistas emblemáticas como la primera Fierro y La Parda, una revista clave que albergaba a muchos autores emergentes y que, como muchas otras buenas publicaciones de los años 90, se extinguió sin conseguir la masividad que merecía.
Molina también dibujo un personaje que hoy ya forma parte del inventario de clásicos nacionales de los últimos tiempos: Animal Urbano, que se publicó en revistas y libro.
Desde comienzos del siglo XXI reside en México y tenemos la suerte de contarlo como colaborador de Historieta Patagónica.




Edad, lugar de nacimiento
La plata, nací en diciembre del ´69

Desde cuándo y por qué el gusto por el dibujo y el humor.
Esta debe ser una respuesta repetida, pero sino mentiría, me gusto desde siempre, de bastante chico leía las revistas de Columba, que en el pueblo de mi vieja (Salto, pcia de Bs As) eran una fija en las siestas, y me acuerdo que solía memorizar los nombres de los autores y hasta reconocer los estilos. Después apareció Skorpio que fue como subir un escalón en cuestiones de calidad (aunque El Tony tenia Savarese que era de las mejores), cuando tenia unos 13 años la revista humor empezó a publicar "Los Inmortales" de Enki Bilal, un año después arranco la Fierro y quede para siempre prendido acá.

¿Cuándo comenzaste a publicar y en qué medios?
A eso de los 14 se me ocurrió empezar a buscar gente afín, lo primero fue un fanzine (había varios en aquellos años), que se llamaba "Agujero Negro" fue raro, eran todos fanáticos de Bukowski y yo que el libro mas zafado que había leído era "Platero y yo", después jodiendo en las revistas del centro de estudiantes de Bellas Artes donde éramos unos cuantos (Reggiani y Grillo, entre algunos) que nos interesaba la cosa y donde me dejaran meterme.




Publicaste en revistas hoy emblemáticas como la vieja Fierro y La Parda ¿Cómo fue la experiencia de publicar en ellas?
Sacar algo en Fierro era tocar el cielo con las manos, creo que todos te vana decir lo mismo, nunca volví a ver una revista tan buena, sobre todo de la época en que Sasturain era director. Lo de La Parda fue una muy buena experiencia, éramos todos jóvenes, nos daban ese espacio y estuvo bien. Igual creo que coincidió justo con una mala época, en la que las revistas se fueron todas al tacho casi simultáneamente y no fuimos le excepción.

Fuiste alumno del gran Alberto Breccia ¿Qué nos podrías contar acerca de tu experiencia con él?
Puf... que decir... del viejo como artista mejor no digo nada porque ya se ha dicho mucho y muy bien. Personalmente era un tipo muy humilde y afectivo también, te cuento una que me acuerdo, cuando empezamos, año ´88 cobraba bastante, pero era Breccia, lo valía, pero justo en el ´89 la hiperinflación se desato ese verano, cuando volvimos el viejo no aumento casi nada, solo para que podamos seguir estudiando con el, era un gran tipo, ya se sabe. Una gran virtud que tenia enseñando era que te motivaba mucho, estando ahí te daban ganas de hacer cosas. Escucharlo hablar era un placer. Y tenia su carácter, eh?.

Los alumnos de A. Breccia hicieron la revista "El Tripero", una de esas publicaciones claves de los 90. Vos no participaste en ella ¿Por qué?
Si no estoy mal informado, esa revista fue el resultado del vacío que les dejó el maestro cuando murió, él todavía seguía dando clases en su casa de Haedo, yo en ese entonces ya no iba ,no me acuerdo porque, así y todo llegué a conocer a casi todos los "Triperos" (Le pusieron ese nombre porque ése fue uno de los trabajos de Breccia antes de dedicarse a dibujar).


El Sombra, personaje que publica en Historieta Patagónica.

En cambio veo que si participó el que parece ser tu hermano, Diego. ¿Tenés un hermano dibujante?
Asi es y vive acá en Mexico también, hace como 11 años, en mi blog hay un enlace para el que quiera ver su laburo, se los doy para aquél fiaca que no quiera tomarse el trabajo de pasar por el mío:
http://diegodibujetis.blogspot.com/

Cómo era la forma de enseñanza de A. Breccia. ¿Les hablaba únicamente, les llevaba ejemplos, etc?
El nos daba un guión a todos, el mismo, que por lo general era una adaptación a algún cuento fantástico, del que cada uno sacaba su propia interpretación. Cada cual empezaba a trabajarlo con bocetos y cuando nos juntábamos el que exponía explicaba su visión y el resto opinaba y se debatía, por supuesto por lo general la última palabra la tenía Don Alberto. Se trabajaba más sobre la narración que sobre el dibujo en sí aunque obviamente sí había correcciones a los cuadros.


Fragmento de historieta en La Parda 2, 1990.

En los 90 hiciste una serie con el personaje Animal Urbano (compilada en libro por Domus) ¿Cómo fue la experiencia y que tal funcionó?
Fue buena, siempre la estuvimos peleando y finalmente la última crisis nos dio el golpe de KO. Pero a AU lo veo así como es el personaje, una lucha a brazo partido en condiciones desfavorables.

(Nota: Animal Urbano tuvo varias etapas: los cuatro primeros números se editaron entre 1993 y 1994 por Furor Historietas. A partir de 1997, por intermedio de Furor Historietas se publicaron doce números. Desde 1999 fue autoeditada por los autores. Finalmente Domus editó un libro con el personaje, en 2006)

¿Qué son la historieta y la ilustración?
Ser historietista es como ser un director de cine sin problemas de producción, uno puede hacer explotar un avión o escenificar cosas que serian costosísimas y lo hacemos apenas gastando papel y algo de tinta, somos unos bacanes en ese sentido. La ilustración... no se bien que responder acá, es un termino muy grande si tomamos en cuenta que Molina Campos, Chichoni, Moebius, Sabat, Carlos Alonso y Castagnino pueden entrar en esta categoría. Supongo que es gente dibujando con libertad que se ahorra el trabajo de colgar sus cuadros en una galería.


Tapa del libro editado por Domus en 2006, con la serie Animal Urbano.


Páginas interiores del libro editado por Domus

¿Existen diferencias con los temas que se abordaban en los 90, respecto de los que se trabajan hoy en día? ¿En los estilos de dibujo?
En los ´90s desembarcaron los Superhéroes y eso nos impacto mucho, nos dedicamos mucho a eso, creo que ahora dejamos de ver tanto para allá (aburren un poco cuando la dosis es grande), hasta me parece que se esta volviendo la mirada hacia adentro, hacia nosotros, y eso me gusta mucho. Hace poco anduve por allá y me compre muchos álbumes todos sacados en argentina y me pareció una muy buena señal, aunque siga siendo mas por amor al arte que otra cosa.

