domingo, 25 de agosto de 2019

¿Drácula, Dracul, Vlad? ¡Bah…! Arte y guión: Alberto Breccia. Por Germán Cáceres


(Hotel de las Ideas, Buenos Aires, 2019, 64 páginas)




Alberto Breccia (Montevideo, 1919-Buenos Aires, 1993) está considerado uno de los más grandes dibujantes de la historia de la historieta mundial, y se radicó con su familia en la Argentina cuando tenía tres años. Su obra es vasta y comenzó a sobresalir a partir de Vito Nervio, que dibujó desde l947 a 1959 con textos de Leonardo Wadel. En los años cincuenta toma contacto con el guionista Héctor Germán Oesterheld y en dupla producen varias obras que están entre la cumbre de este noveno arte. Entre ellas pueden citarse Sherlock Time, Mort Cinder, Vida del Che Guevara (que dibujó junto a su hijo Enrique) y una nueva versión de El Eternauta. Con guión de Norberto Buscaglia adaptó Los mitos del Cthulhu, de H.P. Lovecraft. Acompañado por el guionista Carlos Trillo, realizó Un tal Daneri y Buscavidas. Junto a Juan Sasturain (textos) plasmó la consagrada saga Perramus.  Son famosas sus versiones de los cuentos de Edgar Allan Poe.


La historieta que se comenta fue realizada por el artista en 1982 y hasta ahora era inédita en nuestro país. Anteriormente se publicó, entre 1983 y 1984, en la revista española Comix Internacional, y en los años noventa en libro en Francia.
¿Drácula, Dracul, Vlad? ¡Bah! carece de diálogos, está compuesta por viñetas mudas, y aunque hay una concepción plástica en su dibujo y en sus colores, su proyecto es netamente historietístico, con ciertos puntos en común con el arte del cartoon. Laura Caraballo (curadora de la muestra «Breccia 100. El dibujo mutante») manifiesta en el prólogo: “Aquí, las masas de color yuxtapuestas dejan emerger la línea como una suerte de daño colateral, pero no como un fin en sí mismo. No hay trazo, hay mancha. Este carácter expresivo del color y de las formas, porta oportunamente la carga grotesca que atraviesa la obra de Breccia de principio a fin”.





A partir de la tapa, su trabajo está poblado de mujeres y hombres deformes y edificios resquebrajados, como si estuvieran a punto de derrumbarse. Su colorido es restallante y muy elaborado.
La obra consta de cinco capítulos. El primero, «La última noche de carnaval», tiene lugar en Venecia y presenta un mundo de pesadilla, abarrotado de muertos. El negro es fundamental y recorre sus páginas. La concepción de Breccia es netamente experimental. En este episodio Drácula está a punto de morder a una mujer, pero aparece Superman como un salvador y aquel huye dejando a la pareja gozar de un romance. Pero el final es desopilante, porque el superhéroe muere inesperadamente, y el último cuadrito muestra un primer plano de la mujer con colmillos manchados de sangre: Drácula ya la había mordido y convertido en vampira.

«Latrans canis non admordet» es el título en latín del Capítulo 2, que significa “Perro que ladra no muerde”. Su creativa estética trae reminiscencias de un genial corto de animación: El corazón delator (1953), de Ted Parmelee, una producción de la casa UPA. Hay viñetas –como la del plano general en que El Conde viaja en carroza–, que podrían lucirse en cualquier galería de arte. En esta oportunidad sufre de dolor de muelas, y concurre a un dentista. El cuadrito de media página en el cual el profesional lo revisa es de antología por su muestrario de objetos insólitos. En su trazo predomina la línea curva y en su composición una óptica barroca. Luego, en el castillo, recibe a un huésped con quien cena. Y concluye con una viñeta en la cual asoma una burla feroz: Drácula hinca sus colmillos en su visitante mientras este duerme, pero se le cae la prótesis que le había colocado el dentista.

