lunes, 22 de marzo de 2010

Los maestros olvidados: VIUTI

VIUTI
(1944-1989)

Era el seudónimo (suena como la pronunciación de la palabra inglesa beauty: belleza) de Roberto López, arquitecto que dejó su profesión artística por otra —según él— de igual jerarquía, pues cuando se le comentó que “la historieta suele ser considerada como un género menor o marginal”, explicó: “Pero eso ocurre porque es una recién llegada al mundo de la cultura, de la mano de los medios de comunicación. Pero ya se está comprendiendo que es un género en sí mismo, cuyas posibilidades dependen, como en literatura y en plástica, únicamente de las del creador”.


POR GERMÁN CÁCERES

Viuti, según foto de 1988.

A los veintiún años publica sus primeros trabajos en Tía Vicenta, y luego lo hace en María Belén, Tío Landrú, Adán, Satiricón, Mengano, Chaupinela, Humor®, El Ratón de Occidente y Panorama. En La Nación dibuja una tira muda, Hagamos el humor, pero su consagración definitiva se produce a partir del 2 de enero de 1980, cuando en la contratapa del diario Clarín, su historieta Teodoro y Cía. reemplaza a la legendaria Mutt y Jeff, de Bud Fischer. El Estudio de Arte Andrómeda de Trento, Italia, le otorgó mención especial en el Concurso de Sátira y Humor (1986), y en una de sus entrevistas declaró que sus maestros fueron Alberto Breccia y Carlos Garaycochea.

Teodoro & Cía, tira del diario Clarín. Como se puede apreciar en las tres tiras, publicadas en los años 80, se abordan temas que hoy siguen vigentes.

Viuti es un auténtico cartoonist, es decir autor de chistes gráficos mudos y de cuadro único, pero, a veces, agrega más cuadritos o alguna línea de diálogo exenta de globo. En ocasiones, elimina los marcos de las viñetas. En el libro Quién es Viuti? se puede apreciar su grafismo sintético —que abreva en Jules Feiffer—, el cual se basa en una línea de trazos mínimos, cuyas manchas de negro sirven para indicar mallas u otras pequeñas prendas. Su esquematismo suele rozar la abstracción, dado que sólo esboza contornos.
Su humor, siguiendo fielmente al espíritu del cartoon, es de una ingenuidad total. Por ejemplo, un individuo se suicida ahorcándose con las sogas de un mástil, y la bandera queda a media asta. En otro chiste, una mujer se colocó ruleros en el pelo de la cabeza y en el de la pelvis. Y no vacila en subir el tono y mostrar a un señor sentado en el banco de una plaza fumando una pipa cuya cazoleta está curvada hacia abajo (como la clásica de Sherlock Holmes), pero ésta se yergue al mismo nivel de la boquilla cuando ve pasar una chica de estupenda silueta.


Teodoro & Cía.

En No pido la palabra repite la fórmula y algunos de sus chistes llegan a ocupar la página entera. Aquí su humorismo se torna surreal, como al dibujar a un equilibrista que en un circo vacío cuelga la ropa lavada en el alambre tensado que atraviesa el centro de la pista. O cuando un turista embelesado saca una foto a una pintoresca cascadita que cae desde el pico de una montaña, en la cual un caballo está orinando. O en la viñeta donde un artista pinta un paisaje lluvioso en su dormitorio porque está mirando la ducha del baño, que es su fuente de inspiración.
En El sexo de Viuti su sonrisa no sólo se vuelca a la historieta, sino que se torna desinhibida. En “Un lugar tranquilo” un individuo lleva a una mujer a un hotel alojamiento, pero ella se niega a mantener relaciones. Resignado, después de acompañarla hasta la casa, entra en el baño de un bar, se mete en uno de los cuartitos, y cuando sale se lava apresuradamente las manos y opina: “Uno a veces no se da cuenta que para casi todo, la solución está en sus manos”.

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Reinaldo & Cía, en Humor 93, 1982. Una peculiar historieta, en la que el autor parodia a su personaje de Teodoro y Cía, donde se muestra el paso de los años.

