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martes, 26 de julio de 2011

Los Grutynos, de Las Grutas a Historieta Patagónica , por José Massaroli



Desde hace un tiempo, Los Grutynos han vuelto a protagonizar su primera aventura en forma de tira diaria, esta vez en el espacio virtual, de la mano de La Duendes. El activísimo grupo patagónico decidió brindar generosamente un espacio semanal en su blog Historieta Patagónica a la tira que se publicara originalmente en el diario Noticias de la Costa a partir del año 2006.

Buen momento entonces para hacer un breve repaso del trayecto que han realizado estos simpáticos poersonajes desde su creación hasta el presente.



Todo empezó a fines de 2005, cuando se aparecen un día en mi casa mi viejo amigo y compañero del Estudio Géminis, Ramón Gil y el empresario rionegrino Beto Noy. Venían a invitarme a viajar a Las Grutas para asistir a la presentación en sociedad de los nuevos personajes. ¡Imposible negarme! La cosa iba muy en serio: estaban convocados Jorge Morahin, guionista de la primera aventura, publicada en un fascículo con una tirada de ¡50.000 ejemplares! y que además fue llevada a un video realizado por Oscar Taboada, con las ilustraciones de Gil. También eran de la partida otros dos grandes amigos: Sergio Mulko y Raúl Barbero, el mismo Taboada, Marcelo Armand (uno de los profesionales que hicieron las voces del video), esposas e hijos varios.

Fueron tres días inolvidables, en que nos hicimos tiempo Mulko, Barbero y yo, para aventurarnos por las playas desiertas, explorar las legendarias grutas que dan nombre al lugar y conocer in situ los escenarios en que transcurría la saga de Los Grutynos. Aún no sospechaba yo que dentro de no mucho tiempo me tocaría guionar las aventuras de esta familia mágica y submarina.



Todo salió muy bien, en el marco de la Feria de Turismo, en dicimbre de 2005. Estuvieron presentes el historiador Jorge Castañeda y el ingeniero y explorador Fernando Fluguerto Marttí, líder de la Fundación Delphos, conocido por haber concebido la teoría de que los Templarios pudieron haber llegado a esas costas en tiempos remotos, trayendo consigo nada menos que el Santo Grial. Es importante mencionar esto, porque Los Grutynos tienen mucho que ver con esta teoría:: la inspiración de Noy lo llevó a convertirlos en custodios del Cáliz Sagrado, por encargo de los mismos Templarios cuando a éstos les llegó el tiempo de marcharse y desaparecer ante la llegada de los conquistadores españoles.


Gil, Noy, Massaroli y Mulko en Las Grutas

Poco después de regresar a Buenos Aires, Noy y Gil me propusieron hacerme cargo de los guiones de la tira que estaba a punto de empezar a publicarse en un diario del norte de la Patagonia. Acepté encantado, muy motivado por todo lo que había visto y oído en ese viaje iniciático al sur de nuestro país.

Los Cuatro de Las Grutas: Gil, Barbero, Noy y Massaroli en 2006

A partir de ahí, fueron dos años de escribir ininterrumpidamente las andanzas de estos "seres mágicos, moradores de una tierra bendecida, en el golfo más azul del continente", al decir de Noy, quien proporcionaba las ideas para que yo les diese el formato de historieta que luego Gil y Barbero se encargaban de dibujar. Fue una gran experiencia, trabajando con amigos, como a mi me gusta, y solo es de lamentar que en 2008 se interrumpiera la aparición en el diario y, por lo tanto, nos viéramos obligados a darle un descanso a los personajes.


En el Hotel Austral de Viedma, en conferencia de prensa, Gil, María y Beto Noy, Massaroli y Barbero

Los que no descansamos fuimos nosotros, que en estos años hemos hecho varios viajes a Las Grutas, San Antonio Oeste, Viedma y Carmen de Patagones, siempre en busca de inspiración y oportunidades de hacer llegar a Los Grutynos a su público. Ya son parte de Las Grutas, donde han sido declarados de interés municipal y, si no me equivoco, también de interés provincial por la provincia de Río Negro.



