domingo, 7 de febrero de 2016

Entrevista a TONI TORRES, por Germán Cáceres

Antonio (Toni) Alberto Torres nació el 13/7/1968 en el barrio porteño de Parque Patricios. Estudió historietas con Alberto Salinas, Carlos Villagrán y Jorge Zaffino. Fue ayudante de este último y trabajó para la Editorial Columba. En 1995 junto a Gustavo Desimone lanzaron La Negra. Al año siguiente, con gráfica de Mariano Navarro, crearon Caballero Rojo (inspirado en el luchador del programa de televisión Titanes en el Ring) para la revista Comiqueando, personaje que en 1998 les valió el premio al mejor guionista y al mejor dibujante. La historieta fue publicada en Italia por la editorial Allagala. Más tarde hizo Juan de Noche, también acompañado por Mariano Navarro. Realizó Secundaria de Superhéroes (Editorial Domus) con el dibujante Javier Solar. Formando equipo con Mariano Navarro y Hernán Cabrera plasmó El Colo Galván y luego, con Sergio Mulko, El Eternauta. Actualmente escribe guiones para la revista Antología de Héroes argentinos y para la serie Carlitos. Nuevamente con Mariano Navarro y Hernán Cabrera guiona G-Woman y G-Raider en el sitio de Internet Giantess Club. Intervino en la organización de varias exposiciones de historietas. Escribe artículos sobre el género en la revista Retro magia comics y en el suplemento Viva del diario Clarín.

Toni Torres en Club de Cómic

Germán Cáceres: Toni, vamos a empezar por lo que estás haciendo ahora: guiones para el sitio de Internet Giantess Club, dibujados por tus dos compañeros de ruta: Mariano Navarro y Hernán Cabrera. ¿Estás de acuerdo en que la historieta utilice el soporte informático como medio de difusión?

Toni Torres: Tiene que ver con el presente, con el avance de la tecnología. Ya no hay como antes editoriales que publicaban revistas de historietas. Salvo que se trate de un personaje muy exitoso, con las tiradas actuales de libros y revistas a numerosos lectores les sería imposible acceder a las historietas. El hecho del soporte Internet permite una llegada más amplia. Mucha gente las lee directamente en pantalla, ya sea bajando las revistas subidas –algunas son gratuitas- o yendo a los sitios de historietas que no se editan en papel.

G.C.: Yo leo historietas por Internet, pero me cuesta disfrutarlas.

T.T.: Por supuesto que yo también gozo más leyendo historietas en papel, pero a veces no me queda más remedio que recurrir a Internet porque las impresas no las consigo. Hay que pensar en los costos: el papel es caro y en consecuencia el libro, problema que limita su circulación.


G.C.: Tus historietas son eróticas y se titulan G-Woman y G-Raider. Este género que tan fácilmente se desliza hacia la pornografía, ¿puede considerarse artístico? Tiempo atrás se condenaba ética y estéticamente a estas producciones. Pero ya en 1997, en la película Juegos de placer (más conocida como Boggie Nights), de Paul Thomas-Anderson, un director de cine porno protagonizado por Burt Reynolds consideraba que su quehacer estaba dentro del campo del arte. ¿Pensás lo mismo que el cineasta del filme?

T.T.: Sí, porque un dibujo erótico de Frazzeta -o de Altuna- es una obra de arte.

G.C.: O de Milo Manara o de Guido Crepax.

T.T.: También Solano López fue un maestro dibujando porno. Creo que se puede hacer arte con cualquier manifestación erótica por más zarpada que sea. Nosotros, si bien a G-Woman y G-Raider le damos un toque explícito, en ambas predomina la aventura.


Ilustración de Mariano Navarro y Hernán Cabrera

G.C.: Te comento que Ninfómanía, del consagrado director Lars Von Trier, abunda en sexo explícito y, sin embargo, mereció excelentes comentarios.

T.T.: Giantess Club me convocó para que escribiera guiones con personajes fijos. El objetivo del sitio es el fetichismo erótico con mujeres gigantes, y a mí me resulta difícil abordarlas desde un punto de vista sexual. A G-Raider, que se puede transformar en gigante, la hice mantener relaciones con dioses descomunales y asimismo con personas normales cuando se achica. Después también  se vinculó con dioses egipcios antropomórficos y así terminó practicando sexo con animales. En cambio, G-Woman pertenece a un grupo gubernamental de seres con poderes, y ella es capaz de convertirse en gigante  y asumir el lesbianismo con mujeres enormes. Otra dificultad reside en que se trata de capítulos de diez páginas que deben contener tres o cuatro escenas zarpadas, y no es fácil llevar adelante un guión de estas características.

G.C.: Bueno, es como se dan las cosas.

T.T.: Así es el trabajo.

G.C.: En compañía de Gustavo Desimone, debutaste como autor en 1995 con La Negra, que lleva el título de una revista emblemática (Símbolo Editorial), la cual tuvo también un programa radial y es un ejemplo de periodismo alternativo. Sería interesante que hablaras de la historieta y de tan importante emprendimiento.

T.T: El tema de la radio y de la revista no tuvo nada que ver con nosotros. Gustavo Desimone creó el personajes de La Negra, que es un poco una copia femenina de Cazador, y me llamó para que lo guionara.



