viernes, 19 de agosto de 2016

Entrevista a SEBASTIÁN DUFOUR, por Germán Cáceres

Nació en 1971, en la Ciudad de Buenos Aires.
Es ilustrador y artista plástico.
Cursó estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”.
Ha publicado sus trabajos en varias revistas, entre ellas Noticias, Fierro, Rolling Stone, Cinemanía, Def, Gourmet y Orsai. Es colaborador permanente del diario La Nación. Durante años también lo fue de Perfil.

Sábat y Dufour

Ilustró libros, entre ellos: El niño envuelto, El escarabajo de oroLa carta robada, Dibujo argentino, Ilustración Argentina, Grafías, Samurai, El tango es puro cuento, Juan de este mundo, Luna con duendes, Política ATP, El país de los miedos perdidos.
Tuvo a su cargo las tapas de los libros La gran extranjera, de Michel Foucault; La economía de las desigualdades y La crisis del capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty; La riqueza escondida de las naciones, de Gabriel Zucman; El diálogo, de Graciela Fernández Meijide y Héctor Ricardo Leis, y Te amaré locamente, de Jorge Fernández Díaz.
Realizó numerosas exposiciones.
Algunas de sus múltiples distinciones fueron: 1er. Premio Dibujo, Concurso “El retiro”, CGP CBA (1999); Premio Diario Perfil 2009/2010 a la Mejor Ilustración; Mención especial en el Concurso de Pintura “Homenaje a Picasso” y Mención especial del jurado APTHGRA “Pintura al aire libre”, ambos de 2012; Premio ADEPA diario La Nación, Categoría Caricaturas e ilustraciones” (2013); 2º Premio Concurso de Pintura al aire libre “120 años de la Avda. de Mayo”(2014); 1er. Premio Concurso Nacional de Dibujo en homenaje al centenario del nacimiento de Aníbal Troilo y de Julio Cortázar (Centro Cultural Recoleta) (2015).




GERMÁN CÁCERES: Sebastián, en tus ilustraciones se observa un importante sentido pictórico que debe provenir de haber estudiado en Bellas Artes. ¿De qué manera funciona esta formación académica en tu trabajo?
  
SEBASTIÁN DUFOUR: Estudié en la Pueyrredón un par de años, no pude terminar la carrera. Pero ese tiempo funcionó como estímulo para interesarme por la pintura ya sea viendo libros, visitando muestras o pintando en caballete.
Sin dudas, esa información plástica se fue incorporando en mi manera de trabajar.



G. C.: En una biografía sobre tu obra que apareció en Internet leí que profesás una gran admiración por Picasso y por Giacometti. Sería interesante que expliques tu visión de la producción de estos dos grandes artistas del siglo XX.

S. D.: Me interesan particularmente porque son grandes dibujantes, más allá de su pintura o escultura. Sólo sé que ver sus obras, leer sus biografías o incluso ver fotos relacionadas a ellos me estimula a producir. De Picasso me atrae su continua búsqueda de la forma enmarcada en los temas clásicos -retratos, figuras, paisajes, bodegones, etc.- Y de Giacometti, por el contrario, aprecio la repetición de un concepto tanto en lo formal como en lo temático.


G. C.: En tus ilustraciones observo una atmósfera surrealista, cercana al espíritu de René Magritte. Por ejemplo, en una de ellas una hermosa y gigantesca boca de mujer –de dientes y labios espléndidos – está sostenida por varios hombrecitos muy pequeños. En otra, un novio diminuto se encuentra sentado en la mitad de una torta de casamiento, la cual está coronada por el vestido de la novia, del que sólo se ve una parte.  ¿Estás de acuerdo con esta apreciación o se trata de una percepción personal mía?

S. D.: Es una interesante apreciación y estoy de acuerdo, si bien no tengo muy presente a Magritte a la hora de trabajar. Pero es un artista que me encanta y al que siento cercano, cosa que no me pasa con casi ningún otro surrealista.