En el Capítulo 3: «Un tierno y desolado corazón», los interiores del castillo demuestran su exuberante figuración. Aquí, nuestro mordedor está perdidamente enamorado de una mujer moribunda, va a verla en su mansión, entra en el dormitorio donde languidece en la cama, y la salva mediante una transfusión de sangre que se exhibe en un magnífico cuadrito de página entera.
En el Capítulo 4, «Fui leyenda», se traslada a Buenos Aires en la época del Proceso. Abundan imágenes  propias de los «Caprichos goyescos» al mostrar el horror de matanzas, mutilaciones, torturas y acciones aberrantes. Como señala Caraballo en su prólogo, aparece el único texto de la serie: un cartel fijado en una pared anuncia “Todo va mejor con Coca-Cola” en tanto una fila de personas espera frente a



una olla popular. Drácula, espantado, se refugia en una iglesia católica. La concepción artística trae a la memoria la citada Perramus.
El Capítulo 5, «¿Poe?.¡Puaf!» presenta al famoso escritor trabajando en el estudio de su casa de Baltimore, mientras por la ventana entre un cuervo. Drácula está observando su vivienda y lo ve partir hacia una taberna, donde el poeta bebe hasta emborracharse. Al salir el vampiro lo muerde y se fuga, pero la sangre, por supuesto, estaba colmada de alcohol y, completamente ebrio, cae al suelo y se agarra de un poste. Un policía lo detiene para encerrarlo en un calabozo.  


Tal vez la mejor definición de esta obra maestra la dio el propio autor. Su hija Patricia Breccia –una notable dibujante de historietas de nivel internacional– señaló a Juan Manuel Strassburger (Radar, 30.6.19) que “Desde el primer momento su objetivo fue hacer a Drácula pero como sátira. Una adaptación fuera de lo convencional. ´Me quiero cagar de risa yo´, me decía. ´Me quiero divertir´”.


Germán Cáceres

martes, 25 de junio de 2019

HUMOR A LA ISLANDESA, por Germán Cáceres


CON TODOS USTEDES DAGSSON

de Ugleikur Dagsson

(Editorial Anagrama, Barcelona, 2018, sin numeración de páginas)



Como diría Hugo Pratt, en este siglo XXI el humor gráfico goza de excelente salud y larga vida. Sus producciones no solo pululan por páginas de internet y las redes sociales, sino también en revistas y diarios.


En estos trabajos Hugleikur Dagsson (Reykjavik, 1977, Islandia) no utiliza viñetas sino páginas en blanco con dibujos prácticamente infantiles que se limitan a unos pocos trazos. Aunque se graduó en la Academia de Artes de su país (ver nota de Andrea Guzmán, «Oscuro como el invierno», en Radar del 14.4.19) desechó el realismo para priorizar el humor del texto. Concretó algo similar a la propuesta de Chester Gould con su Dick Tracy (1931), cuya simplicidad gráfica favorecía la calidad narrativa de su historieta.


Esas líneas mínimas e ingenuas van acompañadas por los diálogos o pensamientos de los personajes que están encerrados en globos. El espíritu lunático de los mismos asume el absurdo, un humor negro de una crueldad y una ferocidad inimaginables, y hasta el nonsense. Por ejemplo, la muerte pregunta por un señor que la atiende en la puerta de su casa, y este le responde que no es él.


Aunque son cartoons para ver y leer, se transcribirán algunos diálogos ilustrativos.
–“Disculpe, señora…Mi familia y yo nos estábamos preguntando… ¿está usted embarazada o solo está gorda como una vaca?”.
–“Mami, este desodorante no funciona. “/”Eso es porque es mi vibrador”.
–“Papá, cuando sea mayor voy a ser puta.”/ “¡Gracias, MTV!”.
–Una señora que ve a su hijo con una chica en la cama se lamenta: “¡¿Cómo has podido engañarme?! ¡A mí, a tu propia madre!”.


Y así sigue Dagsson: los ángeles suelen ser perversos sexuales, un padre cocina a sus propios hijos y se muestran mujeres que sacrifican a bebés para entretenerse.
En el final predominan los chistes desaforados; un hombre descubierto por su mujer en un acto comprometido se queja: “¿Yo gay? Por Dios, Anne. ¿Es que dos hombres adultos no pueden tener sexo anal hoy en día sin que les llamen ´gays´?”. En otra página aparecen hombres copulando con cebras.

Correctísima la traducción de Margo Baldrich.
Este actor islandés que practica el stand up, que realizó una serie de animación para la TV, escribió tres obras de teatro y compiló sus chistes en veinte libros (algunos traducidos al castellano), puede desagradar y escandalizar, pero no hay duda de que se trata de un creador original, audaz y talentoso. Vale la pena leerlo y visitarlo en internet, pues no hace más que recrear con humor las atrocidades que ocurren en este mundo aún más salvaje y siniestro que su obra gráfica.