¿Qué temáticas son las que más te gusta abordar y por qué?
Me gusta mucho la serie negra, ya sea en forma de parodia como el Sombra o mas "en serio", pero en general me gusta dibujar lo que venga, los desafíos, o sea los temas a los que no le entro bien me atraen aunque un poco de susto me dan.

Desde hace varios años residís en México ¿Por qué te fuiste y qué diferencias existen de trabajar allá con el dibujo, respecto de Argentina?
Me fui justo con la crisis del 2002, vine un poco por la aventura y ya me quede. Acá el laburo, lo que se dice para vivir lo hago en publicidad, o sea, nada que de una satisfacción estética. Hay algo de trabajo como ilustrador pero no es tanto y la historieta esta bastante muerta, a pesar de haber muy buenos dibujantes (Bachan, Ricardo Pelaez y varios mas), aunque el "ambiente" de los dibujantes es muy chico.



Fragmento de historieta con guión de Nahon y dibujos de Edu Molina en La Gratarola 1, 1994.

¿Qué autores considerás que se haya olvidado y que se los debería tener más presentes?
Y, bastantes, Zaffino por ejemplo, siempre me resulto un mostro, pero si vas a una comiqueria, prácticamente no podes conseguir nada de él, ni de Lito Fernandez (Breccia hablaba maravillas de el), ni de Moliterni, que dibujaba "Watami" con HGO, y mejor paro acá porque si abro el arcón me aparecen mil mas y eso sin contar los que no conocí.


Tenés una producción muy grande, que se acrecienta todo el tiempo, para comprobarlo solo basta mirar tu blog. ¿Cómo es tu forma de trabajo, cuánto producís al mes? ¿Qué hacés por placer y qué por trabajo?
La verdad que siempre pienso que me falta trabajar más, lamentablemente tengo que comer y la publicidad cumple con ese cometido pero me saca horas en las que me gustaría trabajar en cosas mías, aunque no me quejo, eh?. No sé cuánto hago por mes, si bien trato de ser lo más metódico posible, a veces las ganas no aparecen y es mejor ir a tomar algo con un amigo y hablar de boludeces hasta que vuelva la "inspiración". Todo lo que sea ilustración y comic, me lo paguen o no siempre va a ser placentero hacerlo, el concepto de trabajo como lo conocemos en general, aunado a sufrir a cambio de plata viene de la publicidad donde rara vez tengo una alegría estética.

¿Cómo lector, qué historietas leías y lees? ¿Tenés preferencia por alguna línea gráfica en particular o lees de todo?
Siempre que voy a comprar algo, que es casi nunca, (acá en Mexico hay superhéroes y manga del pedorro, con decirles que una vez fui a una comiqueria y cuando pregunte por Hugo Pratt me dijeron "¿quien?"), voy con la idea de comprar algo nuevo pero siempre salgo con lo mismo: Bernet, Will Eisner, Mandrafina, los Breccia, Hugo Pratt, etc.


Tapa de capítulo del personaje Animal Urbano, editado en formato comic book, 1994. Con guión de Guillermo Grillo y dibujos de Molina.

A veces pareciera que la obra de los autores y su consecuente reconocimiento o no, valiera más o menos según en qué medio publiquen, o si publican en el país o el exterior. Esto es así? Si es así. ¿Por qué te parece que se da de ese modo?
No se bien si es así o no, pero de serlo seria por una parte de nuestro pensamiento tercermundista y según el cual uno triunfa si esta en Europa o EEUU, este pensamiento excede el mundo de la historieta y abarca todo.

¿Qué lecturas y autores recomendarías a los lectores?
Además de los autores antes citados, hay unos a los que releo y releo, "Maus" de Art Spiegelman y "Adolf" de Ozamu Tezuka, y si quieren leer la Biblia compren "Mort Cinder" de Oesterheld- Breccia.

¿Sugerencias para los autores que se inician?
Que se concentren en el papel en blanco que tienen enfrente, que del futuro no se sabe.

¿Cómo ves el panorama de la historieta en la actualidad?
Lo antes dicho, veo también que como sacamos futbolistas sacamos dibujantes, y es bueno ver que todavía no han liquidado nuestro amor por esto, solo hay que esperar a cuando seamos primer mundo y podamos tener las editoriales que necesitamos y merecemos.

Entrevista: Julio Parissi

Julio Parissi es un autor nacido en Uruguay, muy conocido en Argentina, a partir de su extensa trayectoria como dibujante y guionista, tanto de historietas como de TV. Entre los numerosos medios nacionales en los que publicó, se cuentan las míticas Satiricón, Humor, Sex Humor, entre otras. En Uruguay fue director de reconocidas revistas de humor y publicó sus trabajos en varios países. La siguiente es una entrevista a uno de los grandes autores de la historieta y el humor gráfico.


Foto en Satiricón, 1984. De izquierda a derecha: Atrás, parados: Enrique Symms y Aníbal Litvin.
Atrás, sentados: Irene Vaamonde, Cristina Civale, Eduardo Villar, Fidel Chiatto, Rubén Ríos, Matilde Sánchez. Adelante, sentados: Julio Parissi, Tuqui, Carlos Guarnerio y Miguel Gruskoin.
Historia de la foto: Esa foto tiene una historia particular. En la pared del fondo hay un cartel que dice "Los amo", compuesto por varias cartulinas. En esa época eran comunes los atentados o cartas explosivas. Llegó, vía correo, un gran paquete a la redacción y Oskar Blotta no se animaba a abrirlo. Luego de un par de días, alguien tomo coraje y lo abrió. Adentro había una enorme cartulina plegada con esa frase escrita. Aliviados del susto, para festejar decidimos ponerla en la pared y sacarnos una fotografía.

Nombre, edad, lugar de nacimiento y residencia
Julio César Parissi, 24 de julio de 1945, Montevideo, Uruguay.

¿De dónde o cómo proviene el gusto por el dibujo?
Soy el menor de seis hermanos, con mucha diferencia de edad con los mayores. A la edad de tres o cuatro años veía que ellos dibujaban maravillosamente bien —ninguno fue dibujante, pero mi fantasía lo veía así—, me deslumbraban, y yo intentaba ser como ellos. Junto con mi hermano mayor, que tenía una paciencia infinita, nos poníamos a dibujar horas enteras, todas las noches, y cuando él se cansaba yo seguía, porque nunca lograba hacerlo tan bien como quería. Con los años me di cuenta que, además de tener la posibilidad innata de transformar una idea abstracta en una figura, lo importante para tener buenos resultados era la insistencia en el trabajo. Además, al mismo tiempo de dibujar, escribía e intentaba ser un narrador de cuentos desde que tuve conocimientos del abecedario y las primeras oraciones. Ambas disciplinas siguen siendo el eje de mis trabajos y sigo insistiendo para lograr que me salgan bien. Quizás algún día lo logre.

