jueves 16 de febrero de 2012

Entrevista: Ignacio Noé

Ignacio Noé es un reconocido dibujante de historietas e ilustrador argentino, de extensísima trayectoria a nivel nacional e internacional. En el país colabora como ilustrador con los más importantes medios gráficos nacionales, y es autor de series de gran repercusión en Europa (España, Italia, Francia, Suiza, Alemania, Holanda) y Estados Unidos. Los lectores españoles, por ejemplo, lo han votado en dos ocasiones como “realizador de la mejor serie del año” en la revista Kiss Comix.

Las ilustraciones de tapa de la primera época de la revista Fierro (1984-1992) marcaron época, tanto en la gráfica como entre los lectores. Fueron realizadas por muchos de los más renombrados ilustradores de la época e Ignacio Noé fue uno de ellos.

Hoy trabaja principalmente para el mercado europeo.

Con ustedes, Ignacio Noé, uno de los maestros contemporáneos de la ilustración y la historieta argentina.



Ignacio Noé

Edad, lugar de nacimiento, de residencia

Nací en Buenos Aires pero siempre viví en Escobar, una ciudad a 50 km al norte de Capital.


¿De dónde y cuándo el gusto por el dibujo y la historieta?

Mi gusto por el dibujo es desde muy chico, siempre dibujé. Cuando cumplí 8 años me mandaron a un taller particular de dibujo y pintura. Allí aprendí distintas técnicas y fui muy estimulado.

Mi gusto por la historieta fue y vino según la edad, hasta que vi la revista Súperhumor y luego la Fierro (primera época), donde conocí dibujantes como Enrique Breccia y Mandrafina; que me interesaron mucho pues descubrí en ellos una profundidad en el dibujo y en los guiones que desconocía.


Ilustración de Helldorado

Si mal no recuerdo, tus comienzos publicando de forma masiva fueron cuando quedaste finalista en el concurso “fierro busca del manos”, de la mítica primera época de Fierro. Luego te sumaste al subtemento “Oxido” y de a poco fuiste teniendo cada vez mayor presencia. ¿Es así, podés contar cómo fue?

Si, fue exactamente así. En ese momento yo estaba haciendo la colimba y tuve la suerte de quebrarme un dedo del pie jugando al fútbol, como no podía hacer guardia estuve dos meses prácticamente en mi casa .Ahí fue cuando salio el concurso y con un amigo que hizo los guiones, preparamos tres historietas y una salio seleccionada.

Esa se publicó en el Oxido y ya al tener una entrada a la redacción aproveché para mandar otro material y así seguir publicando.



Chichonni marcó parte de la década del 80 y un estilo de hacer ilustraciones de tapa. Luego de él, en la vieja Fierro fuiste uno de los que lo reemplazó en la realización de las tapas, que por cierto eran muy personales e imaginativas. ¿Cómo se dio la oportunidad, cómo era el proceso de realización de las tapas? ¿Representó un peso asumir el hacer las tapas, luego de Chichonni?

Dentro del material que presentaba, al estar en el Oxido, estaban unas tapas a color que fui preparando con el tiempo. Mi sueño era hacer la tapa de la Fierro. Sin embargo esas ilustraciones no gustaban todavía en la redacción para ser tapas. Pero resulta que una ves en la redacción conocí a Ricardo Barreiro y el fue quien agarro las ilustraciones que tenia y se las mostró directamente a Andrés Cascioli, el director de la Fierrro. A Cascioli le gustaron y desde entonces se instauro un modo de trabajar donde para hacer las tapas yo le mostraba los bocetos de las ilustraciones a Andrés y si lo aprobaba yo hacia en 15 días una tapa en óleo, Así fue el proceso de las primeras seis tapas mas o menos.

Chichonni marco una época y le dio la imagen a la Fierro. A mi me encantan sus trabajos, pero cuando creaba las tapas trataba de definir qué era “lo mío” y cómo hacerlo de la mejor manera. Trataba de no pensar en Chichonni.



"La novia", en retiración interna de la revista Fierro (primera etapa)

Si mal no recuerdo, entre fines de los 80 y principios de los 90 comenzaste a trabajar con Ricardo Barreiro, guionista emblemático de nuestra historieta. ¿Cómo se dio la posibilidad y cómo era trabajar con él?
Como te contaba conocí a Ricardo en la redacción de la Fierro. Sucedió que al mismo tiempo que le mostraba las tapas a Cascioli me propuso hacer una historieta para Lancio Story, Eura de Italia, donde él trabajaba habitualmente.