G.C.: Sos el dueño y uno de los fundadores del Club del Comic de Montevideo 255, C.A.B.A. El local es un referente insoslayable de este arte celebrado como noveno. Hay allí innumerables publicaciones, tanto nacionales como extranjeras. Se trata de un material impresionante y, además, estás considerado un notable coleccionista y una de las personas que en la Argentina sabe más acerca del género. ¿No sería estupendo que con este tesoro historietístico se realizara alguna película documental o se creara un museo o un centro de documentación?

T.T.: Mi proyecto a futuro es que cuando cumpla 55/60 años empezaré a ajustarme las tuercas: no me voy a ir con mi colección de historietas dentro de un cajón. Mi idea es fundar un museo integrado por material argentino. La historieta importante que se editó en el país la tengo toda, y me atrevo a decir que un 60% del material publicado, algo de que carece la Biblioteca Nacional. Además, conservo originales y bastante merchandising. Poco a poco fui conectándome con coleccionistas que me aconsejaron y dieron pautas en esta tarea, como Tito Spataro, Francisco Mazza y el Turco Salomón.

G.C.: ¿Tenés idea del lugar?

T.T.: En su momento necesitaré alguna ayuda estatal., porque va a ser necesario que el gobierno adquiera ese museo.


G.C.: Y ahora abordaremos al Caballero Rojo. ¿Cómo se nació en vos tu pasión por el catch?

T.T.: De chico, como la mayoría de mi generación, veía Titanes en el Ring, y me encantaba. Tanto que fui al Club GEBA, donde se enseñaba lucha libre y grecorromana, que no tenían nada que ver con Titanes, pues éste era un espectáculo y, más allá de la habilidad y preparación física de sus integrantes, estaba todo arreglado. Luego, a los 28 años entrené catch con Rubén Peucelle, el “Ancho”, y después conocí al “Caballero Rojo”.

G.C.: Entiendo que fue un gran honor que artistas ilustres como Francisco Solano López,  Horacio Lalia, Eduardo Risso, Marcelo Frusín, Enrique Alcatena, Alan Grant, Walter Taborda, Jok y Hernán Cabrera (que luego sería colaborador tuyo) ilustraran los episodios de los antiguos caballeros.

T.T.: Que Solano López me haya dibujado un guión fue tocar el cielo con las manos. Otro espaldarazo lo recibí del gran guionista Carlos Albiac, que me dijo que no sabía cómo había podido mezclar tan bien el género de superhéroes con la historieta argentina.

G.C.: ¡Alcanzaste la gloria!

T.T.: Idéntica emoción sentí con Horacio Lalia y Quique Alcatena. Cuando la dibujó Solano López, le pregunté si podía utilizar Evaristo y me dijo que sí. Lo que siempre me interesó del Caballero Rojo es entroncarlo con la historieta nacional. Para mí hay una línea temporal en la que todos los personajes ocurren en una misma Argentina, en la que estuvieron Gilgamesh, El Eternauta, Evaristo, el Cabo Savino, el huinca Fabián Leyes, el Señor López. Toda nuestra historieta funciona como si hubiera sido publicada por una sola editorial. Uno  siente (por lo menos yo) a los personajes como pertenecientes a un mismo universo, diferente al caso norteamericano que se divide tajantemente entre las editoriales DC y Marvel.



G.C.: Uno de los tantos aciertos de esta historieta es que refiere la leyenda que comienza en 1096, cuando Sir Jacques de Lyon se erige como el Caballero Rojo para salvar al mago Ormuz, y luego ese título es heredado por los sucesivos descendientes –de este modo el justiciero es inmortal y de identidad desconocida-  hasta llegar a personas de carne y hueso como la familia Reynoso: Aníbal, que asumió como el superhéroe durante diez años, es el padre de Humberto, que rechazó esa misión y prefirió ser catcher (fue el “Caballero Rojo” de Titanes en el Ring, que se transmitió por Canal 9 entre 1962 y 1988), y lo debió remplazar su hijo Rafael, el Nº 34 de la dinastía. ¿Cómo surgió esta idea tan novedosa de que una vieja leyenda interactúe con la realidad actual?

T.T.: Yo quería que el Caballero Rojo proviniera de las Cruzadas. Pero, ¿cómo  
conseguir que continuara hasta nuestros días? ¿Lo hacía inmortal? ¿Lo convertía en un viajero del tiempo? Y entonces un amigo me recomendó seguir el ejemplo de El Fantasma, de Lee Falk, y me apropié de esa idea. Además, no quise alejarme de la realidad y entonces el “Caballero Rojo” de Titanes”” no ocupa el lugar del superhéroe y sí lo hace su hijo: no podía plantear que luchase en el ring y luego se convirtiera en justiciero.

G.C.: ¿Publicaste todos tus guiones?

T.T.: No. Uno desiste de escribir un guión en cuanto sospecha que no se va a publicar, y entonces lo deja registrado en un plot. Es para evitar el desgaste personal. Por ejemplo, hay un episodio inédito en el cual, durante la Revolución Francesa, un Caballero Rojo que no está tan convencido de los ideales de aquella se pelea con su hijo revolucionario.

