lunes, 26 de julio de 2010

Entrevista: Horacio Lalia (segunda parte)

En la actualidad, el dibujante Horacio Lalia, con una amplísima trayectoria en el país y en el extranjero, es uno de los principales referentes de la historieta argentina. El reconocimiento masivo por parte de los lectores lo obtuvo a través de Nekrodamus, su personaje más famoso. Lo inició a mitad de los 70 con Oesterheld –luego continuado por diversos guionistas- y hoy es un clásico de los clásicos de la historieta creada en el país. Pero también el personaje y los climas que crea con su dibujo, motivó que Lalia fuera mayormente identificado como un autor especializado en el género del “terror”, cuando en realidad, a lo largo de su carrera ha trabajado en una amplia gama de géneros temáticos –como bien aclara el autor en la entrevista-.
Fue ayudante y alumno de autores como Eugenio Zoppi y Alberto Breccia. Como dato anecdótico, Lalia fue quien prestó su rostro para que Breccia lo personificara como Mort Cinder. Serie esta, de Oesterheld y Alberto Breccia, considera uno de los hitos de la historieta mundial.
Las principales editoriales y revistas de historietas del país, han contado con la colaboración de Lalia: Hora Cero, Columba y Record, por sólo citar algunas.



Horacio Lalia

Colegas en Record
En Record tuve la suerte de conocer a José Luis Salinas, a Alberto Salinas, Arias, Zanotto. Era todos autores de una gran trayectoria. Ahí yo era uno de los más jóvenes, por lo menos en los primeros años de los 70. En realidad no era que nos veíamos tanto, era el hecho de poder ver los trabajos de ellos y estar trabajando en ese staff. En general nos encontrábamos a la hora de entregar o cobrar, teníamos un lugar de encuentro que después fue desapareciendo porque desaparecieron las editoriales. Era conocer a uno, a otro, seguir la amistad con uno, con otro, con los cuales te hacés conocido pero no amigo. Amigo me hice, por ejemplo, de Ray Collins, que ya trabajaba adentro. Empezamos a hablar, a conocer el trabajo, después a juntarnos y con otros muchachos. Y con otros maestros que ya nos conocíamos, nos tratábamos allí (en la editorial)

Los alumnos de Alberto Breccia
Si tomamos a la Escuela Panamericana de Arte, donde pasó él, que después siguió en IDA hasta el 78 aproximadamente, de sus alumnos podríamos hablar de Cacho Mandrafina y de los anteriores, Durañona, José Muñoz, Balbi, Sosa, Enio, Lito Fernández. Esa es la camada anterior a la nuestra. Aunque tenemos una edad más o menos similar, yo arranqué un poco después. Ellos ya estaban afirmados a fines de los 50, principios de los 60. Ya en los 70 los agarró en Columba con una trayectoria un poco más fuerte. Yo vendría a estar más cerca de los 70. Cuando tengo la suerte de arrancar bien en Record, ellos ya venían con la trayectoria de por lo menos diez años. Tenían esa ventaja y a partir del 73 tuve que empezar a emparejar esa ventaja.


Krantz, con guión de Morhain, en Skorpio 76.

Autor del género de terror
Yo empecé con historias de guerra, de cowboys, menos de amor hice un poco de todo.
Me acuerdo en Súperhumor, que hizo historietas medio deportivas, cotidianas
Claro, más funny. También hice cosas con terror pero en broma, para la revista Feriado Nacional. Era de dos páginas y estaban todos los personajes característicos, pero todo en broma. Martín García y Sanyú hacían los guiones.
Pasa que después cuando comienzo en Record, empiezo con dos historias de terror que son de Robin Wood. En el 82 hago otra de ciencia ficción, que duró unos treinta capítulos. La había empezado Ortiz, el español, y como no podía seguirla me la ofrecieron a mí. Anduvo bien.
Por los climas, es como que lo encasillaron en el terror
Claro, porque en definitiva, no hice tantas de terror. Después, con las adaptaciones, me volqué al terror, adaptando clásicos y no tan clásicos de la literatura. Ese material, en alguna medida, salió en Italia. Se lo vendí a los italianos, después a los franceses. Empecé en Italia, siguió en Francia, después en Portugal, en Holanda y en Alemania. Anduvo bien la cosa.
Y después, llevo como seis o siete años trabajando para Estados Unidos. Después hay otro editor, con el que también estamos haciendo desde hace un año una serie de cowboys, pero histórica. Es la creación del pueblo, o la ciudad de El Paso, la división entre Estados Unidos y México. En realidad, al que nombraron sheriff del pueblo, era un pistolero famoso. Pero no es una historia de cowboys común, no es de pistoleros.