G. C.: Siguiendo con la pintura, un dibujo tuyo de bailarinas de ballet remite a los famosos cuadros de Degas. También hay uno que representa una noche con una especie de sol en lugar de luna, en el cual para mí sobrevuela la atmósfera de “La noche estrellada”, de Van Gogh. ¿Cuál es tu punto de vista acerca de estos dos eminentes representantes del impresionismo?

S. D.: Degas me fascina, es maravilloso. Me llama la atención la referencia a Van Gogh ya que no pensaba en él al hacer ese dibujo, pero bienvenido sea si en algo te lo recuerda. Recién pude disfrutar de sus obras cuando las tuve delante, en Ámsterdam. Me impresionó la calidad y cantidad de obras que logró en tan poco tiempo.


G. C.: Ya que sos un enamorado de la ilustración y de la pintura, ¿qué opinión te merecen tendencias como las intervenciones, las performances, las instalaciones y las distintas variedades del arte conceptual?


S. D.: Digamos que no estoy cerrado a visitar muestras sobre nuevas tendencias aunque me cueste un poco digerirlas. Será por la influencia de mi pareja Rossana, que tiene una idea más abierta del arte y ha realizado algunas performances bastante copadas.
Como enamorado de la ilustración y la pintura me quedo con el tablero y el caballete.
Lo más cercano al arte en vivo que experimento es cuando pinto o dibujo frente a la mirada de espectadores.                       


G. C.: ¿A cuáles ilustradores admirás? Me imagino que a clásicos como Gustave
Doré o como, más cercanamente, Charles Dana Gibson y James Montgomery Flagg. ¿Pero quienes son para vos los máximos exponentes contemporáneos de este arte?

S. D.: Conozco más de ilustradores contemporáneos como Norman Rockwell, Mort Drucker, Al Hirschfeld, Alberto Breccia, Carlos Nine, y las ilustraciones de los pintores como Daumier y Alphonse Mucha.



G. C.: ¿Cómo experimentás tu trabajo de ilustrador de libros, sobre todo de los destinados a los jóvenes?

S. D.: Siempre es un desafío ilustrar, ver de que manera contar algo y que sea original e interesante tanto para jóvenes o adultos. Pero el mayor esfuerzo me surge a la hora de ilustrar para niños pequeños en donde la fantasía es lo más importante. Aparecen  planteos diferentes a lo que es habitual para mí. Como mi estilo tiende a ser realista, me resulta difícil dar con el lenguaje plástico adecuado.


G. C.: ¿Y respecto a las tapas de libros?

S. D.: Busco una imagen potente y clara a la vez. Finalmente gana mi estilo pictórico por sobre lo lineal.




G. C.: Me entero por la web que colaboraste en varios estudios de animación. ¿Qué tal tu paso por este ámbito?

S. D.: Generalmente me llaman de algún estudio de animación porque les interesa mi soltura al dibujar, cierto aire “plástico” que puedo aportarles en contraste con lo frío que puede resultar trabajar solamente con lo digital. Así que hago lo mío y no me meto mucho en la animación en sí o en el 3D, sólo agrego mi toque en el mejor de los casos.


G. C.: ¿Tuviste oportunidad de ver algún filme de Hayao Miyasaki o de Bill Plympton?

S. D.: Si, claro. Ambos son geniales. Hace unos cuantos años hice unas ilustraciones para un libro infantil La princesa y la Luna que nunca se editó -al menos hasta ahora-. Me doy cuenta recién con tu pregunta que allí, en los personajes, hay algo de Miyasaki.




G. C.: En la composición y distribución que planteás se observa una melancolía que –en mi opinión – parece ser de origen literario. Por lo menos tal sensación se desprende de una ilustración sobre la novela Si te vieras con mis ojos, del chileno Carlos Franz. En ella se observa un paisaje de ensueño en blanco y negro con ornatos en gris. Hay palmeras y en la orilla del río una pareja elegantemente vestida. Más allá se divisan montañas. ¿Compartís esta impresión?

S. D.: Agradezco la observación. El haber colaborado durante tantos años en el Suplemento literario ADN de La Nación hizo que me relacione más con la literatura, que me acerque a los escritores a través del dibujo, sumado a la lectura que uno hace de por sí.