Texto escrito por Tonia Torres en el libro El Eternauta, el perro llamador y otras historias.

G.C.: Caballero Rojo responde a la genealogía de los superhéroes sin superpoderes, es de decir que su fuerza y su habilidad han sido frutos de un titánico entrenamiento y del desarrollo de su inventiva. ¿O sea que te sentís más identificado con personajes como Batman que con los dotados Superman o El Hombre Araña?

T.T.: Uno se identifica más con los personajes sin superpoderes, es problemático hacerlo con Superman, por eso tiene más éxito y funciona mejor Batman. Yo quería hacer del Caballero Rojo un justiciero con facultades extraordinarias, por eso abandoné la idea de que fuera inmortal y tomé el recurso de Lee Falk.

G.C.: Caballero Rojo presenta textos que se despliegan por toda la página y largos diálogos que se exponen a través de globos encadenados. Este tipo de escritura puede asociarse a la estética que Daniele Barbieri denominó “teatralización del cómic”, o sea una suerte de interrelación con los monólogos propios del drama para poder expresar las reflexiones y sentimientos de los personajes. ¿Qué opinás?
.
T.T: Cuando escribo desarrollo dos líneas de pensamiento. Una, lo que está hablando Caballero Rojo en ese circunstancia y otra que muchas veces se halla escrita en una hoja de papel, que es un diario que lleva el personaje y en el que cuenta lo que siente. Entonces pretendo que estos apuntes –que uso más que los globitos- expliquen desde un ángulo íntimo lo que sucedió, mientras el diálogo y la acción reflejan la realidad de ese momento. O sea, doy dos testimonios sobre la misma situación.

G.C.: Ya que hablamos de superhéroes, últimamente el cine produjo películas de elevados presupuestos sobre varios de ellos y convocó a directores, actores y guionistas de prestigio. Por este camino se obtuvieron títulos taquilleros muy valorados por la crítica cinematográfica. ¿Consideras que estos filmes constituyen un aporte para la historieta, pues de alguna manera mantienen vigente el género?

T.T.: En los últimos años han aparecido películas de superhéroes bien hechas, porque hubo anteriores que fueron desastrosas. Ayudó a que la gente recuerde más a estos personajes. No es que haya provocado un mayor número de ventas de revistas, pero sí que los niños los conozcan. Volvieron a través del cine al imaginario popular. Además, emponderaron las historietas, porque no es lo mismo que aparezcan esos personajes sólo en revistas o libros, a que también se realicen películas con ellos. Además, algunos lectores volvieron al género.

Página de El Eternauta, con guión de Torres y dibujos de Mulko, del libro El Eternauta, el perro llamador y otras historias.

G.C.: Hay un libro importante de Elian Aguilar, Cine superheroico, que trata intensamente este tema. Y ahora te hago dos preguntas clásicas e inevitables: primero, ¿cuáles son tus historietas preferidas?  

T.T.: Difícil la pregunta. De las argentinas me gustan El Eternauta, Mort Cinder, Nippur de Lagash, Gilgamesh, los trabajos de Robin Wood. De los superhéroes prefiero Starman, de James Robinson, que influyó tanto en la creación del Caballero Rojo, pues el padre del personaje había sido su antecesor en los años cuarenta. Watchman es un modelo de cómo se debe escribir un cómic de superhéroes. Está todo muy bien armado. Los protagonistas muestran distintas psicologías, que están perfectamente definidas. Resulta trabajoso lograrlo, porque si el guión no está bien escrito se le puede sacar la máscara a uno de los personajes y ponérsela a otro y no se distinguen, es decir no se sabe quién es quién. Aclaro que Crisis en las Tierras Infinitas me voló la cabeza cuando era chico.

G.C.: Segundo: ¿cómo ves el futuro de la historieta, tanto en su evolución estética como en sus soportes? Un ejemplo contemporáneo sería Sin las sombras de las torres, de Art Spiegelman, una especie de experiencia autobiográfica distante de los clásicos relatos de aventuras.

T.T.: La historieta puede ser inventada y reinventada una y mil veces. Está en boga en la Argentina la de tipo autobiográfico, que más que nada presenta una anécdota. A mí me parece bárbara esta innovación, de lo contrario nos hubiésemos quedado con las primeras historietas que contenían un texto explicativo al pie. Claro, no muestran una diagramación como las  clásicas: me parece que su ruptura del cuadro y del espacio es renovadora.

G.C.: Entonces dejaría de ser un arte masivo porque estas historietas no son fáciles de leer ni de disfrutar.


T.T.: Al haber salido de los kioscos –y no creo que vuelva a entrar- abandonó su carácter masivo, por lo menos en nuestro país. Pensá que las editoriales argentinas hacen tiradas pequeñas de los libros. Con este tipo de ediciones se encontró un camino nuevo que logró que se publique mucho más que hace diez años. De manera que soy optimista respecto al futuro del género.

sábado, 23 de enero de 2016

Humor Petiso de Diego Parés

Humor Petiso. Las mujeres y los niños primero es una compilación de parte de los trabajos que se publica como viñeta diaria en la página de humor del diario La Nación. Fue editado por Edhasa, con 160 páginas a color  e incluye un excelente texto introductivo a cargo de Fernando Fagnani.


