jueves, 7 de marzo de 2013

Los 70, la edad dorada de editorial Columba


Los años 70 fueron la edad dorada de Editorial Columba (El Tony, Fantasía, D`Artagnan, Intérvalo). Son varios los autores –hoy entre los maestros de nuestra historieta- que coinciden con esa visión, tales como Gerardo Canelo, Carlos Casalla o Juan Dalfiume.
Esa visión se sustenta al constatar en el material publicado en aquellas publicaciones una combinación de creatividad, calidad, originalidad y cantidad. También fue el periodo en que se crearon series y personajes, que pasarían a formar parte del patrimonio de las grandes obras de la historieta argentina.  La linea editorial de Columba, de corte netamente popular, se basaba en personajes y en géneros que se destacaban como los de mayor aceptación de la época.
El staff de colaboradores de la editorial durante la década del 70 era enorme, promediando el centenar. Lo integraban los más destacados autores del momento, como así también noveles que en las décadas siguientes alcanzarían el rol de “maestros”.




Resulta común que películas y libros respondan al tiempo en que fueron realizados, algo que se puede constatar por la forma en que están narrados, los temas que prevalecen o la estética que los caracteriza. Lo mismo puede aplicarse a la historieta.
En los años 70 en el cine prevalecían géneros específicos, como el policial, el western o historias bélicas, entre otros. Esos mismos temas eran los que sobresalían en las historietas de perfil popular que se generaban y publicaban en el país.

Fragmento de Kendall, con dibujos de Arturo del Castillo, en El Tony  320, 1972.

Cuando se escribe sobre los años 70, se suele destacar la aparición de editorial Record (Skorpio, Skorpio Extra, Tit Bits, Pif Paf, Corto Maltes, etc), argumentando que su presencia elevó la calidad de lo que se editaba en aquella década. Agregando como valor extra que retomaba la tradición iniciada por Oesterheld y a la vez republicaban parte de lo mejor del material de lo que se llamó la edad de oro de la historieta argentina. Todo ello es cierto.
Pero ese mismo argumento deja de lado un hecho que ha pasado mayormente desapercibido: los 70 fueron la edad dorada de Editorial Columba (El Tony, Fantasía, D`Artagnan, Intérvalo). Son varios los autores –hoy entre los maestros de nuestra historieta- que coinciden con esa visión, tales como Gerardo Canelo, Carlos Casalla o Juan Dalfiume.
Esa visión se sustenta al constatar en el material publicado en aquellas publicaciones una combinación de creatividad, calidad, originalidad y cantidad. También fue el periodo en que se crearon series y personajes, que pasarían a formar parte del patrimonio de las grandes obras de la historieta argentina. Esa uniformidad en la calidad del material, no estuvo tan presente en décadas previas y posteriores, exceptuando una etapa de los años 90 en que presentó un gran repunte (pero eso sería tema de otra nota).
La linea editorial de Columba, de corte netamente popular, se basaba en personajes y en géneros que se destacaban como los de mayor aceptación de la época.

Unitario con guión de Oesterheld y dibujos de Horvath, en D`Artagnan 284, 1972.

A diferencia de décadas previas, en la del 70 las publicaciones de Columba la proporción de material de elaboración propia era mayor que el comprado a agencias extranjeras (previamente era a la inversa). 
El staff de colaboradores de la editorial durante la década del 70 era enorme, promediando el centenar. Lo integraban los más destacados autores del momento, como así también noveles que en las décadas siguientes alcanzarían el rol de “maestros”.
Oesterheld, hoy considerado uno de los mejores guionistas del mundo, y numerosos dibujantes que se desempeñaron en la editorial por él creada (Frontera), se contaban entre los colaboradores de Columba. Varios de los dibujantes provenían de revistas de gran trascendencia en décadas previas, como Hora Cero, Frontera, Rayo Rojo, etc, tales como Horvart, Arancio, Carlos Vogt, Arturo del Castillo, Haupt, Pereyra, Oswal, Lucho Olivera, etc.

Unitario con guión de Oesterheld y dibujos de Caruso, en D`Artagnan 288, 1972.

En el plano estético, comparado con cierta uniformidad en los estilos que presentaron las publicaciones de la editorial en décadas previas y posteriores, cabe destacar que en los 70 se contaban una serie de autores que manejaban estéticas muy personales. Estilos, algunos de ellos, que a su vez no se encuadraban con lo que podría ser entendido como estrictamente “realistas”, la línea gráfica típica de Columba.  Tales son los casos de Horvart, Cristóbal, Caruso, Gutierrez o Pascual por solo citar algunos autores. Sus estilos presentaban cierta estilización en la figura humana que por momentos adoptaban características a medio trayecto entre un dibujo de factura humorística y uno realista, sin llegar a configurar ninguno de los dos.

Fragmento de unitario dibujado por Horvath, en D`Artagnan  351, 1975.