Hicimos un capitulo de prueba, que me costo mucho. En realidad lo dibujé tres veces, pero al final lo mandamos y fue aprobado. Así me transforme en profesional haciendo las tapas de la Fierro y la historieta para Italia al mismo tiempo.

Ricardo era un guionista puro, un tipo extravagante hecho para la historieta. Le estaré siempre agradecido por darme la oportunidad de vivir de esta profesión.


Página de historieta publicada en Fierro (primera etapa)

Trabajar con Barreiro te brindó la posibilidad de dominar el formato serie, y a la vez ingresar al mercado europeo ¿es así?

Si, poco a poco me fui acostumbrando a hacer historietas con todas las exigencias de dibujo que estas tienen. Yo siempre me sentí más ilustrador que es otra cosa.

Luego de “El Protector” que fue la serie que publicamos en Lancio, preparamos “Un Hombre Subterraneo” que salio publicada en Cómic Art , Italia. Esta ya fue a color.


Ilustración y como tapa de la revista Fierro 83 (primera etapa)

En el exterior ¿en que medios se publicaron las series que realizaste con Barreiro?

Como te decía publicamos primero en Lancio Story y luego en Cómic Art. En esa época había viajado a Italia y pude arreglar la realización de una historieta erótica para la revista Blue de Coniglio.

De regreso hicimos el primer capitulo, pero al terminarlo nos enteramos que la revista se había fundido. Estuvimos un año mandando faxs hasta que avisamos que dispondríamos del material.

En ese momento apareció la revista española Kiss y como nosotros teníamos este material colgado, lo mostramos y les gustó. Sólo nos pidieron que fuera un poco mas duro. Así nació “El convento infernal”. Este fue el último trabajo que hice en colaboración con Ricardo.



Para nuestros lectores ¿podrías contarnos un poco cómo fue la realización de la serie El Protector, la que comenzaremos a difundir en Historieta Patagónica?

Fue mi inicio como historietista. Hasta ese momento había hecho cómics de dos paginas donde podía probar distintos estilos pero cuando tuve que hacer 12 paginas por capitulo con cierta coherencia me sentí realmente perdido. Lo que se publicará es lo que logre luego de hacer tres veces el primer capitulo.

Otra curiosidad de esta historieta es que es la única que he hecho en blanco y negro. Desde entonces todas las hice a color.

Página de Helldorado

Durante varios años realizaste series eróticas para Europa y en España, los propios lectores votaron tu trabajo como “la mejor serie del año”. ¿Qué se siente al tener tal repercusión?

Me dio una gran alegría saber que mis trabajos provocaban el interés de la gente, sobre todo que eran mis primeros guiones y yo no me sentía seguro al respecto.


Ilustración y como tapa de la revista Fierro 59 (primera etapa)

Tuviste una gran presencia realizando ilustraciones e historietas en medios periodísticos y publicaciones de nivel nacional, pero la mayor parte de tu trabajo lo canalizaste en el extranjero. Existe mucha diferencia al trabajar en el país, a hacerlo para el exterior? Qué tipo de trabajos realizaste para el exterior?

La presencia directa y el idioma son sin duda una diferencia pero se pueden superar.

Hice para el exterior sobre todo historieta, pero también he hecho ilustraciones, como la tapa de un revista inglesa y las ilustraciones de libros para niños que hago para Advance Publishing de EEUU.




Hoy, tu curriculo impacta por la cantidad de países y editoriales para las que trabajaste hasta el momento, muchas de ellas de las más prestigiosas de sus países (España, Italia, Francia, Holanda, Inglaterra, EEUU, Turquía, Alemania, Suiza)
¿Qué se siente al mirar para atrás y ver el camino recorrido, con tantos logros?

Es muy lindo ver que lo que uno hace capta la atención de la gente y cuando eso pasa con gente de otros países con realidades tan distintas a la mía, el sentimiento se hace mas intenso.

Página de Helldorado

¿Cuáles de tus trabajos destacarías como de los más relevantes en tu trayectoria, y por qué?

