jueves, 24 de julio de 2014

Luis Pérez Ortiz y El dibujo antropológico

Luis Pérez Ortiz, dibujante y escritor español,  es un autor muy original y multifacético en su propuesta gráfica. Realiza caricaturas, historietas, pinturas, humor gráfico, retratos, ilustraciones editoriales y cuadernos de antropología urbana. Y sobre este último ítem se centra esta pequeña entrevista.
El dibujo antropológico es una actividad poco difundida en Argentina, aunque cuenta con cultores, pero no organizados al nivel y del modo sistemático como se realiza en España. 



Por lo que vi en tu sitio trabajas para varios e importantes medios gráficos, pero también he visto que, por lo que entiendo, por placer realizas muchos dibujos tomando apuntes del real: personas, paisajes urbanos y rurales, etc. ¿Cómo y por qué la diferencia entre cada uno?
Como dices bien, por placer, y también por ejercicio, y porque uno tiene la costumbre de dibujar, que es una forma de relacionarse con el mundo, estudiarlo en su apariencia visual, o visible. Hay una gran diferencia entre lo que se hace así, con la libertad y el disfrute de que uno sea capaz, y lo que se realiza por encargo, con arreglo a condiciones a menudo restrictivas que impone el cliente, el editor, el director de arte… Así que lo que se dibuja privadamente en cuadernos es de gran utilidad porque se recobra oxígeno y, además de reforzar una relación directa con la realidad, se va afinando el propio lenguaje.





También participas de eventos colectivos en que dibujantes salen a las calles a tomar apuntes. ¿Cómo y por qué surgió esta actividad? ¿Cuál es el propósito? ¿Estas actividades las realizan de forma espontánea o se nuclean a través de algún grupo de autores o asociación?
En el grupo Cuadernistas de Facebook, que administro junto con el dibujante Enrique Flores, no se organizan ese tipo de eventos colectivos porque la actividad de ese grupo, que acaba de rebasar la cifra de 4.000 miembros, es ya un evento virtual continuo: cada día se suben docenas de imágenes de cuadernos o blocs personales. Pero sí se dan muchos encuentros, cada vez más porque hay una gran afición, organizados por otros colectivos, con el formato de talleres, o actividades culturales dentro de algún ciclo, o de sencilla diversión, y los miembros de Cuadernistas involucrados luego lo reportan en el grupo.
En varias ciudades hay grupos de “Urban Sketchers” que se reúnen con frecuencia para compartir una jornada de dibujo al aire libre.





 Hace poco dictaste una charla – taller sobre dibujo antropológico, algo que suena muy original y poco conocido (al menos en Argentina) ¿En qué consiste y cuál es la finalidad?
 Fue con motivo de unas jornadas celebradas en el Museo Etnográfico de Nuevo Baztán una localidad cercana a Madrid. Me pareció oportuno aportar una charla sobre el dibujo antropológico, un concepto que venía manejando de forma latente desde los años universitarios, en que realicé algunos trabajos con dibujos para la asignatura de Antropología (http://www.luisperezortiz.com/page/antrop.html). En esencia, la idea es que hay un tipo de dibujo que no busca como objetivo principal un resultado estético sino más bien documental y pragmático, como parte de una investigación, con lo que factores como la precisión, la exactitud, lo informativo tienen prioridad sobre otros como, pongamos, la belleza del trazo o la armonía de la composición. Hay una tradición en esto, e incluiría piezas como los cuadernos de Leonardo, de actitud científica, o los que realizaban los dibujantes incorporados a las expediciones de Darwin o Cook. Muchos de los cuadernos que hoy se dibujan tienen ese signo antropológico en cuanto documentan e investigan la vida del hombre, su actividad cultural. Es una nueva forma de creación poética, reflejo de una forma de estar en el mundo. Por ilustrar esto que digo mencionaría los trabajos del nombrado Enrique Flores (http://www.4ojos.com/blog/), José María Sánchez (http://extrangis.blogspot.com.es/) o Antonia Santolaya (http://www.4ojos.com/cuadernos.html)







miércoles, 16 de julio de 2014

ANGELA DELLA MORTE de Salvador Sanz, por Germán Cáceres

(Ovni Press, Buenos Aires, 2011, 96 páginas)