G. C.: También se puede señalar un costado metafísico en tus figuraciones borrosas, casi fantasmales y con personas estilizadas a la manera de Giacometti. Así, en una de ellas un chico está corriendo en una llanura desierta, al parecer dirigiéndose hacia un vacío absoluto. De paso advierto que aparecen muchos pibes en tus obras, como esa maravilla que representa a un niño que juega a la pelota frente a una casa en Devoto.

S. D.: La niñez aparece bastante en lo que hago, me lo han hecho notar varias veces.
¿Será por que recuerdo mi infancia con muchísima alegría? Jugar a la pelota y dibujar es estupendo y lo haría toda la vida, aunque ahora estoy un poco alejado de las canchas.
¿Cómo representar lo eterno de un recuerdo? Sin darme cuenta, las imágenes desdibujadas, fuera de foco ó sugeridas que ilustro, conectan más directamente con lo emocional, lo espiritual, lo universal.



G. C.: Es innegable que en tu grafismo se advierte una tendencia preciosista, así como un enfoque moderno que busca la originalidad. En un retrato de Kafka sólo asoma una mínima parte de la cara mientras un pincel la está dibujando. Acompañando una nota publicada por La Nación, se distinguen –predominando el tono rosa – el plano medio de una chica sensual y cerca de ella a un muchacho que duerme cubierto por una sábana. Estos detalles parecen formar parte de tu estética. ¿Es así?

S. D.: Sí, tengo la tendencia a buscar lo simple, a no complicar las cosas gráficamente hablando, pero a la vez me gusta que se aprecien volúmenes, texturas, luces, sombras, etc. Me interesa que el dibujo dé la apariencia de haber surgido fácilmente, casi sin esfuerzo. Para que esto suceda muchas veces repito el trabajo -puedo estar horas tratando de solucionar esa complejidad-. Busco un resultado que tienda a resultar natural, como la caligrafía japonesa.




G. C.: Tango cruzado, con guión de Max Aguirre, es la única historieta que hiciste. Sin embargo, revela, además de un sentido innovador, un sólido conocimiento técnico sobre la composición de página y el manejo de los planos. Asimismo, hay audaces perspectivas inclinadas y onomatopeyas de variados diseños. Responde al clima nocturno y fantasmagórico de tus ilustraciones. ¿Te sentiste cómodo en el género? ¿Pensás volver a él?

S. D.: Gracias a la propuesta de Max de hacer esta historieta, me acerqué al género. Dibujando Tango Cruzado fui ganando entusiasmo y descubriendo que salían cosas interesantes en cada página. Fuimos, a través de los capítulos, ampliando las viñetas y disminuyendo el texto; así, el relato ganó en lo visual.  
Los historietistas tienen un oficio y ritmo de trabajo que no sé si está dentro de lo que prefiero. De todos modos, alguna historieta cada tanto haría ¿por qué no?


G. C.: ¿Aparte de seguir con las ilustraciones, tenés algún otro proyecto?


S. D.: Los proyectos van surgiendo para mi sorpresa sobre la marcha, y si se dan las condiciones necesarias uno se suma. En lo personal simplemente dibujo, ilustro y, de tanto en tanto, me animo a la pintura a mayor escala. Eso es todo.

martes, 9 de agosto de 2016

YERBUDÍN de Florencia Paccela, por Germán Cáceres

(La Duendes editora, Comodoro Rivadavia, 2016, 110 páginas)


El libro aclara que “Florencia Carolina Paccela (Pace) nació el 23 de julio de 1992 en Junín, Buenos Aires. Estudió Diseño Gráfico y Diseño de Historietas en la Universidad de Palermo. (…) Se interesa por los enigmas de la humanidad, su historia, cultura, religión y en mayor medida, todo lo que rodea al fenómeno ovni…” Por eso cita en estos trabajos humorísticos al cerro Uritorco, a los geoglifos de las líneas de Nazca (Perú) y al célebre ufólogo suizo Georgio A. Tsoukalos.
Los tres principales protagonistas son un chico, un extraterrestre (Yerbudín) y Dios (representado por el clásico triángulo de la Santísima Trinidad).