Germán Cáceres


miércoles, 29 de mayo de 2019

CAPITÁN GALAXIA, por Germán Cáceres


Una aventura en el espacio interior
de Luciano Saracino y Javier Solar

(del Naranjo, Buenos Aires, 2019, 52 páginas)




Se está ante una novela gráfica juvenil con bellos y brillantes colores, en la cual los dibujos de Javier Solar son modernos, muy en el estilo del cine de animación norteamericano. Ofrece un diseño simpático y atractivo de los personajes, incluso de los malvados, como el pirata Malëus Maleficarum. Varias viñetas brindan espectaculares naves espaciales, entre ellas la denominada Galaxyan, ocupada por el protagonista (Capitán Galaxia) y sus compañeros de equipo: Alfredo (el flemático mayordomo), Pánfilus (un quelonio espacial), Fontanini (que se encarga de mantener la nave en perfecto estado) y la bella Cybercina (un robot que posee piel de amianto y un corazón de oro).


En la presentación de los antecedentes y peculiaridades de los personajes –en la cual el héroe entrega una frase oportuna: “…una buena aventura es el mejor antídoto contra el aburrimiento”– da la posibilidad de que la trama se desenvuelva fluidamente y sin necesidad de remitirse al pasado para aclarar situaciones y conductas.


El guionista Luciano Saracino expone esta atractiva historia dirigiéndose al propio lector a través de la primera persona del Capitán. Es muy dinámica la sucesión de planos, en los que predominan aventuras con un humor ingenioso y diálogos convincentes. Ciertos cuadritos cuentan con muchos globos y, sin embargo, no entorpecen la fluidez de la narración.

La exclamación característica del protagonista “¡Por las barbas de Chtulhu!”, es un evidente homenaje al escritor del género de terror H.P. Lovecraft, que tituló a uno de sus relatos más famosos: «El llamado de Chtulhu».
El informe sobre los creadores mantiene un tono ingenioso y jovial que informa que “Luciano Saracino nació en la Tierra, en una base denominada Buenos Aires, en el año 1978. Desde muy pequeño se le dio por las bitácoras, y no ha dejado de escribir desde sus primeros viajes interestelares." Tiene numerosos libros para niños en su haber. Su principal actividad es guionar historietas para nuestro país y Europa. En este rubro fue finalista en el Concurso Mundial de Novela Ilustrada de la prestigiosa Editorial Glénat (Francia, 2004): Mar y Miel (con dibujos de Javier de Isusi). En 2005 publicó su novela para adultos Una entre miles.

Respecto al artista el libro informa que “Javier Solar no nació en el Sol. Lo hizo, sí, tres planetas más acá, en un cuartel denominado Lomas de Zamora, en el año 1977” (…) “Vive en un planeta llamado Córdoba Capital” (…) “Promete seguir creando galaxias. Y en eso anda”. Dibuja historietas para la Argentina y varios países de Europa. Es famosa su novela gráfica Cómo yo gané la guerra (2017), con textos de Pepe Angonoa. Su segunda actividad es hacer radio.




Germán Cáceres

lunes, 6 de mayo de 2019

HISTORIETA REVÓLVER, por Germán Cáceres


(Primavera Revólver Casa Editorial, Tomo 1. Volumen 1 de 4, 96 páginas, 2019, Publicación Mensual)


Siempre resulta auspiciosa la aparición de una nueva revista de historietas, sobre todo en esta difícil época que transita el género.
La dirección editorial está a cargo de Paula Varela y Néstor Barron se ocupa de la curaduría.
La presentación realizada por la directora es un ejemplo de actitud positiva y convicción. Afirma que: “Algún día hay que dejar de hacer lo que se puede, conviene o se adapta a las circunstancias socio-económicas. Algún día tenemos que empezar a hacer lo que realmente queremos a pesar de todo eso.” Y advierte que cada historieta de la revista cuenta con cuatro capítulos (uno por número) y que juntos formarán un tomo.


En Daimon, Walther Taborda demuestra ser un artista que domina su oficio y utiliza con soltura los blancos y negros puros. Original la composición de página y el trazado a pluma: armoniza con el sólido y atrapante guión de Néstor Barron.


Ultimo acto presenta una sutil utilización del gris como monocolor por parte de los creativos dibujos de Manuela Mauregui. Hábil el texto de Gonzalo Duarte para urdir misterio e intriga.
Es magistral la adaptación libre y los dibujos de Horacio Lalia sobre el relato Revancha del destino, de M.R. James. Se destaca en el registro de luces y sombras de exquisita belleza y al volcar inteligentemente en viñetas la estupenda narración del célebre escritor sobre fantasmas. Esta historieta es autoconclusiva. 


