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domingo, 9 de noviembre de 2025

GERMÁN CÁCERES –Fernando Penelas- (1938-2025)

 

A Germán Cáceres lo conocí en los años 80, aunque él no sabía de mi existencia. Yo era un adolescente y leía sus textos en la mítica revista Fierro de esa década. Él era uno de sus principales colaboradores, un especialista en el estudio de la historieta. También escribía novelas, ensayos, obras de teatro y cuentos, de los que publicó numerosos títulos. Por aquellos años, en que no existían las redes sociales, uno podía seguir la obra de un autor sin llegar a conocer su imagen. Si no aparecía en la TV o en la foto de algún reportaje, su identidad consistía en un nombre impreso en papel y los contenidos que ofrecía. Con el cierre de la revista en 1992, le perdí el rastro.



Tras dirigir varias publicaciones de historietas de Patagonia en los año 90, en el año 2007 cree La Duendes-Historieta Patagónica. Se especializó en la edición de revistas y libros de historietas. Además de sostener tres espacios en Internet con contenidos gratuitos. Trascendió a nivel nacional y el exterior. En los 14 años de actividad colaboraron 340 autores de Argentina y de una docena de países. En el año 2009 La Duendes participó con un stand en el Festival Internacional Viñetas Sueltas, en el Centro Cultural Recoleta de la ciudad de Buenos Aires. Fueron varios los “maestros” de la historieta nacional que se acercaron a saludarnos. Eran los que leíamos (y admirábamos) de chicos o adolescentes, de disfrutar sus trabajos en revistas como Skorpio, Fierro, El Tony, Fantasía, D´Artagnan, Humor, Etc. Uno de ellos fue Germán Cáceres. Grande fue mi sorpresa cuando comentó quién era y que llevaba tiempo sin escribir acerca de la historieta nacional. Como nos entendimos de inmediato, le ofrecí espacio en La Duendes. Me resultaba impensable que alguien con su conocimiento y trayectoria no tuviera donde desarrollar la veta que tanto lo apasionaba. Se transformó en el principal colaborador de La Duendes en el apartado dedicado a notas y entrevistas. Por entonces transitaba las siete décadas, pero para él era sólo una circunstancia. Con una capacidad creativa admirable, a la vez escribía cuentos, libros juveniles y artículos para diversos medios del país y el exterior.

Antonelli, Gerardo Canelo, Felipe Avila, Martha Barnes, Patricia Breccia, Cáceres, Aguado, Massaroly y Taro. 


Siempre nos mantuvimos en contacto, o nos encontrábamos en algún evento en Buenos Aires.  En La Duendes se reeditó su material más significativo de los años 80 y 90, pero la gran mayoría consistió de contenidos nuevos. Ideamos una forma de trabajo a distancia. Consultaba el material del que disponía en mis archivos, con la finalidad de ilustrar notas o entrevistas referidas a editoriales, revistas, libros y autores. Luego elaboraba una lista para que Germán seleccione los que les interesara. En otras ocasiones concertaba una entrevista con un autor y él la hacía. Claro que el trabajo intelectual más arduo era de elaboración suya. De ese modo desarrollamos un paneo por la historia de la historieta argentina de los siglos XX y XXI. El material que realizó de forma individual o que se concretó con aportes de ambos, se compiló en tres libros: Evocando Viñetas 1 (140 pags., 2012), Evocando Viñetas 2 (114 pags., 2014) y Evocando Viñetas 3 (100 pags., 2017).  El primero fue nominado a los "PREMIOS BANDA DIBUJADA", en el rubro “Libro teórico y/o de difusión y/o de información sobre la historieta y el humor gráfico”. Se lo presentó el viernes 29 junio 2012, en el centro cultural Mu. Punto de encuentro – el bar de la Vaca, en el marco del Evento La Semana de la Duendes en Buenos Aires. La presentación fue a sala llena y una asistencia de notables del ámbito de la historieta nacional. La siguiente fue en Octubre de 2012 en el Festival HISTORIETAS AL SUR DEL SUR, que se realizó en Comodoro Rivadavia, Chubut. Los tres libros se agotaron y obtuvieron muy buenas reseñas en medios nacionales y del exterior. También aportó valiosos textos para varios libros antológicos que editó La Duendes.

Participó de La Duendes hasta que el proyecto se discontinuó en el año 2022. Nos mantuvimos en contacto, siempre con la intención de retomar la colaboración. Hace poco terminé un libro relacionado con la historieta y consideré necesario incluir su testimonio. El encuentro se fue postergando. Hace pocos días lo concretamos, pero no fue posible entrevistarlo porque su salud era precaria. El día anterior al encuentro conseguí su libro de 1994 “Así se lee la historieta”. Era el único que no tenía y me lo dedicó. Cáceres, cuyo verdadero nombre era Fernando Penelas, me contó una idea para una nota que quería escribir. Era característico de él, siempre activo. Hoy el dibujante José Massaroli me informó que falleció el día jueves.