Parés, en este libro, se muestra en lo que podría decirse el punto máximo de su evolución artística. Apela a un dibujo humorístico sintético, que por la limpieza de sus líneas remite al que realizan los diseñadores  gráficos cuando hacen humor o historietas. Asimismo, se nota su gusto por la edad dorada de las décadas del 40 y 50, en las que brillaban creadores como Calé, Divito, Lino Palacios, Mazzone, entre otros tantos maestros.  Se puede suponer que si la visión de los autores de aquellas décadas hubiera continuado, su desarrollo en el tiempo resultaría algo similar a la producción del autor. Es decir, su  gráfica se nutre de la del pasado, pero la renueva con una figuración moderna.


Otro de sus puntos fuertes es la utilización de los colores, que funcionan para crear climas (el ambiente), acentuar  las situaciones retratadas o describir elementos de la escenografía. En general son aplicaciones planas que en cada cuadrito se mueven dentro de una misma gama tonal. Resulta un acierto que sus bordes no siempre coincidan con la línea negra del dibujo, que es lo esperable. En cierto modo es una concepción estética contemporánea, presente en la historieta europea (España, Francia) pero con poca tradición en  la Argentina.


Parés toma como fuente el humor blanco del pasado, pero imprimiéndole una visión aggiornada. De lo cual, combinado con el dibujo y el color, resulta un trabajo inteligente de suma vigencia y originalidad.
Se aleja tanto del estilo tradicional que se publica en los diarios y revistas humorísticas desde la décadas de los 70- 80 (hoy una de las líneas dominantes), como asi también del estilo grotesco que tiene mucha repercusión entre los autores más jóvenes de Buenos Aires (siguiendo el perfil under) o el llamado humor “sensible”.


Al llegar a la última página, en letra chica y al pie, se aclara que parte de los guiones son del dibujante Pablo Fayó y de Iván Riskin. Sorprende un poco, porque ello no se aclara en la viñeta diaria en La Nación, y en el libro tal vez resultaría conveniente que el dato figurara como mínimo al principio, ya que serían coautores.

Cabe suponer que a esta compilación le seguirán otras (ojalá así sea), ya que la obra de Parés crece día a día. Por lo expuesto, Humor Petiso es uno de los mejores libros de humor gráfico de 2015.

lunes, 28 de diciembre de 2015

EL SOMBRERO DE MÚLTIPLES PICOS Cilencio (1938-2012). Por Germán Cáceres


Cilencio en 2010.


“Lo de los sombrerotes, fue paulatino porque me gustaba dibujar chistes burlándome de los ricos y los vanidosos.”
(Respuesta a César Da Col en un reportaje para el Suplemento del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro).






Cilencio es el pseudónimo del humorista gráfico argentino Eugenio Cilento (1938-2012). Colaboró en numerosos medios periodísticos (1), en la radio y en la televisión. Además fue docente (2) y hasta trabajó como actor en dos temporadas de Madre Coraje, de Bertold Brecht, dirigida por Alejandra Boero. Ganó la medalla de oro en el salón de Dibujantes de la Argentina en 1966 y el Primer Premio en el Festival Internacional de Trento (Italia) en 1990. Participó en muestras colectivas, en dos individuales –Santa Fe y Fancomix- y en salones internacionales.


Pero su punto más alto lo alcanzó en la revista Humor durante la época de la dictadura militar de 1976-1983. Su hijo Alejandro escribió: “Mi viejo fue un héroe, se jugó las pelotas con inteligencia, con mensajes subliminales, con tiros por elevación y casi al final del proceso con mensajes más que directos. Supo luchar, supo vivir y lo recordaremos para siempre“.



En la siguiente nota muestra su desmesurado desparpajo: “Queridos genitales míos: Esta carta se las debía. Toda la vida estuvimos juntos, en las buenas y en las malas. Amamos juntos, juntos gozamos. Juntos sufrimos la alegre y lujuriosa humillación de la masturbación, y alguna vez de la impotencia.”


En él habitaba un pintor, ya que en sus trabajos campean el expresionismo, el fauve y cierto toque naif. Alejandro Aguado opina que “se puede analizar su gráfica libre, de muchas texturas con rayitas, pero lo que hacía más característico su dibujo eran las grandes narices y los sombreros de copa muy alta, tipo torres arrugadas”. Estos últimos son propios de los relatos infantiles poblados de hadas, gnomos y brujos. En el mencionado reportaje aclara que “Amaba una colección española de cuentitos ilustrados muy pequeños (…); se llamaba Calleja”. En una viñeta en colores, Dios y el Diablo están sentados sobre una nube y se ríen de los titulares de los diarios: “Guerras, Pobreza, Injusticia, Hambre, Dolor, Maldad, Peste”; a su lado hay diablitos y angelitos con expresiones pícaras, y más abajo se ve al mundo todo de azul. En otra muy elaborada, aparece un Nippur de Lagash deforme y gigantesco -representado con tonalidades chillonas- que camina sobre calaveras y restos de esqueletos; una mujer yace a sus pies con un brazo atravesado por una flecha. Y en un cuadrito poético, muestra a un canario que canta, del que surge un globo con un corazón (la clásica metáfora visual que simboliza el enamoramiento).


