jueves, 6 de agosto de 2009

El largo vuelo de Lúpin - Recordando a Guillermo Guerrero

Por E.H. Edmunds

El señor Guillermo Manuel Guerrero nació el 26 de Julio
de 1923 en el barrio porteño de Villa Urquiza.
Tempranamente demuestra a través de su entusiasmo por el dibujo, su atracción por los aviones.
Una pasión revela la otra, y es así como la revista Caras y Caretas publica en uno de sus números en la sección "las páginas de los niños" un dibujo de aviones enviado por el pequeño de tan sólo 7 años titulando el trabajo "Ejercicio aéreo". Al doblar esa edad Guerrero ya estaba ayudando al mítico Lino Palacio pasando a tinta sus conocidos personajes, Ramona y Don Fulgencio, y con quien seguiría trabajando y aprendiendo el oficio durante 9 años.

En 1940 publica en el diario La Razón "Villa Mosquete", una parodia de los 3 mosqueteros de Alejandro Dumas.
En 1941 Walt Disney visita la Argentina y Guerrero conserva de él una afectuosa carta.
Hacia 1949, Toño Gallo lo recomienda a Divito para que ingrese al staff de la revista Rico Tipo y en la que trabajaría durante 25 años. Allí compartiría gratos momentos junto a su futuro socio Héctor Sídoli, Abel Ianiro, Ángel Cotta y Pedro Seguí entre otros.
Hacia 1954 se hace socio del Aeroclub Argentino y en el ´55 recibe sus alas de piloto civil.
Es por esa época, hacia 1959, que Adolfo Mazzone al frente de su mítica revista “Capicúa” le encarga a Guerrero un nuevo personaje, y éste se decanta por un piloto bajito y narigón. Inicialmente de nariz alargada, los rasgos se van ajustando hasta terminar en aquella nariz aguileña tan característica, como bien lo explicaría el propio personaje en el aniversario 25 de la revista Lúpin.







Lúpin, con el acento bien remarcado, bien dibujado en la "u"(aunque en realidad no debería escribirse). Una adaptación a nuestra lengua de la palabra inglesa "looping"(de loop: vuelta pronunciada, curva) y que hace referencia directa a la acrobacia aérea donde el avión realiza un giro completo de 360 grados en pleno vuelo para volver, finalmente, a su posición inicial.
Guerrero coloca esa acentuación con la clara intención de asegurar la correcta pronunciación,
aunque no siempre lo logra, y mucha gente, erróneamente, acentúa la "i".
(Irónicamente, mientras pongo orden a estas notas, le pregunto al mozo que me acerca el café
si recuerda "la revista Lúpin", pareciera no recordarla, hasta que le menciono los planitos y entonces sin dudarlo exclama:
-Ahh, sí …¡¡La Lupín!!)
En realidad Lúpin el piloto no es otro que el propio Guerrero, que vuela a través de su personaje
hacia mil aventuras. Lúpin no es ni más ni menos que una auto caricatura.
Cuando uno lo conocía personalmente no quedaban dudas, uno estaba conversando con el Lúpin de verdad.
Como revista, el primer número de la Lúpin ve la luz en febrero de 1966 editada por ediciones G.D.S.( las siglas de los tres socios, Guerrero, Divito, Sídoli) a un precio de 25 pesos de la época.
Cuando Divito muere trágicamente en 1969 en un accidente de tránsito en Brasil, Guerrero y Sídoli compran a los herederos la parte de Divito.
El 2 de diciembre de 2005 se llevó a cabo en la Universidad de Palermo el homenaje por los 40 años de existencia de la revista Lúpin por la comisión organizadora del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro (MCSV).
(En la foto, de izquierda a derecha vemos a Guerrero, Julio Lagos y Héctor “Tito” Sídoli en dicha reunión)
Ante la pregunta del periodista Julio Lagos, conductor del evento, de cómo nació la revista, Guerrero decía:
"La revista nació porque junto con Abel Ianiro, ya hace años fallecido, teníamos la idea de hacer una revista de historietas y le íbamos a poner de nombre "Aventurietas" pero después Ianiro se echó un poco atrás porque él era muy amigo de Mazzone.
Y Mazzone en esa época publicaba “Capicúa” donde nosotros publicábamos nuestras historietas también.
Y bueno...quedó ahí, no pasó más nada...
Hasta que un día se nos ocurrió a él (por Sídoli) y a mí, ver si podíamos hacer una revista.

Entonces Divito se enteró y nos llamó, y nos ofreció ser socios.
En ese momento, bueno, aceptamos porque disponíamos de oficinas, imprenta, que era todo de Rico Tipo...teníamos las facilidades esas. Y bueno, entonces entre los tres nos reunimos y la sacamos. Barajamos algunos nombres, Divito quiso que se llame Lúpin y bueno, ahí quedó..."

"...desde ese momento empezamos a sacar, al principio era quincenal, sólo historietas y después empezamos a poner los planitos porque sabíamos que eso iba a traer un poco más, y bueno, fue así que empezaron a salir cada vez más planitos tanto de aeromodelismo como de electrónica..."


Acompañaban a Lúpin inaugurando ese primer número: Resorte, Bicho y Gordi, Piedrito y Saurito, Johnny Retruenos , Hercu Sansonacho (Herculacho en Rico Tipo, por Ferroni) y Purapinta (Ianiro).
En la revista se desarrollarían además de las aventuras del piloto, las de Al Feñique, "gángster o policía a ratos perdidos", las de Mosca Kid, campeón absoluto en su categoría, que paradójicamente gastaba gruesas gafas (esto proveniente quizás de aquella frase: "no le vas a pegar a un tipo con anteojos", o derivado de la simple contradicción de que un boxeador llevara lentes) y siempre acompañado por su fiel amigo Hollín, Piedrito y Saurito, un jovencito de la época de las cavernas y que tiene por mascota un gran saurio.
Y al hablar de los personajes de Guerrero es imposible no mencionar a Jopo, Manija el camarógrafo, Volantín, el gatito Juanchi y Saltapones, de Sídoli su socio por más de 40 años.




