miércoles, 16 de diciembre de 2009

Entrevista a Sergio Mulko (2 da parte)

Sergio Mulko es un autor de una muy extensa trayectoria, publicando tanto a nivel nacional como en el extranjero. Su trabajo más conocido lo realizó para la serie Nippur de Lagash, el personaje que se ha transformado en uno de los principales referentes de la historieta nacida en Argentina. Es el autor que más capítulos ha dibujado del personaje. A principios de los años 90, llegó a dibujar casi 50 páginas mensuales, una cifra que marca un nivel de producción asombroso.
En esta entrevista, el autor se refiere a su extensa trayectoria, a su larga relación con la desaparecida editorial Columba, la forma de trabajo en la editorial, a autores como Robin Wood, Altuna, Alberto Salinas, Ricardo Ferrari y Lucho Olivera y, para finalizar, brinda una serie de consejos para los dibujantes noveles (y no tanto).



En el festival "Dibujantes", en Rosario: Aguado, José Massaroli, Sergio Mulko y Keki.

Fin de Columba
Después vino un desastre, una rarísima administración en Columba, a principios de los 90. Empezaron a hacer cosas raras, repetir historietas que había publicado Scutti (editor de la revista Skorpio), cosas que no se entendían. Y terminaron fundiéndose. Terminaron arrastrando a los dibujantes. No hacía falta experimentar con las cinco revistas, hubieran experimentado con una. Porque el público les seguía fiel, pero cuando veían que les repetían historietas ya publicadas, la compraban menos.
En Europa, a las historietas de Columba las están republicando casi todas. Columba era la editorial decana, cuando cumplió 60 años, era la editorial más antigua que quedaba.
Además era la historieta que más en cantidad había, porque la gente compraba una revista y tenía para leer doce historietas, para entretenerse un rato. Estaban dos o tres horas leyendo, la leía toda la familia. En cierta manera era un servicio público.
Cuando me fui casi me sentía aliviado, había cumplido una etapa.

Lucho Olivera
A Lucho Olivera yo lo admiraba de una historieta que se llamaba El Mercernario en Mixterix. Cuando lo vi dije: este es un dibujo de calidad. Incluso me atrevo de decir que Lucho Olivera involucionó. Cuando empezó su trabajo era más historietista. Si alguien consigue la historieta El Mercenario, que salió en editorial Yago, sale su historieta escrita y dibujada por él, con una garra impresionante. No se consigue, no se por qué, en los últimos números de Mixterix salió. Era cuando estaba medio en agonía (la revista), ya había dejado de salir Mort Cinder, debe haber sido entre los años 63 y 65. Nos debemos haber visto diez o quince veces en la vida con Lucho Olivera. Era una persona que, aunque diciéndote un bolazo, te hacía bien, te motivaba para trabajar. Tenía duende.
Otra cosa que tengo que agradecer a Lucho Olivera, es que un día me dijo: "sabés escribir, bueno, escribime algo". Y chocho de la vida, sabés lo que es, que alguien te ilustre lo que escribiste vos. Es maravilloso, y una experiencia nueva porque uno se pregunta: caramba, yo dibujaría asi cuando me dan un guión? Lucho hizo los diez primeros capítulos de Gilgamesh y yo hice unos 30. Pero por ese tiempo, a los treinta y pico de capítulos, decidieron no darme bola. Gilgamesh lo agarró Robin (Wood). Tampoco le daba mucha bola, me pedían y escribía dos o tres guiones, porque tampoco pagaban tanto.



Nippur, dibujado por Mulko

Actualidad
Hice unos trabajos para Norteamérica y ahora estoy haciendo un trabajo mío de 120 páginas y que Dios me ayude. Cada vez noto más que cuando hago un trabajo por encargo no me alegro como a los 20 años. Me digo: "Uh, otra vez documentarme, a dibujar cosas que no me gustan". Entonces un lujo que me estoy dando es dibujar lo que quiero. En proyectos, tengo veintipico, bocetados, preparados. Terminados dos, una de fantasía heroica y otra de conquistadores españoles. Hay que agachar el lomo y darle durante meses. No hay en vista dónde publicar. No se si me lo van a aceptar, primero. Conseguir laburo es muy posible, pero como se me corta esto no llamo a nadie.
Necesito terminar los trabajos míos. Muchos compañeros lo han hecho, pero yo todavía no hice un trabajo íntegramente mío. Nunca pude dibujar lo que yo quería realmente. Ahora recién lo estoy haciendo, pero ya bastante grande.
A mí siempre me ha gustado trabajar, desde chico que no me gusta vaguear, pero hay momentos en que quiero que mi tiempo sea mío. Pintar, dibujar, experimentar, escribir, probar con la computadora.
Llega un momento que no se lo que soy. Vienen y me dicen, dibujá Batman, y no soluciono lo que soy si dibujo Bátman, porque voy a tener que someterme a un montón de condicionamientos, de personajes, de tamaño, de guión.