Esta historieta apareció originalmente en la revista Fierro. Propone un futuro en el que se ha descubierto la posibilidad de separar las almas humanas de los cuerpos. Además, la muerte aprovecha para alimentarse de aquellas que tarden más de 35 minutos en volver.
El laboratorio Sibelius –allí colabora Angella Della Morte- intenta obtener el poder a través de la manipulación de ese proceso. Poseen un artefacto que transporta las almas que arranca a políticos y banqueros para reemplazarlas por las de miembros de la organización, la cual se encuentra en guerra contra el gobierno Fluo. Este último asegura que podría hacerle una cirugía al alma y eliminar la posible maldad que anide en ella. Así, la historieta se sumerge en un clima surreal, fantástico, pero no sólo variando los fenómenos naturales, sino sumergiéndose en los recovecos profundos de las conciencias. Sanz aborda gráficamente con creatividad el reino de la muerte, y sus ilustraciones evocan al gran Enki Bilal.


Su guión atrapa y resulta original e imaginativo. Abunda en diálogos agudos sobre la condición humana. Su figuración de ángulos audaces está hecha de una infinita gama de grises de nocturna belleza. Además, plasma una maquinaria descomunal, sólida y fría: en la portada del capítulo 4 (“Liberar a la muerte”-Primera parte) se muestra un robot de formas monumentales, cuya concepción remite a la serie de animación japonesa Mazinger Z, ¡La película! (1974), de la que Yugo Serikawa fue el principal director. También aparecen páginas enteras con esos autómatas escorzados, que, portando armas, avanzan por la superficie lunar,


En los tramos finales de la novela gráfica se despliegan escenas de acción vertiginosa, en las que Sanz emplea viñetas mudas. Además, no deja de experimentar con todos los esquemas y tamaños de cuadritos.
Salvador Sanz (1975) se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes (en sus dos sedes, Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón). Como animador colaboró en Mecano el marciano (2002), de Juan Antín, y realizó los cortos El Inivisor y Gorgonas (premiado en Comic.Con 2006, San Diego, USA). Entre sus trabajos se pueden mencionar Legíón (2006), Desfigurado ((2007) y Nocturno (2007).





Germán Cáceres  

jueves, 10 de julio de 2014

Una charla entre maestros de la historieta: la pérdida de originales

La siguiente conversación se desarrolló en el año 2010, durante una exposición de historietas y humor gráfico en la ciudad de Bariloche, del que participaron grandes maestros de la historieta argentina, tales como Horacio Lalia, Lito Fernández, Cacho Mandrafina, Jorge Meiji y Carlos “Chingolo” Casalla.
El diálogo, muy ilustrativo, se refiere a un tradicional problema que existió en la historieta argentina, entre los autores y los editores o editoriales, en el que estos últimos se apropiaban de los originales. Esos originales en muchos casos luego se revendían en el exterior sin el conocimiento de los autores y sin que cobraran por esa publicación. Es por ello también que de muchas viejas series, hoy clásicos de la historieta, los originales no están en mano de sus autores o descendientes.

De izq. a der.: Lito Fernández, Meiji, Mandrafina, Horacio Lalia, Casalla, Aguado.

(…)
Horacio Lalia: El plantado es un boceto, después hago la definición en lápiz. Es una manera medio extraña de trabajar. Después me enteré que hay muchos que lo hacen de esa manera, pero que desconocía. Trabajo sobre un papel transparente, que no es un papel transparente común, es uno que se usa para arquitectura. Es blanco, tiene una cara un poco más brillosa que la otra, pero no tiene tanta transparencia como el papel manteca. Después sobre la mesa de calco lo pasaba a la cartulina, para luego entintarlo. Pero como notaba que la línea se enfriaba mucho con ese pasaje, comencé a dibujar directamente sobre el papel transparente. Un día se me ocurrió pasarlo a tinta y empecé a encontrar variantes interesantes. Entonces trabajo sobre transparente, y ahí mismo hago el lápiz y la tinta. Finalmente, cuando lo limpio y lo termino, hago una copia en láser, en papel de 150 o 180 gramos.
Como ahora no se envían los originales, se envía por la web, ya no se pierden los originales, como antes.

Lito Fernández: Algunos editores igual los quieren, confían más en la calidad del proceso que hacen ellos. Con los parámetros de los grises marcados según las pautas de ellos.