Cáceres fue una personalidad de renombre en el ámbito de la cultura nacional. Alguien muy culto, sencillo y cordial en el trato. Sus textos de investigación, ensayos y análisis trascendían a la historieta. Los enriquecía con cruces con la literatura, la música, las artes plásticas y el cine, sus otras grandes pasiones. Era producto de la Argentina que en un más del setenta por ciento pertenecía a la clase media, mayormente educada y culta. De los tiempos en que el país poseía la industria editorial más significativa de Hispanoamérica. La historieta argentina también conformaba una industria que se exportaba. Su obra e intereses reflejaron esos tiempos de calidad y abundancia cultural y artística.

Me puedo sentir afortunado de haber compartido tanto con él, y que me haya brindado su amistad. Fueron muchos años enriquecedores. Hasta siempre maestro.

Alejandro Aguado







Fue autor de ochos libros referidos a la historieta (“Charlando con Súperman”, “Así se lee la historieta”, “El dibujo de aventuras”, “Oesterheld”, “La aventura en América” y “Evocando Viñetas 1, 2 y 3”), tres de cuentos, dos novelas, diez libros de literatura infantil y juvenil, ocho obras de teatro y dos compilaciones de cuentos. Varios de tus textos fueron traducidos al italiano y al portugués. Recibió premios y reconocimientos en el país y el extranjero. Colaboró como articulista en revistas del país y el exterior.  


Taro, Cáceres, Edmunds, Aguadi. Dimaro, Oenlao, Chelo Candia y Antonelli. En la Biblioteca Nacional.


Las 162 notas (artículos, ensayos, entrevistas, reseñas, críticas) que elaboró para La Duendes pueden ser consultadas en 

Una entrevista que le realicé puede ser leída en:







miércoles, 17 de septiembre de 2025

La partida de OVALDO LAINO

 

El dibujante Osvaldo Laíno, nacido en Rosario, tuvo una muy extensa e importante trayectoria, tanto en el país como en el extranjero. Fue un enamorado de su profesión. Protagonizó la llamada “edad de oro de la historieta argentina” (décadas del 40 a principios de los 60), como dibujante y difusor por medio de la revista “Dibujantes”. La publicación, editada a partir de 1953, fue la precursora en el país del periodismo referido a la historieta, el dibujo y sus autores. Por sus páginas transitaron numerosos próceres del arte de narrar mediante cuadritos. En 1956 Laino partió hacia el exterior (Venezuela, Estados Unidos), donde continuó desarrollando su obra. En Estados Unidos colaboró con revistas de humor e historieta hoy míticas. En ese país, recibió importantes premios y reconocimientos a su labor. Regresó a Argentina a mitad de los dos mil. El festival de historietas rosarino “Dibujantes”, se lo denominó así en su honor y el de su revista. Fue un reconocimiento a su trayectoria y aportes al mundo de la historieta nacional.


Con el maestro nos conocimos en la ciudad de Rosario en el año 2009, en el festival Dibujantes. Desde entonces participó de las publicaciones online que sosteníamos desde Patagonia con la editora La Duendes-Historieta Patagónica. Estuvo presente con sus ilustraciones y humor gráfico durante 486 semanas, hasta que el sitio se discontinuó en el año 2022. En el año 2013, cuando La Duendes tenía una importante presencia a nivel nacional, le editamos un libro que compiló parte de su obra. La edición se agotó. En el sitio Historieta Patagónica colaboraron más de 400 autores, de Argentina y otros 10 países. Laino, con su espíritu juvenil, creativo y emprendedor, fue uno de los más activos, de los que mayor presencia tuvo. Falleció a los 96 años en Estados Unidos, tras una vida artística fecunda y muy productiva.

Buen viaje, maestro

Alejandro Aguado


La foto, tomada en el festival Dibujantes, rescata a Héctor Reinna junto al maestro Laino. Reinna fue otro protagonista de la Edad de Oro, dibujante de la revista Patoruzito y del personaje Don Nicola. También sería uno de los principales colaboradores de La Duendes.





A quienes les interese conocer más acerca de Laino, disponen online de una entrevista que le realicé, un resumen-muestra del libro y de sus trabajos. Lo pueden consultar en:

Entrevista

Parte 1

Parte 2


Para información acerca de su libro editado por La Duendes


Sus trabajos se pueden ver online en el blog Historieta Patagónica


domingo, 27 de agosto de 2023

CARLOS “CHINGOLO” CASALLA, EL PADRE DEL CABO SAVINO. Por Alejandro Aguado

 