Cilencio siempre demostró audacia y creatividad. Por ejemplo, un aterrorizado dentista debe atender a Drácula, que, sentado en el sillón, abre su bocaza mostrando los colmillos. O un viejo comulga, mientras un sacerdote afirma que lo hace “unas 40 veces al día…Es jubilado…Viene a comer hostias”. Un tipo caracterizado sólo por sus contornos afirma: “Lo malo de ser chanta, es que ya ni cuando doy plata en efectivo, nadie me lo acepta”. Y una escultura de tamaño desmesurado y pintada de verde está haciendo un corte de manga; en su pedestal se lee: “El pueblo en gratitud a los autores de la Deuda Externa”. Otro: un señor sentado en un escritorio emplazado sobre un tarima le dice a un pobre súbdito: “No es tan malo que yo sea rico y usted pobre…peor sería que los dos fuéramos pobres”. En un cuadrito gris, una pareja está en la habitación de un hotel desvistiéndose para mantener relaciones y el hombre ve a un tipo ciclópeo tras una jaula de cristal empotrada que exhibe este letrero: “En caso de impotencia rompa el vidrio”.


Capítulo aparte lo componen sus despampanantes secretarias. En un recuadro, se exhiben numerosas jóvenes desnudas, algunas de cuyas figuras están sobreimpresas. Y Cilencio comenta: “Éste es un grupito de mis secretarias, en estos días de calor, refrescándose”. Alondra es una mujer estilizada mediante trazos humorísticos, pero luce bella y sugerente, y aparece semidesnuda porque cubre su cuerpo con una mínima tela roja. La portentosa Blancaflor puede apreciarse como una reinterpretación de una de Las grandes bañistas, de Renoir. Se destaca una composición azul, sólo interrumpida por los sensuales labios rojos de Amapola Azul, una sex symbol que se encarga de comprarle pinturas al artista, que explica: “Salvo eso, no sabe hacer más nada, pero me cae simpática, no sé la causa”.


Cilencio desbordaba de humanismo y son sus propias palabras -en la conversación con Da Col- las que mejor lo definen: “Sobre todo amé (de chico) a un personaje chillón, malhumorado, pobre y por eso humano: El Pato Donald. Él era lo contrario de los súper héroes, a los cuales jamás les tuve simpatía…” (…) “Y hablando de historietas, no tengo dudas de que el héroe es el tipo común…” (..) “me di el gusto de hacer Bala Perdida, en Diario Popular, un súper héroe nacional (…) que se acostaba con todas las minitas posibles.”





(1)   Gente, Rico Tipo, El Gráfico, Humor, Sex Humor, Avivato, Tía Vicenta, María Belén, Satiricón, Goles, Flash, Estadio, Radiolandia 2000, Playboy –de Argentina, de USA y de España-, Anteojito y Antifaz, Billiken, Caras y Caretas (2ª. Época) y en los diarios El Mundo, La Prensa, Diario Popular, Crónica, La Gazeta (La Plata) de la Argentina, así como en diario y revistas de América y Europa, como El Batracio Amarillo y La Kodorniz. También colaboró con la UTPBA, por ejemplo en el libro Qué se dice y qué no se muestra del Humor Político 2.
(2)   Asociación de Dibujantes de la Argentina, Museo de la caricatura Severo Vaccaro, Casa de la Cultura de Ramos Mejía, Talleres de Arte Matices (San Isidro), Casa Clara (Capital Federal) e Institutos Estatales Borchés y Pizarro.


Germán Cáceres


Bibliografía

-Gubern, Román, Literatura de la imagen. Salvat Editores, S.A., Barcelona, 1973.
-http://ar.globedia.com: “Falleció Cilencio”.
-http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar: “In memoriam: Cilencio (1938-2012).
-http://laduendes.blogspot.com.ar: “Falleció Eugenio Cilencio (1938-2012).
-http://osvaldolainoblogspot.com.ar: “Falleció Cilencio…”
-http://utpba.org: “Pesar de la UTPBA por el fallecimiento de Eugenio Cilento “Cilencio”.
-http://www.comicartfans.com: Cilencio (Eugenio Cilento).
-http://www.diariopopular.com.ar: “Se fue Cilencio, un compañero inolvidable”.
-https://es.wikipedia.org: “Cilencio”.
-https//luisalberto1941.wordpress.com/tag: “El humorismo gráfico pierde a dos de sus figuras: Francho  y Cilencio”.
-www.cilencionosecalla.blogspot.com
-www.facebook.com /eugenio.cilencio?pnref=friends.search.   