H. Lalia: Uno siempre pensó que no tendría que haberse desprendido nunca del original, para poder seguir vendiéndolo.

Carlos Casalla: Eso es ahora. Yo laburé todo el Cabo Savino desde Bariloche para allá (editorial Columba, en Bs As) y tuve que mandar todos los originales. Pero ellos me aportaban a la jubilación. Me jubilé como dibujante de historietas. Entonces se quedaban con los originales. Quién sabe dónde habrán ido a parar.

Cacho Mandrafina: Se los quedaban por capricho. Los tenían ahí, archivados.

H. Lalia: En Record pasaba lo mismo.

Casalla: Pero antes no habían fotocopias, no había nada. ¿ Cómo los iba a mandar?.

H. Lalia: En el año 85, en Record, comenzamos a recuperar los originales. Después nos fuimos varios de la editorial, y cuando regresé en el 89 ya no se entregaban más los originales. Se hacía una copia para ellos y otra para los tanos. El original es mío, no les daba ni tiempo de sacar una película. Iba a un negocio de la vuelta, donde me mandaban ellos, sacaba dos copias y el original me lo llevaba. Y así es como tengo los originales de la serie Nekrodamus. También estaba el tema de los pasamanos de los editores. Te pagaban, después le pasaban la copia a otro editor y resulta que el dibujante se quedaba en el aire.

Mandrafina: Los originales de la primera etapa de la serie El Condenado (guión de Saccomanno) los tuvimos que entregar todos. 
(…)

Luego la conversación derivó hacia otros temas…

En Bariloche, 2010.

jueves, 26 de junio de 2014

Nuevos títulos: "Tortas fritas de polenta" y "Clones y Laberintos"

Tortas fritas de polenta, de Adolfo Bayúgar y Ariel Martinelli

90 páginas

Tortas fritas de polenta, de Adolfo Bayúgar y Ariel Martinelli, es “una de héroes”.  Pero no es una historieta de fantasía heroica, ni una de esas de “buenos ni malos”, ni tampoco una reivindicación nacionalista del tono que tienen la mayor parte de los –por cierto pocos– cuadritos que se dibujaron y se escribieron en torno a la guerra contra Inglaterra…
Es un relato desde las vísceras. Sincero, centrado en la cotidianidad (…) y despojado de cualquier noción de lo políticamente correcto…
Judith Gociol


No puedo menos que felicitar muy efusivamente a Adolfo Bayúgar por el gran trabajo en primer lugar periodístico. Hay que saber extraer del entrevistado esa visión extraordinaria de sus vivencias, esa documentación exacta y precisa. En segundo lugar como historietista: hay que saber volcar una nota periodística en un excelente docudrama de tanta intensidad, con una historia tan contenida, tan cotidiana, tan subyugante, y que deja tanto, pero tanto de sublecturas. Incluso cuenta cosas que no había leído ni oído en ningún lado, aún. Sin duda alguien la llevará al cine. Luego, agradezco al héroe Ariel Martinelli, el verdadero combatiente. Uno no puede menos que agradecer, que es mejor que compadecerse o enojarse. Gracias por pelear por nosotros, gracias por estar vivo.
Jorge Morhain



Colección Oenlao: "Clones y Laberintos"



84 paginas. “Colección Oenlao”


resumen y autores:

Otra antología al estilo de Oenlao: muchos autores aportando historietas cortas de sorpresivas resoluciones. A diferencia del primer libro de Oenlao publicado por La Duendes -Zona 2011-, que estaba dedicado también a la ciencia ficción y la fantasía, la consigna de esta entrega gira en torno a los clones y los laberintos. De este modo, las dos palabras son la llave que con total libertad permite a los creadores sumergirse en universos tan distantes como el de Borges y Star Wars; como el de Blade Runner y el de la mitología cretense. Pero, al menos en este caso, el camino de los clones y los laberintos también conduce hacia Star Trek,  Roberto Arlt y Quentin Tarantino.
En las primeras seis historietas se impone el misterio y la variedad estilística de guionistas y dibujantes. La segunda parte, consta de historias imaginadas por Oenlao en las cuales los dibujantes adaptan los mismos personajes y su contexto a cada uno de sus particulares artes.
Entre la gran variedad de autores -nacionales y extranjeros- reconocerán las firmas de Guillermo Romano, Gustavo Moriena, Beny, Ernesto Parrilla, Felipe Ávila, Gustavo Lucero, Dakota, Pablo Barbieri, Nehuen, Alejandro Aguado, Tomas Gimbernat, Marcia Juárez, Camila Rapetti, Marcos Graneros, Sedes, Marce Marti, Monkey, Gonzalo Ruggieri, Jesús Alarcón, M.P. Méndez, Nico Andrizzi, Sergio Castro, Eis Blasich, Pedro Mancini, Jorge Luis Machín, Toto, Fátima Fuentes, Germán Genga y Leo Cabrera.