Pace es irreverente y desopilante, pero respetuosa. Es que observa el mundo con alegría y desparpajo. En una sucesión de cuadritos se explica que la virgen María fue abducida por una nave espacial  y que la estrella de Belén no sería otra cosa que un ovni. En un cuadrito Yerbudín le grita al chico: “¡Corré! ¡Una invasión zombie!”, y enseguida le aclara señalando el triángulo: “Todo porque el hijo de éste prometió la resurrección de los muertos”.


 Pace posee una chispa inusual, plena de originalidad. Su gráfica segura y sólida apela a la síntesis y a la simplificación. Los dibujos sencillos y grises están presentados en cuadritos que en su mayoría carecen de fondos. Los globos de diálogo quedan reducidos a dos rayitas: una curva que engloba el extremo derecho del texto y la otra –una especie de palito – que señala al emisor.


Yerbudín cuestiona dentro de un humorismo lunático y disparatado la existencia del universo: “Ay, como si todo en la vida tuviera sentido”, afirma el chico con sorna.


Celebremos este divertido libro dándole la bienvenida con una de las tantas ocurrencias de Pace: en uno de los cuadritos se afirma “¡Es un pájaro!”, “¡Es un avión”!”, “¡Es superman!”, “¡Es un ángel!”, y luego un amiguito del chico acierta “¡Es un ovni!”.


Germán Cáceres

domingo, 17 de julio de 2016

Carlos NINE (1944 -2016)

Ayer sábado 16 de julio, a los 72 años de edad falleció CARLOS NINE, dibujante, pintor, escultor, escritor. Enorme repercusión y consternación provocó su partida en el ambiente del dibujo y la cultura, a nivel nacional e internacional (España, Francia, Italia, Estados Unidos, etc.)

Nine era un autor admirado por sus colegas, uno de esos autores al que, por su talento, se señalaba como “genio” (en el amplio y real sentido de la palabra). Era un innovador, con una gráfica sumamente personal, un autor que expandió fronteras.
Su obra se puede rastrear, desde los años 80, en una enorme cantidad de revistas, diarios, libros, afiches, etc, etc.

De unos años a esta parte, con la partida de tantos maestros del dibujo, en Argentina parece que estamos siendo testigos de un final de época. Una enorme pérdida.


Nuestras condolencias a familiares y allegados.


En este blog se puede leer una entrevista a Nine, realizada en dos partes:


Las fotos fueron tomadas durante una entrevista en su estudio. Se pueden ver originales de su personaje Fantagás.

Fotos: A. Aguado



Serie de la revista Humi 
Personaje en la revista Fierro, años 80.

En revista Co & Co


Página del personaje Fantagás.

Página de Pampa




Página del personaje El patito saubón.







lunes, 11 de julio de 2016

SAGA «Los abuelos de Hazle», por Germán Cáceres

SAGA
«Los abuelos de Hazle»
Guión: Brian K. Vaughan
Dibujos: Fiona Staples

(Utopía Editorial-Deux Studio, Buenos Aires, 2015, 160 páginas)




La narración de Brian K. Vaughan (un historietista muy reconocido que intervino en el guión de la exitosa serie de televisión Lost) es exigente en su lectura por la cantidad de personajes y los múltiples episodios que se desarrollan a través de un montaje paralelo. Abundan las elipsis, y las bifurcaciones de la trama son tajantes. Además, su historia es audaz y creativa al concebir insólitos extraterrestres: algunos poseen cuernos, otros carecen de cabeza o de brazos, los hay que tienen ojos en el pecho o alas en la espalda, y las deformidades siguen (humanoides con un televisor antiguo como cabeza, una gigantesca gata que habla, una mujer araña asesina, una adolescente fantasma que le falta la parte inferior del cuerpo y se le ven los intestinos). 



Saga fue presentada como “Star Wars conoce a Juego de tronos” y sus monstruos remiten a la creación de George Lucas y sus escenas violentas a la de George R.R. Martin. También se ha señalado que su concepción atemporal, tan alejada de nuestro planeta Tierra, en cierta forma evoca a El Señor de los anillos, de Tolkien, y este cóctel con naves espaciales que a tramos parecen pulpos metálicos da como resultado una obra valiosa pero también rara y perturbadora.



