jueves, 7 de agosto de 2014

Colom Hogar: peculiares publicidades en la revista Humor

Que un comercio haga propaganda para darse a conocer  en busca de atraer clientes, resulta algo cotidiano. En cambio, sorprende que estando situado en solo dos ciudades de la Patagonia publicite en una revista como Humor, de Buenos Aires, que exhibía una fuerte línea política de resistencia a la Dictadura Militar de los años 70. Tal fue el caso de la firma COLOM HOGAR, dedicada a la venta de electrodomésticos en Comodoro Rivadavia y Cutral Co, localidades donde era ampliamente conocida.


Las publicidades aparecieron entre 1981 y 1984, es decir, el periodo que va de plena Dictadura a los dos primeros años del regreso de la Democracia. Todas consistían de una viñeta dibujada por el reconocido dibujante Tabaré, autor de series como Vida Interior, Cacique Paja Brava, Diógenes y el linyera, entre otras. El principal responsable de los argumentos era Camogli, que se desempeñó en la revista como corrector, guionista y redactor. En menor medida también participaron de los textos Fabre y el mismo Tabaré. Durante ese período en la revista se acostumbraba incluir publicidades ilustradas, entre cuyos principales creadores se contaban Alfredo Grondona White, Garaycochea y también Tabaré. Un antecedente previo de este tipo de publicidad se encuentra en la revista cordobesa de humor Hortensia.

Los contenidos de los avisos de Colom Hogar durante la Dictadura Militar giraban en torno a estereotipos respecto del interior, como ser los habitantes y la vida rural: por ejemplo los gauchos, su trabajo y su vida campera; los indígenas, sus actividades diarias y en la toldería; la gente y el viento patagónico, etc. Los anuncios destacaban que sus electrodomésticos llegaban para modernizarles y facilitarles la vida cotidiana. Tampoco faltó la referencia en tono nacionalista a la Guerra de Malvinas.


Con el arribo de la Democracia en 1983 el contenido de las publicidades se volvió político y, a tono con la línea editorial de la revista, se condenó  a la Dictadura Militar. Las objeciones hacían referencia principalmente a la necesaria subordinación de los militares a los civiles, la extranjerización de la tierra, los descalabros económicos  y sociales, la destrucción de la industria y el desempleo.  Y es en ese cambio de enfoque donde la publicidad se volvió peculiar. 


Por una parte, el comercio se asentaba en dos ciudades petroleras, de marcada personalidad conservadora y con fuerte impronta castrense a nivel sociedad, como es el caso de Comodoro Rivadavia –donde se estableció  la Comandancia de la Guerra de Malvinas en el Continente, por ejemplo-. Publicitar en una revista considerada como “rebelde” por la Dictadura, y fustigar abiertamente a los militares, era arriesgarse a tener serios problemas, aún después de la llegada de la Democracia.


Pero  también se referían a aspectos de ese naciente periodo, como reparos directos a la justicia, la política económica, la deuda externa o las huelgas obreras.
Antes que una publicidad ideada para captar clientes, al menos durante el periodo democrático da la impresión de tratarse de un espacio que los responsables del comercio sostenían para “bajar línea”.


El propio Tabaré reconoce la “rareza” de las publicidades y su contenido político: “yo como dibujante era el nexo entre los guionistas y el cliente. El guionista me daba el texto y yo lo dibujaba. Nunca supe el porqué del contenido político de los textos”.  Y otra de las curiosidades es que a los autores no les pagaban con dinero, sino con electrodomésticos.




Este tipo de propaganda que salió en Humor durante cinco años, entre el fin de la Dictadura y el comienzo de la Democracia, resulta una curiosidad digna de rescatarse.

Algunas de las tapas de los números donde se publicaron las publicidades
Notas: gracias a Tabaré por su colaboración con su testimonio y a Germán Cáceres por la corrección de estilo.