Muy atractivo y distinto – está protagonizado por simpáticos animales antropomorfizados– el planteo que presenta Leomina y brillante su desarrollo gráfico y narrativo (Guión: Paula Varela; Dibujos: Osozeth).

También es autoconclusiva La vendedora de empanadas, en la cual Ricardo Ferrari despliega un guión moderno y sólido de una historia que tiene lugar en la época de la Colonia. Aunque sus textos y diálogos son extensos, consigue que en la narración prevalezca la impronta visual. Excelentes los dibujos de Laura Gulino y sus audaces angulaciones de los cuadritos que se entrecruzan.

Pesadilla en alquiler, de Diego Pogonza (Arte y Textos, también autor de la singular tapa de la publicación), ofrece una historia cargada de misterio y con un dibujo altamente sugestivo.

Miqala (Guión: Chiara Marino; Dibujos: Sergio Ibañez) entrega suspenso en una ficción que mezcla terror con supersticiones y dramas familiares. La gráfica es eficaz en la ilustración de la historia.

Tokoyo Monogatari empieza con un prólogo que explica que ”…en todos los casos, el respeto y el amor a la viejas historias del folklore japonés es lo que nos ha llevado a reescribirlas e ilustrarla para ustedes”. La leyenda elegida en esta oportunidad es «El alma hueca». El arte caligráfico de Quique Alcatena descuella por la ornamentación barroca de las viñetas, como si se tratara de filigranas. Logrado el guión de Gustavo Schimpp, que expone la narración con preciso equilibrio entre globos y textos explicativos.


Néstor Barron dedicó en las dos últimas páginas de la revista un emotivo Homenaje a Walther Taborda (1965-2017).
En la contratapa, el Ser o no ser de Sergio Carrera recurre al humor a través del monólogo de un individuo que lleva en su remera la insignia de Superman.

En síntesis, el primer número de Historieta Revólver es de lectura imprescindible para los amantes de este magnífico arte.


Germán Cáceres

jueves, 21 de marzo de 2019

UN SUPERHÉROE CONTESTARIO (Black Panther, T´Challa, Pantera Negra) Por Germán Cáceres


El hecho de que el filme con actores reales Black Panther (Pantera Negra, EE.UU, 2018), de Ryan Coogle, con guión propio en colaboración con Joe Robert Cole, y protagonizado por Chadwick Boseman, haya recibido no solo elogios de la crítica sino también nominaciones a los Premios Oscar, Globos de Oro y Bafta, ha estimulado a La Duendes  a subir una nota sobre este singular personaje tomando como base su versión en animación incluida en Marvel Comic Knights de la Plataforma Netflix.
Debe recordarse que su origen es un personaje de la historieta creada en 1966 por Stan Lee y Jack Kirby para la Compañía Marvel Comics, y es el primer superhéroe negro de la empresa.


Pantera Negra es T´Challa, el rey del ficticio estado africano de Wakanda, que confía en sus virtudes adquiridas con el entrenamiento físico y su pasión por la ciencia. Lo mismo que Batman y otros superhéroes, carece de súper poderes, que, en cambio, los poseen Supeman  y Spider Man (Hombre Araña).
La serie televisiva que se puede ver en Netflix consta de seis episodios, cada uno de alrededor de veinte minutos de duración. Mark Brook dirigió los capítulos 1, 2, 3, 6 y, junto con Jon Schnepp, los 4 y 5. El guión completo estuvo a cargo de Reginald Hudlin. Los datos de esta serie animada de 2010 se encuentran en IMDb.
Black Panther exhibe, en su esencia, toda la técnica y el espíritu gráfico de la historieta. Y así renace un concepto que proponía Maurice Horn cuando en vez de animación se hablaba de dibujos animados: este arte participa del cine solo en cuanto al soporte técnico, pero su sentido estético está cimentado en las historietas y en el humor gráfico. Más aún, la presente serie hace evocar los antológicos diecisiete cortos de Superman de 1942 de los hermanos Dave y Max Fleicher. Su figuración y sus trazos gruesos y contundentes  – no obstante su modernidad– se enrolan dentro del más puro realismo clásico norteamericano. Y la variada planificación, repleta de angulaciones y de primeros planos, remite al denominado noveno arte.


