miércoles, 25 de diciembre de 2013

EL PODEROSO THOR, por Germán Cáceres


“…la figuración de Stan Lee se entrecruzaba de una serie a otra con intensidad progresiva, originando por añadidura una inmensa obra de ficción de la que difícilmente hallaríamos paralelo alguno en todo el infinito campo de la historia de la narrativa.”
Javier Coma

“Nadie ha hecho por los cómics más que Jack Kirby. Todos nos hemos inspirado en él, todos los que dibujamos y escribimos historietas hemos sido guiados por él”.
Frank Miller


Todas las imágenes: © MARVEL

¿Por dónde empezar?
Thor es una historieta peculiar en muchos aspectos, pero el principal es haber conformado una vastísima cosmogonía basada en la mitología nórdica. Tal vez lo más práctico sea comenzar por las películas Thor I y Thor II, esta última de reciente estreno.
Thor I- El valor es inmortal (2011) narra dos historias paralelas que se desarrollan en la Tierra y en el reino de Asgard. A éste lo están invadiendo los Gigantes de Hielo con la ayuda de traidores (entre ellos el temible Loki, hermanastro del héroe), que intentan matar a Odín, padre de Thor y monarca de aquella ciudadela. Éste destierra a su hijo con destino a nuestro planeta por su prepotencia y orgullo, y lo despoja de sus poderes al quitarle el martillo mágico. Entonces el protagonista se enamora de la doctora Jane Foster, una científica superlativa cuyas investigaciones intentan localizar otros universos que los verificados por la ciencia y, en respuesta a un amigo (el físico Erik Selvig, que tilda de magia a sus teorías) cita una famosa frase del escritor Arthur C. Clarke (“Cualquier tecnología que sea suficientemente avanzada, no se diferencia de la magia”), adaptándola para el cine: “La magia es ciencia que aún no ha sido descubierta”. En una escena significativa, el agente Coulson de S.H.I.E.L.D (un cuerpo de superpolicía) halla un cráter en medio del desierto y dice por su celular al mítico personaje Nick Fury “Señor, lo encontramos”: es el martillo de Thor, llamado Mjolnir. Notable la imaginación desplegada por los guionistas (Ashley Miller, Don Payne, Michael Strazynski, Mark Protosevich y Zack Stentz), que también dan cabida a un acertado toque de humor; excelentes las interpretaciones de Chris Hemsworth (Thor), Natalie Portman (Jane), Tom Hiddlestone (Loki), Anthony Hopkins (Odin) y Stellan Skarsgaard (Erik). Firme y segura la realización de Keneth Branagh (un notable frecuentador de la obra de Shakespeare), e inspirada la fantasía manifestada por la dirección de arte y de los efectos especiales.


En Thor II- Un mundo oscuro (2013) la acción se acelera y las escenas de combate son trepidantes. Resulta maravilloso y sorprendente el trucaje digital que aporta un aluvión pirotécnico de destellos de colores: por momentos el espectador tiene la sensación de estar frente a un vanguardista arte lumínico. Uno de los atractivos del filme es su sensación de extrañamiento: además de registrar el vestuario y las costumbres antiguas de Asgard, hay soldados que luchan con espadas, escudos, mazas y cascos, en tanto otros lo hacen con armas supermodernas y vuelan en naves espaciales. En ambas películas sobresalen secuencias propias del cine catástrofe por la destrucción de dos ciudades terrestres, ubicadas en Nuevo México (Thor I) y en Greenwich, un barrio de Londres (Thor II). Es necesario hacer hincapié en el doctor Donald Blake, que encarna la personalidad oculta de Thor en la Tierra, a quien apenas se menciona en la primera parte y se lo ignora en la segunda. En esta última aparece Bor, abuelo del héroe y padre de Odín. También aquí, Jane y su amigo, el doctor Erik,  intentan explicar racionalmente la leyenda asgardiana de la Convergencia: cada 5.000 años los nueve reinos que componen el universo se unen y enlazan sus acontecimientos. Este basamento científico que se quiere brindar a una ficción en extremo fabulatoria, mantiene puntos de contacto con la serie televisiva Fringe (2008/2013), creada por J.J. Abrams, Alex Kurtzman y Roberto Orci. Los principales personajes de Thor II son interpretados por los mismos actores que en el filme anterior (asoma un cameo del inefable Stan Lee), el guión corresponde a Christopher Yost, Christopher Markus, Stephen McFeely, Don Payne y Robert Rodat, y la dirección a Alan Taylor.