Y para que los que no puedan momentáneamente conseguir su ejemplar, en breve estaremos subiendo algunas de las mencionadas historietas a este blog. Están avisados, a no desesperar.

jueves, 19 de junio de 2014

Falleció el dibujante y guionista SERGIO MULKO

El pasado domingo 14 de junio falleció uno de los maestros de la historieta de Argentina: Sergio Mulko.  Fue un autor de una muy extensa trayectoria, publicando tanto a nivel nacional como en el extranjero. Su trabajo más conocido lo realizó para la serie Nippur de Lagash, el personaje que se ha transformado en uno de los principales referentes de la historieta nacida en Argentina. A principios de los años 90, llegó a dibujar casi 50 páginas mensuales, una cifra que marca un nivel de producción asombroso. En el país, el grueso de su obra lo publicó en las revistas de las editoriales Record y Columba.
 
De parte de La Duendes solo podemos recordarlo con afecto y agradecimiento, ya que en varias ocasiones colaboró desinteresadamente en nuestras publicaciones.

Para conocer más en detalle su trayectoria, pueden leer las dos partes de la entrevista que le realizamos en 2009 en el Festival Dibujantes, en la ciudad de Rosario.

Las siguientes fotos fueron tomadas en 2009 en el festival Dibujantes, en la ciudad de Rosario
El dibujante Héctor Reinna y Sergio Mulko


Accorsi, Mulko, Lalia y Massaroli.

Aguado, Massaroli, Mulko

Muestras de su notable arte 
Episodio de Nippur, dibujado por Mulko, en revista D´Artagnan, 1972.



Troya, en D´Artagnan, 1991.

Episodio de Nippur, dibujado por Mulko, en revista D´Artagnan, 1972.

El planeta de los simios, 2006.

En revista Pif Paf, 1976.

En revista D´Artagnan, 1990.

En revista Pif Paf, 1979

jueves, 12 de junio de 2014

Segunda edición de la Colección Continuará…

La segunda edición de la “Colección Continuará…” presentada por la versión actual de Fierro y publicada por la misma editorial del diario Página 12, consta de cuatro tomos de 96 páginas cada uno.




El primero de ellos, Amapola Negra de Héctor Oesterheld  (guión) y Solano López (dibujo), rescata la serie de aviación ambientada en la Segunda Guerra Mundial, que salió en los años 50. El título toma el nombre del bombardero que da origen a cada episodio. El texto de Oesterheld es excelente y presenta todas las características que lo destacaron como uno de los más grandes argumentistas del mundo, pues  en su época renovó el género. Se trata de aventuras bélicas en un contexto histórico real, en el que  se desarrollan sucesos –en su mayoría trágicos- de profundo sentido humano,  que calan hondo en el lector y entretienen.  A la vez, están dibujadas por un inspirado Solano López, con el particular trazo de gruesas pinceladas negras,  estilo que también utilizó en El Eternauta.  Este libro rescata una obra admirable que había quedado eclipsada por otras importantes historietas de los mismos autores.



El segundo libro, Dr. Fogg y otras historias, presenta mini series con  guiones de Carlos Albiac y Oscar Armayor, y arte de Angel Lito Fernández.  En el caso del dibujante, se trata de dos de sus trabajos más personales, donde se evidencia que “puso todo en el asador”, en particular en Undermédanos.  En éste la gráfica de Fernández se luce ampliamente, y lo posicionó como uno de los principales y más prolíficos artistas de la historieta argentina. Las composiciones de página, además, son sobresalientes.  Estas historias  fueron publicadas previamente en la versión de los años 80 de la revista Fierro de Ediciones de La Urraca. Del Dr. Fogg, en la que prevalece un clima opresivo propio de una narración de misterio, cabe destacar que exhibe un diseño distinto del que presentó en el suplemento “Continuará” de la edición original de Fierro. El rediseño es un acierto porque facilita la lectura visual, ya que en anteriormente se había publicado en formato de tiras, con lo cual se perdía parte de su riqueza gráfica.