Wakanda es una nación muy poderosa por su deslumbrante tecnología –que tanto ha hecho avanzar a la farmacología– y la posesión de valiosos minerales, entre ellos el vitronio. En el último episodio el héroe recibe una gran ayuda por parte de Ororo, o sea Storm, la diosa mutante con súper poderes y que mantiene un romance con el protagonista. El Captain America (Capitán América), que fue enviado por su país para investigar qué fuerzas misteriosas convierten al estado africano en una potencia militar, resulta derrotado por Pantera Negra en una pelea cuerpo a cuerpo. Corresponde remarcar que el personaje sigue la tradición de The Phantom (El Fantasma, 1936), de Lee Falk (guión) y Phil Davis (dibujos), en el sentido de convertirse en inmortal porque su papel lo van asumiendo sus sucesivos descendientes. En la Argentina, Toni Torres, siguiendo el mismo modelo, guionó Caballero Rojo (2010), con dibujos de Mariano Navarro y la colaboración de consagrados artistas del género. En Pantera Negra, los reemplazantes surgen de una pelea en un ring entre el titular y un desafiante más joven que logra vencerlo.
El montaje del filme es sumamente dinámico. Excelente el diseño de palacios y mansiones de la curiosa Wakanda, con sus edificios monumentales que contrastan con guerreros semidesnudos. Logradas las abundantes escenas de acción debido a la celeridad que despliegan las imágenes en la pantalla. Una de las mejores es el combate aéreo entre Pantera Negra –al mando de una moto de impresionante velocidad–  y El Caballero Alado, que en determinado momento sobrevuelan los rascacielos de Wakanda. Una tonalidad refulgente –con numerosas armonías monocolor– enriquece esta narración sostenida por un guión creativo y original que además presenta diálogos inteligentes.
En todo momento la Casa Blanca está tramando planes secretos para invadir Wakanda. El último lo dirige un mercenario y asesino belga, Ulysses Klaw, con el apoyo de su propio país y de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Están equipados con armas y elementes de altísimo poder, incluso cuentan con un grupo de zombis.


A lo largo de los seis episodios, tanto Pantera Negra como otros personajes de Wakanda no dejan de enunciar ideales humanísticos y de mencionar que las grandes potencias oprimen y explotan salvajemente a numerosos pueblos. Por tanto, el gobierno y los habitantes del estado africano no están dispuestos a transmitirles sus descubrimientos  científicos, ya que no dudan que serían empleados con propósitos bélicos.
Finalmente la serie se inclina por la ciencia ficción y los efectos especiales, estos últimos tan espléndidos como los realizados en  las películas con actores reales.
Por último, el problema diplomático causado por la frustrada invasión ordenada desde la Casa Blanca es arreglado en una amable conversación telefónica mantenida entre Pantera Negra y el nuevo presidente norteamericano, que es negro y bien podría ser identificado como Obama.


Germán Cáceres


Bibliografía

-Aguilar, Elian, Cine Superheroico. Fan Ediciones, Buenos Aires, 2011.
-Albertoni, Carlos W., Santas Historietas. Catálogos, Buenos Aires, 2004.
 -Black Panther (TV Mini-Series 2010)-https://www.imdb.com/title/tt1441105.
-Cáceres, Germán, Entre dibujos, marionetas y pixeles. La Crujía Ediciones, Buenos
Aires, 2004.
-Cáceres, Germán, Evocando Viñetas 3. La Duendes, Comodoro Rivadavia, 2017.
-Horn, Maurice (director), The World Encyclopedia of Cartoons. Chelsea House Publishers, New York, 1980.
-Horn, Maurice (director), The World Encyclpedia of Comics. Chelsea  House Publishers, New York, 1976.
-Valenzuela, Andrés, «Muerte y resurrección de los superhéroes».  Página 12, Buenos Aires, 21/01/2019.

lunes, 21 de enero de 2019

EL DEMIURGO CLAUDIO ABOY, por Germán Cáceres


Nació en 1959 en Avellaneda, Pcia. de Buenos Aires.
Es un ilustrador reconocido internacionalmente de imágenes hiperrealistas de amazonas y guerreras que han figurado en las portadas de importantes publicaciones norteamericanas y europeas dedicadas a la ficción para adultos.
Luego de cursar estudios en dibujo artístico y de historietas, se inició profesionalmente en el campo publicitario, trabajando para las principales agencias del país.