¿Cuándo y dónde comenzó a publicar historietas y humor?
En 1961, a raíz de unos chistes que me publicaron en un periódico estudiantil, me empezaron a llamar para hacer chistes en diarios y para ilustrar tapas de discos en una empresa donde estuvieron varios años Hermenegildo Sábat y Ayax Barnes antes de venirse ambos a Buenos Aires. A las ilustraciones de discos siempre trataba de ponerles un toque humorístico. Al mismo tiempo, también tenía un pequeño taller de decoraciones comerciales que me daba sustento económico. A la edad de 23 años me vine a Buenos Aires como un destino ineludible para mi profesión y desde aquí seguí con ambos trabajos, el taller de publicidad (en el ámbito de Promociones) y el dibujo.



Fue uno de los protagonistas, de los que solían frecuentar las páginas de editorial La Urraca, a través de revistas como Humor, Fierro o la versión Hora Cero de esa editorial. ¿Cómo era trabajar allí, existía mucha libertad?
Trabajé en casi todas las revistas de Ediciones de la Urraca (salvo alguna que no recuerdo). Mi trabajo consecutivo era para Humor y Sex Humor, en las que tenía asignadas páginas concretas. En general dibujaba mis guiones de historieta, ilustraba guiones de otros y escribí, durante un tiempo largo, los guiones de series de historietas de Tabaré, como las Historias Futboleras y Max Calzone.
Justamente, en Ediciones de la Urraca existía una libertad total para hacer nuestro trabajo. Es un sistema muy interesante por varias razones: una, porque sabemos que podemos explayarnos en lo que queremos decir y cómo decirlo, sin limitaciones; dos, al tener esa libertad nos obliga a hacer lo mejor que sabemos ya que, si no es bueno, no podemos decir que fue porque no nos permitieron hacer lo que queríamos; y tres, porque esta libertad hace que la oferta de humor y contenidos de una publicación sea tan diversa como colaboradores tiene la revista. Cuando un director restringe la libertad de sus colaboradores, la revista termina saliendo con un único tono humorístico, con una única manera de enfocar los temas, y así se torna aburrida.

¿Se conocían entre todos los autores, se frecuentaban?
Como en todo trabajo, se forman pequeñas comunidades, ya que no todos los que ejercen una misma profesión tienen igual temperamento, igual carácter o sueñan con las mismas cosas. En los lugares donde trabajé siempre me junté con no más de cinco o seis compañeros, con los cuales almorzábamos o teníamos salidas en conjunto. Esa costumbre la ejerzo hasta hoy y la amistad es un poco el motor de mi vida, más allá del trabajo y la vocación. Uno se junta con aquellos que saben que perder un poco el tiempo frecuentándonos es una manera de ganar vida.


Tapa para Humor

Se maneja tanto en el dibujo del humor gráfico como en la historieta, con un dibujo más serio, más realista. ¿Cómo se da ello y cómo es trabajar con cada uno?
Vengo de la plástica, por lo cual siempre me pareció natural que pueda hacer un dibujo realista. Alguna vez, quienes me conocían por mis dibujos humorísticos, se asombraban cuando veían un dibujo realista. Muchos creen que el dibujo humorístico nace de la imposibilidad del dibujante de “dibujar bien”. Pocos se dan cuenta que, en una gran cantidad de casos, es una opción del artista, no una carencia.
Trabajar el dibujo humorístico es menos estresante que el dibujo realista, ya que buscan dos fines diferentes. El humor es un golpe instantáneo, cuanto más rápido, más eficaz. La historieta realista atrapa por el ambiente que crea y que se alarga a través del relato, donde el pulso del guionista y del dibujante debe estar tensionado al máximo para no perder ese hilo conductor.

Publicó en el exterior ¿en qué países y medios?
En revistas, publiqué concretamente en el Uruguay, España e Italia. Para el Uruguay, publiqué y dirigí las revistas de humor “¡Berp!”, “Tío Jorge” y “Tío Taba”, y la de historietas “Alien”, que salían semanalmente con el diario “La República”, de Montevideo. Para España publiqué en “Tótem” y para Italia en las revistas de la editorial Eura, en las que, además de dibujar, hice durante varios años guiones para dibujantes argentinos de humor y realistas, como Tabaré, Mandrafina y Canelo, entre muchos. En la mayoría de los casos, hacía el guión, lo entregaba y ellos se encargaban de elegir un dibujante para hacerlo, por lo cual no sé quiénes son todos los dibujantes que ilustraron mis guiones.
Si publiqué en otros países, no lo sé; quizás alguno tomó mis trabajos prestados y no me avisó. Suele suceder, porque me ha pasado en la Argentina. En libros, publiqué directamente en el Uruguay y en España, pero los libros que me editan en la Argentina se distribuyen por toda el área de la lengua española, incluida España.



En Uruguay dirigió una revista de humor que tuvo un gran éxito ¿podría contar un poco sobre la experiencia?
La experiencia uruguaya podría titularse “La necesidad tiene cara de hereje”. Corría el año 1988 y la hiperinflación cercenaba día a día nuestros ingresos. Un grupo de Humor —éramos unos seis— decidimos tratar de conseguir trabajo en el exterior. Un lugar fue Italia, donde pude trabajar durante diez años, y otro fue el Uruguay, en el que lo hice durante diecisiete años. En el Uruguay ofrecimos nuestros trabajos, en un paquete cerrado con forma de revista, a “La República”. La idea fue aceptada y fui el encargado de la dirección y coordinación, ya que conocía todos lo referente a redacción y armado de una publicación (lo había hecho en otras épocas). Así, estuve viajando semanalmente durante años —eran años anteriores a Internet— de Buenos Aires a Montevideo, tres días en Montevideo, cuatro días en Buenos Aires. La revista era “¡Berp!” y un año después le ofrecí al diario la revista de historietas “Alien” que tuvo corta vida, ya que algunos funcionarios de la empresa consideraban que las historietas son machistas y, por lo tanto, nocivas. Más adelante, dejé de viajar tanto porque todo se arregló vía mails y mis idas fueron mensuales. Esto duró hasta 2005, año en el que renuncié a seguir.

También es poeta y tiene publicados varios libros ¿se cruza la escritura con el trabajo de historietista?
Tengo varios libros de poesía, algunos en conjunto con otros poetas, y un par de libros de narración ficcional.
La literatura no se cruza con el guión ya que pertenecen a dos medios distintos. Este es mi criterio, aunque sé que no es entendido por muchos. Considero que la historieta pertenece a la comunicación y la literatura al arte. La confusión de la mayoría proviene del hecho de que la comunicación, en este caso, tiene de base el arte —uno es “artista plástico” o “escritor”—, pero pensar que arte y comunicación son la misma cosa es lo mismo confundir a un farmacéutico con un investigador químico o a un médico con un biólogo. Sería largo de explicar, y aun así no quedaría del todo claro, me sospecho.