El tomo tres, Tinta mortal, consiste en un compilado de historietas unitarias de Peiró (Manuel Peirotti), reconocido en su Córdoba de origen y residencia, y uno de los más impactantes y personales autores que dio la historieta nacional. Es un creador  que había que rescatar y valorizar para las nuevas generaciones de lectores, ya que se encuentra un tanto olvidado.  De las historias seleccionadas –publicadas en la citada Fierro-, algunas con grandes dosis de violencia y sexo,  dos giran en torno a personajes del sub mundo del hampa de nuestro país en la primera mitad del siglo XX; otra tiene como trasfondo la violencia política latinoamericana y nacional de décadas pasadas; otra -muy imaginativa- supuestamente transcurre durante la Segunda Guerra Mundial y, por último, la que  trata sobre El Cueros, el mítico personaje de las creencias populares,  tal vez constituya uno de los hitos de los años 80 por la calidad del dibujo y de su relato.  Aunque este tomo resulta un gran paneo por la obra “seria” de Peiró, sería bienvenida la incorporación de otras dos historietas “clave” de su trayectoria, como es la del bandido rural Mate Cosido y la de la Guerra de Malvinas, como así también las que realizó para Súperhumor, Humor y Sex Humor, todas brillantes en cuanto a calidad. Peiró es dueño de un dibujo exquisito, exuberante en detalles que combina con una relevante maestría en la aplicación de negros plenos, cuyas luces y sombras recuerdan a la fotografía de autor. Peiró demuestra ser capaz de conferir características caricaturescas a su dibujo “serio” e hiper realista al retratar a los tipos sociales argentinos.




El cuarto y último tomo es El desmitificador argentino y otras historietas eróticas de El Tomi, que compila los trabajos que éste dio a conocer en el Fierro actual. Como bien se sabe, ElTomi es un dibujante con un estilo de factura realista libre, personal  e imaginativo. En algunos episodios de la mini serie Freak City, su dibujo adquiere niveles refinados, como el que cierra el libro.

Mención aparte merecen las introducciones a cargo de Juan Sasturain, en las que se luce escribiendo amenamente acerca de sus grandes motivaciones como escritor y analista: la historieta y sus hacedores.  Dado la importancia de los autores tratados y el modo en que los aborda, aquellos lectores de revistas como Súperhumor o la primera Fierro –de las que fue jefe de redacción durante varios períodos- se sentirán complacidos, pues remite a tiempos  e historietas que desplegaron  una creatividad arrolladora.

jueves, 5 de junio de 2014

¡¡FACUNDO!! de José Massaroli, por Germán Cáceres

(La Duendes, Comodoro Rivadavia, 2014, 94 páginas)



Pablo Hernández subraya en el primer prólogo: “Es el Facundo de Massaroli, pues, una historieta. Pero es también un libro de historia”. Por eso en ella abundan tanto los textos explicativos como los diálogos y, para eludir esta dificultad narrativa, Massaroli cambia continuamente de planos, de ángulos, de enfoques y, a tramos, introduce cuadritos mudos. Así, la fluidez de la secuencia gráfica es notable y permite vigorizar las escenas de acción. Son primorosos los ámbitos nocturnos que representan las relaciones amorosas de Facundo y su esposa Dolores. Y dibuja con destreza las batallas y los combates a caballo.


La primera parte, “El Tigre de los Llanos”, es motivo de  revalorizaciones, en las que el autor se pone manifiestamente del lado de los federales y de Facundo Quiroga. Ataca con indignación la figura de Rivadavia y a los unitarios, a los que califica de antidemocráticos y cipayos del imperio británico. A Lamadrid lo señala como un asesino feroz, mientras que al caudillo riojano lo sublima como un héroe querido por los pueblos provincianos. En cuanto a su concepto del general Paz no podía ser peor: “Mediante el inhumano recurso de disparar sobre su propia gente en retirada, Paz logra detenerla…”, una actitud similar a la del siniestro general Mireau de La patrulla infernal (1957), de Stanley Kubrick.


