lunes, 24 de junio de 2013

TIBOR JOSÉ HORVATH (1932-2007). Por Germán Cáceres

“Siempre fui un dibujante del montón (...) No llegué a ser una estrella, 
pero fui un prolífico peón de la historieta”.
De una entrevista realizada por Mariano Chinelli en 2003.



Páginas de episodio de Ernie Pike con guión de Oesteheld y dibujos de Horvath, en Hora Cero 35

La humildísima declaración del epígrafe parece haberle jugado a Horvath en su contra,  como si los aficionados hubieran hecho propias esas palabras, pues en la actualidad es un artista muy poco valorado. Esta nota tratará de demostrar que si bien no estuvo a la altura de maestros como Francisco Solano López o de Hugo Pratt, fue un excelente dibujante, sobre todo de temas bélicos. Precisamente, en esa misma entrevista aclaró “salvo por mi predisposición natural en las cosas mecánicas”.

La tapa del último número de Hora Cero Semanal, dibujada por Horvath. Gentileza de Toni Torres, de Club del Cómic.


Su calidad se podrá observar en la estupenda tapa del plano alejado de una lancha de guerra en alta mar, que diseñó con impronta cinematográfica para el Nº 116 (el último) de Hora Cero Semanal.

Página de adaptación de película dibujada por Horvath, en D`artagnan  Súper Album 4

Un cura de aldea (1979) lleva la marca de Pratt por el empleo del pincel. Su dibujo es clásico y de trazo seguro. Sagaz el guión de Carlos Albiac, de acento humano y pacifista, que presenta la unión de tropas enemigas (italianas y austriacas en la Primera Guerra Mundial) para salir de una gruta en la que quedaron atrapadas por un derrumbe. Además, un sacerdote de la aldea de San Dona di Asti renuncia a un alto cargo en la curia romana para acudir en ayuda de los soldados sepultados. Las escenas nocturnas que relatan combates están ejecutadas con ritmo y sentido del movimiento.    
Su destreza para dibujar aviones (fue piloto civil en Don Torcuato), armas, tanques, barcos y blindados decidió a Hugo Pratt a solicitarle su colaboración en los trabajos que hacía para la editorial Fleetway, de Londres.

Fragmento de página de historieta publicada en D`Artagnan 351, 1975.

Pero antes había cursado estudios en la Escuela Panamericana de Arte y hacia 1957/8 se incorporó como ayudante al plantel de Francisco Solano López. Lo acompañaban en esa tarea nada menos que José Muñoz y Julio Schiaffino. Realizó los fondos de El Eternauta y colaboró en episodios de Rolo, el marcianero y de Amapola Negra. Horvath se sintió fuertemente motivado por el hecho de integrar el equipo que gestó la obra maestra de la ciencia ficción argentina. El estar junto a Solano y Pratt le permitió ingresar a la Editorial Frontera en la que llevó a cabo episodios de Ernie Pike y de Crónicas del espacio. Participó en las revistas Batallas Inolvidables y Fuego. Alrededor de 1962 realizó para Editorial Yago Misterix y Pablo Moreno.

Página de unitario con guión de Oesterheld y dibujos de Horvath, publicado en D`Artagnan 284, 1972.

Nunca estuvo conforme con el personaje creado en Italia, 1947, por el guionista Alberto Ongaro y el dibujante Paul Campani. Sin embargo, lo dibujó con mucha dignidad. Así, en un episodio de mayo de 1965 aparecido en el Nº 42 de Álbum de Misterix, emplea un estilo cercano al clasicismo norteamericano de Milton Caniff y Frank Robbins. Uno de sus recursos estéticos es plasmar contrastes de negros y blancos puros para obtener efectos visuales. La narración tiene lugar durante la Guerra Fría y los mandatos de Lyndon B. Johnson y Leoned Brezhnev. El guión abunda en textos explicativos y en su primera mitad es fuertemente anticomunista. Luego, la historia gira hacia la ciencia ficción y en un final feliz ingenuo y convencional, llegan a confraternizar soviéticos, aliados y extraterrestres y proclaman que puede haber paz no sólo en la Tierra sino en todo el universo. Aunque narrativamente prevalece la escritura sobre la imagen, Horvath demuestra que sigue sintiéndose cómodo en las escenas de guerra.

Página de unitario dibujado por Horvath en D`Artagnan 277,  1972.

