martes, 1 de mayo de 2018
Charla de Germán Cáceres
El próximo martes 8 de mayo, a las 15:00 hs., Germán Cáceres, escritor – periodista especializado en el análisis de la historieta, dará una charla titulada "Una vuelta al mundo en historieta" en la Biblioteca Popular Ciudad Jardín, ubicada en Finca 6579, Palomar.
viernes, 20 de abril de 2018
LA ESPADA, por Germán Cáceres
(La
Duendes, Comodoro Rivadavia, 2017, 88 páginas)
En la página
inicial, un epígrafe advierte: “Dicen que Atila, el azote de dios, encontró
esta espada donde la había dejado Wey porque Marte, el Dios de la guerra, se la
trajo del futuro.”
Este libro
totalmente guionado por Oenlao lo componen un cuento ilustrado y quince
historietas.
Las narraciones
se caracterizan por las escenas de acción y la ambientación fantástica, con
predominio de monstruos, dragones, jaurías de demonios y gladiadores
gigantescos. Oenlao posibilita que los dibujantes brillen empleando con
frecuencia cuadritos sin texto y viñetas página. Otro de sus recursos es la elipsis, que condensa
y enriquece los relatos. De allí que abundan por parte de los artistas tomas en
picada y contrapicada y planos detalle que posibilitan su lucimiento gráfico.
Las imágenes se
centran en la crueldad y violencia despiadada de las luchas guerreras (pululan
las mutilaciones y las decapitaciones), por ejemplo en los tres episodios de
Kahr, un huno rival de Atila.
También son
personajes recurrentes Wey (un viajero del espacio) y los triciclicos (seres
con tres cabezas). La imaginación de Oenlao parece no tener límites y aporta en
sus breves historias curiosas invenciones sobre el futuro, incluso varias no
carentes de humor. Otros temas son los saltos temporales y las naves
espaciales.
En ese escrito inaugural se informa que los
dibujantes de los tres episodios de «Kahr» (las primeras cuarenta páginas)
fueron Adríán Vaillasciani, Máximo Auricchio, Carlos Benitez y Nico Andrizzi. De
«La Espada de Marte» el responsable es Hernán Conde de Boeck. En las aventuras
de los cuatro exploradores a bordo de la cosmonave X2 (las últimas cuarenta
páginas) la responsabilidad artística corresponde a Kundo Kunch, Alfredo
Retamar, Juan Vasquez, Luciano Giraldez, Sergio Castro, Fernando Matoldo, Maxi
Dall´o, Cristian Bevacqua, Mario Carper y Germán Genga. El diseño y la portada corresponden
a Gustavo Lucero. Y la última historieta («Pájaros transparentes») fue ganadora
del concurso del Museo de Humor Gráfico Diógenes Taborda 2015.
Oenlao (Carlos
Scherpa) vive en la ciudad de Bosques del Sur del conurbano bonaerense. Es
editor y guionistas de libros con antologías en las que colaboran varios
dibujantes. Entre sus títulos figuran Zona
2011, El facón de Almanegra,
Tehuelches, Clones y Laberintos, Legionarios, Los Perros de Roma y Leyendas del Norte argentino.
Germán Cáceres
martes, 10 de abril de 2018
LUCHO OLIVERA. La imaginación al poder, por Germán Cáceres
La imaginación al poder
de
Felipe Ricardo Ávila
(Los
libros de Rebrote, Buenos Aires, 2017, 122 páginas)
Ávila se propone
en este ensayo no sólo analizar la producción gráfica de Ricardo Luis “Lucho”
Olivera (Corrientes, 1943–Buenos Aires, 2005), sino también sus méritos en su
condición de guionista. Hace hincapié en la que considera su obra capital, Gilgamesh, el inmortal, que articula el
primer poema de la humanidad con una visión del futuro a través de la ciencia
ficción. Y señala las obras que influyeron en ella: la novela Los amos del tiempo (1956), de Wilson
Tucker, y los filmes Espartaco (1960)
y 2001: Una odisea del espacio (1968),
ambos de Stanley Kubrick, del que tomó el diseño de los trajes y las naves
espaciales que le fueron facilitados por la N.A.S.A.
En la sección de
papel ilustración y a color se publica El
delator, primer episodio de la serie Legión
Extranjera, con guión y arte de Olivera, que según Felipe Ávila apareció en
el Nº 826 del 19/9/1964 de la revista Misterix,
que dirigía Hugo Pratt, y cuya influencia en la historieta es innegable. Allí
también se pueden apreciar del dibujante algunas de sus portadas de las revista
Hora Cero, El Eternauta y Ernie Pike,
y un cuadro de 1974 titulado Soldados en
guerra esperando para comer a la hora del Rancho.