Bernardo Neustad

Del mismo modo, es guionista, para lo cual trabajó para Italia o escribiendo los guiones de recordados programas de TV como Hiperhumor o La Biblia y el Calefón, de Jorge Guinzburg. ¿Cómo se definiría, ante tal amplitud en las especialidades en las que trabaja?
Ése es mi drama: ninguna etiqueta me viene bien. Claro, es un drama acotado, no me desvela, ya que ninguno es tan importante para desesperarse porque los demás no tienen claro cuál es su etiqueta. Como decía William Blake: “Frente al Universo, ninguna actividad humana es importante. Lo importante es la voluntad de hacerla.”

¿Qué autores considera que se hayan olvidado y que se los deberían tener más presentes?
Los dibujantes que la gente se olvida y que para mí son formidables es algo que me da pena. Un poco por ese olvido ingrato y otro poco porque la gente se pierde de disfrutarlos. Los lectores se acuerdan de muchos, aunque ahora no tengan mucha actividad visible, como Grondona White, pero me vienen a la cabeza Limura y Ceo, dos talentos completos como humoristas y dos finísimos dibujantes como hay pocos en la Argentina y que están bastante olvidados por la gente. También me disgusta que grandes humoristas, como Tomás Sanz, sólo sean recordados como directores de publicaciones y no como enormes talentos haciendo crónicas humorísticas. Pero, el mundo es como es, y el olvido siempre es más extenso que el recuerdo.


Ilustración humorística a dos páginas, para la revista Humor.

¿Es lector de historietas? Si es así, ¿qué leía y lee? ¿Tiene preferencia por alguna línea gráfica en particular o lee de todo?
He dejado de leer nuevas historietas, no así el humor, del que siempre estoy atento. Las historietas que llenaron mi alma son a las que siempre recurro y leo varias veces. Los guiones y los dibujantes que trabajaron hasta hace un par de décadas son los que me satisfacen más y vuelvo a leer. Cuando un género se construye, todo es nuevo y termina siendo clásico; luego de establecido hay que superarlo, salirse de los moldes, y la historieta no es ajena a ese modo con que se maneja la creación humana. Por eso, los clásicos son los que me atrajeron desde mi primera juventud y ése es el lugar donde yo, como lector, me siento más cómodo.

¿Cuáles le parecen que pueden ser los motivos por los cuales las revistas de humor y de historietas dejaron de ser populares?
Siempre hay auges y decadencias en todas las actividades humanas. Las revistas de humor y de historietas tuvieron su muerte y resurrección varias veces a lo largo del siglo XX. Las pautas que hacen que una revista sea exitosa y tenga llegada masiva no duran siempre. Los seres cambian y aquellas pautas dejan de funcionar. Si no aparecen nuevos patrones que vuelvan a enganchar la utopía del lector, no se logrará una revista que vuelva a enamorar. Además, hoy se compite con los medios digitales y audiovisuales que aportan el movimiento de las imágenes, y eso hace un poco más difícil volver a pensar una revista. Pero nada está definido, no hay que suponer que el papel murió. Paparazzi y Pronto, entre otras, venden miles de ejemplares. ¿Por qué? Porque les interesa a ese perfil de lector y las sigue consumiendo a pesar de que tenga la tele e Internet a mano manejando la misma información. Con el humor y la historieta podría pasar algo parecido, ya que hoy debe competir con el humor desperdigado por todos y cada uno de los medios audiovisuales y la red; el punto clave es saber cuáles son las nuevas utopías que alientan los seres humanos y cabalgar sobre ellas. ¿Será la política, el sexo, el ascenso social, la tecnología? Todavía yo no lo tengo demasiado claro. Lo intuyo, pero no estoy totalmente seguro.

¿Qué lecturas y autores recomendaría a los lectores?
Soy un lector de literatura más que de textos periodísticos, por lo cual no sabría qué recomendar. A veces digo en broma que a mí me gustan los textos que a la mayoría les aburre. En materia de humor e historieta también me sucede lo mismo: quedo impasible frente al humor que engancha hoy a la gente y, por otro lado, me divierten aquellos que nadie les da bolilla. Me entusiasma un Mandrafina y me parece feo un manga. Puede ser que tenga un criterio particular y firme, pero también podría tratarse de que me convertí en un antiguo sin remedio.



Página paródica, para la revista Humor

¿Sugerencias para los autores que se inician?
Como todo el que empieza, no tomar esto como un negocio ni como una fuente de ingresos segura. Uno debe hacerlo porque lo siente; luego la vida dirá si se puede insertar en el mercado laboral y vivir de esto. No hay que vivir pensando en sacarle provecho sino dejar que la vida nos recompense por hacer las cosas bien.

Ahora realiza una hermosa revista en PDF, la cual compila material de colegas amigos y conocidos, muchos de renombre. ¿Cómo y por qué surge?
Al principio, viendo que algunos colegas hacían hojas que enviaban a sus amigos, se me ocurrió hacer lo mismo, no me costaba nada y me divertía. Luego, casi enseguida, pensé en mis amigos y los materiales que fui acumulando, ya que muchos me enviaban textos, dibujos, fotografías, poemas, cuentos que siempre leí y miré con interés y placer. ¿Por qué no compartirlo con mis amigos? Además, la mayoría sigue creando y la gente no lo sabe. Unas hojas enviadas por mail —como si uno deshojara una publicación de cien páginas para enviar por pedazos— me resultaba una buena manera de mostrar esas obras. Como todas las cosas, empiezan de una manera y no se sabe hasta dónde llegarán. En general, llegan más lejos de lo que uno imagina.


Página para la revista Humor

¿Algo para agregar?
Que nadie deja de tener proyectos, sea cuales fueran éstos. Nadie se levanta sin pensar en algo nuevo o, por lo menos, en terminar lo que comenzó ayer. Creo que la vida es una fantasía del alma, y siempre intento que esta fantasía sea agradable, nunca una pesadilla. La creación, en cualquier terreno, es una manera de mantener ese aire grato.

jueves, 4 de marzo de 2010

Revista Dibujantes 3, video de Casalla dibujando al Cabo Savino


Se encuentra disponible para su descarga gratuita en PDF, el Nº 3 de la nueva versión de la mítica revista Dibujantes”, realizada por Osvaldo Laíno. Además de rescatar la versión de los años 50, en sus 63 pags presenta material extra, reciente, con textos y dibujos del notable dibujante argentino Oscar Grillo y un artículo de Marlene Pohle, ilustrado con notables acuarelas de la autora.


El Nº 3 original, el cual se rescata íntegro, presenta textos y dibujos de Raúl Roux, un notable dibujante que se especializaba en historietas gauchescas y temáticas de la historia argentina; los dibujos de Sara Bravo, una dibujante especializada en temas femeninos; secciones con “los secretos de la historieta”, con técnicas para su realización; una crónica de los éxitos norteamericanos del dibujante argentino Vic Martín y una nota sobre el maestro José Luis Salinas.
Una revista para no perdérsela, y gratis!!




