jueves, 15 de julio de 2010

OSKI, presentación Alter Ego y otros

Presentación del libro ALTER EGO, de Taro. Trelew.





Desconectarse de Internet

El sitio español Cultura Impopular presenta un post sobre el autor norteamericano James Sturn, con un planteo-experimento existencial bastante original por parte del mismo: desconectarse de Internet durante cuatro meses. Presenta extractos de la experiencia del autor, con apreciaciones muy interesantes, no tanto sobre las horas que nos consume ni la adicción que nos crea, sino sobre la posibilidad de crear más y más tranquilo al estar desconectado.
Un post que vale la pena leer.


Muestra de dibujos e historietas + la fábrica de fanzines

Muestra de dibujos e historietas + la fábrica de fanzines
Viernes 16 de julio 18 hs., hasta el 30 de julio. Abierto los viernes de 18 a 20 hs. LDF- Peru 711 1° Dto. 3. San Telmo Buenos Aires Argentina


OSKI
(1914-1979)
Por Germán Cáceres


“Un monje enloquecido que hace
arabescos sobre los textos sagrados”

Umberto Eco


Oski

Se llamaba Oscar Conti y nació y murió en Buenos Aires. Pero entre 1943 y 1944 vivió en el Cuzco, Perú, estudiando arqueología y folklore en la universidad. Y, en 1948, 1951, 1958 y 1965 viajó a Europa, especialmente a Italia y Francia.
Estudió pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes y diseño escenográfico en la Academia Superior de Buenos Aires (en 1947 realizó la escenografía de La mujerzuela respetuosa, de Jean-Paul Sartre, en Santiago de Chile, y en 1953, la de Androcles y el león, de George Bernard Shaw, en Buenos Aires). Entre sus maestros figuró Emilio Centurión.

Colaboró en Cascabel, Rico Tipo, Vea y Lea, El Hogar, Doctor Merengue, La Hipotenusa, Satiricón, Mengano, Humor, Media Suela, Billiken, Clarín, Ja, Ja (México), Últimas Noticias (Chile) y otros medios del país y del exterior (con guión de Carlos Sampayo dibujó una historieta infantil para Italia y en Barcelona ilustró El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde).

Antes de debutar en 1942 como dibujante en la revista Cascabel con Camouflage (que rinde tributo al gran gráfico rumano Saul Steinberg, que influyó en toda su producción, como también el pintor de vanguardia alemán George Grosz), realizó láminas para maestros en la librería Moine y Lasserre y después cambió de trabajo para confeccionar etiquetas de celofán. También fue letrista del diario Crítica.


Otro de los puntos destacados de su trayectoria es su colaboración durante más de veinte años con el humorista Carlos Warnes, que firmaba con el heterónimo de César Bruto, un periodista que escribía sobre los más diversos temas con faltas de ortografía porque era casi analfabeto. También formaron una dupla en Rico Tipo para la sección Versos & Notisias (sic), Gran Diario de todos los miércoles, y realizaron los Cuadernos de medicina, un encargo de una empresa farmacéutica, que dio lugar a El Medicinal Brutoski, que refiere antiguas y ridículas recetas. Más tarde Oski publica Comentarios a las Tablas médicas de Salerno. En Ars Amandi, un consejo médico “Sobre el momento apropiado” explica: “Así también hace mal quien lo cumple a la mañana, antes de comer, porque una consecuencia necesaria del coito es la debilidad y, por lo tanto, no es oportuno ir al trabajo inmediatamente después…”



Tuvo a su cargo una sola tira, Amarrotto, que, de acuerdo a Gociol-Rosemberg, “es un extraño personaje con forma de zanahoria humanizada”. Luciendo una síntesis gráfica extrema, en el último cuadrito una ocurrencia del personaje denotaba su extrema y delirante avaricia. En esos tiempos de la revista Rico Tipo (que nació en 1944) era común que los chistes gráficos se basaran en un defecto del protagonista (Doctor Merengue, Fúlmine, Pochita Morfoni, Fallutelli, Ventajita, Don Tacañino), pero aunque hoy resultan ingenuos, paradójicamente cautivan por esa diáfana candidez.