Espartaco, con guión de Ricardo Ferrari y dibujos de Mulko

Mirada sobre la historieta de hoy
Diría que se han perdido algunos hitos, como Roy Crane y lo de Caniff, se han olvidado mucho. La continuidad, la secuencia, a lo mejor más escueto el dibujo, menos color y más acción, más dinamismo, más mecánica. Las manos haciendo cosas, los pies transitando. Eso lo tiene que lograr cada uno por su cuenta.
Muchas historietas de hoy se parecen mucho a los posters de cine. El lector puede precipitar el final, dar vuelta la página y ver como termina, pero hay que atraparlo, hay que poner un contenido interesante, para que se vea obligado a leer lo de adentro. Ahí es donde hay que meter el ingenio, el talento. Que el lector piense que hay algo, que hay un contenido.
Estoy en desacuerdo con los dibujantes que hacen guerreros llenos de puntas, porque si vas a la guerra no vas a ir con una punta que te va a sacar un ojo cuando te muevas. Van con uniforme romo, para deslizarse, para aguantar el barro. Esas puntas no se quién las inventó, parecen de erizos. El guerrero necesita facilidad de movimientos. Esos erizos me ponen nervioso. Igual algunos lo hacen muy bien.Borges dijo que un buen escritor tiene que ser primero un buen lector, y posiblemente un dibujante primero tiene que ser un gran lector (de historietas).


Fragmento de Nippur

Balance
Entre viviendo y mal viviendo, la mitad ha andado bien, la otra mitad hubo de todo porque en este país hubo de todo, llevo unos 40 años en la profesión. Una vez en Tucumán un chico me mostró una revista donde salía Samurai, una historieta que no me acordaba que había dibujado. El chico me miraba. Es que con tanta producción, entre lo que hice para acá, para afuera, habré hecho ocho mil y algo de páginas.
La herencia de los dibujantes argentinos es única, la herencia es buenísima. Tuvimos dibujantes geniales. Hace un rato estuvimos hablando de Mottini, bueno, él era increíble, tenía el toque divino. Tuvimos a Savataro, un creador fabuloso. Breccia un ícono mundial, y el hijo también. Premiani. Arturo del Castillo, chileno pero que se hizo acá. Durañona, un genio que se dedicó a la publicidad en Norteamérica. Una cosa tan rica en cantidad, que tendría que ayudar a los nuevos.



Fragmento de Nippur, dibujado por Mulko

Recomendaciones sobre el dibujo
- Le recomiendo a los jóvenes, que trabajen en hojas grandes, porque al reducirse quedan mucho mejor.
- Le recomiendo a los que quieren profesionalizarse, que no esperen resultados inmediatos, porque la actividad del entretenimiento es la más competitiva de todas. Y el público prioriza las necesidades básicas, como los servicios y alimentación.
- Lo que le aconsejo a cualquier dibujante, es que no deje el trabajo que tiene para sobrevivir, que trate en lo posible de sostenerse bien, y tener un horario para dibujar, a lo mejor dos o tres horas por día le van a rendir más que volcarse a la aventura. Ahora, no se si peor que antes, pero se ha vuelto muy competitivo. Hay una gran cantidad. Los dibujantes viejos, buenos, siguen ahí haciendo un poco de guerra y aparecen otros que son técnicamente muy buenos.
- Que dibujen mucho del natural, sobre todo, porque es algo que se está perdiendo. Tomar apuntes de lo que te rodea, dibujar los movimientos más sencillos. Dibujar manos, los pies, son un universo, no tenerles miedo, probar distintos encuadres. Las manos son un adorno, se pueden transformar en ornamento, según donde las ponga, o apuntando. Hay mucho en juego desde lo natural, que se lo pierden los que prefieren copiar a otro, o dibujar desde la imaginación, porque es muy traidora, te ata a veces a hacer siempre lo mismo. Agarrá y fijate como se paran diez personas, las diez se paran de diferente manera. Eso es lo que hace grande a un dibujante, copiar de la realidad. Mi mamá que era una gran dibujante, me lo dijo mil veces y no le hice caso. Yo creí que me las sabía todas, mentira, no lo sabía ni lo voy a saber. Pero el dibujo del natural te hace fuerte, el dibujo del natural es el 90 por ciento. El que crea que va a lograrlo por otro lado, está equivocado y va a estrellarse mil veces. Lo decía Tulio Lovato, no se puede estilizar lo que se desconoce. Si no lo conocés al dedo, lo podés estilizar, medio forzadamente, lo terminás haciendo silueta o agregando cosas.
(Aparece el ejemplo de Nine) El consulta mucho, se visita todos los museos de Francia, estudia el volumen, le da calidad, aunque haga una caricatura deformada, le pone la luz y sombra correcta, le agrega calidad de existencia. Es cuando hacés, por ejemplo, una porquería de boceto, un tipo que se sale una oreja por cualquier lado, pero si le agregás luz y sombra correcta, lo transformás una entidad casi viva. Pero si le seguís agregando solamente de la imaginación, en un momento entrás a patinar.Había un dibujante, Castillo, que se dedicaba más que nada a la publicidad, casi nada de historieta, que decía: "cuando hacés un dibujo y algo te molesta o no te sale bien, hay que insistir ahí, ver como la resuelve otro".

1 comentario:

Fernando Sosa dijo...

Excelente entrevista Duendes.Realmente la he disfrutado mucho.
Saludos y felices fiestas para uds colegas.