Luego ingresa a Editorial Columba (en la que colaboró hasta 1993) y dibuja en los setenta, entre otros títulos, Prisiones del odio, Los olvidados héroes de Leros, Las gaviotas heroicas y la citada Un cura de aldea.
Respecto a su paso por Ediciones Record, sólo graficó seis historietas que se publicaron en la década del setenta: Amarga victoria; Cuando el tiempo gana; Polonia 1940, Varsovia, Carga mortal y El recolector de cadáveres

 Páginas de Unitario con guión de Oesteheld y dibujos de Horvath, en Hora Cero 40

En 1973 Horvath se radicó con su familia en Villa General Belgrano (Córdoba), en donde se convirtió en un prócer gráfico que produjo innumerables y variados trabajos: publicidad, tapas de revistas locales, folletería, posters, ilustración de libros, afiches. En 1979 concreta para Columba  Una batalla no es la guerra, en la que sobresale dibujando camiones que transportan tropas y tremendas explosiones de tanques y de motos. Una trama sencilla de Ernest W. Grassby comenta que el general Charles de Gaulle emprendió la lucha contra el nazismo desde Inglaterra.

Página de unitario en D`Artagnan 367, 1975.

Entre los trabajos que ejecutó destinados a la Argentina figura una historieta de ciencia ficción con guiones de su autoría: Rumbo a las Estrellas, que salió en el Diario Popular. Respecto al exterior elaboró por encargo de la editorial Moewing Verlag, de Munich, un serial de ciencia ficción y una copia de Flash Gordon que se tituló Perry Rhodan im Bild. Hizo sagas de guerra para Dami Editre, de Milán, y, por pedido de las editoriales Fleetway e I.P.C. Magazines, de Londres, capítulos unitarios de la serie War picture library, y episodios de espionaje para TV Express de París.
Es indudable que la producción de Horvath fue inmensa y se lo consideró en su momento una autoridad en materia de historietas bélicas.

Página de unitario en Dártagnan todo color 4, 1980.

La guerra no espera (1975) trata de un intento de sabotaje nazi que guionó Albiac -a través de textos y globos concisos y certeros- en la que Horvath registra con frescura un puerto de Jamaica y dibuja con desenvoltura barcos, especialmente la balandra que navega con las velas desplegadas. También demuestra seguridad graficando las aguas serenas del mar. Una pelea sobre la cubierta está soberbiamente plasmada.
Clodomyr Fouche escribió el texto de Sangre en la arena, de 1981. Aquí, el dibujo estilizado ha optado por el trazo sutil, a tramos más apegado a la línea que a la mancha. El artista planta con solidez a los soldados silueteados en negro en esta batalla en el desierto del Sahara que transcurre durante la Segunda Guerra Mundial. Hábilmente opone esos toques negros a onomatopeyas blancas y despliega con solvencia los momentos de acción pura. La historieta unitaria posee ritmo tanto en la trama del guión como en su gráfica.

Página de unitario en Dártagnan Súper Album 4.

El plano general lejano del final sintetiza el drama y la actitud heroica de fuerzas enemigas como la inglesa y la italiana que se unen para defenderse de un salvaje ataque tuareg. En el final, un texto superior comenta: “También en un inhóspito paraje desértico se pueden aprender cosas tan antiguas como el mundo. Y a veces olvidadas. Amistad, abnegación, generosidad, hombría de bien”.
La breve historia del maravilloso noveno arte ha sido injusta con la obra de este dibujante. Algo muy común en la actividad humana, sobre todo en el ámbito de la ciencia. Así, cuando un investigador produce un descubrimiento recibe un merecido reconocimiento, pero no se informa mayormente que en ese hallazgo intervinieron con anterioridad multitud de colegas que aportaron significativos experimentos. Y, lamentablemente, éstos científicos caen en el mayor de los olvidos. Esperemos que a Tibor José Horvath no le ocurra lo mismo, y que a esta nota se le sumen nuevos trabajos que permitan ubicarlo en el lugar que le corresponde.

Germán Cáceres


 

Bibliografía 

“Horvath, Tibor José”, en http:// www.museodeldibujo.com.
“Horvath, Tibor José”, por Carlos R. Martinez, en http://milpluminesargentinos.wordpress.com.
“Misterix”, en http://es.wikipedia.org.
“Murió Horvath”, por Jericles, en http://el-jeri.blogspot.com.ar.
“Tibor José Horvath/ La pieza que nos faltaba”, por Mariano Chinelli, en http://www.portalcomic.com/columnas/continum4.

“Una gran pena...(Tibor José Horvath)...”, por Jorge Vila, en http://exposiciondearte.blogspot.com.ar.

2 comentarios:

Sebastian Gimenez dijo...

Germán:

Tuve la suerte de ser el aprendiz del maestro Horvarth, y la verdad me encontré con el al leer la nota, ya que de las muchas notas que vi esta es la mas documentada en material de lo que dibujo el Tibi, una persona increíble y un maestro genial. Quería agregar este comentario para agradecerte y felicitarte por la labor investigativa... Abrazo desde Córdoba.

Sebastian Gimenez dijo...

Germán:

Tuve la suerte de ser el aprendiz del maestro Horvarth, y la verdad me encontré con el al leer la nota, ya que de las muchas notas que vi esta es la mas documentada en material de lo que dibujo el Tibi, una persona increíble y un maestro genial. Quería agregar este comentario para agradecerte y felicitarte por la labor investigativa... Abrazo desde Córdoba.