Más que a la historieta Oski se dedicó al cartoon, es decir al humor de cuadro único, y su propuesta posee un tinte lunático y absurdo. Por ejemplo: un señor intenta regar un jardín con una víbora que confunde con una manguera; a un actor le disgusta su público y entonces le tira tomates; un diablo pide en la boletería de un teatro una entrada para el Paraíso; un gato y un perro mantienen buenas relaciones y comentan que sus dueños se llevan como perro y gato; un equipo de cirugía entra al quirófano provisto de una guadaña; fantasmas adultos nos les cuentan a los fantasmas chicos cuentos de personas para que no se asusten; un tipo que fue mandado al diablo por su novia arriba al mismo infierno; un chico busca inútilmente en un diccionario las malas palabras (representadas por onomatopeyas) que pronuncia su padre; el Coliseo romano se ha convertido en un lugar peligroso porque está lleno de cristianos hambrientos. Según Carlos W. Albertoni, “…en cada sonrisa, tras las tintas, dormía inevitable la sombra del juglar”.


Primera viñeta: Vera historia de Indias.

En El ñopeque quésloqués de los chochamus, Oski ilustra varios términos del lunfardo. Como señala en el prólogo Juan Bautista Devoto, nuestro artista “expone una extensa galería del lenguaje porteño y se la da chanta, con el tejo de la buena, a este universo alienado que nos rodea”. Su dibujo hecho de pocos trazos privilegia la línea, que parece retorcerse y temblar buscando la expresión. Los personajes ostentan una enorme nariz, y la boca —cuando aparece— se la representa por un trazo; exhiben, además, piernas delgadísimas y ojos saltones, características que se manifiestan en toda su obra. Las habitaciones se ven desprolijas, sucias, destartaladas y en completo desorden, y en este registro hay una estética compositiva, un viaje por una pesadilla que no termina de asumirse como tal. Las definiciones de los textos, si bien se refieren a términos lunfardos, son precisas, mientras que los personajes de sus grotescas ilustraciones se acercan a la monstruosidad. Como en el resto de sus trabajos, Oski adhiere al feísmo, al extrañamiento, a la óptica surreal. En esta suerte de contrapunto complementario reside la epifanía de su arte: al ilustrar la palabra “troesma” (maestro) se ve a un ladrón que intenta abrir una caja fuerte, y define a “jotraba” como “Esfuerzo humano generalmente dedicado a la producción de riqueza”, en tanto un delincuente golpea a su víctima.


Vera historia de Indias y Martín Fierro.

En El humor más negro que hay, aparece un nota del diario Noticias (Buenos Aires, marzo de 1974) titulada “El crease o no del sudor (ajeno)”, en el que se revelan tres injusticias: el inmigrante polaco a quien, en la Argentina, después de quererlo estafar, lo amenazaron con meterlo preso; el dato de que el programa “Alimentos para la paz”, de Estado Unidos, entre 1966 y 1971 facilitó la compra de armamentos; y que en 1846, la mayor parte de la recaudación impositiva del Perú era aportada por los indios. Estos informes están acompañados por tres viñetas de mínimos trazos y sin fondos.
En Vera historia de Indias, los notas son serias, pues corresponden a descripciones de cronistas de la época de la conquista de América. Pero un cuadro humorístico que representa a los pescadores del Río de la Plata produce desconcierto. El panorama es abigarrado y todos los personajes, hasta los más lejanos y pequeños, reflejan un universo tan autónomo e independiente como insólito (por ejemplo, hay gente que pesca parada sobre un caballo que nada en el río; una carreta está parcialmente hundida en el agua mientras un hombre asoma ojos y nariz por entre los rayos de una rueda). Como en todas sus viñetas, abundan los detalles exóticos: soles infantiles, árboles, pajaritos, perros, flores, piedras, ornatos con filigranas.



