martes, 25 de septiembre de 2012

Viñetas de Celuloide - La Liga de Hombres Extraordinarios


La liga de Hombres Extraordinarios (2003)


Director: Stephen Norrington.
Reparto: Sean Connery, Nseerudin Shah, Peta Wilson, Tony Curran, Stuart Townsend, Shane West, Jason Flemyng y Richard Roxburgh.

Hazte la fama y echate a dormir” dicen algunos, aunque en algunos casos pueda jugarte en contra. Si hay una estrategia de marketing que se utiliza mucho y efectivamente en la industria del cine es la de colocar un nombre importante dentro del reparto, aunque este cumpla un cameo o una aparición meramente anecdótica. Tal es el caso de Zombieland con Bill Murray o Christopher Lee en La Brújula Dorada. ¿Quién no ha visto una película preconsiderada como mala o pochoclera solo por la aparición de un actor y sus pocas pero “genialesanuestrosojos” palabras?

Algo muy diferente, por supuesto, es una película protagonizada por uno de esos actores famosos y de larga trayectoria. Más diferente aún, cuando esta producción resulta ser un fracaso no solo de taquilla sino también de adaptación. Estamos hablando , como prometimos en la entrega pasada de The League of Extraordinary Gentlemen (La Liga de los caballeros Extraordinarios, 2003).

La película.

Dirigida por Stephen Norrington, la película se basa, por supuesto, en el comic homónimo guionizado por Alan Moore y dibujado por Kevin O´Neill. En el mismo se narra las aventuras de un grupo secreto de personas con cualidades extraordinarias, valga la redundancia, salidos de cuentos y novelas clásicos ingleses. Estos son: Alan Quattermain (Las Minas del Rey Salomón, de H. R. Haggard), el Capitán Nemo (20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne), Mina Harker (Dracula, de Bram Stoker), el Dr. Jekyll (El caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de R. L. Stevenson), Hawley Griffin (El hombre invisible, de H. G. Wells). Juntos, forman un supergrupo de la era victoriana ( de hecho, la idea original de Moore era experimentar con una “Liga de la Justicia de la Inglaterra victoriana”) que resuelve casos relacionados con la seguridad mundial, catástrofes y guerras secretas mientras conviven en la más constante tensión y salvan el día muchas veces porque deben hacerlo, no porque quieran.


La historia del filme es simple: un villano desconocido (apodado “El Fantasma”) inicia un movimiento armamentístico secreto en todo el mundo intentando liderar el mercado de la tecnología bélica y generando conflictos internacionales (hace creer a los países lideres que se están espiando/robando entre ellos) que podrían devenir en una guerra mundial catastrófica. Por suerte, otro misterioso hombre apodado “M” juntará un grupo de personas con cualidades extraordinarias que, desde la clandestinidad, puede hacer frente a este problema y desenmascarar al Fantasma. El final, obviamente, es feliz.

Lo más decepcionante de este film (que debería haber estado con Constantine y Wanted en el tópico “cómo no hacer una adaptación”, mea culpa) es el obvio hálito pochoclero y fantástico que aplasta completamente la labor de Moore y O´Neill. Para entender esto, conozcamos primero un poco al escritor y su tensa relación con la industria.

Alan Moore es mundialmente conocido no solo por su estrambótica figura y maneras (pelo largo y enrulado, estética dark, misántropo declarado y actualmente autor independiente) por sus obras, muchas de las cuales se han adaptado a la gran pantalla, nunca con su beneplacito. Watchmen, From Hell, V for Vendetta, cuyos derechos estaban (y estan) bajo la esfera de DC, le dieron más de un dolor de cabeza, especialmente porque no se entendía ni se reflejaba la idea que le había llevado a escribir esas obras en primer lugar. Podemos verlas más adelante, pues resulta muy interesante como el mensaje original de su trabajo se pervierte al adaptarse, pero concentrémonos en la producción de hoy.