En Argentina las historietas eran muy populares y se leían de forma masiva. Entre las décadas del ’40 y el ’80 la oferta de revistas que se conseguían en los quioscos era muy amplia y se vendían de a cientos de miles. El 80 por ciento de lo que se leía era de producción nacional y de muy alta calidad. Las había para niños y jóvenes, de humor gráfico y de historietas “serias” de aventuras. A su vez, comprendían diversos géneros temáticos: de guerra, ciencia ficción, costumbristas, de humor, de guerreros en tiempos bíblicos, policiales, del corazón, etc. El del gauchesco era una especie de equivalente nacional del western norteamericano. En las provincias era donde contaba con mayor aceptación. Una serie de grandes autores, muy buenos dibujantes, quedaron asociados con el género. Tales como Walter Ciocca con Lindor Covas y Hormiga Negra, Raúl Roux con Cuentos del Fongón, Rapela con Fabian Leyes y El Huinca, Carlos Magallanes y Jorge Morhain (guionista) con Martín Toro, Carlos Roume con Nahuel Barros y Patria Vieja (con Oesterheld), Juan Arancio también con Patria Vieja y Pehuén Curá, por citar a los más conocidos. Casalla comenzó a publicar al Cabo Savino en 1951 en el diario La Razón. El personaje se transformaría en uno de los clásicos de la historieta argentina.




Gran parte de los dibujantes del país desarrollaron su obra radicándose en la ciudad de Buenos Aires, que es donde estaban las grandes editoriales. Casalla nació en la provincia de Buenos Aires y en los años ’60 se radicó en Bariloche. Desarrolló su amplia y exitosa carrera desde Río Negro.


Foto: A. Aguado


De un modo u otro siempre estuve muy relacionado con Bariloche. Según mis padres me hicieron ahí, de chico pasaba las vacaciones y festejaba mis cumpleaños en sus bosques. En la ciudad conocí y traté a excelentes artistas y conseguí algunos de los mejores libros y revistas que conservo. También expuse, obtuve premios y los libros de mi autoría tuvieron muy buena recepción. A Casalla lo conocí durante algún viaje a Bariloche a principios de los años ’90. Fue muy cordial y amable, pero frecuentaba más a otros artistas de la ciudad. Creo que como estaba iniciándome en el dibujo, me intimidaba saberlo uno de los maestros de la historieta nacional. Todos hablaban de él, era un prócer local.




En 1993, tras ganar una preselección por provincias, obtuve el primer premio en la Primera Bienal de Arte Joven de Patagonia. Luego supe que un miembro del jurado fue Casalla. Nos encontramos en los pasillos del Hotel Llao Llao, que era donde se desarrollaba el evento del que participaron 500 artistas. Me felicitó por el trabajo y me explicó por qué consideró que merecía ganar. Las palabras del maestro hicieron que el premio me resultara más valioso.

Al Cabo Savino lo publicó en varias revistas y diarios, hasta que lo aceptaron en la editorial Columba. La editora publicaba los títulos El Tony, Fantasía, D’ Artagnan e Intérvalo, en varios formatos y periodicidad. Esas revistas dominaban el mercado de las historietas serias y se vendían de a cientos de miles en todo el territorio nacional y se exportaban a países vecinos. Su ingreso a Columba le representó el reconocimiento a nivel masivo. A diferencia de lo que le ocurría a otros autores, Casalla pudo mantener su estilo de dibujo y la personalidad de su personaje. Realizaba con total libertad unas quince páginas por semana. Con el transcurso de las décadas las historias fueron escritas por una docena guionistas. El más destacado por su continuidad fue Álvarez Cao. El personaje tuvo tal aceptación entre los lectores que en la década del ’70 se publicó como revista, bajo el sello de Columba. Su exitosa gráfica de impronta muy personal, llevó a que la editorial impusiera a otros dibujantes que copiaran su estilo. A Casalla no le parecía bien porque era coartar la libertad de sus colegas. No pudo hacer nada al respecto. También tuvo a su cargo la gráfica de otras series, tanto en Columba como en editorial Record (Skorpio, Tit Bits, Pif Paf, etc.) Tales como el exitoso western Alamo Jim (guiones de Albiac y Morhain), Memorias de un porteño viejo (guion de Alvarez Cao), las series Ronstadt (guion de Armando Fernández), El Cosaco (con guion de Robin Wood), Capitán Camacho (similar a Savino, pero con diferente rango), Chaco (con guion de Wood), Larsen & Finch (guion de Wood), Perdido Joe (guion de Albiac), y de guerra como Sargento York y Patrulla Americana, y diversos unitarios. Sus trabajos se republicaron con éxito en Europa.




El Cabo Savino se publicó en las revistas de Columba hasta mediados de 1986. Luego a nivel nacional se le perdió el rastro. En el ambiente de la historieta (de Buenos Aires) se creía que se había discontinuado. El personaje continuó protagonizando aventuras como tira diaria en las páginas del diario Río Negro, el principal del norte de Patagonia.