Barranca Yaco” es el título de la segunda parte, en la que los cuadritos de mayor tamaño y los textos concisos favorecen la narratividad. Y sobresale el arte de Massaroli: en la página 48 los contrastes de blancos y negros de los caballos que conducen una diligencia conforman una viñeta bella y vigorosa.
Un halo de tragedia recorre este bloque en el que se teje la conspiración que trama el asesinato de Quiroga. Como dice Frank Szilágyi en un segundo prólogo “José logró lo que es casi imposible en los relatos históricos: que los personajes no sean cartones, sino que estén VIVOS”. 

Para que no queden dudas sobre su posición ante esta lucha fratricida, Massaroli transcribe la proclama unitaria escrita en Chile por Sarmiento: “…es necesario emplear el terror para triunfar en la guerra. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos. Debe tratarse de igual manera a los capitalistas que no presten socorro…; es preciso desplegar un rigor formidable (…) Debe imitarse a los jacobinos de la época de Robespierre”.


José Massaroli ha concretado una excelente historieta y, a la vez, una visión de la historia argentina nada convencional, que apuntala con datos, fechas y una bibliografía.



Germán Cáceres

martes, 27 de mayo de 2014

CON LAS HISTORIETAS SE COME, SE CURA Y SE EDUCA. REVISTAS ARGENTINAS 1983-1993. Por Germán Cáceres

"Testimonio de Germán Cáceres que figura en el libro "Con las historietas se come, se cura y se educa/ Revistas argentinas 1983-1993", de Julio Neveleff (Mar del Plata, Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, 2014,  228 páginas).




En general se analiza la historieta en base a las obras y a sus creadores, lo cual resulta irreprochable.
Pero hacer hincapié en las revistas de historietas resulta enriquecedor. Ayuda a comprender el género, dado que muchas de esas publicaciones –como las que se exhiben en esta muestra- posibilitaron la concreción de tendencias y estilos.

Títulos de editorial Record

Respecto a dividir la producción en décadas, en principio las revistas no pueden enmarcarse rígidamente en períodos, pues provienen de años anteriores y, a la vez, se proyectan hacia el futuro. Un excelente ejemplo lo brinda el ilustre historiador Eric Hobsbawm, para quien el siglo XX comenzó en 1914, con el inicio de la Primera Guerra Mundial, y concluyó en 1991, con la caída de la Unión Soviética. En nuestro propio país y en el ámbito que nos convoca, Julio Neveleff -en oportunidad de la reciente designación de Robin Wood como ciudadano ilustre de la cultura por parte de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires-, sostuvo que la obra del prestigioso guionista había atravesado desde su primer trabajo (de 1966) todas las décadas hasta la actualidad.
Pags de Record: Nekrodamus de Oesterheld – Lalia, El Condenado de Saccomanno – Mandrafina, As de Pique de Barreiro – Juan Gimenez, Galac Master de Oesterheld – Oswal, Hugo Pratt, Mandi Riley de Ray Collins – García Seijas, A través de Oceanía de Albiac – Lito Fernández, Bárbara de Barreiro – Zanotto, Alvar Mayor de Trillo – Enrique Breccia, Arturo del Castillo. 

Sin embargo, la división en décadas constituye un instrumento útil e indispensable para el estudio y la comprensión del género. En años anteriores surgieron varias revistas que llegarían a su esplendor durante 1983-1993. En 1974 salió Skorpio, de Ediciones Record,  que se destacó por su calidad y por contar como estrella al Corto Maltés, de Hugo Pratt. En ella había historietas de aventuras clásicas y realistas. Va forjándose así el gran momento que alcanzó la década que nos ocupa y cuyo proceso ya había empezado mucho antes, en 1957, con Hora Cero y Frontera, las gloriosas publicaciones de Héctor Germán Oesterheld.