En Maestroski, las “Predicciones Oski para cada signo del Zodíaco” se desarrollan en una serie de doce cuadritos que deslumbran por su inventiva. En uno de ellos se recomienda mirar el otro lado de las cosas y un hombre desnudo y con sombrero se observa el ano a través de un espejo. En “Los grandes inventos”, Oski comprueba su formación académica en pintura y escenografía, pues sus cuadros recuerdan la técnica de los grabados incluidos en libros de los siglos XIX y principios del XX. En ellos exhibe un gran trabajo con la línea y con el uso de las curvas en forma de espirales, especialmente para registrar las olas. Y describe con suma gravedad inventos descabellados como “el porta-fusil acuático”; “el monta-cataratas”; “el velocípedo submarino”, aludiendo así a un mundo absurdo cercano a los ensueños y fantasías de la niñez. “Precursores de la aviación” prosigue con la misma tónica (hay un intento de nadar en el aire).
En Vera historia del deporte, la galería de boxeadores es desopilante, y las descabelladas peleas en el ring parecen extraídas de un filme de los Hermanos Marx. Los cuadritos de esgrima son de una estilización tan irracional que bordean la exquisitez. Esta exhuberancia se repite en un amplio abanico que abarca el fútbol, la gimnasia, la natación, el atletismo, el remo, el billar, el automovilismo, el rugby, la lucha, el ajedrez, el karate, la equitación, la aviación, el tenis, el ciclismo y el bastón.



Oski también incursionó en el cine. El negoción (1959), de Simón Feldman, sobre una idea de Lucía Gabriel, lo cuenta como guionista junto a Juan José Barrenechea y el realizador. El argumento es sumamente original: los barrenderos del pueblo de Villa Caballete se benefician por la colocación de bolsitas en la cola de los caballos para que allí se deposite su bosta, ya que de esta forma no deben limpiar las calles. Luego, los barrenderos son despedidos al no ser necesarios, y se comercializa el estiércol a través de una trama de corrupción. Una lámina de Oski fue la base para que Fernando Birri filmara su célebre cortometraje La primera fundación de Buenos Aires (1959): en ella Oski plasmaba múltiples acciones, como si se tratara de una viñeta-página.
El genial grafismo de Oski ocupa un lugar solitario en la historia del arte, porque es único y privado, propio de un ser iluminado y poblado por los sueños. Como sus personajes, se sentía perplejo ante el mundo insano que contemplaba, y decía: “Ahí está el problema de la soledad, la angustia del que está solo”.
Germán Cáceres

"Curso libre de divulgación sexual", publicado en Satiricón 9

Bibliografía

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Alonso, Rodolfo (selección), El humor más negro que hay, Rodolfo Alonso Editor, Buenos Aires, 1975.
Friera, Silvina, “Oski, un retrato del sinsentido de la vida”, en
http://pagina12.com.ar.
Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
Janín, Miguel y otros, Páginas con humor/Antología, Aiqué, Buenos Aires, 1994.
Kloster, Alberto Dionisio, “Oski, ilustrador del Fausto criollo”, en
http://www.tebeosfera.com.
Oski, Ars Amandi, Editorial Lumen, Barcelona, 1976.
Oski, Comentarios a las Tablas médicas de Salerno, Editorial Colihue, Buenos Aires, 1999.
Oski, El libro de la sabiduría de Oski, Editorial Puntusur, Buenos Aires, 1986.
Oski, Maestroski, Hyspamérica Ediciones de Argentina S.A., Buenos Aires, 1989.
Oski, Oski en su tinta, Editorial Planeta, Barcelona, 1974.
Oski, Vera historia del deporte, Ediciones Universitarias de Valparaíso, Santiago de Chile, 1973.
Oski, Vera historia de Indias, Editorial Colihue, Buenos Aires, 1996.
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http://www.tebeosfera.com.
Sasturain, Juan, “Último reportaje a Oski”, En Carlos Trillo y Guillermo Saccomanno, Historia de la historieta argentina, Ediciones Record, Buenos Aires, 1980.
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http://www.cinenacional.com: “Oski”.
http://www.oni.escuelas.edu.ar: Oski (Oscar Conti).
http://www.museodeldibujo.com: Biografía/Oscar Conti (Oski).
http://www.siicsalud.com: “Amor y medicina, por el lápiz de Oski”.
http://www.todo-argentino.net: “Oski / (1914-1979).