Los sucesos están narrados por Hazel, la hija de Alana –oriunda del planeta Landfall – y de Marko –nacido en el satélite Wreath –. Ambos mundos están en permanente guerra pero –para evitar salirse de sus órbitas – la han exportado a otras zonas del universo y desatado de esta manera un conflicto intergaláctico. Los padres de Hazel asumen un amor prohibido al pertenecer a distintas razas: ambos se conocieron en una prisión, donde Marko estaba en cautiverio vigilado por Alana, que leía Un cigarro en la noche, de D. Oswald Heist, un  cíclope negro que aparece en el último tramo del libro.



La gráfica de Fiona Staples (considerada una de las más destacadas artistas de la actualidad) es deslumbrante. De sus dibujos se desprende una belleza plástica restallante, en los cuales la potente coloración de innumerables tonos gira hacia el contraste. Se suceden bellas ilustraciones en relieve en viñetas de página entera, como si fueran figuras tridimensionales que se desplazaran en paisajes de ensueño. El lector tiene, así, la sensación de asistir a una exposición de cuadros.



Saga obtuvo tres premios Eisner en 2013 y en mismo año recibió por el primer volumen recopilado el premio Hugo a la mejor novela gráfica de ciencia ficción.



Germán Cáceres 

domingo, 26 de junio de 2016

Falleció el dibujante HÉCTOR REINNA

Las fotos fueron tomadas durante el festival Dibujantes, en Rosario, 2009.

El jueves 23 de este mes falleció el dibujante Héctor Reinna, quien participaba desde el año 2009 de los sitios y los libros de La Duendes – Historieta Patagónica.

En los años 50 había trabajado en la revista semanal PATORUZITO (que fue la primera en publicar exclusivamente material nacional). Allí fue ayudante de uno de los grandes autores de la época, Joao Motini. También fue uno de los dibujantes de DON NICOLA, personaje que gozó de enorme popularidad.
Entre nosotros estuvo uno de los protagonistas de la Edad de Oro de la historieta argentina.

Gracias por los momentos compartidos, se lo va a extrañar.

Nuestro pésame a sus familiares y allegados.

En este blog se puede leer una entrevista de 2009 a Reinna: 



Muestras de sus trabajos más recientes:








miércoles, 22 de junio de 2016

Entrevista al dibujante Mario Morhain y la realización del Eternauta III

Durante años se especuló acerca de quiénes fueron los “verdaderos” autores de la tercera parte del Eternauta. En la siguiente entrevista, el dibujante Mario Morhain cuenta el trasfondo de cómo nació, cómo se realizó, los motivos por los que se mantuvo en silencio la autoría y quienes hicieron esa tercera parte.


Mario Morhain


¿Cuándo y cómo surgió la idea y la posibilidad de dibujar la historia de la tercera parte del Eternauta? ¿Fue Scutti o un editor italiano, el de la idea?