365
Fragmentos de dos de las notas que dedicó Andrés Accorsi (el de Comiqueando) en su blog 365, a dos de nuestros libros. Muchas gracias por la atención Andrés. Estén atentos al emprendimiento de este año “365”, donde sube una crítica diaria a algún trabajo de historieta.




CASALLA y EL CABO SAVINO
Fragmentos de video filmados en enero de este año en Bariloche, que muestran al maestro Carlos Chingolo Casalla dibujando una tira y un retrato de su popular personaje “El Cabo Savino”.










miércoles, 3 de marzo de 2010

Acerca de LA DUENDES – HISTORIETA PATAGÓNICA

¿Qué es La Duendes – Historieta Patagónica?

La Duendes – Historieta patagónica es una pequeña editora independiente, de libros de historieta y de tres espacios en Internet, canalizados a través de los blogs y un espacio en Facebook

Blog de La Duendes ( http://laduendes.blogspot.com ): dedicado a notas, entrevistas y noticias sobre los autores, obras  y la propia historia en todos sus géneros, tanto del presente como del pasado. Se enfoca principalmente a la historieta realizada en o desde todo el territorio Argentino.

Historieta patagónica ( http://historietapatagonica.blogspot.com ): dedicado a historietas, humor gráfico y dibujos, que se actualiza a diario desde 2008.

Libros (ver columna derecha de los blogs): sigue dos líneas editoriales, una al rescate de obras del riquísimo pasado lejano y cercano, y otra a canalizar la obra de autores contemporáneos de renombre y nuevos valores.




¿Quiénes hacen La Duendes – Historieta Patagónica?
Los que hacemos y participamos del espacio de La Duendes, nos dedicamos a ello porque nos gusta la historieta y el dibujo. Lo hacemos por el gusto de hacer lo que nos gusta, y de difundirlo por medio de este espacio editorial - virtual.
Está conformado por un grupo abierto de autores, que se renueva con el transcurso del tiempo. Se inició como un espacio de autores patagónicos, pero que se ha ido ampliando a autores de todo el país y el extranjero (Colombia, Chile, España, Uruguay, Francia)
Participan tanto autores noveles que se inician en la labor de difundir su obra, como autores de extensa trayectoria, con una larga historia detrás, publicando a nivel nacional y el extranjero.  

La Duendes en el tiempo
Los orígenes de La Duendes se remontan a la provincia de Chubut en 1991, cuando era una pequeña revista llamada “Duendes del sur”. Posteriormente se unió a otras revistas de Patagonia de las provincia de Río Negro, Neuquén y Santa Cruz, para conformar “El Espejo. De los dibujantes del sur”, del cual se publicaron 89 números. Participaron más de 60 autores. Primero una crisis de falta de papel a nivel mundial y posteriormente la crisis económica de fines de los años 90 hicieron que la movida dejara de funcionar.
La Duendes retornó en 2007, con el nombre que era conocida popularmente “La Duendes”. Primero fue como revista, para mutar pronto en revista libro y finalmente transformarse en una editora de libros de historietas y de generadora de contenidos que se canalizan por Internet.





LA DUENDES HOY
La Duendes ha tenido repercusión a nivel nacional y en el extranjero, algo que puede ser verificado a través de la repercusión en elperiodismo.

Para comunicarse con nosotros
Escribir a:  duenche@gmail.com  o bien escribiéndonos por mensaje privado en Facebook.  Tratamos de responder todos los correos, pero si hay demora en la respuesta, por favor reenviar el mensaje.

Staff responsable de Historieta Patagónica
Responsable editorial La Duendes: Alejandro Aguado
Coordinación - actualizaciones post Historieta Patagónica: Aguado - Toto
Participan/ron: todos los que figuran en las "etiquetas".

lunes, 1 de marzo de 2010

Entrevista: Andrés Valenzuela

La siguiente entrevista nos trae a Andrés Valenzuela, periodista que escribe muchísimo y muy bien sobre historieta, creador del blog "Cuadritos, periodismo de historieta" y habitual colaborador de prestigiosos medios como Página/12. Su espacio en Internet, en poco más de un año se ha transformado en uno de los referentes donde se ven reflejados las obras y los autores de la historieta argentina. La siguiente es la visión sobre el mundo de la historieta nacional, de uno de los periodistas que más aporta a su difusión.


Durante la “Noche de las Librerías”, en Buenos Aires; de izquierda a derecha: el historietista español Juanjo Sáez, Juan Lanusse (de Casa L'Inc y representante de autores), Andrés Valenzuela, Liniers y Luis Diego Fernández (responsable de Marketing de Random House Mondadori).

Edad, lugar de nacimiento, residencia
28, nací en Capital Federal pero sólo viví allí el tiempo que toma salir de una nursery, me crié y vivo aún en el sur del conurbano bonaerense, entre Lanús y Temperley.

De profesión sos periodista ¿Cómo fue que llegaste a especializarte en periodismo sobre historieta?
Yo no me llamaría “especializado”, sería hasta una falta de respeto para con colegas que saben muchísimo más que yo. Soy un periodista que aborda temas de cultura y dentro de ellos escribo muchísimo de historieta, es cierto, pero también tuve y aún tengo alguna incursión en temas sociales.
Mi camino con la historieta fue algo sinuoso. Como todos, empecé a leer de chico, pero dejé de hacerlo a los 17, tras una serie de malas atenciones en la comiquería a la que iba. Eso se mezcló con el fin de la secundaria, mi primer laburo más o menos serio y la primera ruptura amorosa, y lo dejé medio colgado. Leía algo cada tanto, pero no estaba metido en tema. Poco antes de comenzar como pasante en
Página/12, y colaborando para la revista +iNfo, el editor (Martín Casanova) me propuso hacer una nota sobre historieta. Yo ya venía poniéndome al día con Marvel y DC, y la cosa empezó a decantarse. Luego llegó el diario y al par de meses mi primera tapa de sección allí fue una entrevista a Francisco Solano López. Después la cosa se empezó a dar naturalmente. Cuando Eduardo Fabregat, editor de Cultura&Espectáculos en el diario me invitó a quedar como colaborador (como aún me desempeño), me recomendó que le diera bola al nicho comiquero. Y aquí estamos…


Encabezado del blog Cuadritos.