Antes de introducirnos en la historieta, conviene referir ciertas nociones elementales de mitología germana, que reúne las creencias y leyendas de esos pueblos antes de su cristianización. Se divide en tres partes: la alemana, que pertenece a los grupos que habitaban el territorio actual; la anglosajona, que es la desarrollada por jutos, anglos y sajones en la isla de Britania y, por último -la que nos ocupa- la nórdica, que se afincó en Escandinavia, Jutlandia e Islandia. Este último sistema de credos fue reunido en el siglo XIII por el escritor islandés Snorri Sturluson en las Eddas. La más famosa de ellas es la denominada “Voluspá”, o “Profecía de la Vidente”, según la cual Odín resucitó a una bruja muerta para que le narre el destino de los dioses (el llamado Ragnarok: algo así como la batalla del fin del mundo que librará Odín contra Loki y que destruirá el universo). Y ella le explica la creación del cosmos: “…no había arena ni mar, ni las frías olas, / tierra no había, ni el alto cielo, / sólo el vació del abismo, tampoco había hierba”. El cosmos está representado por un disco plano situado encima del árbol del mundo (Yggsdrasil), que a su vez sostiene los nueve reinos. En Asgard residen los dioses y las diosas, y sólo se puede llegar a Midgard (la Tierra) a través del puente Bifrost, que custodia el dios guardián Heimdal. Al frente de todos los dioses está Odin, padre de Thor. Éste último es el dios del trueno, del relámpago y de las tormentas, y dueño del portentoso martillo Mjolnir. Entre las diosas sobresale Frigga, esposa de Odín y madre adoptiva de Thor. Pero lo más práctico, fructífero y estimulante para el lector inquieto consiste en recurrir a una joya literaria escrita por Jorge Luis Borges y María Esther Vázquez: Literaturas germánicas medievales.


Ramón F. Pérez plasma una aclaración oportuna ante las amplias libertades que se tomaron los guionistas: “Quizás los mitólogos puristas rechinen los dientes, pero éstos seguramente no leen tebeos y entre los que sí los leemos el éxito fue tal que, incluso, dio origen a una colección propia, dedicada a explotar en exclusiva esta faceta mítica: Tales of Asgard”. También se debe aclarar que la línea argumental posee muchas inconsistencias por las múltiples ramificaciones de la trama, los numerosos personajes y la costumbre de hacer que los héroes de una historieta participen en otras (por ejemplo, Thor interviene en el Nº 26 de 1964 de la revista Fantastic Four, junto a éstos y a Iron Man). Roy Thomas y Mark Gruenwald fueron los escritores que más trabajaron para darle coherencia narrativa a esta serie.

Y ahora sí, abordemos la historieta. Apareció en el º 83 del comic-book Journey into Mistery, de agosto de 1962. Sus creadores fueron el guionista Stan Lee (Nueva York, 1922) y el dibujante Jack Kirby (Nueva York, 1917- California, 1994), tándem que ha logrado los más grandes éxitos de la editorial Marvel, la cual, en el momento de salir Thor, se llamaba Timely Comics. Esos sucesos fueron, entre muchos otros y además del que nos ocupa, Los Cuatro Fantásticos (1961), el Hombre Araña (1962), el Increíble Hulk (1962), The Submariner (1962), Iron Man (1963), Los Vengadores (1963), Daredevil (1964) y Silver Sulfer (1966). Otro de los grandes participantes en la gestación de la historieta fue el guionista y dibujante Larry Lieber (Nueva York, 1931), hermano menor de Stan Lee. Rubio, de capa roja y casco con adornos que simulan alas, el hercúleo Thor ha generado numerosos cataclismos y es inmortal de una manera particular, dado que además de su longevidad puede regresar de la muerte. Su potente martillo Mjolnir –del que se exponen innumerables planos detalle-, fue forjado con un mineral divino llamado Ur, y una vez lanzado opera como un boomerang y vuelve a las manos del dios. A la muerte de Odín, Thor hereda el trono de Asgard.


El primer episodio se denominó “Los hombres de piedra de Saturno” (guión: Larry Lieber/ dibujo: Jack Kirby/ entintado: Joe Sinnott). Esta historia ocurre en la Tierra, donde el doctor Donald Blake -que es cojo- está veraneando por Noruega y al descubrir a los extraterrestres se esconde en una cueva, donde, inadvertidamente, al golpear con su bastón una roca, se produce un relámpago y el médico se convierte en Thor. Más tarde fue necesario explicar que éste no era el verdadero comienzo de la historieta, sino que Odín dispuso su destierro convirtiéndolo en el doctor Blake, para después ordenar los acontecimientos terrestres de manera que éste se topara con el martillo que su padre previamente había escondido en aquella cueva. El grafismo de Kirby opta por la desmesura en enfoques audaces del dios y en la ilustración de un horrible monstruo rojo. Además, resulta funcional a la notable narración de Lieber, que exhibe suspenso e inventiva. Las figuras de los hombres de piedra remiten al personaje La Cosa de Los Cuatro Fantásticos. Como en toda la trayectoria de esta serie, más allá de las peculiaridades de cada artista, se presta mucha importancia a las onomatopeyas, que a menudo se salen de los cuadritos.