Revistas de Editorial Columba

Se sabe que desde 1928 la Editorial Columba venía proveyendo a los lectores de múltiples revistas (El Tony, D´Artagnan, Fantasía, Intervalo, Nippur Mágnum, diversificadas en formatos y colores) y llegó a lanzar unos dos millones de ejemplares mensuales al mercado. Pese a que en Columba colaboraron maestros de la talla de Domingo Mandrafina, Ernesto García Seijas, Carlos Vogt, Alberto Salinas y Ray Collins, la editorial fue despreciada porque se consideraba que su material era comercial y de baja calidad artística. El mismo Robin Wood recibió severos  cuestionamientos. La condena venía de escritores y dibujantes partidarios del refinamiento estético y del registro experimental. Sin embargo, el tipo de historieta clásica es el que hoy triunfa y se publica en Italia pertenecen a autores que en su oportunidad trabajaron para Columba.

Algunas páginas de series de editorial Columba

 De esta manera, se repitió el fenómeno que ocurrió con la cinefilia de los años cincuenta y sesenta: al cine norteamericano se lo despreciaba por su carácter mercantil y convencional, pero, con el correr de los años, no pocos de aquellas películas europeas tan ensalzadas por su libertad formal y su exquisitez artística envejecieron: su lenguaje y su temática ya no interesaban a los espectadores. Curiosamente, numerosos filmes de Hollywood resistieron el paso del tiempo y conservaron su frescura (un caso emblemático -hay muchos otros- es el de Casta de malditos, 1956, de Stanley Kubrick). Si bien es lícito y válido aspirar al logro de planteos profundos y de avanzada formal, debe tenerse en cuenta el riesgo de caer en el aislamiento y la incomprensión. Por ejemplo, aunque se imputó de banales a sus películas, ya nadie se atrevería en poner en duda los aportes de Alfred Hitchcock al lenguaje cinematográfico, pero el genial realizador no valoraba sus obras con patrones estéticos, sino de acuerdo a la cantidad de espectadores que las veían.


A partir de 1973 la última página del diario Clarín se dedicó a publicar material nacional y terminó de consagrar, entre varias, a figuras como Caloi, Altuna, Crist, Viuti, Bróccoli, Tabaré, Guinzburg y Abrevaya. Un año antes, la revista Hortensia, dirigida por Alberto Cognigni desde Córdoba, aportó toda una renovación proponiendo  una comicidad popular y picaresca que catapultó a Roberto Fontanarrosa. También en ese mismo año salió Satiricón, dirigida por Oskar Blotta, de vena humorística irreverente y audaz. Después de que esta revista fuera clausurada en 1975, debutó Chaupinela, una especie de continuación, bajo la dirección de Andrés Cascioli, creador y editor que haría historia -a través de sus Ediciones de la Urraca- con Humor, en 1978; Superhumor, en 1980; y Fierro, en 1984. Humor cuestionó el Proceso y en sus valientes páginas se construyó un bastión contra la dictadura militar: sus luminarias eran Rep, Alfredo Grondona White, Raúl Fortín, Limura, Meiji, Maitena, Eduardo Maicas, y hay más. Superhumor contenía notas periodísticas, historietas y humor gráfico, con colaboradores como Juan Sasturain, Alejandro Dolina, Horacio Altuna, Enrique Breccia (siguen los nombres) y los foráneos Claire Brétécher y J.G. Ballard.

Publicaciones de La Urraca

Fierro, cuya dirección ejerció Juan Sasturain, fue una verdadera revolución, uno de los puntos más altos que alcanzó la historieta argentina. Los modelos de ese entonces eran las revistas Metal Hurlant, de origen francés, y Heavy Metal, su versión norteamericana. Consideraban a Moebius y a Hugo Pratt como las máximas expresiones de este noveno arte que Fierro pretendía elevar al mismo nivel de la plástica y la literatura. Una de sus originalidades fue “Óxido”, el llamado subtemento, que se inspiró en el underground comix y su figura central, Robert Crumb, así como en las publicaciones italianas Linus, Alter y, especialmente, Alter Alter



Grandes creadores nacionales participaron en Fierro: Alberto Breccia –y sus hijos Patricia y Enrique-, Carlos Sampayo, José Muñoz, Francisco Solano López, Juan Giménez, Ricardo Barreiro, Sanyú, Eduardo Risso y Carlos Nine (y la lista continúa). “Óxido” fue experimental y vanguardista, y de allí surgió uno de los más altos valores argentinos: Max Cachimba. Sin duda, Andrés Cascioli con su labor editorial y artística quedará en la historia como un extraordinario renovador de la figuración gráfica, mérito que ratificó con la revista de ciencia ficción El Péndulo, que traía cuentos, ilustraciones, artículos e historietas. Ediciones de la Urraca también se atrevió a impulsar la revista de Cazador, una desaforada y desprejuiciada historieta creada por Mauro Cascioli, Jorge Lucas, Ariel Olivetti y Claudio Ramírez, que carecía de límites en cuanto a las reiteradas escenas de violencia y de sexo.