En “Diván cama” una psicoanalista intenta que su paciente supere su retraimiento sexual y se acuesta con él en el diván, pero no se llega a consumar el acto porque al sonar una chicharra ella dice “Expiró el tiempo de la sesión”, mientras que él declara “Otra mina que me saca plata y al final no pasa nada”.
Como se dijo más arriba, Teodoro y Cía es su tira más conocida, y transcurre en una oficina en la que intervienen sus clásicos componentes: ejecutivos, jefes, secretarias, empleados, mecanógrafas, el cadete Teodoro y vendedores de sándwiches y gaseosas. Es sin dudas costumbrista, pero también puede entenderse como una sociología de cierta vida cotidiana, en la cual la única mancha negra es la del mechón que le tapa los ojos a Teodoro. A los de los otros personajes los representa con dos puntitos y la simplificación se exacerba ya que un rectángulo sirve tanto para sugerir un fichero —si está vertical— como un escritorio —si se lo exhibe horizontal—. La situación se desarrolla en cuatro o cinco cuadritos, el último de los cuales provoca la risa por la reflexión de un personaje, generalmente Teodoro.



Los Superados, en Humor 42 y 46, 1980

La historieta pone al descubierto el sentido antidemocrático de las organizaciones empresarias, en las que existe por parte de los altos puestos un desprecio visceral hacia los subalternos, a quienes reprimen. Pero a su vez esos mismos funcionarios se someten vergonzosamente ante sus superiores jerárquicos. Y asimismo surge a flor de tierra la tremenda injusticia que se manifiesta en la tremenda desigualdad de sueldos entre los de arriba y los de abajo.
La historieta se concentra en la crisis económica que parece ser algo incorporado en forma definitiva a nuestro país desde la dictadura militar. El mismo Viuti dijo: “llegó un momento en que el humor, siempre dentro de las limitaciones de las circunstancias, significó prácticamente la única posibilidad de expresarse políticamente que nos quedaba a todos”. Desde esta tira corrosiva se señalaba la desindustrialización, la censura totalitaria y la existencia de desaparecidos. Como apunta Marcelo Birmajer, “con mil limitaciones, reunió en su tira, durante el proceso, denuncia y risa (…) Teodoro se dice: ´Y bueno…lo que no pudo ser hoy será mañana. Total este proceso no tiene plazos ni objetivos.´”


Mengano 22, julio 1975

Pero el humor desternillante de Viuti también provoca una mueca entre escéptica y amarga por la sombría realidad social del país que, sin decirlo abiertamente, aplica a toda la historia argentina. Es como si la democracia no hubiera encontrado la vuelta para concretar un bienestar económico: por eso Teodoro no deja de mencionar la misiadura. Y en un cuadrito reflexiona: “Aunque sea por un rato me tengo que desenchufar de la deuda externa, la inflación, el Fondo Monetario y todo ese despelote, o voy a terminar rayado”.
La síntesis estilística de Viuti permite que los diálogos acentúen su contundencia para referir un sistema opresivo que denigra al ser humano. Y la figura y función del cadete Teodoro lo erigen en vocero de la problemática de la oficina. Es el menos comprometido, el único que puede observarla críticamente y salvarse de esa chatura aplastante que adquiere rasgos de alienación al no aparecer los dueños del capital: en definitiva, los oficinistas no saben a quienes venden su trabajo. Como precisa Juan Sasturain: “el cadete —por edad, por responsabilidad— está teóricamente de paso, y mentalmente también. Es el único que tiene la distancia suficiente como para espejar ese ´A puerta cerrada´ del que puede (podría) salir. El resto, no”.
Teodoro y Cía. es uno de los puntos más altos de la historia del humor gráfico argentino. Retrata con tanto acierto una época y un estado de ánimo, que creemos con firmeza que tiene asegurada para siempre su vigencia.


Germán Cáceres
Selección de imágenes: A. Aguado


Satiricón 18, mayo 1974

Bibliografía

Birmajer, Marcelo, Historieta: la imaginación al cuadrado, Ediciones Dialéctica, Buenos Aires, 1988.
Cáceres, Germán, Charlando con Superman, Editorial Fraterna, Buenos Aires, 1988.
El sexo de Viuti, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1987.
Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
http://www.historietasdeayer.com.ar: “Viuti”
http://www.museodeldibujo.com: “Biografía/Roberto López (Viuti)”
http://www.oni.escuelas.edu.ar: “La década del ´80: La localización de la historieta nacional”.
http://www.sepaargentina.com.ar: “Roberto López-Desde 1965, el humorista Viuti…”
Quién es Viuti?, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1976.
Sasturain, Juan, El Domicilio de la Aventura, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1995.
Steimberg, Oscar, “La historieta argentina desde 1960”, en Historia de los comics, dirigida por Javier Coma, Toutain Editor, Barcelona, 1982-1983.
Viuti, La historieta de la democracia, Hyspamérica, Buenos Aires, 1988.
Viuti, No pido la palabra, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1982.
Viuti, Teodoro y Cía., Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1981.
Viuti, Teodoro y Cía. /2, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1981.