En el Nº 84 de la revista, aparece “Thor el poderoso contra El Ejecutor”, con el mismo equipo creador, salvo el entintado que es de Dick Ayers. En este capítulo se muestra un fuerte componente anticomunista que se reitera en muchos tramos de esta saga. Y empieza a mostrarse la relación sinuosa del doctor Blake con la bella enfermera Jane Foster, a la que teme declararle su amor ya que él es sólo un tullido. Por otra parte, ella  se siente atraída por Thor.
No hay duda de que la gran innovación de la historieta reside en la divinidad de la mayoría de sus personajes, pero en cuanto a los orígenes del héroe exhibe aspectos más convencionales, como sus semejanzas con Superman (1938), de  Jerry Siegel y Joe Shuster, y con el Capitán Marvel (1940), de Bill Parker y C.C. Beck. El tímido periodista Clark Kent es la identidad secreta del hombre de acero y está prendado de Lois Lane, que a su vez ama a Superman. Al huérfano Billy Batson, un hechicero le transmite el poder de la palabra mágica Shazam! (sigla formada por las iniciales de Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, Aquiles y Mercurio), la cual, al ser pronunciada, ocasiona un relámpago y Billy se convierte en el imbatible Capitán Marvel.


”¡Atrapado por Loki, dios de la mentira!” se titula la aventura que figura en el Nº 85, cuyo equipo es el mismo del anterior. La gráfica se destaca por las impresionante vistas aéreas. Poco a poco se va concretando en la saga la fusión de tres géneros: el de superhéroes, el de ciencia ficción y el de fantasía heroica. Así, Dean Mullaney sostiene que participa de “La tendencia hacia personajes paradivinos y de espada y brujería en los cómics modernos.”
El mismo team tuvo a su cargo “Tras la pista del hombre del mañana”, que apareció en el Nº 86. Perspectivas audaces, nada convencionales, dan la sensación de que Kirby utiliza la profundidad de campo y zooms cinematográficos. La fantasía se exacerba e intervienen máquinas del tiempo, viajes hacia el pasado y el futuro y espejos magnéticos.
Los mismos responsables –salvo el entintado que también es de Jack Kirby- colaboran en el Nº 87, “¡Prisionero de los rojos!”. En esta ocasión los comunistas secuestran a científicos occidentales simulando que se trata de deserciones.


Más allá de los sucesivos artistas que se implicaron en los dibujos, las figuras de Thor y de los guerreros y las increíbles contorsiones de sus cuerpos responden al titanismo que les otorgó Jack Kirby desde los comienzos.  Tampoco la saga es ajena a los exuberantes y musculosos personajes de Richard Corben, que empezaron a brillar a partir de 1975. Proliferan angulaciones enfáticas, colores restallantes, tomas en picada, como también las explosiones espectaculares, los rayos y relámpagos, las tempestades y las catástrofes cósmicas. Y, asimismo, predominan los diálogos extensos, con globos engarzados, un recurso que Daniele Barbieri calificó de teatralización del cómic. Y, debido a la complejidad argumental y las numerosas subtramas, se utilizó con frecuencia la viñeta página. La acción no cede y la saga desarrolla un grafismo inagotable de ideas, que no titubea en ciertos casos (como en la representación de metrópolis y fortalezas futuristas) en recurrir a conceptos propios del diseño industrial.


Pero veamos cómo se desarrolla la historieta en épocas más cercanas (por ejemplo, en 2012). “Arde todo” -a cargo de Matt Fraction y Kieron Gillen (argumento y guión); Alan Davis y Carmine Di Giandomenico (dibujo); Mark Farmer (tinta); Javier Rodríguez  y Chris Sotomayor (color)- es una joya visual por la utilización de viñetas  que ocupan una página o dos, y que son aprovechadas para desplegar cuadritos horizontales, verticales y trapezoidales. En una zona de estas ilustraciones predomina la coloración de gama cálida y, en otra, la fría. Las escenas de batallas son increíbles por el movimiento, la magnífica composición y la belleza plástica. Y aparece una inesperada nota de humor en un juicio que vierte Loki sobre Odín: “Disfrutaba cambiando de forma, acostándose con las criadas y entreteniéndose.” El guión se encuentra sumamente ramificado y acude a raccontos para iluminar el sentido de una historia compleja y de amplio despliegue. El mítico árbol del mundo (Yggsdrasil) se presenta en llamas y constituye una hazaña gráfica la representación fulgurante y simultánea de un incendio en Asgard y otro en Broxton (Oklahoma).
En 2012 Thor cumplió cincuenta años. Su descomunal repercusión hace suponer que posee cuerda para rato: no debe olvidarse que es un dios inmortal.


Germán Cáceres


Bibliografía
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-Pérez, Ramón F., solapa de la tapa de Orígenes Marvel. Planeta-De Agostini, Barcelona, 2012.