Más adelante, en
blanco y negro, aparece Madeleine (Bull Rocket Nº 1, alrededor de 1962,
según Ávila), sin mención del guionista pero sí del dibujante, que testimonia
su dominio del pincel.
Se enumera en el
ensayo los guiones de las historietas Legión
Extranjera, Los teutones, Ojo por Ojo, Doce Hombres, Esperanza en
Sirio, Los Senderos del Tiempo, Superpoblación y algunos episodios de Gilgamesh, el inmortal.
En todo momento
Felipe Ávila expresa su intenso cariño por “Lucho” como persona y su admiración
incondicional hacia su creativa y dinámica composición de página, su peculiar
narrativa y el ritmo visual de la combinación de viñetas. Elogia el alto nivel
técnico de su estética. Explica su utilización de plumas, pinceles, collages
(pegando ilustraciones extraídas de diccionarios), salpicados de témpera blanca
y texturas. Se debe recordar cómo admira esta creativa ejecución un talento de
la talla de Quique Alcatena.
Continuamente se
resalta la pasión que sentía Olivera por la civilización Sumeria y la calidad
de su figuración en la saga Nippur de
Lagash (1967).
Hacia el final hay
comentarios sobre otras historietas dibujadas por Olivera, como Dick, el artillero; Yo, Cyborg; Ronar; Galaxia Cero; Planeta Rojo y Las amazonas de Clitomarkan.
Lucho Olivera, La imaginación al poder es un investigación exhaustiva y sagaz sobre este maestro
de la historieta argentina.
Germán Cáceres
lunes, 2 de abril de 2018
ESPECIAL HISTORIAS DE PATAGONIA, por Germán Cáceres
de
AA.VV.
(La
Duendes, Comodoro Rivadavia, 2018, 98 páginas)
La tapa de
Viginia Nahuelanca y la contratapa de Pablo Burman aluden al sentido telúrico
de las historias contenidas en el libro.
En La luna que ilumina el tiempo. Cautivos,
conquistas y venganzas en la Patagonia, 1820-1890, el guión de Alejandro
Aguado señala con pequeños y certeros diálogos estos sucesos de luchas intensas,
y se luce, a través del trabajo de planos, el dibujo a pluma de Esteban Resano.
Daniel E. Varela
(guión y dibujo) desarrolla en La pasto
verde un valioso rescate de la vida de Carmen Funes de Campos (“Doña
Carmen”), una mujer ejemplar que se caracterizaba por su sentido humanitario y
aventurero: gracias a que encontró kerosene en el agua, se descubrió petróleo
en la región y se realizaron en 1915 las primeras perforaciones en Plaza
Huincul.
Un dibujo de
amplias viñetas de fondo gris y sentido decorativo traza Stani (también
responsable del guión) para plasmar un dulce y poético relato: La leyenda de Koonek.
Un viaje solidario –guión de Alejandro Aguado y arte de Lisandro Pejkovich–,
aunque despliega extensos globos de texto, se apoya en cuadritos mudos para ofrecer
situaciones lindantes con lo demoníaco. Sugestivo el guión por sus constantes alusiones, y convincente la gráfica de fuertes
contrastes de blancos y negros.
Muy original
Florencia Paccela (texto y dibujo) al presentar con Igual existo breves historias sobre un posible extraterrestre y la
famosa luz mala.
Encuentro en Cholila (Chubut) plasma un homenaje a los historietistas Carlos Casalla y
Hugo Pratt al hacer intervenir a los personajes Cabo Savino, Corto Maltés y
Rasputín en una aventura junto a tres
integrantes de la famosa banda Wild Bunch (Butch Cassidy, Sundance Kid y su
novia Ethel Place). José Massaroli vuelve a demostrar su maestría tanto en los
textos como en la gráfica.
Dante Giovanni,
que trabaja como animador, desarrolla en Dinos
(de la que es responsable en su totalidad), una página humorística sobre los
dinosaurios.
Turismo mitológico describe un paseo de dos parejas por la zona patagónica,
en la que se van evocando historias de la región: Los hermanos Pincheira, el
cacique teuhelche Casimiro, el famoso marino Luis Piedrabuena y los senderos recorridos
por malones con sus cautivas. Gezzio recurre a siluetas negras para enriquecer
el creativo guión de Oenlao.
Alejandro Aguado
(texto y arte), con un estilo de dibujo emparentado con el humorismo, revela en
Historias breves de Patagonia reseñas
jugosas, únicas y sorprendentes, como si las hubiera extraído de un libro que
bien podría titularse Las mil y una noches patagónicas.