¿Cómo surgió Cuadritos, periodismo de historieta?
Fabregat me había dicho “sabés del tema, tenés los contactos, aprovechalo”. Pero yo sentía que me faltaba muchísimo. Me faltaba en conocimiento formal (sigo aprendiendo en cada historieta que leo, en cada artículo y en cada entrevista) y en contactos. No tenía “tantos”. Unos cuantos, sí, muchos más que la media de mis colegas en los medios grandes, también, pero no sé si “un montón”.
Por otro lado, la dinámica de las relaciones digitales siempre me interesó. Fui moderador y administrador de un foro de cierta envergadura en algún momento, por ejemplo, y es un tema que me interesa muchísimo. Venía desde hacía rato con la idea de abrir un blog para profundizar en el tema.
Finalmente, en ese momento me adentraba en las inquietas e inestables aguas del trabajo freelance, que, como sabe cualquiera que lo haya vivido, podés tener que entregar 10 notas en cinco días y luego mirar el techo los siguientes 20. Eso te oxida, y yo quería mantenerme ágil y entrenado, para poder conseguir más espacios donde poder colaborar.
Se juntaron necesidades e inquietudes y surgió Cuadritos, que me permitió hacerme de contactos, escribir seguido y analizar desde adentro la dinámica de visitas y comentarios de un blog. Y de paso, fui viendo cómo era eso de crear una línea editorial desde cero.

Cuadritos es uno de los blogs en que los propios profesionales del medio participan de los comentarios, interactuando con los lectores. ¿Qué sentís al ver que tus notas generan esa participación?
No sé si queda bien que lo diga, pero me genera orgullo. Pareciera que conseguí crear un espacio en el que los autores pueden debatir y defender sus ideas, y que se sienten respetados. Que quien escribe sobre ellos no es un fan gritón, sino un periodista profesional que no se cree que sabe más que ellos (porque de hecho, sabe mucho menos). Quizás también valoran eso, el hecho de que en Cuadritos el artista tiene voz, y una voz central. Eso tiene que ver con mi idea del periodismo, que (creo) en buena medida consiste en ser un vehículo para la voz de quienes tienen algo interesante para decir.



Valenzuela (tercero desde izq.) junto a parte del staff de Comic.ar, durante el último Día de la historieta, en Buenos Aires.

¿Los textos los enfocás de forma que los pueda leer cualquiera que se interese por la historieta, sean o no lectores específicos del lenguaje?
Desde el primero al último, siempre pensé en redactar como si lo estuviera haciendo para Página/12. Es decir, para un público general, no necesariamente especializado (aunque sé que, por la composición de mis lectores, puedo darme algunas licencias) y bien instruido. Por supuesto, el estilo fue evolucionando y también la construcción de los lectores. También yo fui aprendiendo mucho sobre el medio y ese conocimiento, obviamente, lo he puesto a trabajar para tratar de dar mejores reseñas. Pero intento que cualquiera pueda agarrar un artículo y leerlo sin problemas. También pretendo que cualquiera se acerque a una historieta sin verse abrumado por las referencias y la historia del medio. Está bueno saber quiénes son o fueron McCay, Gaiman, Moore, Pratt, Hergé, Goscinny o el que se te ocurra, claro, pero no debería hacer falta ser un erudito o haberlos leído para disfrutar una historieta cualquiera. Si yo a alguien le digo “Fulano construye sus páginas de un modo que recuerda a Mengano”, probablemente genere un debate de altísimo nivel entre tres personas (que leyeron a Mengano y a Fulano, y están o no de acuerdo con lo que digo). Y ahí nos quedamos. No salimos del ghetto y de quienes siempre discuten de historieta, cuando deberíamos pensar en ampliar horizontes.

Si hay algo que caracteriza a tu blog, es que le dedicás un lugar preferencial a la historieta creada en el país y a sus autores. ¿Por qué ese enfoque? ¿Puede que ese sea uno de los motivos por el cual los autores argentinos participan del mismo?
Puede, sí, que sea uno de los factores que motiva a los autores locales a participar en Cuadritos. El enfoque tiene varios motivos. Algunos son prácticos. Por ejemplo, para generar esos contactos con autores locales, no hay nada mejor que ir a hablar con ellos. El blog es una excelente excusa. Por otro lado, es mucho más rico ir al estudio de Salvador Sanz a entrevistarlo que mandarle un mail a un dibujante canadiense. Después hay cuestiones de criterio editorial. Antes de abrir Cuadritos me dediqué a recorrer blogs argentinos sobre historieta. La mayoría le daban muchísimo espacio al cómic norteamericano, casi nada al europeo y del argentino se limitaban a copiar y pegar las gacetillas de las editoriales. Salvo en
Comiqueando (que no es un blog, sino un sitio, o una revista digital), no encontrabas notas ni entrevistas de producción propia, casi no veías reseñas, ni mucho menos notas de producción. Sí mucho link a trabajo ajeno. ¿Cómo podía ser que en estos sitios me resultara más sencillo enterarme quién era el último guionista de Spiderman que saber qué opinaba el nuevo dibujante de la Fierro?
Finalmente, también soy un convencido de que es necesario. Si queremos que la historieta argentina crezca, hay que apoyarla, cada uno desde su lugar. Mi lugar es el periodismo. Tengo acceso, además de a Cuadritos, a publicar en otros tres medios (Página/12,
Acción y Comic.ar), en los tres me permiten escribir sobre historieta. ¿Cómo no voy a hacerlo?



Durante la presentación de Comic.ar en el Salón del Cómic, charla que moderó Valenzuela.

Sos de los que presentan una mirada muy amplia, que tiene en cuenta a la historieta creada en el interior del país, a la hora de difundir y reseñar publicaciones, eventos y entrevistar autores. Eso es algo muy poco frecuente en gran parte del periodismo sobre historieta, tanto del pasado como del presente.
Del mismo modo, tenés presentes tanto a los autores consagrados con extensísima trayectoria, los consagrados durante los últimos años y los emergentes. ¿Por qué ese enfoque?
Sucede que Argentina no es sólo Capital Federal. Aunque no vivo ahí, amo Buenos Aires y una de las razones de ese amor es, justamente, su producción cultural. Pero el país no se termina en el Puente Avellaneda ni en la General Paz. Hay decenas de autores, muchos de un nivel enorme, que merecen conocerse. Yo soy un convencido de la necesidad de federalizar más el país, y esa federalización también debe alcanzar lo cultural. Soy conciente de que, como periodista tengo una responsabilidad social. Puedo equivocarme y tener errores como cualquier ser humano, por supuesto, pero esa responsabilidad sigue ahí y tengo que ser consecuente con mis convicciones y abrir el panorama todo lo que pueda. Si no habilito espacios para que se muestre la gente del interior, lo mismo que los autores nóveles, no estoy ayudando ni en la construcción de un federalismo, ni al surgimiento de nuevos autores.
Puntualmente en Cuadritos, sucede que si comparo mi trabajo con el de otros colegas bloggers, debo reconocer que yo tengo ventajas que surgen de mi posición privilegiada. Cuando uno publica en un diario de alcance nacional, en una revista que tira 76.000 ejemplares quincenales (Acción) y en un proyecto notable como Comic.ar, las puertas se abren más fácilmente. Así los editores del interior aceptan mandarte libros por correo (curioso, algo que no todos los editores porteños hacen) que luego reutilizo para reseñar en el sitio, los autores aceptan darte entrevistas más rápido, en fin… una serie de cosas que a otros se les hacen más complicadas. Y además, vengo con todo el entrenamiento del oficio, que empleo a pleno aún en Cuadritos, y si tengo que perseguir a un entrevistado que me interesa durante seis meses, como me sucedió en su momento, lo hago. Volvemos a lo que sucede con los autores: creo que mis fuentes entienden que los voy a respetar y responden en consecuencia.