El Eternauta nunca se había vendido al exterior pues su relato, emparentado totalmente con la nación Argentina era difícil de instalar. Sin embargo, Alfredo Scutti, dueño de
La Editorial Record, le vende a Alvaro Zerboni la primera parte y ésta cae de maravillas entre el pueblo lector de comics en Italia y, claro, éste editor le solicita a Alfredo Scutti una segunda parte para seguir con el negocio y allí va la segunda versión del personaje. Pero no termina allí la fiebre de “Eternautismo” y requieren una tercera parte y allí empieza el problema. Desaparecido Héctor Oesterhed comienza la controversia para saber quién escribiría esa versión. Jorge Morhain hace algún “piloto”, pero el peso de Zerboni hace que se le entregue a Alberto Ongaro, reconocido escritor de aventuras italiano, la responsabilidad. Aparece así la tercera parte.
Pero hay otro inconveniente, el dibujante original, Francisco Solano López, ya subido de años, está trabajando mucho para Europa y cree que no tendrá tiempo para cumplir con las exigencias del trabajo. Alfredo le ofrece un trato: le pondrá un ilustrador de lápiz, Osvaldo Viola “Oswald” y tratará de conseguir alguien que complete la tinta a partir de las “cabecitas” que Solano pasará en la historieta.
Yo trabajaba con Scutti desde hacía bastante tiempo y me encargaba, no por saber, sino por necesidad y caradurismo, de “limpiar” y poner en posibilidades de impresión a cantidades de trabajos de dibujantes que, como en el caso de Jorge Moliterni, ya fallecido, la esposa le vendiera a la Editorial Récord y que sólo estaban disponibles en las páginas impresas en papel casi “prensa” de los momentos en que se publicaron, sin conseguirse originales. Entonces se hacían “fotolitos” de gran tamaño de las páginas y yo retocaba y completaba todas las líneas cortadas o desaparecidas en lo peludo de las hojas impresas. Así resucitábamos obras maestras con total impunidad y falta de respeto. Lo mismo se hizo con trabajos de Pascual Guida y otros que ya ni me acuerdo, además de “armar para las páginas de Skorpio de producciones extranjeras tales como Al Capp y su “Lil Abner” o “Viaje a las estrellas”, procurando no mutilar demasiado y que entrara en el formato.
Esto creo que lo inspiró a Alfredo a ofrecerme completar cuerpos y fondos al nuevo estilo de Solano López que había pasado del pincen y la pluma a la Rotring.

Tapa de libro que compila la historia.


Mas allá de que era un trabajo, supongo que debe haber sido un compromiso bastante grande dibujar a este personaje en particular, con el peso que tiene en la historia de la historieta argentina ¿es así, cómo lo tomó?
Por supuesto que me asusté, pero también me gustó y lo primero fue ir hasta las “Barrancas de Belgrano” donde vivía Solano y participar del pasado a tinta de varias páginas de historieta para Europa en el estilo que utilizaría para El Eternauta, una especie de estilo Moebius.
Llegó algo de guión y Oswald le echó mano y presento las primeras páginas que Solano paso a tinta, pero sólo las cabecitas de los personajes principales y entregó a Scutti. Alfredo me mostró las páginas y me rogó que “no se las fuera a arruinar”, que él salía de vacaciones y que cuando regresara quería verlas terminadas. Las pasé de acuerdo a mi leal saber y entender y, cuando Alfredo las vio….le gustaron.
Entonces dijo que había que hacer doce catorce páginas por semana, o que era mucho hacer, pero que eran las exigencias de Italia.
Empezamos.

El Eternauta III, página publicada en Skorpio 76, de 1981.

Leí que el lápiz lo hizo Oswal y usted la tinta ¿fue asi?
Sí. Osvaldo era un magnífico y plástico dibujante de movimientos y, aunque no se adaptaba mucho a los cuadros de Solano en la parte uno y dos, era rápido y bastante cumplidor.


¿Cómo trabajaban con el guionista, charlaban la historia o él se la enviaba y usted o ustedes la dibujaban?
Ninguno podía tener contactos con el guionista pues Alberto Ongaro vivía en Italia y desde allí enviaba lo que había pensado para este nuevo episodio. Yo jamás lo vi y creo que, aunque vivió algún tiempo en Buenos Aires allá por los 50’s, no volvió nuevamente al país.


El Eternauta III, página publicada en Skorpio 77, de 1981.


¿Cuánto tiempo les llevó hacerlo?
Entre saltos y disparadas por atrasos de guion o dibujante de lápiz creo que fue algo así como un año. Ya no me acuerdo bien.


¿Se publicó antes en Italia o de forma simultánea en Argentina?
La publicación fue simultánea en Skorpio aquí y en una nueva revista que sacaron allá “L’Eternauta” con bastante material argentino y algo de Europa. Allá se coloreó y se prologó con la historia de Oesterheld y la situación nacional argentina.

El Eternauta III, página publicada en Skorpio 81, de 1982.