Por ejemplo, Horvath, especializado en dibujar historias de guerra desde la revista Hora Cero, utilizaba efectos característicos del humor gráfico. Recurría a elementos que se utilizan para destacar estados de ánimo, expresiones de asombro, enojo, etc. Tales como gotitas o pequeñas lineas quebradas dispuestas en torno a la cabeza de los personajes para expresar sorpresa, pesar, dolor, etc. Los rostros los dibujaba con rasgos sintéticos, de forma icónica. A simple vista el dibujo de Horvath aparenta ser simple, pero analizándolo en detalle se evidencia un autor experimentado. Su trazo, aplicando la tinta a pincel, es vigoroso y fluido, abundante en matices. Todo ello enriquecido con la aplicación de tramas realizadas con lineas finas, otorgándole a su trabajo una riqueza visual que aparenta ser simple. Pero de simple no tenía nada. 

Unitario con dibujos de Cristobal, en D`Artagnan 292, 1972.

Por su parte, Cristobal, dibujaba a los personajes y los rostros de los mismos de modo muy caricaturizados, con reminiscencias del grotesco. Sus personajes se veían “cabezones”. También recurre mucho a la utilización del pincel, ya sea para entintar las figuras, sombras y tramas.

Unitario con dibujos de Gutierrez, en D`Artagnan

El dibujo de Gutierrez –autor por entonces de “la vieja escuela” (para los 70)- era simple, sintético en la utilización de líneas para definir las figuras humanas. Los matices de luces y sombras los conseguía aplicando gruesas pinceladas de tinta china. Al suyo, se lo aprecia como un estilo de dibujo rápido, sintético y por momentos algo hosco. Gozaba de una muy importante presencia en las revistas de Columba.

Roland el corsario, con guión de Oesterheld y dibujos de García López, en  Fantasía 284, 1974.

Por otra parte, estaban los autores que también dibujaban de modo muy personal, pero en un tono más realista, como Carlos Casalla, Oswal, Altuna, Lito Fernández, Juan Dalfiume, Mulko o Lucho Olivera. A los que se sumaban lo que se podría llamar virtuosos del dibujo realista, de factura clásica, como Juan Arancio, Mandrafina, Arturo del Castillo, García López o Alberto Salinas.

Primera página con dibujos de Lucho Olivera. Segunda página: episodio de Nippur  de Lagash dibujado por Sergio  Mulko

Es decir, durante los 70 en aquellas revistas se aprecia una gran libertad y originalidad estilística, por parte de numerosos dibujantes, en particular entre aquellos que ya contaban con cierta trayectoria. Por originalidad se entienden formas de dibujo que no se parecen a las de otros autores y que son identificables a simple vista con un autor determinado.
En cuanto a los guionistas, se destacaban Héctor Oesterheld, Guillermo Saccomanno, Alfredo Grassi, Armando Fernández, Julio Alvarez Cao, Carlos Albiac, Ricardo Ferrari y Robin Wood. Dichos autores también publicaban sus trabajos bajo diversos seudónimos. Hoy ellos se sitúan entre lo más encumbrado de la historia de la historieta argentina.   

Páginas dibujadas por Lito Fernández, Alberto Salinas y Oswal

Acorde a la forma de escritura de los guiones de la época, las historietas presentaban abundantes y extensos textos, ya sea en los globitos de diálogos o en cuadritos de textos complementarios. Llegado el caso, el texto llegaba a tener más peso que el dibujo. Era otra época y entre la población la lectura estaba más arraigada y se contaba con más tiempo para leer. Hoy, ese tipo de redacción ha mutado enormemente en la historieta y aquellos guionistas que siguen en actividad han adoptado las nuevas formas. Es decir, han economizado texto para lograr un mayor equilibrio con la narración dibujada. Un ejemplo es el del guionista Robin Wood y su personaje Dago, realizado en sus comienzos con el dibujante Alberto Salinas. Hoy la serie se publica con enorme éxito en Italia con el dibujante Carlos Gómez (los italianos lo adoptaron como un personaje propio, aunque haya nacido en Argentina). Ambas, aunque el personaje es el mismo, resultan casi irreconocibles por la diferencias en la forma de narrar.


El tiempo como critico
El paso del tiempo suele ser un crítico implacable al momento de evaluar qué obras perdurarán y cuáles no. Cuáles serán aquellas cuya lectura soportarán el paso del tiempo, sin importar el momento en que hayan sido realizadas. La lectura de parte de aquellos guiones, contrastando con las formas actuales nos puede resultar lenta por la cantidad de texto que se utilizaba. Como así también muchas de esas historias resultan predecibles, debido que de tanto publicarse historias similares durante décadas, los lectores cuentan con un bagaje que no se contaba en los 70 y el impacto ya no es el mismo.
Con ello, series que eran puntales, de las más leídas, hoy pueden ser consideradas como anecdóticas.
Otros elementos también de peso al momento de evaluar trabajos, que a su vez conforman un “todo” con los guiones, son la calidad y originalidad del dibujo –relacionado esto con el grado de madurez gráfica alcanzada por cada dibujante-. A lo que se podrían sumar los diseños de página, la utilización del color, etc., etc.

La próxima semana la segunda parte

1 comentario:

Pablo Zambrano dijo...

me parece que gran parte de la vision negativa sobre columba viene en parte por los textos de trillo y saccomano, que por algun motivo detestaban la editorial, y porque los mas jovenes conocimos las publicaciones de columba ya en los noventa, cuando la editorial estaba en una marcadisima decadencia y publicaba cosas hechas a los pedos sin cuidar en lo mas minimo la calidad