Página de Nekrodamus publicada en Skorpio.

Enseñando historieta
Uno, también a través de los talleres, va indicando los viejos maestros, porque en definitiva Argentina lo que tiene es una escuela de dibujo. Gracias a Díos estoy dentro de esa escuela, formado por autores que la empezaron. Los que tenemos talleres, abordamos a esos maestros y tratamos de transmitirlo. Hay chicos que están haciendo los talleres, que están formándose con conceptos que les dimos y las nuevas formas, propias de ellos. De 120 chicos que han pasado, en los 17 años que llevo de taller, están trabajando unos quince chicos, de los cuales diez lo están haciendo de forma internacional. Es un porcentaje de un diez por ciento, que para un taller es una cifra muy importante. Sucede que siempre pasan muchos chicos con condiciones, pero se van quedando en el camino. No todos llegan. Además el mercado tampoco permite. Llegar es difícil y publicar también.
Por ejemplo, para hacer una carrera universitaria, como llegó a la Universidad de Palermo, que es de tres años. Había una cátedra, que arrancó en el 2002, con Capristo en dibujos y Ferrari en guión. Comenzaron con ellos porque los que la iniciaron no sabían de historieta y los primeros seis meses fueron un fracaso. Entonces los pusieron a ellos y empezó a funcionar bien. Al año, Capristo me llamó y en el 2003 presenté el currículo y comenzamos a trabajar. Estuvimos dos años, hasta el 2005. Pero no era una carrera de historieta, era una extensión de diseño gráfico. Se les daba un certificado y después de los dos años, cuando los alumnos ya tenían que dar el salto, les daban el certificado y se tenían que ir. No podían hacer Story boards, no podían hacer historietas, estaban a mitad de camino. Empezamos a pelear para que hicieran una carrera, por lo menos de tres años. En el 2005 habilitaron la carrera de diseño de historieta, de tres años. Y allí me ocupo de los chicos que entraban, del primer año y Capristo de los de segundo año. Después había un tercer año. Por lo menos se instauró la carrera. Yo me fui en el 2008, no estaba de acuerdo con los manejos de la Universidad, porque para ellos todo era plata. A nosotros nos dejaban trabajar, respetaban todo, pero cobraban una fortuna. Había gente que venía de otros países, chicos que disponían de plata por sus familias. Venían de escuelas de arte. En vez de ir a Estados Unidos venían a la Argentina porque les resultaba más económico. Pero a historieta asistían muchos que se la pagaban ellos, y abonar en ese momento 650 pesos por mes… Y nosotros no cobrábamos una fortuna. Pero el tema no pasaba por ahí. Veías que se compraban un edificio… y los chicos… me quedé un año más por ellos. También surgió que viajé a Estados Unidos. Después me llamaron para ver si retomaba, asi que les dije que tenía otros proyectos..
Justo ese año empezaron a salir cinco chicos. Habían entrado 17 y al tercer año terminaron cuatro. Hay dos que ya están trabajando, bastante bien.
Ya hace dos años que me fui, a fines de 2008.
Después no hay otra escuela, salvo la de Garaycochea, o La Ola, que comenzó hace poco tiempo y no se cómo andará. La mayoría de lo que se dictan son todos talleres como el mío, realizados por profesionales. Los talleres van formando chicos, que después empiezan con sus fanzines.


Lord Jim, con guión de Carlos Albiac, en Skorpio 39, 1977 .

Recepción de la obra
La recepción, en parte, se da por los lugares donde me invitan. Para agosto estoy invitado a ir a Chile, a Santiago de Chile. En septiembre a Perú, que estuve el año pasado, pero ahora quieren que de un taller de una semana. Después sigue el festival Dibujantes en Rosario y Crash, Bang Bum, el festival que organiza Risso (Rosario, fines de octubre).
A veces recibo algunos mails de lectores. Inclusive algunos que sorprenden, como uno que llegó de Alemania, que me pedía algún dibujito. También de chicos de acá, que les gustan los trabajos, o por las adaptaciones, o Nekrodamus.
Con la recepción estoy muy contento, siempre fue muy bien. Es muy bien acogido el trabajo. El reconocimiento se va dando a través de notas que se van publicando, por invitaciones que van surgiendo.