Hay tres tapas que hice para la Fierro, ya sin consultar el boceto con Cascioli (de hecho, él rechazo las dos primeras) que fueron fundamentales para mi en la determinación de temas y motivos propios y en la manera de trabajar el acrílico, son : Nave con garzas, La Novia y Biólogo.

Los libros de Grandes Clásicos adaptados que hice para la revista Genios fue un trabajo interesantísimo, que quedó en las bibliotecas de los chicos y que me sirvió para afianzarme en el uso de la acuarela.

Y en cuanto a la historieta mi libro “Exposición” y los tres tomos de “Helldorado” creo que son lo mas logrado que he hecho en dos géneros distintos.



Ilustración y como tapa de la revista Fierro 97 (primera etapa)

Para la tremenda y prestigiosa trayectoria que tenés, sos un autor de muy bajo perfil en el país ¿Por qué? ¿Se trata de una opción o porque simplemente porque hoy en el país se tiene presentes a los que hacen “mas ruido”?

No se, asi se dieron las cosas pero es cierto que la historieta erótica a la que dedique parte de mi obra tiene una difusión marginal.


Páginas de Julian King

En lo personal, ¿preferís trabajar en algún formato en particular: historieta, series, ilustraciones? ¿Qué diferencia existe entre cada uno de ellos?

Siempre me sentí más cómodo ilustrando pero ahora me he amigado con la historieta.

¿Cuáles técnicas son tus preferidas?

Tuve épocas, primero el óleo después el acrílico , la acuarela y lo digital . Ahora me estoy reencontrando con el óleo de nuevo. Pero si tengo que elegir prefiero el acrílico y la acuarela.


Ilustración y como tapa de la revista Fierro 91 (primera etapa)

¿Qué trabajo estas realizando en la actualidad?

Estoy trabajando en una serie de tres tomos para Glenat con guión y dibujos míos que se llama “Suave, tibia y perfumada”. Es ficción y la pinto totalmente en acuarela, estoy muy entusiasmado con este proyecto.



Ilustraciones para publicaciones infantiles

martes 14 de febrero de 2012

CARLOS GARDEL, de José Muñoz-Carlos Sampayo

CARLOS GARDEL
La voz del Río de La Plata
de José Muñoz-Carlos Sampayo

(Libros del Zorro Rojo, 2010, 140 páginas)

Por Germán Cáceres

Los lectores que esperaban encontrar un biopic en clave historietística se sorprenderán ante la “Advertencia preliminar”: los autores anuncian que se trata de “nuestra variación sobre la vida de Carlos Gardel (...), de un acto artístico basado en aspectos de la vida de un artista”.

Y emprendieron la tarea de forjar una ficción audaz sobre el llamado –entre otros apodos- “el mudo”, aprovechando esa imprecisión que rodea al cantor, que llegó a afirmar: “Nací en Buenos Aires, Argentina, a los dos años y medio de edad”.

El binomio dio libertad a su creatividad, pero tuvo en cuenta las vacilaciones que siempre se plantearon en torno a Gardel.



El guión de Sampayo exhibe su talento y oficio, como ya lo había demostrado otras veces al lado de Muñoz (Alack Sinner, Sophie goin´ South, Sudor Sudaca, Billie Holliday, entre otros) y acude a un recurso muy suyo como la de establecer múltiples líneas de lectura sobre una historia. Así, en una mesa redonda televisiva que ocurre en la primera década del 2000, un sociólogo y un especialista en temas gardelianos debaten con enfoques contrapuestos distintos momentos de su existencia. El primero lo tilda de políticamente acomodaticio, ya que se codeaba con socialistas –aparece Alfredo Palacios- y con conservadores deshonestos (en la historieta Gardel canta para Alberto Barceló, intendente de Avellaneda). El asesinato de Juan Ruggiero, “Ruggierito”, uno de los matones del caudillo bonaerense, es referido en una muda viñeta negra iluminada por trazos blancos de fuerte dinamismo.




Pero también asoma un misterioso anciano, Romualdo Merval -en su juventud un burdo imitador de “el morocho del Abasto”-, que observa el programa desde la pantalla de su televisor y declara varias veces a lo largo de la historieta que él mató a Carlos Gardel.

