miércoles, 23 de mayo de 2018

HISTORIA PARA LAGASH, por Germán Cáceres


de Robin Wood (guión)–Lucho Olivera (dibujos)

(Planeta DeAgostini, Barcelona, 2018, 90 páginas)



Es sumamente auspicioso que se reedite la saga completa de Nippur de Lagash, una de las más notables historietas argentinas. Resulta imprescindible rescatar de un posible olvido estas colosales obras maestras a la que deben tener acceso las generaciones más jóvenes. Se trata de publicaciones lujosamente impresas en papel ilustración y con tapa dura a color. El proyecto editorial ha decidido que sus páginas saldrán en blanco y negro o en colores de acuerdo a las tiradas originales. Su precio por ejemplar es bastante accesible.


Si bien Robin Wood y Lucho Olivera fueron los creadores del personaje, en la extensa serie intervinieron talentos como los guionistas Ricardo Ferrari, Armando Fernández, Manuel Morini y Nésto Barron, y dibujantes de la talla de Sergio Mulko, Ricardo Villagrán, Gómez Sierra, Jorge Zaffino, Carlos Leopardi, Eduardo Barreto, Walther Taborda, Daniel Müller y Sergio Ibañez, entre otros.


En Historia para Lagash (revista D´Artagnan, mayo de 1967), se inicia el ciclo. Como en los otros cuatro episodios presentados en este Volumen 1 de la colección, Robin Wood escribe textos extensos con una prosa excelente. Y compone un guión vigoroso y de interesantes alternativas, narrado en la primera persona de Nippur.
El estilo de Lucho Olivera se compone de líneas sencillas, relevante sentido de la síntesis, soltura en el trazo y un profundo conocimiento de la anatomía humana. Adquiere un intenso brillo visual en las cruentas luchas cuerpo a cuerpo entre guerreros que utilizan espadas, hachas y cuchillos. En el último tramo, el artista recurre con idoneidad al negro pleno tanto en las caras como en las siluetas.


El héroe da una definición de sí mismo en esta primera entrega: “No tengo rey, ni ciudad, ni techo, ni fuego. Soy nadie de ningún lugar. Me iré a recorrer el país de los grandes ríos y quizá las tierras del papiro hasta sanarme el dolor.”
En Nofretamón (revista D´Artagnan, agosto de 1967) el grafismo de Lucho Olivera adquiere matices de tono gris, destacándose cuando dibuja espléndidos caballos negros. Y luce una de sus tantas virtudes: las figuras esbeltas de sublimes mujeres.
La escritura de Robin Wood acentúa su carácter elegante, en el cual apela a radiantes imágenes y cuyo sentido hiperbólico se vuelve poético. Otra característica que adquiere la historieta es la aparición de una situación romántica.


Hay una magnífica e impactante viñeta de una página que muestra un plano general lejano de la construcción de una pirámide:”Miles de hombres se arrastraban como hormigas, luchando con enormes bloques de piedra (…) y, por fin, muriendo alrededor de la tumba real.”
El dibujante se luce con las aplicaciones de pincel en Las lanzas y la arena (revista D´Artagnan, octubre de 1967).
En los enfrentamientos bélicos, Robin Wood se ocupa de que Nippur no tenga compasión con sus enemigos.


A medida que transcurren los episodios, los autores crecen en calidad y oficio, como, por ejemplo, Minotauro (revista D`Artagnan, enero de 1968). Robin Wood recrea estupendamente el famoso mito, y la gráfica que utiliza Lucho Olivero con sus múltiples recursos alcanza un refinado preciosismo.
El mirlo voló primero (revista D`Artagnan, febrero de 1968) es el último capítulo de este libro y, como es habitual en la serie, las aventuras violentas y las beldades femeninas son los imanes que atraen al lector.



Continuamente la historieta cambia de planos recurriendo a los más aptos para apoyar el clima y el ritmo de la narración. Cuando la escena los necesita, Olivera trabaja con fondos blancos dejando de lado su destreza para diseñar ambientaciones. Resultan impresionantes los batallas entre combatientes montados a acaballo.
Disfrutar de los prodigios que presenta la colección es un deleite imperdible para los amantes de este venerado noveno arte.


Germán Cáceres

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