jueves, 24 de noviembre de 2011

UN REFERENTE DE LA HISTORIETA GAUCHESCA: ENRIQUE JOSÉ RAPELA

Por Germán Cáceres

Nació en abril de 1911 en Mercedes, Provincia de Buenos Aires, y a partir de su niñez vivió desde adentro las tareas rurales y conoció profundamente las costumbres del hombre de campo. Después de cursar los estudios primarios y secundarios administró el establecimiento de su madre “La Carolina”, en Roque Pérez, en esa misma provincia.



Rapela

Se asumió como autodidacta, y muy pronto comenzó a dibujar y a pintar hasta desembocar en la historieta. Realizó numerosas exposiciones como acuarelista, ilustró libros, y sus trabajos aparecieron en almanaques, tarjetas postales y en cajas de fósforos. Además, fue conferencista.

Su primera creación para el noveno arte salió en 1939 en el diario La Razón: Cirilo, el audaz, un guacho errante que, como consecuencia del destino adverso, ocasionó dos muertes. Debió huir para escapar de la justicia y se protegió enrolándose en el ejército rosista. La historieta –en donde la figura del Restaurador era tratada benévolamente- no tenía globos, sino que se apoyaba en un texto ilustrado por los clásicos cuadritos que seguían su propio orden, como si fuera un libro con láminas pequeñas que se hubiera adaptado arbitrariamente al género. La serie fue abandonada en 1944.



El Huinca en la revista Patoruzito, 1961.

En 1963, creó Cirilo, el argentino, para Editorial Columba, pero sus dos grandes producciones fueron El Huinca y Fabián Leyes, que aparecieron, respectivamente, en Patoruzito (1957) y en La Prensa (1964).

Según Judith Gociol y Diego Rosemberg, Huinca es “una voz indígena que significa ´hombre blanco´”. En los textos de la saga se encuentra una tendencia didáctica que explica, por ejemplo, el origen de las palabras pulpería, sangría, ranqueles. Esta línea se complementó luego en las revistas (en variados tamaños y períodos: mensual, álbum, fascículo) que llevaban el título de aquellos personajes y que publicó la editorial Cielo Sur, fundada a fines de los años sesenta por Rapela y otros socios. Allí nuestro artista escribía una sección llamada Conozcamos lo nuestro, una singular enciclopedia de terminología campestre que luego reunió en tres tomos que salieron en 1977 (y en ediciones posteriores).



Boceto e ilustración concluida, de Rapela

En los diálogos de ambas historietas se intenta reflejar el habla gauchesca y se reproducen muchas de sus expresiones. Se puede decir que ambos héroes –El Huinca y Fabian Leyes- son gemelos, pues se parecen en imagen, conducta y aventuras. Se trata de dos arquetípicos justicieros que ayudan al prójimo. El acompañante del primero es Zenón y el del segundo, Amancio. Un paisano define así al Huinca y a su ladero: “Para eyos ésa es su vida, pampa y cielo. Guadal y pajonales. Libres como el viento, alegres como los pájaros cuando nace el día”. De acuerdo a Oche Califa “en buena medida estas creaciones se inspiraron en la cultura estadounidense del cowboy”. Fabián Leyes se publicó hasta el fallecimiento del historietista.



El personaje el Huinca, como ilustración de tapa de la revista Patoruzito, 1961.

Se observa en la estética de Rapela un dibujo sobrio, aplomado, clásico, pero con grises que enriquecen no sólo la composición sino que también funcionan como ornato. Son dibujos frescos, de trazos vigorosos y oficio diestro en el uso del pincel y la pluma.

Cuando nuestro dibujante recurre a los primeros planos para registrar los diálogos, la mayoría de las veces deja en blanco los fondos para reforzar los gestos de los rostros y privilegiar el parlamento.


El Huinca, en revista del mismo nombre.

Dibujando caballos demuestra ser un verdadero maestro: no sólo se exhiben excelentes planos detalle de sus cabezas sino también del galopar de sus patas.

En principio se observa en ambas historietas una mirada despectiva hacia el indio. Por ejemplo, en el episodio “Siguiendo el rastro”, de El Huinca, los ranqueles son definidos como “bárbaros” (...) “¡Un salvaje con instintos è fiera!”. Pero en una aventura posterior –“La revolución”- son los blancos los que asaltan a pacíficas tolderías de pampas.