¿Qué aspectos de una obra o publicación tenés en cuenta para realizar su análisis, para luego escribir una reseña o una crítica?
Lo más importante es que me provoque algo para decir. Que me inspire una idea, que me movilice algo. No importa si es el tema, su tratamiento o sus rasgos formales. A nadie le importa (o no debería importarle) si a mi una historieta me parece “linda” o “fea”, “buena” o “mala”. Ni siquiera los motivos de por qué me parece así o asá. Si uno lee atentamente mis reseñas, rara vez digo que algo es “bueno” o “malo”. Para mi lo auténticamente relevante al reseñar un libro es reflejar qué se va a encontrar el lector ahí. Esto no “objetividad periodística” (en la que no creo, por otro lado), sino simple ecuanimidad. Un periodista nunca debería ser la estrella ni el foco de atención. Si yo te digo por qué me gusta una obra, no le estoy dando importancia al libro, sino a mis gustos.
Me ha pasado que he hecho reseñas de libros que no me gustaron (ojo, eso tampoco significa que fueran malos), pero parece que los describí formalmente tan bien, o reflexioné tanto sobre el tratamiento temático o la idea que subyacía en ellos, que los autores quedaron muy satisfechos o que incluso alguna gente me contó luego que decidió comprarlos. Me siento intelectualmente honesto con mis lectores diciéndoles “Maitena no me gusta, pero su laburo es buenísimo”. Porque una cosa es que a mi me guste o no, y otra cosa es la calidad del material. Ahí trato de separarme del fan.



Thomas Dassance, Aguado, Lucas Varela y Andrés Valenzuela, durante el último Viñetas Sueltas.

Cada tanto en los comentarios del blog se generan debates, en algunos casos bastante ásperos. ¿Qué pensas cada vez que se generan, como lo tomás?
Nuevamente, es un motivo de orgullo que Cuadritos sea un espacio de debate. Para mi sorpresa, y un poco a partir de la charla con autores y editores del medio, me fui dando cuenta que la historieta local no tiene espacios de debate genuinos. Sí, se puede discutir en tal o cual lado, pero siempre alguien piensa que está yendo de visitante. Cuadritos es lo suficientemente abierto como para que cualquiera pueda opinar, ser respetado y valorado. Tanto que yo opino y en ocasiones el debate me ha hecho reflexionar y hasta cambiar mi mirada. Y si a mucha gente muy inteligente le parece que ese humilde espacio les permite reflexionar y les brinda ideas, no puedo dejar de sentirme bien con ello.

Me consta que te tomás el trabajo de comunicarte con cada editor, ya sea chico o grande, para saber de las novedades editoriales, reseñarlas y difundirlas. ¿Crees que de ese modo tu mirada sobre el panorama nacional se amplía? Pregunto esto porque en ciertos sitios sobre historieta se ha escrito que “en el país, en el año 2009 no pasó nada”, cuando la realidad de a poco va mostrado lo contrario (también escribiste sobre ello). ¿Será ese el motivo por el que se dan opiniones tan distintas?
Ciertamente. Me esfuerzo por tener el panorama lo más amplio posible. A veces es difícil, porque no todas las editoriales le ponen la misma energía que uno a difundir sus propios lanzamientos (por no hablar de las que me han prometido libros mil veces, sin enviarlos, o las que te responden todos los mails, menos aquellos en los que les pedís un ejemplar para reseñarlo).
Pero volvemos a lo de antes: gracias a mi posición tengo acceso a un montón de información que no todos los otros bloggers tienen, y gracias a ser conocido en el medio, sé cosas que otros colegas de medios grandes no saben.
A la gente de Comiqueando le sucede algo similar. Si escuchás su último podcast de 2009 en su balance, ellos esbozan críticas pero señalan básicamente lo mismo que yo: que se está editando más, que se accede a ciertos espacios. Creo que la coincidencia no es casual: ellos y yo tenemos acceso a más información que el promedio.
Es decir, es muy fácil decir que “no pasa nada” si no te tomás el laburo de cuantificar y chequear el dato de cada libro que se publicó en el año, y comparar esos resultados con los estimados que tenés del año anterior.
Vuelvo a lo de la responsabilidad que uno tiene como periodista, como comunicador. Yo no puedo escribir un balance sobre “sensaciones”. El “a mi me parece que” está perfecto para un fan, para un opinólogo. Si sos periodista, buscá los datos que sustenten lo que decís. Toma tiempo (bastante) buscar los datos, otro tanto chequearlos, ordenarlos y analizarlos, claro, pero hace falta. Ese es el periodismo que a mi me parece correcto o necesario. Hacer copy&paste de una gacetilla de prensa es servilismo, o en el mejor de los casos, periodismo mediocre.

Presentación de Rachas, de Berliac, en el último Viñetas Sueltas. De izquierda a derecha: Martín Muntaner -el editor-, Andrés Valenzuela y Berliac.

De acuerdo a lo que te han transmitido los editores ¿cuáles son las principales dificultades que se encuentran al momento de editar historietas en el país?
Creo que el principal problema es de dinero. A los editores tienden a faltarle resto para proyectos nuevos, para caja chica y, sobre todo, para dar adelantos a los autores. El negocio editorial siempre es lento y de largo aliento, y mundialmente la tendencia editorial es a la concentración. Si una editorial pequeña no tiene “su” título vendedor que banque la circulación del resto, se le complica.
De cualquier modo, yo creo que hay otros problemas también urgentes. Publicidad, trato con los lectores, precios, pago a los autores… en fin. Si quisiera hacer futurología, creo que falta un best-seller por fuera de los autores que publican en los diarios o las colecciones propias de esos diarios. Sólo uno. Alcanzaría con que un título la pegue lindo y genere un pequeño boom para que el resto se pueda colgar de la cola del cometa, llegando a lectores nuevos y convirtiéndose en un hecho noticiable ineludible. Ahí se podría alcanzar cierta aceleración económica en el sector.