Pags de Fierro (versión años 80): Albiac – Taborda, Evaristo de Sampayo – Solano Lòpez, El Sueñero de Enrique Breccia, El caballero del piñón fijo de Trillo – Mandrafina, El último Recreo de Trillo y Altuna, Parque Chas de Barreiro – Risso, Nine, Juan Giménez, Peiró, Navarrito de Barreiro – Dose, Alack Sinner de Muñoz – Sampayo, El Tomi, Perramus de Sasturain – Alberto Breccia, Ficcionario de Horacio Altuna.

El Globo Editor fue responsable de la aparición de otra publicación de corta duración, Puertitas, dirigida por Carlos Trillo, con el énfasis puesto en la claridad argumental y en el realismo gráfico. Salió entre 1989 y 1994 y obtuvo dos hitos como Irish Coffee y Cybersix, ambas debidas a su director y a Carlos Meglia.

Nuevos valores surgidos en Fierro

Se puede afirmar que la historieta argentina alcanzó su mayor fulgor en esa década de 1983-1993 –con corrimientos anuales para ambos límites, por supuesto-, durante la cual nuestros creadores obtuvieron varios premios internacionales –entre ellos el mítico Yellow Kid del festival de Lucca, Italia- y colaboraron asiduamente en el exterior, sobre todo en Francia, España, el Reino Unido e Italia.
Pero los hábitos de consumo culturales estaban cambiando debido a la televisión, el cine, Internet  y los videos, y ninguna de las tres editoriales (Columba, Record y La Urraca) pudo adaptarse a ellos. Tal vez las tres empresas fracasaron porque la transformación del público y del mercado era absoluta, pero tampoco debe obviarse la posibilidad de una gestión comercial no preparada para afrontar una crisis de esa envergadura. Así, Record cerró en 1996, y Ediciones de la  Urraca y Columba, en 2001. (Las legendarias Rico Tipo y Patoruzú lo hicieron en 1973 y 1977, respectivamente.)

Publicaciones de El Globo Editor

Y entonces la historieta se convirtió en un arte de consumo marginal, y se inició el éxito de las revistas extranjeras de superhéroes y de manga. Ya la venta principal se realizó –como en el presente- a través de comiquerías que también aportaron el correspondiente merchandising, aunque en algunos quioscos de diarios se venden los últimos números de esas publicaciones del exterior. Hay pequeñas y medianas editoriales nacionales que difunden las historietas en libros, aunque en su mayor parte se trata de reimpresiones. Abundan también las autoediciones y las cooperativas de autores, e Internet se convirtió en una vía importante para difundir el  material. Asimismo, muchos jóvenes  recurren a la impresión de fanzines y de prozines
¿Qué pasará? ¿Concluirá la historieta su ciclo vital en la Argentina y en el mundo? Para nada. En los últimos años surgió en el país un fervor que se manifestó en un aumento de las ediciones en esos medios alternativos –donde se hallan trabajos de calidad incuestionable- y, además, en las muestras y festivales que se organizan y a los que concurre un público entusiasta. Las páginas de los periódicos reivindican el género como expresión artística y en su interior se encuentras notas críticas sobre sus novedades.
Sólo resta parafrasear al gran Hugo Pratt y afirmar que “la historieta goza de excelente salud y larga vida”, aunque tal vez adopte otros formatos y vías de comunicación con los lectores. Uno de los tantos ejemplos son los superhéroes norteamericanos que ahora vienen de la mano de películas que costaron millones de dólares y en las que intervinieron célebres directores, notables guionistas y auténticas estrellas de cine. Además, estos filmes desbordan excelencia por donde se los mire y sus efectos especiales son maravillosos. Y también hay animaciones en 3 D para la posteridad (por ejemplo, Las aventuras de Tintin, 2011, de Steven Spielberg).
No quedan dudas: a la historieta le sobra tela y tiene cuerda para rato. ¡Adelante!


Germán Cáceres