Ilustraciones de Rapela

En casi todos los episodios se plantea una pelea cuerpo a cuerpo con boleadoras y facones, pero, más que en las escenas de acción, el arte de Rapela se destaca en el registro de paisajes, en la ambientación de época y en los ya citados caballos. Las vestimentas y sus arrugas están representadas con increíble soltura, como también los ranchos y las diligencias. Y sabe reflejar gráficamente las llanuras inconmensurables que parecen proyectarse al infinito. En “El crédito de Casildo Gómez”, de Fabián Leyes –quien, según la presentación de la historieta, “se había iniciado años atrás como cochero de la mensajería”-, el cielo es graficado con rayas verticales de extrema sutileza.



Página de El Huinca, en Patoruzito.

En el citado episodio “Siguiendo el rastro”, una estupenda viñeta sin bordes muestra cabalgando al Huinca y sus amigos mediante siluetas negras con ligeros toques blancos que señalan la luz lunar y otorgan al conjunto un aura de filigrana. Registra con calidad los escenarios nocturnos, como se puede apreciar en el capítulo “Los desalmados”, de Fabián Leyes. Aquí también el artista ensaya ángulos más audaces, como una contrapicada de un auxiliar de comisario que yace muerto en el suelo.



Tapas de las revistas dedicadas a El Huinca y Fabian Leyes, de editorial Cielo Sur

Es una pena que en muchas oportunidades la pobre impresión y el mal papel impidan apreciar la calidad plástica de su trabajo.

Rapela conoce a fondo el oficio de guionista, aunque dada la época en sus primeras historietas era partidario de sobrecargarlas con textos superiores y globos de diálogo. Con el tiempo su escritura se torna más concisa y funcional. Las tramas están bien armadas y poseen convicción.


Página de Fabian Leyes, en revista del mismo nombre, década del 70.

Su secuencia gráfica es siempre uniforme: prescinde de las viñetas grandes y sólo da cabida a cinco o seis por página.

Es común que una especie de “Deus ex Machina” intervenga en las andanzas del Huinca y de Fabián Leyes para solucionar un problema. En “El apestao”, Zenón se enferma gravemente de “virgüela negra” y luego de no encontrar ayuda por parte de una curandera o de un hechicero, una simple mojadura de un río y el calor producido por el incendio de un pajonal lo sanan milagrosamente. Aquí, una excelente viñeta apaisada refleja en un plano general lejano al compinche del Huinca casi moribundo y disparando en una noche cerrada contra voraces perros cimarrones. Una notable labor de luces y sombras, en donde el gris de un animal se luce como un detalle exquisito de potente expresividad.



Imágenes de la sección "Conozcamos lo nuestro", realizada por Rapela.

Enrique José Rapela falleció en Buenos Aires en febrero de 1978. Como afirmó Carlos Raúl Risso era “Nada menos que un ¡Gaucho!”, a lo cual sería imprescindible añadir: ¡y un artista inmenso!

Germán Cáceres


Páginas de Fabian Leyes.

Bibliografía

Califa, Oche, “Acción y aventuras de la mano de los héroes de papel”, en http://www.lanacion.com.ar

Dao, Miguel, “Enrique Rapela: un olvido injusto”, en http://historietas-cine-teatro-por-dao.blogspot.com.

Gociol, Judith y Rosemberg, Diego. La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.

http://allerastur.lacoctelera.net: “Gauchos: El género gauchesco ya tiene quien le cuente”.

http://aquelloscomics.blogspot.com: “La historieta criolla: Fabian Leyes y El Huinca, por Enrique Rapela”.

http://luisalberto941.wordpress.com: “El Huinca de Enrique Rapela”

Risso, Carlos Raúl, “Enrique Rapela-Nada menos que un ¡Guacho!”, en http://carlosraulrisso-escritor.blogspot.com.



4 comentarios:

rpaisanosanchez@hotmail.com dijo...

Tengo la fortuna de tener los tres tomos de "Conozcamos lo Nuestro",a mis nietos les regalo a medida que van creciendo,los ejemplares debidamente fotocopiados y encuadernados,"pá que no se pierda" nuestro reciente pasado tan bien recopilado é ilustrado por tan exelente artista injustamente poco conocido. Roberto Sanchez.-

julio dijo...

Tengo la suerte de poseer la carpeta "EVOCACION HISTORICA DE LOS UNIFORMES NAVALES ARGENTINOS" conformada por veinte láminas ilustradas a todo color y con el profundo respeto por la documentación historica con que realizaba todos sus trabajos "El maestro". Julio César Arias Salazar.-

Carolina Cabral Rapela dijo...

Honrada por las palabras sobre mi abuelo "Enrique José Rapela". Gracias. Fué y sigue siendo un grande.

Carolina Cabral Rapela dijo...

Muy agradecida por el recuerdo y las palabras de reconocimiento al trabajo de mi abuelo "Enrique José Rapela"