La narración fluye en un continúo vaivén: comienza en la primera década de este siglo y retrocede hasta fines del diecinueve (el cantor se nacionalizó argentino en 1923, y nació en 1890, Toulouse, Francia, o en 1887, Tacuarembó, Uruguay), para luego avanzar y de nuevo replegarse en el tiempo. Las opiniones en off de los dos conferenciantes operan como un enriquecedor contrapunto de los diálogos que mantienen los personajes en las viñetas, destacándose el encuentro -en la suite de un hotel neoyorquino- de “San Carlos” con una admiradora, María Esther Rosales, que al final resultó ser una espía al servicio de productores de cine norteamericanos.




El texto expone, a través de los dos disertantes, continuos interrogantes sobre la conducta de Gardel: “Más de un testimonio hay de que temía la cercanía femenina”; ”Honraba a su madre por encima de todo”; “Su pasión por el juego escondía su ambigüedad”. En la historieta se lo observa distante y conflictivo en su noviazgo con Isabel del Valle. Y se insinúa que hubo un complot tramado por empresarios de Estados Unidos para boicotear el proyecto del cantante de fundar una productora cinematográfica en nuestro país.

Muñoz-Sampayo (porque, como sostiene Art Spiegelman, funcionan como una sola persona) han visto en esta característica huidiza de Gardel un símbolo de la también inasible identidad nacional. “Le estoy diciendo que he estudiado el asunto y que este país construye mitos para encontrar una identidad que no tiene”, asevera rotundamente el sociólogo. Por otra parte, Oscar Zárate, artista plástico argentino residente en Londres que realizó varios trabajos con Sampayo, les comentó a ambos historietistas: “... él es el país. Yo le daría voz al país a través de Gardel”.

Pero la dupla persigue también otro objetivo: presentar a “el zorzal criollo” como uno esos hombres de los cuales se dice que son más grandes que la vida. Y se reproduce un artículo publicado en 1953 por Julio Cortázar en la revista Sur, en el cual proclama “no es menos cierto que cabe a Gardel haber marcado su momento más hermoso para muchos de nosotros definitivo e irrecuperable”. Y en los “Apuntes” Sampayo informa que desde el 1 de setiembre de 2003 su voz fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En la Memoria del Mundo, se lo anotó como “cantor argentino nacido en Francia”.




José Muñoz ha incursionado últimamente en dibujos y en aguadas y esta experiencia se trasunta en el libro. Las notas están acompañadas por láminas de luminosa belleza, con pinceladas que operan a la manera de fiorituras visuales, como esa de la página 132, en la cual unas manchas espontáneas dan cuenta del plano medio de una espléndida mujer sentada a una mesa. Su composición y vigor gráfico es algo que se repite a lo largo de otras ilustraciones y en los mismos cuadritos de la historieta. En su peculiar estilo se perciben, además, reminiscencias de sus dos maestros, Hugo Pratt y Alberto Breccia. De éste último abrevó sus climas nocturnos, y de Pratt, las aplicaciones de tinta. Muñoz ofrece refulgentes figuraciones de blancos y negros que se entrelazan y combinan como proyectando un laberinto. La viñeta apaisada que muestra una habitación en la que Gardel charla con su madre (Berthe Gardés) es de una eficacia plástica cegadora. Los primeros planos exhiben encuadres imaginativos, entre ellos los primorosos detalles de sensuales labios femeninos. A veces el protagonismo lo toma el blanco, como esas dos viñetas que refieren la muerte de Gardel en Medellín (1935): primero se ve un avión en el cielo y luego se registra su explosión ( de paso, surge la duda de si fue un accidente o un atentado).

Tanto el grafismo de Muñoz como la escritura de Sampayo terminan asumiendo, frente a ese desenlace fatal, un clima alucinante y onírico, como si reflejaran un fluir desordenado de la conciencia. El dúo está obsesionado por captar el instante previo a la muerte en el que supuestamente emergen delirios, sueños y fantasmas del pasado.

Carlos Gardel – La voz del Río de la Plata es una obra maestra recorrida por una intensa y profunda emoción.

Germán Cáceres

miércoles 8 de febrero de 2012

HACIA UN NUEVO ARTE

Para Maurice Horn el dibujo animado participa del cine sólo en cuanto al soporte técnico, pero su propuesta estética se nutre de las historietas y el humor gráfico.

Ese concepto fue funcional en un principio, pero luego la animación se independizó y tomó vuelo propio alejándose del género de los cuadritos.

Sin embargo, Las aventuras de Tintín, de Steven Spielberg, realizada en animación 3D y con la técnica capture motion, retoma la historieta como fuente de inspiración.