Por mi parte, el trato con Casalla se volvió más fluido con la llegada del nuevo siglo. Cada vez que iba de vacaciones a la Comarca Andina (Bolsón-El Hoyo-Lago Puelo-Epuyen), viajaba a Bariloche para visitarlo. Residía con su compañera en una confortable casa tipo alpina, en una zona alta de la ciudad. Desde el living se dominaba una amplia vista del lago Nahuel Huapi. A un lado, en una casita de madera, se situaba su estudio. Era el archivo de sus dibujos, pinturas y libros con sus trabajos. Ingresar era como adentrarse a una parte de la historia de la historieta argentina. Sobre un escritorio se apilaban decenas de tiras del mítico Cabo Savino, dibujado con su personal estilo: trazo suelto, vigoroso, que combina gruesas pinceladas de negros plenos y texturas logradas con decenas de rayitas a plumín. Para dibujar historietas del westerns y del gauchesco en un estilo realista se debía dominar la figura del caballo. Eran su especialidad. Los hacía según la raza y lograba transmitir sus personalidades. Eran memorables sus escenas de tropillas al galope, de malones y de jinetes combatiendo. Se percibía el movimiento, la intensidad.



En varias ocasiones, mientras charlábamos, lo filmé dibujando. En cada conversación afloraban los secretos de la profesión, siempre dispuesto a transmitir sus conocimientos. Era muy accesible y humilde para ser quien era. Comentaba en broma que uno de los problemas del ambiente eran los egos. Residir lejos de Buenos Aires le permitía moverse entre dos mundos. Uno era el de la Patagonia tierra adentro que se asemejaba al que recreó con su personaje. El otro era el de la historieta nacional. La Patagonia se le hizo propia y generó varios libros sobre personalidades del pasado regional. Fueron poco conocidos a nivel país, pero las ediciones se agotaban.

Solía sorprenderme cuando me consultaba sobre aspectos de la historieta actual. Muchas de sus vivencias no las comentaba de forma pública, por pudor. Con frecuencia recibía muestras de cariño y admiración de lectores y colegas, en Argentina y en países vecinos. Fui testigo de algunas. Homenajes institucionales recibió del Estado provincial de Río Negro y del Congreso Nacional. En Río Negro y Neuquén la población e instituciones suelen valorar a sus artistas.




En esa etapa, me escribió un guion para que yo lo dibujara. Por intermedio de la editora La Duendes tuve el gusto de publicarlo en un compilado grupal y de editarle un libro del Cabo Savino, con historias del período patagónico. También se le dedicó otro llamado “Homenaje al Cabo Savino. Cabo por siempre”, hecho entre numerosos autores. Del libro de homenaje también participaron algunos de los maestros de la historieta nacional. Llevó el subtítulo “Cabo por siempre” porque el personaje se estancó en ese rango por decisiones propias. Por ejemplo, en un episodio debía apresar a un gaucho que estaba por salir de un prostíbulo. La orden era dispararle ni bien se asomara. Cuando lo vio se negó a hacerlo. Era Juan Moreira, que en esa ocasión fue muerto por el agente Chirino. El jefe de la partida comentó en referencia a Savino: -“Este no asciende más”. Pese a ser un personaje de ficción, el autor trató que se lo percibiera como a alguien real que renegaba de las injusticias.




En el año 2010, con motivo del Bicentenario nacional, se realizó una muestra en Bariloche con los maestros de la historieta. Me invitaron a participar junto a Horacio Lalia, Casalla, Lito Fernández, Domingo Mandrafina, Meiji, entre otros. Fui con el colega Taro. Lo más grato fueron los días de experiencias en grupo. Paseamos por los bosques, compartimos comidas, visitamos un centro donde residían adolescentes judicializados (excelente por el recibimiento) y muchas horas de charlas referidas al dibujo y la historieta. Durante una de esas noches, en su casa, nos entretuvimos tomándole varias fotos con un muñeco que le habían hecho con su figura. En el evento Casalla nos deleitó con sus aptitudes como músico. Se lo consideraba uno de los mejores percusionistas del país.

Foto: Alejandro Aguado


En el año 2014, en Canal Encuentro se emitió el episodio “La historieta patagónica: el humor reflexivo” en el programa Continuará. Bajo la conducción de Juan Sasturain, el programa del que se emitieron 5 temporadas, estaba dedicado a publicaciones y autores del pasado y el presente de la historieta argentina. En el dedicado a la historieta en Patagonia nos entrevistaron a Carlos Casalla, Chelo Candia y a mí.




A los 90 años de edad seguía activo, movilizado por su espíritu juvenil. Un día del año 2017 se acostó y ya no despertó. Se fue en paz. Desde entonces para mí Bariloche no es lo mismo. Le falta la figura que era una de las almas de la ciudad y el vacío se siente.