Lalia lector
El tema es el siguiente. Yo leo más literatura por las adaptaciones que realizo, porque me gusta. Historieta estoy viendo por necesidad, para saber qué se está haciendo. No soy tan lector de historietas, lo fui más de chico. Ahora, cuando uno lee historietas, lo hace de una forma más como profesional, para conocer lo que se hace, para ver el movimiento, para ver hacia dónde van. Siempre dije que la historieta no va a desaparecer, pero va a mutar, va a ir cambiando. Se aprecia la gente que va apareciendo, pero no estoy tanto con la lectura de historietas.



Página de Red Ice, realizada para Estados Unidos.

Ayudantes
Taborda fue ayudante mío, del 88 al 90. Carlos Gómez también me ayudó a mí, el que está haciendo Dago. Es cordobés. Vino a casa, me gustó lo que hacía y estuvo conmigo siete y ocho meses. Primero se fue al sur, luego a Córdoba y volvió a Buenos Aires, donde fue ayudante de Lito Fernández. Ese fue el segundo. También conté con un chiquito, que ahora está trabajando en una imprenta. Tenía todas las condiciones, pero le faltaba empuje y aunque trataba de ayudarlo... El último fue Taborda. Cuando vino conmigo trabajaba los fondos. Estuvo un año y algo conmigo.

Ser profesional
Ser profesional a veces suena a mala palabra. Ocasionalmente, algunos chicos me preguntaban: “¿qué es ser profesional. Que le pagan a uno?” No, ser profesional no pasa solamente por el hecho de que a vos te paguen. Si te pagan es lógico, si sos profesional no vas a trabajar gratis. Pero no pasa por ahí la cosa. Cuando vos salís del taller, hiciste los tres años que te corresponden, con el cuarto, por ejemplo en mi taller, no sos un profesional. Sos alguien que ha hecho todo el curso y tiene que empezar a profesionalizarse. Eso quiere decir, hacerse responsable de todo el material que emite de sus manos. Vos armas una muestra para presentar a un editor y por ahí estás un mes trabajando tres páginas. Entonces, cuando lo mostrás dicen “que bueno”. Si te dan 12 páginas o 22 páginas, para hacerlas en un mes, o un mes y medio, y te pasás quince días haciendo las primeras cinco y las restantes las tenés que hacer en los otros quince días, el editor va a decir: “Lo que me mostraste no tienen nada que ver con lo que estás haciendo”.

El profesionalismo pasa por la calidad que vas poniendo, la responsabilidad para las entregas. Porque una vez te van a perdonar, pero no a la segunda vez que entregás mal, por más que seas muy bueno. Y si lo seguís haciendo mal, que ha pasado con profesionales, no te dan más trabajo. Por ello, ser profesional pasa por sentarse todos los días a trabajar. Que la calidad del trabajo sea impecable. Hay que poner lo mejor que se pueda para presentar un buen trabajo, del principio hasta el fin. Realizar una entrega como corresponde, cumplir en tiempo y forma.
Hay que estar, es un trabajo como cualquiera, pero hay que hacerlo bien. Yo les digo a los muchachos: “el mejor mejor capital que tienen es su trabajo, entonces háganlo lo mejor posible y mejorándolo”.


Tapa del libro más reciente de Nekrodamus, editado por Thalos.

La profesión
Uno ama o le gusta lo que hace, entonces uno se sienta al tablero todos los días y tiene ganas de trabajar. Eso es lo que siempre le digo a los jóvenes: “nosotros somos privilegiados en hacer lo que nos gusta y poder vivir de lo que nos gusta”. Entonces, si a esta altura de mi vida me siento con ganas ante un tablero, es porque quiero lo que hago. Quererlo es poner siempre la carne sobre el asador, de ir sumando, de tratar de no repetirse. De no hacer como si se hicieran chorizos, porque con eso se sufre. Quererlo provoca que uno comience los días con ganas y no estar diciendo “uh tengo que empezar”, como le sucede a algunos colegas, e inclusive colegas más jóvenes que están ganando mucho dinero en Estados Unidos, pero que ya comienzan a decir que no pueden hacer nada. Porque cuando quieren sumar algo, les dicen “no, no, está bien así”. Entonces llega un momento que te dicen, “estoy podrido, tengo ganas de hacer algo mejor y no me dejan. Yo quiero dibujar otra cosa”. Para compensar trabajan para Francia. En Estados Unidos están difíciles, porque cuando algo tiene éxito, no los dejan moverse de ese tema. Es embromado.
Con ese panorama, los autores tienen 42 – 43 años y están cansados. Ganan mucha plata pero en cuatro o cinco años pueden largan el lápiz y no quieren saber más nada. Hay gente que está ganando y ha ganado dinero, pero llega un momento que el dibujo es “está bien, pongo a dos o tres a trabajar y después agarro la computadora…”
(sigue)