Estuvimos en Viedma y LasGrutas a mediados de 2006 presentando ante el periodismo la tira diaria, ya a punto de publicarse. Estuvimos en la Feria de Turismo de diciembre de 2006, acompañando a Los Grutynos encarnados en enormes muñecos que hicieron la delicia de los chicos. Estuvimos en 2009, cuando se realizó el Encuentro de Escritores Rionegrinos.



En ese viaje fue cuando intentamos llegar a Fuerte Argentino, la misteriosa y casi inaccesible meseta a orillas del mar en que podrían haber desembarcado los Templarios. La mala suerte nos castigó con un malhadado accidente y debimos regresar tras haber llegado, a bordo de un camión militar, hasta las primeras estribaciones de la meseta. Quedó para otra vez. ¡Ya volveremos!
Un último viaje, también en 2009, nos llevó a plantear seriamente ante las autoridades un ambicioso proyecto de Gil: hacer en Las Grutas un gran festival del humor, la historieta y la anmación que, de haber sido posible, hubiera estado a la altura de los principales eventos de este tipo de Latinoamérica. Por desgracia, las autoridades locales no supieron o no pudieron ver el potencial que tenía el proyecto y retiraron el apoyo que en principio habían prometido. Como el viaje al Fuerte, esto no lo damos por perdido, sino que queda, como la semilla bajo la tierra, en estado de vida latente, esperando el momento oportuno para que se pueda desarrollar con la calidad que le corresponde.



En estos años, Los Grutynos han protagonizado obras de teatro, propulsadas por el infatigable Beto Noy, fascículos, libritos y un CD, todos ellos de distribución gratuita, se han hecho presentes en la Expo-Patagonia que se desarrolló en la Sociedad Rural, y asentado sus reales en un puesto de la peatonal de Las Grutas, donde la gente se saca fotos con los personajes y a vees hasta dialoga cons su creadores.
Los Grutynos tienen destino de grandeza desde su concepción. Noy es un visionario, un creador al que sólo le falta encontrar la manera de que sus personajes sean conocidos por el gran público de todo el país. Creo que de ahora en más, por medio de su aparición en un blog tan visto y repetado como Historieta Patagónica, podrá llegar a la conciencia de un amplio público no sólo local sino hispaoamericano y hasta mundial.
Empiezan a recorrer así un nuevo camino, que no sabemos hasta dónde puede llegar, pero del que son factibles etapas como la realización de una colección de libros con las aventuras completas de Los Grutynos, una serial televisiva al estilo de Hijitus o Los Peques (en cuanto a formato) o incluso el rodaje de un largometraje de dibujos animados. Por qué no? La magia es un atributo natural de estos seres hechos para el Bien, portadores de la Luz, defensores de la Naturaleza y capaces de todas las hazañas.

¡Los invitamos entonces a seguir sus aventura, todos los martes en Historieta Patagónica!

Nota: esta nota fue previamente publicada, con más imágenes y dos videos, en el blog de Massaroli

lunes, 6 de junio de 2011

Pedro Pereyra, Taxista, de Oesterheld y Durañona, por José Massaroli

Pablo Pereyra

Las historias que contaba ese gran artista y maestro que se llamó Pablo Pereyra durante las clases en el IDA, allá por los años 70, fueron tan importantes para mi destino de dibujante como sus enseñanzas de dibujo. Sólo necesito mencionar que en gran medida fueron las innumerables anécdotas de su época de director de arte en la legendaria Editorial Frontera, y que tenían como protagonistas a genios como Hugo Pratt,Alberto Breccia, Francisco Solano López, y muchos más, las que me hicieron cambiar de rumbo y dejar por unos cuantos años de intentar hacer dibujo humorístico, para dedicarme a seguir aquellos modelos y dedicarme al dibujo "serio" o realista, fascinado por la atmósfera de aventura y bohemia que creaba Pereyra en sus relatos.