Ante todo demos algunos datos sobre esta serie tan lograda y exitosa que apareció en 1929 en Le Petit Vingtième. Su creador fue el belga Georges Remi (1907-1983), que utilizó el seudónimo Hergé: se trata de sus iniciales invertidas (G.R.) pronunciadas en francés.

Dio lugar a veinticuatro álbumes y a la fundación de “la línea clara”, que utiliza colores lisos, sin sombreados ni matices, reemplaza el trazo expresivo por contornos de un grosor uniforme, y sus personajes de rasgos humorísticos se mueven de izquierda a derecha rodeados de un entorno realista fiel hasta lo maniático (aviones, barcos, trenes, autos). Como el mismo Hergé lo manifestó, la finalidad de ese estilo era alcanzar una narración precisa: “Crear un comic, para mí, es, ante todo, narrar una historia”. Se menciona que, en los comienzos, su grafismo estuvo influido por Winsor McCay y George McManus.


El otro elemento es el fabuloso mundo de la aventura. A Hergé se lo considera heredero de Julio Verne y de Robert Louis Stevenson, y sus historietas siempre abrevaron del misterio, de los viajes a lugares exóticos y de la búsqueda de tesoros ocultos. A ello se pueden agregar los contundentes gags, como también los simpáticos personajes que rodean al joven periodista Tintín: el capitán Haddock, los detectives Hernández y Fernández, el profesor Tornasol (que no aparece en este filme) y la inefable Bianca Castafiore. Y, por supuesto, el perrito Milú, su mascota, una estrella de la serie que lo acompañó en todas sus peripecias.

Spielberg y el productor Peter Jackson asumieron apasionadamente el desborde imaginativo de Hergé para ofrecernos una película que conjuga las maravillas del cine y de la historieta a través de la captura de movimiento. Pero antes corresponde hablar del antecedente de este procedimiento: el rotoscopio, que fue ideado en 1912 por los hermanos Max y Dave Fleischer, y que consiste en dibujar sobre secuencias filmadas con actores, animales y escenarios reales, para obtener así una mayor naturalidad en los movimientos de los personajes.

En cambio, el motion capture -o captura de movimiento- fue plasmado con calidad en los personajes na`vi de Avatar (2009), de James Cameron. Después de filmar a los actores con una serie de artefactos (cascos, marcadores, cableados y trajes especiales), se traduce el resultado a un modelo digital sobre el cual trabajan los animadores.

Y surgen en el filme de Spielberg imágenes de fascinante belleza, como la presentación, los primeros planos que muestran el accionar de un carterista, las escenas del imaginario país árabe, las del desierto, las de los piratas en el mar. El espectador asiste a la proyección de un mundo nunca visto, con encuadres maravillosos, una potente dinámica de montaje y un ritmo de acción alucinante. El impecable guión narra el sortilegio de las aventuras que figuran en tres álbumes de la saga: El secreto del Unicornio, El cangrejo de las pinzas de oro y El tesoro de Rackham el Rojo.

Es como si el mágico mundo de fantasía de Georges Méliès hubiese retornado aggiornado y de la mano de la historieta.

Germán Cáceres

lunes 6 de febrero de 2012

Desde España, dos tristes noticias para la historieta

Para quienes leemos, escribimos o dibujamos historietas, ciertas noticias causan estupor, descolocan. Dos de estas noticias provienen de España.




Alvaro Pons, autor del blog de noticias, análisis y crítica de historieta La cárcel de papel, ha anunciado que lo cierra y se aleja para dedicarse simplemente a disfrutar como lector. Su sitio, para aquellos que lo seguíamos como lectores, se había transformado en uno de los principales referentes dedicados al lenguaje de la historieta, de habla hispana. Entre muchos otros aspectos, algo que merece destacarse de los textos de Pons, es la claridad y notable profundidad de sus análisis. Su notable conocimiento sobre el lenguaje de la historieta, dotan (dicho en presente porque sus textos quedan en Internet para ser leídos) a sus textos de una gran riqueza, comprendiendo en sus análisis tanto a historietas del pasado como del presente, a obras de los más diversos géneros y autores clásicos como de vanguardia. Sus textos de análisis aportan al conocimiento, a la comprensión, a valorizar y desentrañar el lenguaje.

