lunes, 3 de febrero de 2014

LUCHO OLIVERA -segunda entrevista, segunda parte- , por Germán Cáceres

DEFENSA DEL CLASICISMO
(entrevista de 1994)

Nació en 1943 en Corrientes, Argentina. Realizó ilustraciones para las revistasVea y LeaLeoplán y Maribel. Su primer trabajo como dibujante de historietas fue La legión extranjera (escrita por Cruz) que apareció en Misterix (Hugo Pratt era el director de arte). Con guión de Robin Wood dibujó la exitosa Nippur de Laggash, y con textos de Alfredo Julio Grassi Planeta RojoYo Ciborg y Galaxia Cero. Otras cumbres fueron Las amazonas de Clitomarkán (guionada por Barreiro) y Gilgamesh el Inmortal (en un comienzo escrito por Robin Wood). Esta última- de gran repercusión en el público lector- la continúa dibujando actualmente con textos de Ricardo Ferrari.
Es uno de los más cotizados dibujantes argentinos; cuenta con una técnica de primer nivel y sus historietas ponen de relieve una exigente investigación documental. Ilustró para Italia cuentos de ciencia ficción y también historietas (Martan Sun Son).
En 1994 aparecerá un nuevo trabajo con textos de Ricardo Ferrari: El púgil, sobre boxeo en la Roma antigua.



G.C.: Corben es un notable innovador de la técnica: empleó fotogramas, aplicando el acetato de pintura al temple y tinta sobre papel fotográfico.
L.O.: Es el historietista norteamericano actual que más me interesa. Hay que reconocer que en él influyó Frank Frazetta, un fundador de estilo con su sucesor, el peruano Boris Vallejo. Mi generación quedó deslumbrada por los conceptos plásticos de Frazetta, un seguidor de Géricault y Delacroix, quienes representan una coyuntura de la escuela francesa que yo ubicaría como post romántica. Por otra parte, si tuviera que ponerle música al dibujo de Frazetta, elegiría Carmen, de Bizet.

Página de Gilgamesh

G.C.: Es decir que la gran pintura gravita en el dibujo de historietas.
L.O.: Yo mamé en las obras de Salvador Dalí, Giorgio de Chirico y René Magritte.
G.C.: O sea en los surrealistas.
L.O.: También en Francis Bacon y en los collages de Rauschenberg.
G.C.: Ya que tanto admirás a la historieta norteamericana, ¿qué pensás del underground comix?
L.O.: El underground comix sigue la dinámica histórica. Toda escuela de arte, así como toda civilización o persona, llega a una crisis y reclama vientos de cambio. Y, por tanto, en ese acontecer, tal movimiento contestatario fue necesario y fructífero. Curiosamente, en la historieta argentina se vive hoy un clima similar.

Página de la serie Yo Ciborg

G.C.: De acuerdo, eso se observa en los dibujantes jóvenes, quienes desarrollan un estilo muy underground.
L.O.: El underground en lo que a mí respecta, siempre me dio sensación de cosa dejà vu, de cosa ya vista en el dadaísmo, porque el underground es la escuela de la decepción que sucede a los grandes problemas. El dadaísmo nace después de la Primera Guerra Mundial.
G.C.: O sea que es una historieta en crisis.
L.O.: Exacto, y se agota cuando concluyen las crisis. Después retornan los clásicos.
G.C.: ¿Qué dibujantes europeo preferís?
L.O.: Hugo Pratt y Moebius son las luminarias de Europa. También Milo Manara y Enki Bilal.
G.C.: ¿Y Philippe Druillet y Jean-Claude Forest?
L.O.: Por supuesto. Pero me sorprende que Forest esté trabajando humildemente como un artesano después de haber logrado con la dirección de Roger Vadim un filme de la calidad de Barbarella.

Página de la serie Nippur de Laggash, en la que se encuentra con el personaje Gilgamesh

G.C.: Pero ese tipo de historieta intelectual y sofisticada como por ejemplo Saga de Xam, más allá de su belleza formal, ¿te convence?
L.O.: La historieta es un medio de comunicación de masas; nunca podemos dejar de pensar en la mayoría cuando la hacemos.
G.C.: En cambio, la Saga de Xam estuvo dirigida a una élite, pues además fue editada en álbumes muy caros.
L.O.: Claro, pero cuánta gente conoce al Príncipe Valiente y cuánta a Saga de Xam. Es el problema que existe actualmente en la Argentina, el de la historieta hermética que el público no entiende. Hay precursores, clásicos y decadentes en todos los aspectos de la actividad humana, y aquella corriente de historieta sofisticada fue decadente.
G.C.: ¿Se puede decir que el arte progresa?
L.O.: Ante todo debo confesar mi amor al dibujo. Si naciera de nuevo, volvería a dibujar desde la cuna. El arte no avanza, sólo tiene ciclos; lo que progresa es la ciencia. Desde la época de las cavernas –vía Altamira- hasta Métal Hurlant, el arte es el hombre y está en una historieta como en un cuadro de Picasso. Cada dibujante, cada pincelada, las grandes figuras –Goya, Dalí, Caniff- son como ladrillos de la Gran Muralla China. Nadie es dueño del dibujo; cada uno pone sus ladrillos y se retira de la escena lo mejor que puede. El artista necesita darse cuenta de que es parte de un ejército numeroso.


G.C.: ¿Cómo ves el futuro del arte?
L.O.: Según cómo vaya el futuro del hombre. Los que estamos viviendo una crisis creemos que es “la crisis”. Pero si uno lee un poco la historia observa que las hubo siempre, que el estado de crisis es permanente.
G:C.: Pero ¿el dibujo de historietas seguirá existiendo?
L.O.: No te quepa la menor duda. La cámara no puede suplir al dibujo. Si no lo reemplazó habiendo satélites en Marte y sondas saliendo del sistema solar, no lo va a hacer jamás. La mente del hombre crea la computadora, no la computadora a la mente. En la década del sesenta los ilustradores hablaban del desafío de la cámara. Pero de pronto la gente se cansa de la fotografía y demanda subjetividad. Ahora muchas tapas de Time y de Newsweek son dibujadas.

Página de una adaptación de película, década del 70. 

G.C.: ¿Tenés en vista alguna historieta nueva?
L.O.: Sí, quiero representar la batalla de Verdún en historieta. Estoy haciendo un estudio de la más grande estupidez humana de todos los tiempos. Va a estar bien documentada.
G.C.: Vos siempre diste mucha importancia a la documentación; recuerdo que ése fue uno de los tantos méritos de Nippur de Lagash.
L.O.: Sí, en esa época estaba obsesionada por la antigüedad; ahora la manía es la Primera Guerra Mundial. De chico en mi casa veía libros con ilustraciones y fotos de las grandes batallas de aquella guerra.
G.C.: Entonces la vas a guionar vos.
L.O.: Así es, el guión esta vez lo voy a escribir yo.
G.C.: ¿Qué recomendación darías para un joven dibujante de historietas argentino?
L.O.: Estudiar el dibujo clásico; después que pase lo que pase, no quieran saltar por encima del estudio, sino va a ser como el que llega a cuarto año de la facultad y queda varado porque no se recibe. Miren a los griegos a los renacentistas. Cuando Leonardo escribió El Tratado de la Pintura quería enseñar: fue el Loomis del Renacimiento.

Página de la serie Yo Ciborg


Entrevista de 1994.

1 comentario:

M. C. Carper dijo...

Buenísimas preguntas y respuestas mejores. Uno de los grandes de la historieta. Una magnífica persona.