-www.museodeldibujo.com : “Viñeta por Eugenio Cilento (Cilencio)”

jueves, 10 de diciembre de 2015

Libro ¡EL CHACHO!, próxima presentación


Presentación del libro ¡ EL CHACHO! de José Massaroli, el lunes 14 de diciembre a las 19 hs., en la Sala Cortazar, en la Biblioteca Nacional.
Hablan: Jorge Chumbita y Jorge Morhain.

lunes, 2 de noviembre de 2015

EL TANGO DE LAS AMAZONAS de Oenlao y José Massaroli. Por Germán Cáceres

(Conejo Blanco, Buenos Aires, 2015, 72 páginas)


Originalmente El tango de las Amazonas tenía un guión distinto, que dibujó Massaroli para una editorial norteamericana, y muestra en su grafismo bastantes elementos de la escuela clásica de aquel país, mientras que en otros trabajos, como ¡¡Juan Moreira!!, La Milonga de Orquídeo Maidana, La Vuelta de Obligado y ¡¡Facundo!!, su estilo es más suelto y está consustanciado con el espíritu de la historieta nacional. En un breve postfacio acerca de Oenlao apunta: “echó sobre sus hombros sin vacilar la extraña y difícil misión de transformar un típico guión de acción, abiertamente colonialista, en un deslumbrante alarde de imaginación, humor y delirio creativo”.


Carlos Scherpa (conocido como Oenlao) es un guionista de libros de antologías en las que participan varios artistas. Entre ellos figuran Zona 2011, El facón de Almanegra, Tehuelches, Clones y Laberintos, Legionarios, los Perros de Roma y Leyendas del Norte argentino.


En una especie de prólogo, Massaroli se da el gusto debutar como letrista y concreta un simpático Tango de las Amazonas. Además, en los dos primeros cuadritos ambos autores emiten un concepto sobre el noveno arte contemporáneo a través de la conversación que mantiene un auxiliar de abordo con dos chicas hermosas: “Algunos pseudos intelectuales de la historieta  armaron un complot en contra de la historieta popular”.
Las dos dulces mujeres (se llaman Mireya y La Yumba) que viajan en ese avión se convierten, al arribar a la selva artificial del punto tripartito, en feroces brujas que cantan tangos, a quienes los lugareños confunden con dos espíritus haitianos: Erzili y Anaisa. Hay toda una corriente de satanismo que nutre las mentes malignas de unos mercenarios que operan en la zona. Como informa un personaje: “El tráfico de esclavos hacia América produjo un sincretismo entre las mitologías africanas y las creencias cristianas, más las religiones nativas”. Muchas escenas de acción –resueltas con calidad por parte del dibujante- terminan de encauzar esta novela gráfica hacia una aventura lunática, que adhiere a un nonsense de humor alocado.


Oenlao  plantea un montaje paralelo, que se desarrolla siguiendo las peripecias de Mireya y de La Yumba y, a la vez, a los múltiples sucesos bélicos que ocurren en la selva del punto tripartito. Para su formulación recurre a numerosos textos explicativos que equilibra con viñetas mudas.
Massaroli desarrolla una magnífica exposición de planos  que demuestra todo su oficio. Son restallantes los contrastes entre blancos y negros, que obedecen al entintado profesional e impecable del Estudio Géminis. También debe destacarse el diseño y color de la portada de Gustavo Lucero.


Para terminar esta nota nada más apropiado que acudir a las palabras autorizadas de Ariel Avilez, que en el prólogo dice: “¿Sabías que al momento de comprar este libro te ibas encontrar con uno de los más evidentes ejemplos de la famosa magia de la historieta?”



Germán Cáceres  

martes, 6 de octubre de 2015

Libro Premiado



Agradecemos a BANDA DIBUJADA, que premió como mejor libro del año 2014 en el rubro “Historieta de Ficción sobre Hechos Históricos”, a “TORTAS FRITAS DE POLENTA” de Bayúgar – Martinelli, cuya primera edición en libro fue editada por LA DUENDES

martes, 29 de septiembre de 2015

CARLOS CRUZ, por Germán Cáceres

De este apenas citado dibujante no puede decirse que sea uno de los tantos olvidados, dado que su paso por la Argentina fue muy breve.
Nació el 1 de junio de 1930 en Motril (Granada), y antes de emigrar a Buenos Aires colaboró en el suplemento “Chaveas”, del diario La Tarde, de Málaga.



Llegó a Buenos Aires en 1949, donde trabajó como diagramador en la Editorial Abril.  También ilustró numerosas tapas de las revistas Idilio, Nocturno, Más allá, Misterix, SuperMisterix y Frontera Extra. Dibujó fondos de Sargento Kirk (1953) para Hugo Pratt –con quien forjó una gran amistad-, reemplazó a Carlos Freixas en Indio Suárez (1955), y graficó, además, Lucky Piedras (1957) y Santos Palma (1962), todas guionadas por Oesterheld.. Tuvo a su cargo  los dibujos de Colt el Justiciero, cuya historieta original es la italiana Tex Willer (1948).



En 1963 regresó a España y se radicó en Málaga y comenzó a colaborar con la editorial Fleetway, del Reino Unido, donde fue reconocido sobre todo al encarar la historieta Dan Dare, Pilot of the Future (1950). Desde 1988 hasta 2003 fue uno de los dibujantes de la relevante creación de Lee Falk, The Phantom (1936), que realizó para la Editorial Egmont, de Estocolmo, Suecia.