Pronto pasó a colaborar en el ámbito editorial en las revistas Noticias, PlayBoy, Conozca Más, Enciclopedia Popular Magazine, entre otras. También realizó marquesinas de teatro, afiches de vía pública y tapas de discos y CDs., como las creadas para el conjunto RataBlanca y otras bandas de Latinoamérica.
A la vez comenzó a trabajar en el rubro de la fantasía, el cómic y más adelante en historietas de superhéroes, llegando a publicar, entre otras, en editoriales y revistas del exterior como Heavy Metal, SQP y DC Comics, en esta última durante tres años.
Ejerció como profesor de ilustración por el término de ocho años en la reconocida escuela de dibujo de Garaycochea.
Últimamente realiza para Lucas Film/Disneypinturas al óleo sobre el universo StarWars.



GERMÁN CÁCERES: Se sabe que tuviste el privilegio de ser alumno de maestros como Oswal (Osvaldo Walter Viola) en historieta y de José Marchi en pintura. ¿Qué podés decir acerca de sus obras y de si repercutieron de alguna manera en la tuya?

CLAUDIO ABOY: Sin duda son dos referentes importantes para mí. Como profesionales, cada uno en su terreno, pero también como docentes. Cuando años después yo tuve la posibilitad de dar clases de ilustración pude valorar aún más los métodos y las formas en que ellos ejercieron la docencia conmigo.
Con Jose Marchi tengo el placer y el privilegio de seguir en contacto.  
G.C.: Claudio, siempre se te hace la misma pregunta, pero no se puede evitar porque algunos lectores de Laduendes pueden desconocerla y ella resulta increíble, propia del humor absurdo. ¿Cómo fue tu primer contacto con Lucas Film/Disney?

C.A.: Como siempre comento, hace aproximadamente dos años recibí un mail de la firma. En ese entonces Lucas Films estaba haciendo una convocatoria a distintos ilustradores de varios países, pero yo no lo sabía. Pensando que se trataba de una broma no le respondí, pero cuando meses de después envié un saludo navideño al contacto (que no sé cómo había quedado registrado) la respuesta y la reiteración de invitarme a participar me percataron del error cometido.
Allí si lo tome en serio, realice un boceto que fue aprobado y luego una pintura al óleo que fue comprada por la firma.   


G.C.: ¿Qué te impactó del maestro jedi Obi-WanKenobi para que fuera tu personaje preferido de la saga StarWars y lo dibujaras para Lucas Film/Disney?

C. A.: Al momento de estrenarse la primer película (episodio 4) yo tenía 18 años y ya era fanático de las artes marciales, y vi en el personaje de Obi-Wan la mezcla perfecta entere samurai y sensei (gran maestro). Creo que por esto se convirtió en mi personaje preferido.

G.C.: El 10/12/17 apareció en La Nación una entrevista a cargo de Damián Damore. Allí revelás que la musa inspiradora para tus ilustraciones de infartantes mujeres guerreras (Batgirl y Catwoman, entre otras) fue la modelo checa Denise Milani. En su momento estudiaron la posibilidad de hacer juntos un libro, pero no prosperó. Ahora que ella cambió de profesión y se dedica al fitness, ¿no podrías replantearle el tema dibujándola a partir de sus fotos en internet? Vi que con su imagen ya compusiste un bello plano americano estilohiperrealista.


C.A.: Si, para mi sorpresa un día Denisse se comunicó conmigo porque se veía reflejada en mis ilustraciones. Lejos de molestarse esto le resultaba halagador, y le propuse hacer un libro retratándola a ella como distintas heroínas, pero un problema legal que en ese entonces tenía con respecto al manejo de su imagen, no lo posibilitó. Creo que hoy en día está totalmente alejada de esa imagen de pin up y seria aún más difícil.

G.C.: En esa entrevista nombrás a Ricardo Villagrán y a Lucho Olivera como historietistas a los que admirás. Aunque vos afirmás allí que no hacés nada parecido a ellos, entiendo que respecto a Lucho te emparentan el carácter monumental de tus trabajos y la gran pasión que sienten ambos por la ciencia ficción. ¿Vos que opinás?

C.A.: Cuando menciono que no hago trabajos parecidos a ellos, solo me refiero a que nunca me dediqué a los interiores de las revistas, solo a las ilustraciones que sirven de portadas. Por supuesto, humildemente comparto con ambos la pasión por el cómic, la fantasía y desde ya la ciencia ficción.  