También en base a tu experiencia ¿Se tiene una idea aproximada de cuántos pueden ser en la actualidad los lectores de historietas, al menos los que compran las publicaciones?
No, y es uno de los problemas estructurales de la industria editorial local. Faltan números. Hay muchas cifras que ignoramos. ¡Ni siquiera es necesario que las sepa yo, pero sí deberían tenerlas los editores! No se sabe cuánto se edita ni cuántos leen eso que se edita. Si consideramos que no todo el lector de historietas argentinos lee la Fierro, y que esta vende unos 10-12.000 ejemplares por número, tenemos que concluir –lógicamente– que en el país al menos 12.001 personas leen cómics. Pero sabemos que muchísima gente lee manga, o la Comic.ar, o humor gráfico de los medios masivos, y no compra la Fierro. El último tomo de Gaturro tiró 20.000 ejemplares. ¿Alguien ve a esos 20.000 leyendo la Fierro? ¿Cuántos de esos 20.000 leerán esa revista? No sé, habrá ¿30? ¿40.000 lectores de historieta? OK, no a todos les gusta todo, eso está clarísimo. ¿Pero a cuántos les interesaría comprar algo y no lo hacen porque no se enteran? ¿O porque no les llega? ¿Cuántos podrían ser si se hiciera publicidad en serio? ¿O campañas de prensa en serio? O mejor: las dos cosas juntas.

La historieta que se publica en la actualidad en el país ¿es para un lector específico o para un público en general?
Hay de todo. En su mayoría, es para un lector muy específico, que sabe muy bien lo que quiere o cómo lo quiere. Y ese es un problema, porque ante una oferta cultural y de entretenimiento monumental como tiene nuestro país, hacer historieta para el nicho, para el ghetto, es restringirse peligrosamente el mercado.






¿La historieta alguna vez volverá a ser popular, o volverán a existir ese tipo de publicaciones, que sean leídas por un lector que trascienda al específico de la historieta?
Hay mucha historieta que trasciende el ambiente específico. Muchos de los compradores de las publicaciones de Moebius, por ejemplo, no salen del mundillo del cómic, sino del diseño gráfico. Con el humor gráfico, salen del mundo, de los lectores de diarios.
No sé si serán populares al punto de tirar 300.000 ejemplares como hace 60 años. No creo, de hecho, que eso suceda. Pero quizás sí sea posible dentro de diez años que una novela gráfica argentina tenga una tirada de 10.000 ejemplares y, con algo de suerte, los agote. No sé, dependerá de cómo el mundo de la historieta trabaje, cada quién desde su lado. La difusión no es una tarea artística, ni es siquiera muy emocionante, o glamorosa. Es un embole, incluso. Pero es fundamental si se quiere salir de la burbuja.

¿Cómo ves el panorama de la historieta creada y publicada en el país, en su conjunto?
El panorama es bueno, está en crecimiento cuantitativa y cualitativamente, y muestra un desarrollo alentador. En las condiciones actuales, puede seguir creciendo y creo incluso que lo hará. Sin embargo, hay problemas estructurales que –me parece– habría que atender para favorecer e impulsar este crecimiento. El principal obstáculo para solucionar estos problemas, me parece, es que en buena medida son filosóficos (por llamarlos de alguna manera) y requieren un cambio de mentalidad para concretarse.
Por ejemplo, se discute todo el tiempo si la política editorial de tal o cual sello es la acertada. Pero nunca se discute el papel del lector/fan de la historieta. Ese que se que quiere que el libro venga editado de lujo, con tapa dura y una promotora que le haga masajes mientras lo lee, y que al artista le paguen lo que corresponde. Ese tipo es el mismo que pone el grito en el cielo si la editorial le aumenta dos pesos el libro pero no reconoce que es justamente mantener los precios bajos uno de los factores (no el único, claro) que lleva a que los autores no cobren los adelantos (¡ni las regalías, a veces!) que les corresponden por derecho.
Luego están los otros, los que dicen “no, yo no compro historietas con continuará, porque no va a durar”. Y llevan a la profecía autocumplida, de que la publicación cerró porque no se vendía. Ya puestos, me pregunto qué opinarán ahora quienes vaticinaron que Comic.ar no llegaba al tercer número. No sólo está llegando al noveno, sino que terminaron cuatro de sus series. ¿Esos lectores ya la estarán comprando o se habrán pedido los ejemplares atrasados?
Luego creo que amerita una revisión seria la estructura de precios de los libros, y corresponde que editores y lectores evalúen cuánto están desembolsando lo que venden y compran. Si uno mira los precios de las historietas editadas hoy en Argentina, son baratas. Muy baratas. Los últimos libros rondan 35 pesos, algunos más, varios otros menos. Una entrada a una obra de teatro under está por lo menos 30 pesos. En un teatro comercial no baja de los 80 (y bien al fondo, las primeras filas superan los 150). ¿Un recital importante? No menos de 150 pesos. La entrada “barata”, la famosa entrada “de miércoles” de una cadena de cines cualquiera no baja de los 15 pesos. Pero si vas un fin de semana… te arrancan la cabeza. ¿Cuánto está un CD que sea novedad? Comparemos, incluso, con el campo editorial tradicional. Los libros de cualquier editorial más o menos seria no bajan de los 30 pesos. Las grandes novedades, esas que apuntan a ser best-sellers, no cotizan menos de 60. Y así podríamos seguir con la comparación durante un largo rato.
Entonces, si el libro viene bien editado, ¿no vale la pena pagar cinco, o hasta diez pesos más para que el autor se lleve algún peso extra?
Luego tenés a los editores, que no están dispuestos a invertir un céntimo en publicidad, pero luego se quejan de que no se amplía la base de lectores. O los que reclaman que la prensa les dé más bola, pero no te envían un ejemplar para que lo veas y comentes. O que les escribís pidiendo información y te la envían incompleta y tarde, cuando ya tuviste que cerrar la nota. Por no hablar de los que no pagan a sus autores.
Lo curioso es que hay muchas cosas fácilmente solucionables. En algún artículo de Cuadritos ya señalé lo comparativamente barato que es hacer una pequeña campaña de prensa. Sólo hay que dedicarle tiempo (que es cierto, a veces escasea), escribir una gacetilla decente y disponer de 20 o 30 ejemplares para regalar y enviarlo a medios.
Otro modo de promoción muy aprovechable son los eventos grandes, tipo Feria del Libro. No hace falta poner a nadie a dar una charla en un salón con mala acústica. Ponelo a dibujar en el pasillo, en un lugar visible durante un par de horas. Pagale el taxi y una gaseosa, cosa de que esté cómodo. A la gente le fascina ver a un tipo dibujando. Hay algo mágico en ese momento. Y quienes no son “del palo”, tienden a interesarse. Capaz no te compran en el momento, pero les quedaste en la cabeza y quizás te compran un libro en un tiempo. Y si no, al menos ya saben que existís, y quizás le avisan a otro interesado.
Luego las editoriales tendrían que ver de qué modo se asocian para potenciar sus respectivas líneas.
En general, tengo la sensación de que con un poco más de laburo y osadía, se lograrían buenos cambios iniciales. Es cuestión de empezar a probar, ¿no?