No obstante ser un autodidacta, Carlos Cruz siempre ha demostrado poseer un estilo seguro y profesional. En el episodio “La prueba suprema” de Indio Suárez, publicada en Rayo Rojo, el personaje sostiene un duelo a lanza con un rey africano. El dibujante se luce en la representación de los cuerpos musculosos de estos guerreros. “El Racer maldito” es una aventura policial en la cual maneja diestramente los negros plenos. En cambio, en “El paquete”, el Indio Suárez es el preparador físico del boxeador Toby Spark, y despliega un grafismo muy en la línea de Alex Raymond – junto a Emilio Freixas, los dos artistas más admirados por Cruz-. Por tramos los personajes están en primer plano y carecen de fondos.

Indio Suárez, en revista Rayo Rojo 422, 1957.

La tapa de Mixterix Nº 636 del 20/01/1961 registra el choque entre el nombrado héroe (con el traje totalmente rojo) y un robot verde. Un rayo amarillo atenúa el contraste de los dos citados colores complementarios. 


En el Nº 676 de l 22/10/1961, una escena bélica está dominada por el protagonismo de un poderoso cañón estupendamente diseñado.
El Nº 705 del 18/5/1962, muestra un primer plano magnífico y en contrapicada de una cara masculina dibujada dentro de un estricto realismo que le permite a Cruz exhibir un sombreado impecable.


En la tapa del 17/12/1962, un guerrero africano, en un plano cercano al americano, se dispone a disparar una flecha. Posee un colorido rico en matices. El torso y los brazos del nativo están delineados a la perfección, demostrando un amplio conocimiento de la anatomía artística por parte del dibujante. Un guerrero muy parecido, pero de frente, está danzando frenéticamente en el Nº 788 del 20/12/1963.
El 16/11/1962, Nº 731, se destaca por un magistral perfil en primer plano de un individuo que sostiene una espada.


Una audaz toma en leve picada de Misterix, que observa a un tipo tirado en el suelo, pero del que sólo se ve el primer plano de los zapados y medias, brilla en el Nº 735 del 14/12/1962.

Indio Suárez, en revista Rayo Rojo 401, 1957.


El 25/1/1963, Nº 741, aparece un soberbio plano medio de un detective privado que empuña una pistola. Se enfatiza el contraste entre la corbata, de un rojo intenso, y el gris del sombrero y del saco cuyas arrugas están trabajadas con sumo esmero.

 El Nº 770 del 15/8/1963 presenta un primer plano de un soldado que vigila desde una trinchera. Excelente trabajo de luces y sombras. La acción nocturna está iluminada por unas bolsas blancas y una parva de paja.

Indio Suárez, en revista Album Misterix 4, 1965.

En el Nº 722 del 14/9/1963 se puede admirar un hermoso primer plano de los rostros de dos jóvenes soldados del siglo XVIII.


Es de lamentar que un historietista de la talla de Carlos Cruz no se haya quedado en la Argentina  y, además,  que sus trabajos realizados en Málaga no se conozcan en el país.


Germán Cáceres


Bibliografía

Albertoni, Carlos W., Santas Historietas. Catálogos, Buenos Aires, 2004.
Cáceres, Germán, Oesterheld. Ediciones del Dock, Buenos Aires, 1992.
“Carlos Cruz González”, en https://es.wikipedia.org.
Cruz, Carlos, en http://www.tebeosfera.com
Cuadrado, Jesús, Diccionario de Uso de la Historieta Española. Compañía Literaria, Madrid, 1997.
Gociol, Judith y Rosemberg, Diego. La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
Marquez, Héctor, “Los lápices nunca se jubilan”, en El País, 19/3/2001 (data:txt/html; charset).
Trillo, Carlos y Saccomanno, Guillermo, Historia de la Historieta Argentina. Ediciones Record, Buenos Aires, 1980.

Nota: todas las imágenes que ilustran la nota fueron extraídas del archivo personal de A. Aguado


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Nuevos libros: LEYENDAS DEL NORTE ARGENTINO y PATAGONIA FANTÁSTICA

LEYENDAS DEL NORTE ARGENTINO por Oenlao Presenta

80 páginas

PATAGONIA FANTÁSTICA (segunda edición, ampliada) de Alejandro Aguado
104 páginas.

miércoles, 19 de agosto de 2015

JORGE PÉREZ DEL CASTILLO, por Germán Cáceres

“Influenciado por las nuevas corrientes del arte moderno comienza en él una búsqueda de su estilo. De esa lucha, de ese deseo de definir una personalidad surge un dibujo simple, síntesis de una forma idealizada por el artista que se define como tal”.
Nota de la revista Dibujantes, citada por Carlos R. Martinez.





Nació en Chillán, Chile (1923), y falleció en Buenos Aires (1997): ver https://luisalberto941.wordpress.com/tag y http://ergocomics.cl.
De formación autodidacta, fue un eximio dibujante, poseedor de una expresión muy personal.  Como su hermano Arturo (un brillante exponente del noveno arte: Randall, the Killer, El Cobra, Loco Sexton figuran entre sus mayores logros), se radicó en la Argentina y obtuvo a través de la Editorial Dante Quinterno un éxito extraordinario: Conjuración en Venecia, con guión de Leonardo Wadel, cuyo dibujo respira un sólido aire clásico de ribetes humorísticos a la manera de Al Capp y de Roy Crane. El guionista lo bautizó como “El chilenito de la mágica pluma”. Es una historieta de capa y espada que se desarrolla en el Renacimiento y protagoniza el aventurero francés Paul de Bernis, en la cual Pérez del Castillo luce su capacidad de síntesis. El dibujante se desvinculó de la editorial y el personaje volvió a aparecer con textos del mismo Wadel en Paul de Bernis contra Fuegomuerte, con gráfica de Enrich D`oc (seudónimo de Luis Enrich Font).