Las veces que algunos de sus textos generaron polémica entre sus lectores, buscó levantar el nivel de discusión cuando este decaía en la crítica fácil, en la opinión sin argumento, tan propicia a darse en Internet. Esto es algo que también merece destacarse, el buscar siempre subir el nivel de análisis y discusión. En ese sentido, el suyo es un ejemplo a seguir.

Una gran pena la noticia del cierre de “La cárcel de papel”. El lenguaje de la historieta pierde a un gran analista y crítico.

Para los lectores de historietas que aún no lo conocían, les recomendamos que se den una vuelta por el sitio y lean sus textos. Van a salir enriquecidos y en cierto modo verán ejemplos de cómo debe hacerse buena crítica y análisis de historieta, con amplitud y seriedad.

Ojalá que el cierre sea solo temporal.




La serie "Hombre", de Segura y Ortiz, en Címoc.

Otra triste noticia es el fallecimiento del guionista español Antonio Segura. Los lectores argentinos, de más de treinta años en adelante, pudimos disfrutar de su obra a través de las revistas que llegaban en los años 80, como Metropol, Címoc o Zona 84. Notable fue la dupla que conformaban con el dibujante José Ortiz, a través de series memorables como “Hombre” y “Burton & Cyb”. Se lo va a extrañar.

Para leer más sobre el fallecimiento del autor y una entrevista al mismo, en Entrecomics

viernes 3 de febrero de 2012

Dos de los últimos títulos editados por LA DUENDES

Los libros “Alfredo Grondona White” y “Limura” forman parte de las ediciones de LA DUENDES “JA colección Humor”.
Ambos libros compilan series de los dos maestros de la historieta y el humor gráfico argentino.


Libro Limura. JA colección humor2. 98 pags.



Jorge Limura es uno de los grandes autores de la historieta y el humor gráfico argentino, cuya obra transitó por míticas revistas como Tía Vicente, Tío Landrú, Satiricón, Mengano, Humor, Súperhumor, Humi, El péndulo o la vieja Fierro.

Este libro recupera para los lectores dos series que marcaron época: Fuerte Brgitte y Vida de Indios. Incluye entrevista y texto teórico sobre obra del autor.

Muestras del contenido









Para ver trabajos de Limura, publicados en Historieta Patagónica



Libro “Alfredo Grondona White”. Ja colección humor 1. 88 pags.


Alfredo Grondona White es uno de los maestros del humor gráfico argentino, desempeñándose tanto en los formatos viñeta unitaria como el de historieta. Su trayectoria ostenta colaboraciones en revistas hoy míticas como Dibujantes, Hipotenusa, Chaupinela, El ratón de occidente, Satiricón, Mad, Humi, Fierro (primera época), Súperhumor, El Péndulo, El Periodista y Humor.

Si algo caracteriza a sus trabajos, es el análisis crítico de las costumbres de los argentinos, como las que plasmó durante años en la revista Humor.

Este libro compila historietas de humor y satíricas, viñetas humorísticas y episodios de la serie Bespi, publicados previamente en las revistas Humor, Humi, Súperhumor y Berp (Uruguay).


Muestras del contenido








Trabajos de Grondona White publicados en Historieta Patagónica

jueves 26 de enero de 2012

Entrevista: Alberto Breccia (segunda parte)

UN TIPO EN CAMISETA
Por Germán Cáceres


Nació en Montevideo, Uruguay, en 1919, y se radicó en la Argentina desde muy pequeño. Comenzó su carrera historietística en Editorial Lainez. Entre 1947 y 1949, sucedió a Emilio Cortinas en Vito Nervio (guión de Leonardo Wadel), una extraordinario suceso.
En dupla con Héctor G. Oesterheld alcanzó memorable creaciones como Sherlock Time, Doctor Morgue, Mort Cinder, Richard Long, una versión de El Eternauta, varios episodios de Ernie Pike y, junto a su hijo Enrique, la Vida del Che.
Con textos de Carlos Trillo realizó Un tal Daneri, El viajero de gris y Buscavidas.
Es famosa su versión de Los mitos de Cthulu, de Howard P. Lovecraft, guionada por Norberto Buscaglia. Otras memorables adaptaciones de obras literarias son La pata de mono, de W. W. Jacobs, La gallina degollada, de Horacio Quiroga, y El corazón delator, de Edgar Allan. Poe. También llevó a los cuadritos a Giovanni Papini y a Jean Ray, y graficó una sátira de Drácula, de Bram Stoker.