Alejandro Aguado





martes, 28 de marzo de 2023

Partió el maestro del dibujo y la historieta ERNESTO GARCÍA SEIJAS, (1941-2023)

 

Partió el maestro del dibujo y la historieta Ernesto García Seijas, (1941-2023) otro de los grandes maestros de la historieta argentina. Comenzó a publicar a fines de los años 50, en revistas hoy míticas, como Bucaneros, Frontera, Hora Cero, Misterix, Rayo Rojo. Desde esos años transitó por las principales editoriales argentinas de historietas, de los tiempos en que era una industria vigorosa. Dibujó series de notable repercusión dando vida a personajes entrañables, tales como Helena (con Robin Wood en Intérvalo), Mandy Riley (con Ray Collins en Skorpio) o El Negro Blanco (con Trillo en Clarín). Desde los años ‘90 publicaba la mayoría de su obra en Europa. Los personajes de mayor éxito que realizó en Argentina también fueron muy populares en Italia, donde también dibujó Tex, un personaje emblemático en ese país.



Con su partida se va un virtuoso de la narración gráfica y el dibujo. Su trabajo, dentro de una línea clásica de excepcional calidad, era exquisito, elegante y vistoso. Cada una de sus viñetas era un cuadro y todo lo dibujaba bien. Los que somos dibujantes y crecimos leyendo obras como las de él, los valoramos como maestros, como referentes. Era de esos autores que primero se leía la historieta disfrutando del conjunto de la historia (guión y dibujo) y luego se volvía a sus páginas para disfrutar de todo lo que conformaba su dibujo (la figura humana, escenarios y todos los elementos que le daban forma), el entintado (técnicas y modos de hacerlo), etc, etc. Sus trabajos de época, costumbristas, como Helena o El Negro Blanco, resultan un registro visual de la Argentina en los años ’80 y ‘90. Imposible no sentirse identificados. Son un disfrute visual. Quedan pocos de su generación, virtuosos del dibujo. Otra lamentable pérdida.

Alejandro Aguado




Para los que les interese conocer más de su historia, pueden leer una entrevista que le hice en el año 2011. Está ilustrada con muchos ejemplos de su trabajo. Tienen que cliquear el siguiente link  





lunes, 16 de mayo de 2016

UN GRAN ARTISTA AL VOLANTE (MANNKEN), por Germán Cáceres

Este historietista nació en Asunción  (Paraguay) en 1937 y vino a la Argentina cuando tenía dos años, donde falleció el 20.11. 2011, según varias versiones a la edad de ochenta años, hecho que torna imprecisa la fecha de su nacimiento. Ocurre que fue un artista discreto que nunca se promocionó.


Es desconcertante que un creador casi desconocido (su verdadero nombre era Víctor Braxator) ostente una obra tan brillante y a la vez tan vasta que esta nota solo puede tratar de captar su espíritu. Esperamos que algún investigador tenaz inicie el arduo trabajo de analizar a fondo su trayectoria, que seguramente demandará un libro.

Páginas de historieta publicada en Afanancio 181, 1981.

Su historieta más famosa es Las Travesías de Fitito, de 1975, para la Editorial Cielosur, que contó con su propia revista.
Tal vez una símbolo de su arte se encuentre en un cartoon que adquiere sentido de póster y que salió en el Nº 1 de El Gran Pirulo (Cielosur, 1987), en el cual Tarzán y Jane están desplazándose en lianas a través de la jungla. En un costado, sobre una rama de un árbol, un mono comenta:”¡Tarzán gritando!...¿Haber matado gran enemigo?” , y  otro mono le responde:”No…Jane volverse a equivocar cuando agarrando liana”. El alarido de Tarzán se debe a que ella se sujetó de sus genitales. Sobresale la composición en diagonal con una espléndida combinación de verdes y amarillos, y los ornatos realizados con hojas y ramas le otorgan un contraste decorativo al paisaje selvático. Impecable la sensación de movimiento. En la mencionada revista también se encuentra una divertida caricatura de sí mismo y de Jorge Toro: ambos autores produjeron la totalidad del material.
Página de la serie Fitito




Ese esbozo de filigrana que presenta el citado póster se exhibe en toda su magnificencia en las ilustraciones que realizó en 1982 para Caras y Caretas. Era un calígrafo exquisito, capaz de plasmar primorosas imágenes abigarradas como la que acompaña la nota “Hay que volver al Juicio de Residencia, dice Juan de Garay”. 

Publicado en la revista Caras y Caretas, 1982.


Idéntica destreza gráfica y concepción estética se observa en la viñeta de página entera de El final del guerrero (Récord), con guión de Ricardo Barreiro: aparece apenas insinuada una mujer desnuda con un revólver y, atrás, se destaca un combatiente con un ropaje y accesorios bélicos que no escatiman detalles. Esa exquisitez vuelve a fascinar con la historieta costumbrista Cena en familia, publicada en Caras y Caretas, en la que un bello cuadrito con todos los familiares que están comiendo alrededor de una mesa es digno de figurar en una galería de arte.

Página de historieta de Barreiro y Mannken en Skorpio Extra 26, 1981.