Durante mucho tiempo no se supo quiénes eran los autores, aunque se especulaba quiénes podrían haber sido. ¿Por qué se lo mantenía en silencio, era por algún motivo en particular?
No cabía dudas que el “famoso” era Francisco Solano López, luego de haber introducido en el país europeo El Eternauta 1 y 2 y no se quería desilusionar a la clientela, así que nos pidieron que guardáramos el anonimato y, ya se sabe, el hambre manda más que el arte o la pasión. Sin embargo, en el último cuadro en el cartel debajo del de la librería me atreví a poner nuestros nombres y lo hice, también en algún tomo de los libros de aquella librería, de bronca, nomás.

El Eternauta III, página publicada en Skorpio 86, de 1982.


¿Qué repercusión siente o supo que tuvo la tercera parte?
Yo creo que las buenas son las primeras partes. Cuando el éxito se prolonga sin estar en el tintero antes, generalmente se desvirtúa la bondad de la historia. Sin embargo muchos estaban ávidos de otra parte del Eternauta para saber cómo seguía su historia en los “continuums” y …bueno, hay negoscio para todos.


Si mal no recuerdo, Solano López comentó que él dibujó caras de los personajes en distintas vistas, con la finalidad de que las utilicen en esta nueva versión, ya que él no podía o quería dibujarla, y que luego se cortaban y pegaban. ¿Es así, se las utilizó?
Lo que sucedió fue que Solano López, acosado por sus muchos trabajos para “afuera” del país y quizás un poco aburrido por las muchísimas hojas de Juan Salvo, decidió no seguir adelante después de unas 30 o 40 páginas de las 300 más o menos que duró el tratado. Allí Scutti casi se infartó y me llamó para decirme cómo íbamos a hacer para seguir. Le dije que le haría, ese fin de semana unas muestras de las caras de Salvo y que él decidiera. (Yo vivo a 47 km del centro de la ciudad de Bs. As.)
Así que me puse a practicar, le hice una página grande con unas treinta cabezas en distintas posiciones y Scutti volvió a respirar. No era lo mismo, pero quizás salvaría la cosa. Y parece que la salvó, porque nunca vino una página de vuelta o una queja y la verdad sea dicha que muchas veces la cara se iba un poco más que nada por los apurones en entregar. Nunca se cortaron cabecitas ni se pegaron. Salieron mal pero originales.

El Eternauta III, página publicada en Skorpio 95, de 1983.


¿Recibió comentarios de Solano López acerca de este trabajo?
Al principio él vio las primeras páginas y le gustaron a las que aplicó algunos consejos de su nuevo estilo, pero le gustaron. Después yo no volví a verlo porque los apuros eran demasiados para andar paseando.


Vista esta tercera parte en el tiempo ¿cómo la ve? ¿Le haría cambios, la dejaría tal cual está?
Hay mucho que arreglar. 33 años después y habiendo aprendido algo más sobre dibujo ya que yo me considero un dibujante medio, seguramente habría mucho para retocar. Asi y todo el tema era un poco raro y retorcido que no se condice con la primera y buenísima parte.

El último cuadrito de la tercera versión, donde los dibujantes "colaron" sus firmas.


Desde los años 90 a esta parte, se hicieron más versiones del Eternauta, ¿las conoce? Si es así, qué le parecieron?

Sí, desde luego. Las he comprado a todas y las he leído con cariño y con expectativas. Algunas versiones no está tan mal, pero insisto: no son “El Eternauta” que más me gusta. Hay buenos y regulares ilustraciones. Solano incurre en otras técnicas que me parecen novedosas y no quiero ser irrespetuoso sobre la obra de arte de otras personas. Dicen que los cuadros se aprecias con el corazón y que no hay dos opiniones iguales. El éxito es de lo que cada uno considere que “vio” en la obra, y yo, seguramente, con reflejos de viejo, tengo la mía que no tiene porqué ser la de los demás. Respeto y aprecio los laburos ajenos.

El Eternauta III, página publicada en Skorpio 76, de 1981.



Fotos tomadas en las oficinas de Editorial Record, en la época en que se publicó 
El Eternauta III
Todas pertenecen a Mario Morhain