El Don Casimiro. Episodios que abordan
Alejandro Aguado (guión) y Juan Dalfiume (dibujos) es Casimiro Szlápelis, entre
otras virtudes un pionero de la aviación. Hay calidad en el grafismo límpido y
fulgurante de Dalfiume, mientras que Aguado difunde con solidez narrativa
distintos episodios de la multifacética trayectoria de esta personalidad que realizó
proezas como piloto, fundó varios aeroclubes, y habilitó y explotó una mina de
cobre y hierro. Inteligente el uso de la planificación y soberbias las viñetas
mudas.
Germán Cáceres
sábado, 10 de marzo de 2018
PASIONES de Martha Barnes. Por Germán Cáceres
(Los
libros de Rebrote, Buenos Aires, 2017, 84 páginas)
Comienza con un
elogioso prólogo sobre la trayectoria de Martha Barnes a cargo del prolífico
guionista de historietas Armando S. Fernández. También hay una presentación de
Marcelo Bukavec que enumera las virtudes de la artista en las cinco historietas
que componen el libro.
Día siniestro en Bombay (1966), adaptación de Kurt Singer y Jane Sherrod, muestra interiores
de intensos negros que contrastan con pequeños fondos blancos. Muy sólido este guión
de espionaje: se trata de una historieta en la cual la función gráfica consiste
en ilustrar la narración de los textos superiores, inferiores y laterales.
En Stella Maris (1981), versión de Rafael
Dante, su trazo ágil otorga ritmo y vibración al relato. Asimismo se luce en el
empleo de grises. El guión sigue la orientación didáctica de la revista
católica que la publicó: Esquiú.
De los famosos Cuentos del Emir se seleccionó el episodio
Nº 39: «Una vez, un maestro» (1996), con textos de José Luis Arévalo. Abunda en
ornatos que aparecen en las vestimentas árabes, en los cortinados de las
habitaciones y en las mantas que cubren los lomos de camellos y dromedarios. Resulta
audaz la planificación así como la composición de página. El guión exhibe un
romanticismo propio de las revistas femeninas edulcoradas, pero está bien
estructurado.
A Virginia Lang
(seudónimo de Armando Fernández) pertenece el guión de Pasional, 1993. En el episodio Nº 1, «Cuando encontré a Favio», la
belleza femenina es un pilar; hay, además, planos audaces que se ensamblan,
hermosas filigranas, refinadas aplicaciones de grises y una inteligente
distribución de diálogos en off. Es también una convencional historia de amor,
pero, sin embargo, el guionista se ingenia para que atrape. En el episodio 2 de
idéntica serie, «No pienses en mañana», los desnudos están plantados con
soltura. Los planos alejados de la pareja besándose son magníficos; cada viñeta
es una bella imagen. En «De los cuerpos y las almas», episodio Nº 3, llega el
esperado final feliz.
Una sorpresa la
constituye Crónicas de una policía
argentino en Nueva York, episodio
1: «Balas que matan el Alma» (1987). Lo interesante es que fue dibujada para
Estados Unidos, pero sus textos se perdieron, y el Grupo Rebrote urdió un ingenioso
guión en 2014. La dibujante abandona las
fiorituras para brindar un estilo despojado.
Se trata de un
libro para disfrutar el arte de Martha Barnes.
Germán Cáceres
viernes, 16 de febrero de 2018
General Ingeniero ENRIQUE MOSCONI Una historia de novela, de Alejandro Aguado. Por Germán Cáceres
(Editorial
Universitaria de la Patagonia, Comodoro Rivadavia, 2017, 92 páginas)
Instructivo y
emotivo el prólogo del Doctor Alberto Ayape, Rector de la Universidad Nacional
de la Patagonia San Juan Bosco.
Alejandro Aguado
(guión y dibujo), en una suerte de advertencia a esta segunda edición, informa
que la gráfica se orienta al realismo para reflejar la ambientación del período
en que Mosconi (1877-1940) tejió su histórica epopeya. Y en la introducción comenta:
“La historieta, al combinar textos e imágenes, presenta la ventaja de resultar
más atractiva que un texto extenso. Por eso también se la conoce como “el cine barato”`.
Debe destacarse
la intensa investigación realizada por el autor acerca de la carrera militar de
Mosconi y sus programas industriales en
su carácter de ingeniero civil, así como de su férreo pensamiento nacionalista.
Para ello diagrama una imaginativa página en cuadritos que se despliegan en
abanico.