Página de historieta de Barreiro y Mannken en Skorpio Extra 26, 1981.
Entre 1960 y 1963 colaboró en las revistas Asalto, Potro Pinto y Casco de Acero. Para esta última dibujó, firmando con su nombre real, Amigos, de trazos vigorosos y personajes convincentes en acción, mientras que para la segunda realizó Ceguera de odio, de impronta realista, en la que abundan las sombras intensas. Ya revelaba su talento para la composición de viñetas originales: en una de ellas dos gatos con siluetas recortadas se enfrentan de noche en una azotea de un edificio, mientras un montaje paralelo muestra que en una de sus habitaciones dos hombres están dispuestos a matarse por una mujer. (1)

Página de historieta de Barreiro y Mannken en Skorpio Extra 26, 1981.

Pero el sello personal de Mannken lo constituían sus dibujos humorísticos. (2)
En Mister Hik. El hombre a transistores (Afanancio), que se manifiesta como una parodia de Misterix, Mannken exhibe una gran inventiva para componer cuadritos desopilantes, los cuales no se contraponen a la belleza gráfica. El dibujo de peleas es espectacular.
La patrulla delirante (Humi, La Urraca) muestra su habilidad para dibujar todo tipo de vehículos: aquí lo hace con una sencilla nave espacial cuyo diseño da la sensación de que podrá atravesar con soltura el espacio exterior.

Historieta publicada en Afanancio 154  - 1

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En Pepe Pistón, que se publicó en «El Clan de Mac Perro», los autos, como en Las Travesías de Fitito, poseen rasgos antropomórficos que anticipan el célebre filme de animación Cars (2006), de Disney-Pixar, dirigido por Joe Ranft y John Lasseter. Sucede que Mannken formó parte del estudio de Jaime Díaz y realizó trabajos para Hanna & Barbera y Rudy Spears, y fue director de arte en series como Scooby Doo, Galtar y la lanza dorada, Los Supersónicos y Los Pitufos. (3)
Se comenta que varios dibujantes consagrados incidieron en su obra. Ello es inevitable porque un creador tan importante no puede menos que abrevar en los grandes maestros. Pero tal vez el artista que más evocan sus trabajos sea André Franquin (Bélgica, 1924-1997), miembro de la prestigiosa Escuela de Marcinelle.

Cena en Familia, publicada en la revista Caras y Caretas, 1982
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De Las Travesías de Fitito, de estilo humorístico, escribió la mayoría de los guiones.
Se trata de una historieta de ambiente automovilístico, especialmente de Turismo Carretera, cuyo héroe es Fitito, un joven rubio, pecoso, de ojos celestes y una espléndida sonrisa que podría servir como propaganda de un dentífrico. Forma parte de la familia Fituchini; su mamá –Doña Fitucha– es venerada porque cocina empanadas deliciosas.
Fitito maneja un Fiat 600 (lleva el Nº 7, bautizado como “La Bolita Maravillosa”), posiblemente el auto más barato del mercado en esa época, y usa casco con el logo de YPF y, pese a su simpleza, se parece al de Robur, el Conquistador, que imaginó Julio Verne: podía volar, saltar, posibilitar la visión en la niebla.

La patrulla delirante, en Humor 2, 1982.

Su imaginación carecía de límites en el diseño de distintos tipos de automóviles. El ideado para Frankenstein es originalísimo. Recurre a onomatopeyas gigantescas y desbordantes de creatividad para representar el ruido de los motores, y a líneas cinéticas y planos inclinados para representar su velocidad. Las carreras de coches parecen fotogramas de un filme de animación. Cuando se baja la bandera de llegada, el espíritu innovador de Mannken siempre descubre ángulos increíbles.


Pero Fitito también enfrenta aventuras de todo tipo. Las composiciones de página son superlativas, así como audaces sus enfoques en picada.
Como conclusión sobre la obra de este gran artista hay que seguir su ejemplo de humildad y evitar toda pomposidad, de modo que vale la pena transcribir parte del mail en el que Alejandro Aguado me envío material gráfico: “Realmente era un autor muy versátil (…) con una personalidad gráfica, con un dibujo preciosista, muy dinámico y detallado. Características nada fáciles de aunar.”

 
Flit, en Capicúa 340, 1982.
(1)   También se aprecian esos méritos, tanto como su planificación profesional, en El hombre del carrito (Corto Maltés, Récord, 1978), guionada por Caratelli. Mientras que Carrera final (Skorpio Extra 26, Récord, 1981), en colores y con guión de Barreiro, es puro virtuosismo y grafica un múltiple choque de autos de antología. Otro gran trabajo fue El Viejo (Nippur Magnum, Columba, 1994), nuevamente con textos de Barreiro, con quien además realizó para Récord Crono-Guerra, La Refinería, Resistencia, y, asimismo, colaboró en las series Crónicas de Tres Guerras y Skram.