Tapa del libro Lovecraft y página del mismo.

Eso no es amor por lo que hacés y yo entiendo que no se puede obligar a dibujar, está la pasión de por medio. Si te va bien en un momento dado, te anquilosas y trabajás como si tuvieras un sello en la mano porque encontraste una buena veta, llega un momento que surge la necesidad de hacer algo personal, lo que tenés ganas. Sino en determinado momento te va a degollar, no tenés más ganas de agarrar el lápiz. Hay que buscar el modo de estar siempre en la parte creativa.
El panorama ha cambiado mucho, ya no están las editoriales de antes, ahora no te van a venir a golpear la puerta con tanta facilidad. Lo pueden llegar a hacer con alguno, como es mi caso, que tengo mucha carrera, que fui sembrado, entonces te llaman. Hay que buscar el trabajo. Hay que salir, encontrar nuevas formas, para no quedar en el ostracismo. Tratar de tener proyectos, creo que eso es lo que te mantiene en actividad.



El personaje Nekrodamus, tapa de Skorpio.

Para el exterior y proyectos actuales
En el 2009 viajé a Estados Unidos porque surgió una oportunidad laboral. Estuve un mes y medio trabajando allá. Los editores me hicieron viajar, fue su idea. Después me querían trabajando sólo para ellos. Les dije que no, que mis contratos son de otra forma, pero si me hacían uno de exclusividad, arreglábamos. Contestaron que lo iban a pensar y si podían, la exclusividad iba a concretarse en el 2010. Si me iba para allá tenía que llevar a la familia, asi que el negocio era poder traerme algo importante. Entonces acordé que trabajaba desde acá.
Ahora estoy abocado a varios proyectos. Para el mercado norteamericano llevo casi siete años trabajando para Scott Brown, que es un pequeño editor y guionista. Ya hicimos tres álbumes con él, y voy a comenzar el cuarto.
Primero era una historia del Oeste, era el robo a un tren, que después del robo se separan. Un personaje viene a ser como un caza recompensas, que los sigue y los toma a uno por uno. Por supuesto que al caza recompensas nunca se le ve la cara. Los atrapa y va recuperando la plata. Cuando llega al jefe, lo arrincona, se lo lleva al desierto y lo mata. Entonces se descubre que es la muerte. Ese es el toque terrorífico que tiene la historia. Y estuvo la idea de hacerse una película. Eso lo hice hace cinco años y desde hace dos que estamos con el tema y tal vez se concrete la película.
Después hice otro un poco más actual, llamado No te mueras, ambientado en una pequeña ciudad del interior de Estados Unidos, en la actualidad. Es en un bosque con una maldición de 150 años, que abarcaba todo un pueblo y una chica y su hermanita. Esa salió como web comics
También hay un tercer álbum que se llamó Red Ice, de ficción. Está ambientado en Marte, en el futuro, habitado por colonias terrestres que estaban desde hace doscientos años. Una colonia había desaparecido y apareció una segunda colonia. En la trama hay alguien que es el dueño de todo, un general que tiene todo el poder y pelean contra los marcianos, que viven debajo de la superficie. Serán setenta páginas que las terminé en diciembre del año pasado.
Entre medio de eso estoy haciendo unitarios y ya comienzo uno que es aventuras. Es todo para Estados Unidos.
Con Zappietro estoy haciendo Maura, que es un detective en Buenos Aires, ambientado después de la Segunda Guerra Mundial. Es de padre apache. Viene escapado de Estados Unidos a Buenos Aires, porque hay una pelea contra la mafia norteamericana. Queríamos hacer una adaptación de serie negra, pero como hay autores que viven y otros que han muerto hace poco tiempo, hasta después de 70 años no se pueden hacer adaptaciones. Por ello ideamos algo que tuviera todos los condimentos de la serie negra, como el personaje que pelea contra la mafia. Hay un comisario que está en contra de él, pero que en general lo apoya porque tiene códigos, y la mafia lo respeta porque no anda con cosas “chiquitas”. Ya llevamos cinco episodios, para doce.
Con Gustavo Schimpp, estamos haciendo, Viejas historias de vampiros, adaptaciones sobre cuentos de 1880, más o menos. Ya hicimos cinco de esos cuentos. (sigue)



Páginas de Red Ice, realizadas para Estados Unidos.