Felizmente a Guerrero se le rindió homenaje en vida, algo que debería hacerse más frecuentemente con la gente que de una forma u otra con su trabajo diario contribuye a definir nuestra identidad cultural.
Además del ya mencionado homenaje organizado por el MCSV, (donde allí también el Aeroclub Argentino condecoró a su socio de tantos años con una de las medallas especiales hechas en 1947 con los restos de un avión accidentado y que tiene la particularidad de que están numeradas y se entregan sólo a personalidades importantes vinculadas con la aviación), con muy buen tino, la legislatura de la Ciudad autónoma de Buenos Aires lo declara, el 18 de noviembre de 2005, persona ilustre de la cultura, acto que se lleva a cabo en el salón dorado del palacio legislativo. Su querido barrio de Villa Urquiza también lo homenajea colocando una placa frente a su hogar el 01/12/2007.
Guerrero hizo honor a su apellido hasta el fin.
Cuando la mañana del 30 de diciembre de 2006 falleció su amigo y socio Héctor Sídoli (Tito Sol, Dol) él queda al frente de la revista que estaba por ese entonces a un par de números del nro. 500.
pero lamentablemente por motivos legales no pudo continuar con ese nombre, por lo que "la Lúpin" sólo llegó al nro. 499.
Sin embargo Guerrero a sus 83 años decide seguir adelante, no baja los brazos y es así que ese
tan ansiado número 500 se transforma en el nro. 1 de la "Pinlu" nombre que corresponde al primo de Lúpin.

La nueva revista posee el mismo espíritu de la anterior, con historietas y planitos, pero esta vez, sólo con los personajes de Guerrero y sin los dibujos de Dol, aunque después de varios números, en el nro. 15, de agosto de 2008, vuelven a incorporarse en una suerte de homenaje al entrañable "Tito" con la aventura de "Jopo el repórter" en la aventura titulada" esquiando".
Lo dicho, Guerrero trabajó hasta último momento.
En la última de las tiras mensuales que dibujaba para el diario de su barrio con el que colaboraba, Lúpin llega al aeroclub con muchas ganas de volar pero no puede usar su avioncito porque el mecánico Tornillo se lo niega y le dice a su pesar: "Lo siento Lúpin hoy no podrás volar, lo tengo en reparación".


Pero pareciera que Lúpin quiso despegar igual.
Guerrero falleció poco después de dibujarla, no llegó a entregarla, nos dejó el 25 de Junio de 2009.
Todos quienes tuvimos oportunidad de conocerlo, quienes leíamos la revista y lo admirábamos, cuando nos enteramos de su partida nos pusimos muy tristes; tristes porque en ese último y largo vuelo también se va parte de nuestra infancia.
Se fue el Señor Lúpin, y junto a él se fue el chico de Villa Urquiza al que tanto le gustaban los dibujos y los aviones.

E. H. Edmunds - 26/07/2009




3 comentarios:

Fabián Mezquita dijo...

Buenisimo este articulo!
Realmente guardo un recuerdo muy grato de Guerrero y de Sidoli, tuve la hermosa posibilidad de conocer a los dos, maestros en este oficio.....
Gracias por recordarlos, siempre deben estar presentes.....
Un abrazo grande.....
Fabi.-

achalay dijo...

La lupín, con acento en la i!! como la conociamos los chicos de entonces fue la revista que mas quise en mi vida. primero leia las historietas del genial dibujante Guerrero y el loco lindo de Sidoli de una fantasía única, realmente llegué a pensar que en algun lugar de la provincia de Buenos Aires existia realmente un Cohetódromo!! que Resorte y el Profe podían ir hasta la luna y desayunar sentados en unas sillas de camping! Siempre me imagine a Lupin en un dibujo animado con su viejo biplano haciendo acrobacias! o participando en la guerra de Malvinas!.
luego intentaba hacer los planitos de electrónica, todavia conservo arcaicos osciladores, radios que nunca funcionaron, y resistencias. transistores, diodos. Y cuando fui mas grande 16 o 17 años empece a leer con fanatismo las notas de camping y los viajes de mochilero, lecturas que me motivaron a viajar por todo el sur argentino con una mochila a cuestas. En fin La lupin fue parte de mi vida y la recuerdo con mucho cariño.
No exitirá algun editor que pueda compilar esas bellas paginas en un gran libro como el de Mafalda o Inodoro Pereyra!! los treitañeros y cuarentones estariamos felices de ello.
pablo diaz

Anónimo dijo...

Tal cual, yo no cambiaría ni una sola coma al artículo.

La última vez que saludé a Guerrero y Sídoli fue en 2002, en plena crisis. Se habían mudado de su tradicional oficina a una más chica. Los tiempos eran duros. Les compré algunas revistas, les agradecí todo lo que hicieron por nosotros, los jóvenes de esa época.

Retrospectivaemente me doy cuenta que en mi vocación de ingeniero nuclear, la Lúpin tuvo mucho que ver. Lástima que Guerrero y Sídoli no hayan podido enterarse que uno de sus jóvenes lectores de los años 70 está trabajando en el proyecto Iter (http://www.iter.org)