(2)   Participó en las revistas de Héctor L. Torino (La Barra de Pascualín, El Conventillo de Don Nicola); de Adolfo Mazzone (Capicúa, Afanancio, Piantadino, Cariseca); Lúpin; el suplemento de Billiken El Clan de Mac Perro»); el suplemento del diario Crónica La Revista Dislocada»). Allí salieron las historietas Los Insobornables, Megatón y su ayudante Átomo, Crazy Dick, Las Minicorsas, Pepe Pistón, Biela Fundida, Picho Patafondo, Los Masticables, y las de ciencia ficción Zeta Zeta 1º, Galaxio y Polo; de ambiente western, Joe Bag Bang y Johny del Oeste; y las policiales Susy la Reportera y Flit a la Suprema.

(3)   Otras publicaciones en las que colaboró fueron: el diario Democracia y las revistas Automundo, Sport, Corsa, Parabrisas, Gente, Tit-Bits. También hizo episodios de Meteoro, Afanancio, Las Chifladuras de Carlitos Balá, Carlín Cometa, El Pibe Maravilla, Lock Olmo y una versión de las series televisivas Los invasores y Simbad el Marino. Y graficó guiones de Oesterheld (Manos Arriba), de Trillo y Saccomanno (Un verano diferente), de Balcarce (Mutante), de Lancio (Proyecciones Mortales), de Caratelli (Hombres). Asimismo dibujó para Alemania, Italia, Francia y España.


Germán Cáceres


Bibliografía

-Martinez, Carlos R.: “El `hombrecito´ que dibujó a lo grande”. https://luisalberto941.wordpress.com.
-Martinez, Carlos R.: “Enio y Víctor Braxator (Mannken) en la revista Potro Pinto”. https://luisalbeto941.wordpress.com/tag/mannken.
-http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2011/11/in-memorian-mannken.
-http://www.museodeldibujo.com: “Braxator, Víctor (Mannken)”.
-https://lastravesiasdefitito.wordpress.com.
-https://milpluminesargetinos.wordpress.com/category/mannken.
-https://www.lambiek.net/artists/m/mannken.htm.

-Oscar Vázquez Lucio: “Se fue un grande silencioso”. http://siulnas-historiador.blogspot.com.ar

lunes, 28 de diciembre de 2015

EL SOMBRERO DE MÚLTIPLES PICOS Cilencio (1938-2012). Por Germán Cáceres


Cilencio en 2010.


“Lo de los sombrerotes, fue paulatino porque me gustaba dibujar chistes burlándome de los ricos y los vanidosos.”
(Respuesta a César Da Col en un reportaje para el Suplemento del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro).






Cilencio es el pseudónimo del humorista gráfico argentino Eugenio Cilento (1938-2012). Colaboró en numerosos medios periodísticos (1), en la radio y en la televisión. Además fue docente (2) y hasta trabajó como actor en dos temporadas de Madre Coraje, de Bertold Brecht, dirigida por Alejandra Boero. Ganó la medalla de oro en el salón de Dibujantes de la Argentina en 1966 y el Primer Premio en el Festival Internacional de Trento (Italia) en 1990. Participó en muestras colectivas, en dos individuales –Santa Fe y Fancomix- y en salones internacionales.


Pero su punto más alto lo alcanzó en la revista Humor durante la época de la dictadura militar de 1976-1983. Su hijo Alejandro escribió: “Mi viejo fue un héroe, se jugó las pelotas con inteligencia, con mensajes subliminales, con tiros por elevación y casi al final del proceso con mensajes más que directos. Supo luchar, supo vivir y lo recordaremos para siempre“.



En la siguiente nota muestra su desmesurado desparpajo: “Queridos genitales míos: Esta carta se las debía. Toda la vida estuvimos juntos, en las buenas y en las malas. Amamos juntos, juntos gozamos. Juntos sufrimos la alegre y lujuriosa humillación de la masturbación, y alguna vez de la impotencia.”


En él habitaba un pintor, ya que en sus trabajos campean el expresionismo, el fauve y cierto toque naif. Alejandro Aguado opina que “se puede analizar su gráfica libre, de muchas texturas con rayitas, pero lo que hacía más característico su dibujo eran las grandes narices y los sombreros de copa muy alta, tipo torres arrugadas”. Estos últimos son propios de los relatos infantiles poblados de hadas, gnomos y brujos. En el mencionado reportaje aclara que “Amaba una colección española de cuentitos ilustrados muy pequeños (…); se llamaba Calleja”. En una viñeta en colores, Dios y el Diablo están sentados sobre una nube y se ríen de los titulares de los diarios: “Guerras, Pobreza, Injusticia, Hambre, Dolor, Maldad, Peste”; a su lado hay diablitos y angelitos con expresiones pícaras, y más abajo se ve al mundo todo de azul. En otra muy elaborada, aparece un Nippur de Lagash deforme y gigantesco -representado con tonalidades chillonas- que camina sobre calaveras y restos de esqueletos; una mujer yace a sus pies con un brazo atravesado por una flecha. Y en un cuadrito poético, muestra a un canario que canta, del que surge un globo con un corazón (la clásica metáfora visual que simboliza el enamoramiento).