Primer problema: el villano. En la historieta, es omnipresente y seguro de si mismo. No se esconde bajo ningún seudónimo y sabemos quién es en todo momento. En la película se guarda su identidad hasta el final, buscando un golpe de efecto que no llega, lo cual no mejora cuando es ultimado de manera tan fácil por Tom Sawyer (quien no solo no es un personaje de la obra original sino que fue incluído como personaje/alicienteparaelpúblicoadolescente bajo la tutela del personaje de Connery por decisión de los productores de la película). Las personalidades y motivos de ambos personajes (papel y celuloide) difieren de manera tan grande que parecen criaturas diferentes. Y esto nos lleva al...

Segundo problema: los personajes. Ninguno de ellos es fiel al original (excepto quizás Nemo, que fue mencionado como el único de todo el grupo que se salva gracias a su interprete, Shah).
_ En el papel, Alan Quattermain es alcohólico, opiomano y deseperanzado. En la película, no solo carece de acualquier tiopo de adicción, sino que a veces parece que podría desarmar un tanque aleman con un dedo.
_ Mina Harker, en el papel, funciona como una especie de segundo al mando, organizando al grupo y horrorizandose la mayoría de las veces frente a cualquier tipo de asesinato o enfrentamiento violento. En la película, practicamente es una asesina de elite cuyos poderes vampíricos la vuelven una invulnerable maquina de matar.
_ En el papel, Dr Jekyll y Mr Hyde viven peleando entre sí, con una relación similar a la de Dr. Banner/Hulk. Hyde dificilmente se detiene ante un enemigo y disfruta de la destrucción corporal de todo lo que se le cruce (como a O´Neill le encanta ilustrar y dejar en claro en cada momento). En la película, Hyde y Jekyll a veces llegan a compartir valores morales y ambos cooperan para el buen desarrollo de la historia.
_ En el papel, Hawley Griffin es un espía invisible despiadado que no solo trabaja a regañadientes con el grupo extraordinario. Llega a abusar de Mina (y muchas otras) y muchas veces mata por matar. Sus motivos son practicamente desconocidos. En la película, Rodney Skinner (Fox no pudo conseguir los derechos sobre el personaje de Wells) se muestra como un agente sarcástico peero, al final de buen corazón y sacrificado por sus compañeros.
_ El capitán Nemo es, como dijimos, el único personaje que se acerca en cuanto a sadismo y ferocidad a su contraparte de papel.
_ En el papel, Tom Sawyer y Dorian Gray no existen... no hace falta.


El problema esta, entonces, nuevamente, en la libertad de los productores de meter mano en un producto en el que solo deberían invertir. La producción no careció de problemas: Connery no fue a la gala de apertura, el director se quejó de no haber tenido libertad creativa y los cambios constantes en el guión estuvieron a la orden del día. Pero nada de eso salva el producto. Es infiel, es falso, cambia completamente la esencia original del comic, consistente en un supergrupo de seres que, a pesar de sus poderes y habilidades extraordinarias,no pueden dejar de lado su costado humano, sus miserias y debilidades, sus incapacidades a la hora de actuar como héroes (cosa que nunca llegan a hacer; hacen lo que deben, no lo que quieren) o como grupo de héroes.

En nuestro País.

Aquellos que tengan suerte, pueden encontrar los volúmenes 1 y 2 (o la más reciente "1969") de esta bellísima obra en ediciones de la europea Planeta de Agostini. Carecemos de ediciones nacionales. Por supuesto, para aquellos que pueden bucear en los recónditos confines de internet, pueden conseguirla tanto en ingles como en español.


La crítica dice:

La película se disfruta, aunque nuevamente encontramos una adaptación mala e infiel para un producto original tan rico en personajes y situaciones. Las referencias literarias y toda la información adicional del comic en forma de páginas de diario, avisos o páginas de enciclopedia (increible labor de Moore, generando un entorno que hace aún más apetitosa la mitología del universo de su obra) se pierden, obviamente devorada por el dinamismo requerido en una película de este tipo. Para un fin de semana de acción sobrenatural, no más.

Próximo:
“Watchmen y V de Vendetta” o “Como volver loco a Alan Moore por no haber pensado en retener sus derechos de autor”.

Extra:
Películas o series basadas en historietas que deberían hacerse.
El primer volumen de The Authority (de Warren Ellis y Brian Hitch), o Planetary (de Ellis y John Cassaday) son perfectas para adaptarse a series. Y deberían.