La estrecha relación que había entablado con el famoso ilustrador chileno Raúl Manteola (responsable de las tapas de la revista Para Ti durante más de veinte años), posibilitó que lo presentara a la Editorial Columba.
Y comienza una extensa colaboración en las adaptaciones de novelas para la revista Intervalo en sus distintos formatos. La esencia y la simplificación constituyen el corazón de su estilo. Aplicando el negro pleno como si fuera una mancha preanuncia al mismo Pratt, como lo afirma José Muñoz, un incondicional admirador de su obra.


En Las campanas, de Charles Dickens (Intervalo, 1946), su figuración se revela simpática y funcional.
En Un relato, de Mark Twain (Intervalo, 1950), dibujó rostros de mujeres hermosas, dignas de Alex Raymond (José Muñoz hacía mención a “Las chicas de Pérez del Castillo: qué elegancia, qué presencia en su fragilidad”), y aunque la adaptación está recargada de textos, el artista fue capaz de hacer valer su trabajo mediante trazos rápidos y simples, propios de un bosquejo.
Fantasio, de Alfredo de Musset (Álbum de Intervalo, 1953) exhibe también un sesgo jovial.


Las páginas de El anticuario chino, de María Alicia Domínguez (Intervalo, 1957), están saturadas de textos, pero al historietista le es suficiente un pequeño cuadrito para mostrar el primer plano del rostro de una bella mujer fatal y solo unas líneas para sugerir su hermoso cuerpo.
En Una vida por otra, de Daphne du Maurier (Álbum de Intervalo, 1958), vuelve a probar su talento para registrar escenas en espacios limitados y con escasas líneas. A veces, hasta se permite sugerir filigranas con las hojas de una planta de un bosque. 


Su grafismo se adapta al clima de la narración, y entonces se torna rústico, por ejemplo Nazareno Cruz, de Juan Carlos Chiappe (Intervalo, 1958).
Realizó la tapa del Nº 883 (1962) con un tema de La raíz en la piedra, de Carlos Schaefer Gallo. Dos grisados (de un peñasco y de la blusa de una chica que lleva una canasta), tres manchas negras y una zona blanca con líneas y puntos le bastaron para forjar la imagen de esa portada.
Después  yo partiré, de Francina Siquier (Álbum de Intervalo, 1963), llega a una estilización tal que las viñetas parecen contener bocetos de pintores vanguardistas.


En La jaula del amor, basada en la película de 1964 de René Clement (Álbum de Intervalo, 1965), asombra por el empleo de las pinceladas. Además, cambia constantemente de enfoques y de planos, como si se tratara del storyboard del filme.
Viajó a Chile n 1969, donde permaneció durante catorce años. Allí dibujó con un aire “naif” la historieta Aliro Godoy (1974), adaptó La Araucaria, de Alonso de Ercilla, para la Editorial Salo (1978), y en la revista Mapato ilustró las novelas de otros grandes escritores, como La máquina del tiempo, de H.G. Wells.


En El derviche, que publicó en Tit-Bits (1991) -y cuyas primeras páginas rotuló-, exhibe soltura y economía para describir con pocas líneas un barco que navega. 
A su regreso a la Argentina, junto con su hermano Arturo gestaron las biografías de Pancho Villa y de Emiliano Zapata, y crearon un personaje apache llamado Takoma.
Elaboró innumerables adaptaciones de grandes obras de la literatura universal, sobre todo del siglo XIX y principios del XX (Las panteras de Argelia, de Emilio Salgari; Magia Negra, de Mary Stewart; Ruy Blas, de Víctor Hugo;  La taza de té, cuento popular japonés). Sin embargo, pudo dedicarse a la pintura en los momentos de descanso. Lamentablemente se perdieron todos sus cuadros.


Germán Cáceres


Bibliografía

-García, Mauricio, “Jorge Pérez del Castillo: El chilenito de la mágica pluma”: http://ergocomics.cl.
-Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
-http://chiquirritipis.blogspot.com.ar:”Jorge Pérez del Castillos y Mark Twain”.
-Lipszyc, Enrique, El dibujo a través del temperamento de 150 famosos artistas. Escuela Norteamericana de Arte, Buenos Aires, 1953.
-Martinez, Carlos R, “En síntesis, una gran artista: Jorge Pérez del Castillo”: https://luisalberto941.wordpress.com/tag.
-Szymancyk, Oscar, Historia de las historietas en Argentina. Editorial Dunken, Buenos Aires, 2014.
-Trillo, Carlos y Saccomanno, Guillermo, Historia de la historieta argentina. Ediciones Record, Buenos Aires, 1980.