Alberto Breccia

Con guión de Juan Sasturain dibujó Perramus. Su producción se publicó en Europa, donde ha deslumbrado. En 1990 la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires le rindió homenaje organizando una muestra de su obra.
Actualmente está adaptando el Informe sobre ciegos, de Ernesto Sábato, y, a pedido de la Comisión del V Centenario, dibujando la Vida de Lope de Aguirre, con guión de Carlos Albiac.
Premios recibidos: Editorial Dante Quinterno, Comisión Nacional de Cultura, Cinzano, Yellow Kid en Lucca 9, Gran Premio del Cuarto Salón de la Historieta-Ilustración en Barcelona 1984, Sarrasqueta (ciudad de Córdoba), Plaqueta de la Asociación de Dibujantes de la Argentina, Premio Amnesty Intercional, Bruselas, 1988.
(Falleció el 10.11.1993).


Página de Mort Cinder, con guión de Oesterheld. Del libro Breccia Negro, edic. Record, 1978.

G.C.: Sherlock Time se destacó por el clima opresivo que obtenía de Buenos Aires y sus zonas suburbanas. Además, proponía una original mezcla de ciencia ficción y policial. ¿Qué recuerdos le trae esta historieta?

A.B.: Es nostalgia pura; allí ensayé con timidez algunos efectos gráficos. Digo con timidez porque trabajé siempre por encargo en revistas cuya política editorial era cerrada, dónde no había posibilidad alguna de experimentar. En cambio, la editorial de Héctor daba absoluta libertad de creación. Sherlock Time me trae recuerdos muy agradables. Con todo, considero que es una historieta mediocre.


Alberto Breccia dibujado por su hijo Enrique, en la serie El Sueñero.


Página de Sherlock Time, con guión de Oesterheld.

G.C.: Usted también es humilde.

A.B.: No, soy realista.

G.C.: Richard Long es otra cumbre. En sólo tres páginas narra una amarga historia de amor. Por otra parte, usted se lanzaba de lleno a la experimentación gráfica. ¿Hubo algún cambio de ideas con Oesterheld?

A.B.: Es una historieta muy curiosa. Cuando la revista Karina nos propone Richard Long para su suplemento, yo hacía cinco años que no dibujaba. Acepté el trabajo por una cuestión de dinero, pero lo iba postergando porque tenía miedo. Hasta que un sábado me acorralan: había que entregar la historieta el lunes. Y justo ese sábado me saco una muela. La extracción es dolorosa, se me hincha la cara y tengo fiebre. Entonces para ahorrar tiempo recurrí al collage y suprimí veinte cuadros al guión. Estas decisiones se debían a la necesidad de terminar rápido y no a una genialidad.


Página de Perramus, con guión de Sasturain.

G.C.: El dolor de muelas lo favoreció. Se dice que el azar juega un papel muy importante en la investigación científica. Parece que en el arte también.

A.B.: Ocurre que las cosas se mistifican y después se descubre que detrás del mito siempre hay una vulgaridad, un tipo en camiseta.

G.C.: ¿Qué nos puede decir de la Vida de El Che, una historieta poco conocida?

A.B.: Fue una propuesta de la Editorial Jorge Álvarez, que entonces arrasaba el mercado con libros de autores argentinos. El primer argumento no anduvo: siempre Héctor necesitaba dos intentos. Por una razón: era un hombre agobiado de trabajo que solía escribir en los cafés o en la Biblioteca Lincoln. Hay un encabezamiento con cuadros en blanco que todo el mundo calificó como genial y se trató de una pavada: en la infancia de El Che tenía que poner su partida de nacimiento, pero no pude porque no me llegó a tiempo y por eso quedaron los cuadros en blanco. La historieta tuvo sobresaltos: no dio dinero, la secuestraron y La Nación escribió un editorial bastante lapidario.


Página de Armas de fuego, en la revista Patoruzito 808.

G.C.: En la historieta intervino su hijo Enrique.

A.B.: Él hizo toda la parte de Bolivia: yo la dibujé desde el nacimiento de El Che hasta que empieza la etapa boliviana.

G.C.: ¿Qué piensa del resultado artístico de la historieta?