Con Ricardo Ferrari estamos haciendo y ya se comenzó a publicar, una historia de aventura y fantasía. Empezamos por La Guerra de los Mundos, Robur el Conquistador y pronto posiblemente tenga que salir De la Tierra a la luna. Ahora estoy haciendo la historia del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Pero no aparece Jekyll, es la historia de Mr. Hyde. A Jekyll lo matan y después viene el cerebro a la actualidad. Todavía quedan El Fantasma de la ópera, El hombre invisible, El retrato de Dorian Grey, El mundo perdido, El faro del fin del mundo, y andamos con la discusión de uno, que puede ser Viaje al centro de la tierra u otro.
La última, es un viejo proyecto que se llama Krantz, que ya la habíamos hecho con Morhain en Record en el año 82. Se publicaron tres capítulos. Los tanos estaban enloquecidos, pero cuando leyeron que estaban los Rosacruces en la historia, no quisieron saber nada. Scutti armó un tercer número que se los metió a presión. No lo querían, pero al final lo compraron y no se si lo publicaron. Ahora la retomamos. Arrancamos porque (Ferrari) me venía insistiendo desde el año 82. Fue un personaje que en ese momento, cuando salieron los dos primeros capítulos, anduvo bien, la gente los recuerda mucho. Por ahí me decía que podíamos seguirlo y le dije que lo hagamos, el ante año pasado. Rehicimos los dos primero capítulos, él retocó el guión, yo los volví a dibujar. Los nuevos son el primero y el cuarto capítulo.
Nekrodamus se estuvo por editar en España. Glenat (la editorial) me propuso editar un libro. Pero querían hacer el álbum que sacó Record, pero de ese no tengo los derechos. Escutti, que era el editor de Record, falleció y ellos tenían todos los derechos. Yo tendría que pedírselos y no quiero hacer ningún negocio con ellos. De España quieren hacer el primer álbum porque está Oesterheld y después el segundo con Slavich. Al primero lo querían fotocopiar, pero no, porque los derechos no son míos. Después fue allá un chico que es peruano, que me conoce, y le explicó a un muchacho argentino que está en Glenat, asi que dijeron tratarían de aprovechar otros proyectos míos.



Tapa del libro Robur y página del mismo, con guión de Ricardo Ferrari.

Panorama actual
Lo veo un poco mejor que en los 90. En los 90 fue, después de ese vaivén de cinco años para arriba y cinco años para abajo, cuando cayó no levantó en el 95. Recién en el 2000 empezó a levantar un poquito. Ahora estamos en una pequeña crecida con pequeños editores que quieren hacer algo. Pero no nos engañemos, no vamos a volver a la época del 85, no como en la edad de oro de los 50, pero al menos volver a los 80, no creo. Pero por lo menos la historieta va a ir sumando, pero no va a ir desapareciendo. Aparecieron valores nuevos, gente nueva, porque hay mucho talento. Son más los que dibujan que los que escriben, para los que hay menos posibilidades porque no hay escuelas de guionistas. Hay talleres para gente que dibuja, y están saliendo chicos del interior. Yo le veo un futuro bastante interesante. No digo muy floreciente, pero por lo menos bueno. Pero tampoco en el exterior está muy floreciente, tanto los europeos como los norteamericanos tienen sus problemas. Los nuevos van entrando por cuenta gotas. Hay etapas mejores que otras.
Creo que todavía estamos en una subida. Ahora se ha amesetado un poquito. Algunos han ido cerrando, teniendo muchos problemas, pero muchos se mantienen editando. Los que editan tratan de no inundar el mercado, porque han publicado más de lo aconsejable. La historieta se ha hecho para un grupo más reducido. Los chicos están empezando a ver menos manga y menos superhéroes, porque consumen más historieta argentina, desde el 2000 en adelante.