G.C.: Aparece en tus ilustraciones cierto titanismo que evoca al gran Jack Kirby. ¿Figura también entre tus historietistas preferidos?

C.A.: Si, desde ya, pero cuando me piden nombres de dibujantes que me gustan es un tanto molesto porque inevitablemente voy a dejar sin mencionar a un montón de profesionales que admiro. Siempre menciono que ante todo, yo soy un consumidor de dibujos y por lo tanto el campo de mis admirados es enorme.

G.C.: Hace unas décadas la historieta tenía un espacio laboral más amplio que la ilustración. ¿Qué ha pasado para que en la actualidad aparentemente se esté dando una relación inversa, más allá de la caída de ventas que viene padeciendo el noveno arte?

C.A.: No creo que sea así. Por el contrario muchos de los grandes historietistas de hoy en día se convirtieron también en ilustradores realizando ellos mismos sus propias portadas.
Por otra parte la ilustración, como es lógico, ha mutado con la incorporación del arte digital, el 3D, la composición digital de fotografías y para seguir vigentes muchos dibujantes también hemos tenido que aprender estas técnicas y utilizarlas.


G.C.: El pin-up con los personajes de la exitosa serie televisiva The Walking Dead es digno de un artista de formación académica. ¿Influyeron en vos los pintores y escultores hiperrealistas?

C.A.: Si, puede ser. Desde chico me gusto el realismo. Luego, al dedicarme a la publicidad, el trabajar de manera hiperrealista me abrió fuentes de trabajos.
Por esa época estaban de moda las imágenes realistas de pin up de las portadas de comics para adultos y sin duda eso fue lo que me posibilito los primeros pasos en las editoriales de Usa y Europa.


G.G.: Hay algunos dibujantes y lectores que no comparten las historietas de superhéroes, hasta las rechazan. Pero teniendo en cuenta su éxito actual, sobre todo en la juventud, y dado quesos un experto en el tema ¿qué nos podés decir al respecto?

C.A.: Creo que es una simple cuestión de gusto.
A mi entender no hay porque destruirlas ni ponderarlas exageradamente.
Cuando el producto es bueno es verdaderamente una notable expresión artística, desde el dibujo, el guion y fundamentalmente el correcto ensamble de los dos.
Si bien son el origen de todo el movimiento de convenciones de comics que se está viviendo hoy a nivel internacional, en la actualidad es el cine y las series televisivas las que han dado un revitalizador empuje a los comics. 
Como parte de la industria, pero aún más como fanático vivo el momento con alegría. 

G.C.: Mucho se ha escrito y argumentado sobre el género fantástico: un punto alto lo constituye Teodorov y su famosa Introducción a la literatura fantástica. Sería enriquecedor estar al tanto de tu opinión, ya que conocés el género desde adentro al colaborar para la saga StarWars. 

C.A.: Humildemente, solo puedo responder como dibujante y como fan.
Desvinculado totalmente de cualquier análisis técnico o académico que me superaría, soy de la idea de disfrutar de la fantasía por lo que es, sin análisis, "sin querer descubrir el truco".
En el caso de StarWars no tengo dudas, nunca pretendió ser ciencia ficción, es fantasía pura en muchos casos naif, pero funciona 


G.C.: Siguiendo con esta cuestión tan literaria, en La infancia recuperada Fernando Savater hace una fuerte defensa de los libros de aventuras que leíamos de chicos (Verne, Stevenson, Conan Doyle, etc.). ¿Cómo impacta en vos este retorno al mundo infantil que propone el escritor español?

C.A.: Si bien me encanta Verne, Stevenson y Conan Doyle, entre otros, te confieso que no he leído la obra de Savater, pero te voy a responder con algo muy simplista. Las antiguas historietas de DC Comics que de chico leíamos con mi hermano, nos las compraba una tía teniendo bien en claro que era una manera rápida y directa de introducirnos en el mundo de la lectura.Hoy, yo agregaría que nos aportaba una cuota fundamental de fantasía y un gran estímulo a nuestra imaginación. Valoro mucho todo eso. 



G.C.: Por último, la pregunta inevitable: ¿qué proyectos tenés para el futuro?

C.A.:Seguir dibujando, ensayar e incorporar nuevas técnicas, afianzarme en el trabajo con un par de licencias y tratar de seducir a otras.
Hago lo que me gusta y siempre intento hacerlo mejor.