A.B.: El trabajo de Enrique es realmente brillante. El mío es testimonial, no podía ser de otra manera porque aparecían personajes como Goulart, Frondizi, Mao. Es una historieta bien hecha, la vio la viuda de El Che y le gustó muchísimo.


Adaptación de El ojo delator, de Poe, del libro Breccia Negro, edic. Record.


G.C.: La colaboración con Oesterheld, ¿marcó de alguna manera su producción posterior?

A.B.: Oesterheld representó en mi carrera una rampa de lanzamiento. Me proporcionó unos guiones tan motivadores que abrió muchas cosas que estaban latentes en mí pero que no habían tenido oportunidad de aflorar.

G.C.: ¿Qué opina de la obra de Oesterheld?

A.B.: En su conjunto es insuperable. Si empezamos a desmenuzarla habrá cosas más flojas otras más brillantes, pero eso es lógico en la obra de cualquier creador. Oesterhel fue un hombre que marcó la historieta, y ésta es antes y después de él porque la revolucionó a nivel mundial.


Página de Buscavidas, con guión de Trillo, en revista Súperhumor 11, 1981.


G.C.:¿Su concepción plástica de la historieta está influida por la pintura?

A.B.: Trato de expresarme con la mayor profundidad. Para eso recurro a procedimientos que no son habituales en la historieta. Uso infinitos recursos que ponen en peligro de publicación a mis historietas. Porque ese sentido plástico que usted cita hace que los editores no las compren. Ahora estoy adaptando el Informe sobre ciegos que es una historieta audaz, pero me va a costar venderla. No es tradicional porque no se puede ilustrar Sábato como se ilustra una historieta del Oeste. Ha que apelar a otros medios gráficos para expresar lo que Sábato puso en su libro.
Ése es el concepto que tengo de la historieta: representar al autor –sea guionista o literato- con la mayor potencia posible, y llegar hondamente a los lectores.


Página de la serie Vito Nervio, en revista Patoruzito 779, 1961.

G.C.: ¿Qué técnicas emplea?

A.B.: Utilizo la monocopia, todo tipo de pinturas, collages, lo que venga: los dedos, la palma de la mano, palitos, vidrio, cepillo de dientes. Lo que importa es el resultado final, no los medios con los cuales se logra.

G.C.: ¿Quiénes son los dibujantes de historietas que admira?

A.B.: En la Argentina admiro a mi hijo Enrique y a José Muñoz: me parecen dos talentos. Entre los extranjeros prefiero a Jacques Tardi y a Hugo Pratt no por lo que está haciendo sino por todo lo que hizo.


Página dibujada por Breccia, en revista Trix 4.

G.C.: Hablemos de las historietas que dibuja actualmente.

A.B.: En Vida de Lope de Aguirre se expone la trayectoria de este singular personaje y no hay innovaciones importantes. Es una historieta pintada en la que empleo el acrílico: no se presentaba para un gran vuelo dado su basamento biográfico.



Página de historieta publicada en revista Búmerang 14, España.

G.C.: Es el mismo personajes que llevó Herzog al cine en Aguirre, la ira de Dios.

A.B.: Exactamente. En cambio, el Informe sobre ciegos me exige a fondo. Aunque hay escenas que he suprimido, calculo que va a necesitar entre sesenta y setenta páginas. Elimino entre otras la parte de París, aquella en que quedan encerrados en el ascensor y uno devora a la mujer: me sacarían de mi línea narrativa que es negra y agobiante. Ya lo ha visto Ernesto Sábato y le ha gustado. Es un proyecto que tiene más de veinte años: lo había hablado con Sábato en los setenta, lo boceté en los ochenta y lo estoy dibujando en los noventa.

G.C.: El escritor Miguel Ángel Speroni decía que los grandes libros se piensan durante treinta años y después se escriben en tres meses.

A.B.: Voy a razón de quince páginas mensuales, pero llevo veinte años madurando esta adaptación.



Página de unitario, con guión de Mandrini, en Skorpio Plus 2, 1984.

G.C.: ¿Qué planes tiene para el futuro?

A.B.: El otro proyecto es adaptar tres cuentos de Borges: El Sur, El muerto y El hombre de la esquina rosada. A todos los une casi un mismo paisaje: guapos, orilleros y duelos.


De Oesterheld, de Germán Cáceres (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 1992, 68 páginas).

La primera parte de la entrevista