Narciso Bayón, Pablo Pereyra, Marta Ayala y José Massaroli, exponiendo en Villa Ramallo, 1977

Un día, le llegó el turno de ser él mismo fue el protagonista de una historieta. Según narraba Pereyra ante la fascinación de sus alumnos, un día el quiosquero de la esquina lo felicitó por su aparición en la Hora Cero. En el camino hacia la revista recibió varias felicitaciones más. Intrigado, llegó a la redacción de Frontera y ahí lo esperaba la sorpresa: Jorge Mora (el guionista, hermano de Héctor Oesterheld) y el joven dibujante Leopoldo Durañona habían tramado una cargada al ilustrador santafesino: aparecía, caricaturizado un poco, como un atribulado taxista porteño, llamado Pedro Pereyra.

La tapa del Hora Cero Extra, con el Cayena de Haupt, en que encontré al fin aquella historieta

Pereyra solía sugerir a los historietistas que pusieran como protagonistas a seres comunes, de barrio, como un taxista, por ejemplo, capaz de conocer mucha gente y vivir historias que, partiendo de la cotidianeidad de su trabajo, lo llevaran naturalmente hacia el mundo de la Gran Aventura. Bueno, esta vez, le habían hecho caso. ¡Y debo decir que El Indio, como lo llamaban sus amigos, lo contaba con inocultable orgullo!

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Massaroli publicó previamente esta nota en su blog Imborrables

sábado, 14 de mayo de 2011

El Cabo Savino, un "Patas Blancas", por José Massaroli

Me invitan a cenar con Ivo Pavone. Cuesta creerlo. Una leyenda viviente de la mejor época de nuesta historieta. Uno de aquellos tanos, el más joven, que vinieron con Hugo Pratt en 1951 a renovar a fondo la manera de contar con dibujos en la Argentina.


Carlos Casalla

Tal vez el que más tiempo se quedó. Según me cuenta mientras compartimos la mesa con Gustavo Ferrari, Hugo Maradei, Juan Sasturain, y su gran amigo Aldo Pravia, él estuvo aquí hasta 1962, cuando la nostalgia pudo más y se volvió a Italia. hasta hace un par de años, cuando estaba aquí cuando se declaró personalidad destacada a Solano López y allí me lo encontré por primera vez, en el Concejo Deliberante.



Ahora está de vuelta por un par de meses y me pongo a buscar entre mis papeles aquel viejo El Tony semanal, el número 1743 del 2 de mayo de 1962, donde sé que hay una historieta suya y un cowboy suyo en la tapa. La conservo casi desde que se publicó, como si hubiera sabido desde siempre que este día llegaría. ¡No me iré de esta cantina, Los Amigos sin que me la firme!



Massaroli y Pavone

Encuentro la revista y, hojeándola, aparecen aquellas tres páginas de Carlos Casalla, donde se lo ve al Cabo Savino, jovencito, afeitado, perseguido por un temible francotirador en la Guerra del Paraguay. Tres páginas de cuando Casalla recuadraba con regla. El dibujo más prolijo, más medido, pero el mismo talento inigualable de siempre. ¿Qué tienen de particular estas tres páginas? Que fue mi primer encuentro con el legendario Cabo que nunca ascendió. Ahí lo conocí y me quedé enganchado con el personaje, con el clima denso, ominoso (que no poco le debe a Carlos Albiac, el guionista en este caso), de una historia que nunca llegué a saber cómo empezaba ni cómo terminó. Tres páginas, un berretín de toda la vida con un personaje fuera de serie.







Y como todo en la vida tiene que ver con todo, adivinen a dónde se iba Ivo, después de aquella cena impar? ¡Sí! A Bariloche. A pasar unos días en la casa del prócer del Nahuel Huapí. A lo de Casalla.

Nota: esta nota fue publicada previamente por Massaroli, en su blog IMBORRABLES