Cilencio siempre demostró audacia y creatividad. Por ejemplo, un aterrorizado dentista debe atender a Drácula, que, sentado en el sillón, abre su bocaza mostrando los colmillos. O un viejo comulga, mientras un sacerdote afirma que lo hace “unas 40 veces al día…Es jubilado…Viene a comer hostias”. Un tipo caracterizado sólo por sus contornos afirma: “Lo malo de ser chanta, es que ya ni cuando doy plata en efectivo, nadie me lo acepta”. Y una escultura de tamaño desmesurado y pintada de verde está haciendo un corte de manga; en su pedestal se lee: “El pueblo en gratitud a los autores de la Deuda Externa”. Otro: un señor sentado en un escritorio emplazado sobre un tarima le dice a un pobre súbdito: “No es tan malo que yo sea rico y usted pobre…peor sería que los dos fuéramos pobres”. En un cuadrito gris, una pareja está en la habitación de un hotel desvistiéndose para mantener relaciones y el hombre ve a un tipo ciclópeo tras una jaula de cristal empotrada que exhibe este letrero: “En caso de impotencia rompa el vidrio”.


Capítulo aparte lo componen sus despampanantes secretarias. En un recuadro, se exhiben numerosas jóvenes desnudas, algunas de cuyas figuras están sobreimpresas. Y Cilencio comenta: “Éste es un grupito de mis secretarias, en estos días de calor, refrescándose”. Alondra es una mujer estilizada mediante trazos humorísticos, pero luce bella y sugerente, y aparece semidesnuda porque cubre su cuerpo con una mínima tela roja. La portentosa Blancaflor puede apreciarse como una reinterpretación de una de Las grandes bañistas, de Renoir. Se destaca una composición azul, sólo interrumpida por los sensuales labios rojos de Amapola Azul, una sex symbol que se encarga de comprarle pinturas al artista, que explica: “Salvo eso, no sabe hacer más nada, pero me cae simpática, no sé la causa”.


Cilencio desbordaba de humanismo y son sus propias palabras -en la conversación con Da Col- las que mejor lo definen: “Sobre todo amé (de chico) a un personaje chillón, malhumorado, pobre y por eso humano: El Pato Donald. Él era lo contrario de los súper héroes, a los cuales jamás les tuve simpatía…” (…) “Y hablando de historietas, no tengo dudas de que el héroe es el tipo común…” (..) “me di el gusto de hacer Bala Perdida, en Diario Popular, un súper héroe nacional (…) que se acostaba con todas las minitas posibles.”





(1)   Gente, Rico Tipo, El Gráfico, Humor, Sex Humor, Avivato, Tía Vicenta, María Belén, Satiricón, Goles, Flash, Estadio, Radiolandia 2000, Playboy –de Argentina, de USA y de España-, Anteojito y Antifaz, Billiken, Caras y Caretas (2ª. Época) y en los diarios El Mundo, La Prensa, Diario Popular, Crónica, La Gazeta (La Plata) de la Argentina, así como en diario y revistas de América y Europa, como El Batracio Amarillo y La Kodorniz. También colaboró con la UTPBA, por ejemplo en el libro Qué se dice y qué no se muestra del Humor Político 2.
(2)   Asociación de Dibujantes de la Argentina, Museo de la caricatura Severo Vaccaro, Casa de la Cultura de Ramos Mejía, Talleres de Arte Matices (San Isidro), Casa Clara (Capital Federal) e Institutos Estatales Borchés y Pizarro.


Germán Cáceres


Bibliografía

-Gubern, Román, Literatura de la imagen. Salvat Editores, S.A., Barcelona, 1973.
-http://ar.globedia.com: “Falleció Cilencio”.
-http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar: “In memoriam: Cilencio (1938-2012).
-http://laduendes.blogspot.com.ar: “Falleció Eugenio Cilencio (1938-2012).
-http://osvaldolainoblogspot.com.ar: “Falleció Cilencio…”
-http://utpba.org: “Pesar de la UTPBA por el fallecimiento de Eugenio Cilento “Cilencio”.
-http://www.comicartfans.com: Cilencio (Eugenio Cilento).
-http://www.diariopopular.com.ar: “Se fue Cilencio, un compañero inolvidable”.
-https://es.wikipedia.org: “Cilencio”.
-https//luisalberto1941.wordpress.com/tag: “El humorismo gráfico pierde a dos de sus figuras: Francho  y Cilencio”.
-www.cilencionosecalla.blogspot.com
-www.facebook.com /eugenio.cilencio?pnref=friends.search.   

-www.museodeldibujo.com : “Viñeta por Eugenio Cilento (Cilencio)”