También subraya
las conversaciones que mantuvo con el pionero de la aviación Jorge Newbery,
cuyas opiniones tanto influyeron en su ideología (“Estoy convencido de que se debe
desarrollar una industria nacional. A la vez, desde el Estado, se debe cuidar
que en el país no se formen monopolios de empresas privadas extranjeras.”) Y,
más adelante, un globo de diálogo de Mosconi afirma: “Estoy convencido que no
habrá emancipación económica de Argentina sin la de América Latina.”
Aguado impregnó
a sus dibujos de un toque de humor gráfico y mezcló en las viñetas personajes
famosos de esta vertiente, como el Coronel Cañones, Don Fulgencio, Lupin,
Fallutelli, Don Nicola, Agapito, Maneco, Sarrasqueta, Carbajo y Evaristo (este
último es de historieta). Más allá de la versación y calidad visual del libro,
su lectura resulta sumamente agradable.
Una viñeta
página da cuenta de sus proyectos innovadores respecto a la aviación y otras
dos explican las transformaciones económicas que trajo aparejada la explotación
de petróleo en la Argentina. Además, se mencionan las distintas comisiones directivas,
hasta que, en 1922, al crearse YPF, se lo nombró Director General.
Aguado utilizó
su arsenal de recursos gráficos para ensalzar la figura relevante de Enrique
Mosconi. Así, es excelente la recreación de época, especialmente los
automóviles que en cierta forma decoran los cuadritos. Son muy eficaces los
negros plenos y notables las representaciones de las edificaciones, de las
destilerías (en especial las de La Plata y de Comodoro Rivadavia), de las
torres de perforación y de la red de surtidores de aquel momento.
Lograda por su
dramatismo es la sucesión de viñetas –en su mayor parte mudas– que dan cuenta del
golpe de estado del 6/9/1930, que llevó al poder a José Félix Uriburu.
Al final se
acompaña una bibliografía sobre Mosconi y la temática petrolera, a la que en el
futuro deberá agregarse este valiosísimo aporte de Alejandro Aguado.
Germán Cáceres
jueves, 8 de febrero de 2018
Entrevista a CARLOS AMORIN, por Germán Cáceres
Carlos Amorin
(Carlos Alberto da Costa) nació en Río de Janeiro en 1964 y comenzó a publicar
en 1984 sus trabajos de humor gráfico en el semanario Pasquim. De 1989 a 1998 colaboró como caricaturista en el Jornal dos Sports. Actualmente también
realiza ilustraciones e historietas.
Es autor de Canastra Suja, un libro de cartoons.
Realizó trabajos
para importantes empresas brasileñas. Obtuvo numerosos premios internacionales
y fue invitado a participar en exposiciones en Francia, Bélgica, Bulgaria,
Polonia, Portugal, México, Macedonia, Rusia, Turquía, Irán, Israel, Hungría,
Italia, Cuba y Japón. Asimismo, fue disertante en varias de ellas.
Muestras
individuales suyas se presentaronen el Museo Nacional de Bellas Artes de Río de
Janeiro (1999) y en el Museo de Ingá (Niteró, Brasil, 1993). Actuó como jurado
en concursos de su país y del exterior.
Ilustró libros
infantiles y dirigió cursos de Diseño, Humor Gráficoe Historietas en
instituciones de Río de Janeiro.
Germán Cáceres: En
su mayor parte tu obra está compuesta por humor gráfico de cuadro único, es
decir por cartoons, y un gran número
de estos son mudos. Yo tuve la oportunidad de visitar festivales de esta
especialidad en Europa Oriental, más precisamente en Budapest (Hungría) y en
Skopie (Macedonia), y me llamó la atención el fervor que existe en estos países
por este arte. Además, muchas viñetas están pintadas al oleo o con acrílico y
podrían pasar –si no se aclarara que son cartoons–
por exhibiciones plásticas. ¿Influyó esta orientación en tus dibujos?
Carlos Amorin: No mucho. Uso
básicamente papel, lápiz y tinta china en mis trabajos. Prefiero hacerles en
blanco, pues empecé a publicarlos en
diarios que no tenían el color. No está conectado a tintas y técnicas variadas.
Para mí lo importante es llegar al lector de la forma más simple y rápida
posible. El aceite o el acrílico tardan. No me creo un artista plástico. Desde
el principio me considero un cartoonist
que ha aprendido a producir con la urgencia de un periodista.
G.C.: Me parece que tu grafismo se inclina por la gama cálida (a veces con grises y detalles en azul). ¿Esa preferencia la motiva algún criterio estético?
C.A.:
El único criterio es captar el momento. Si el
asunto es grave, creo que no caben colores alegres, por ejemplo. Pero no se
trata de un protocolo que sigo rígidamente.
G.C.: Observo que en ciertas viñetas –como en la que
aparece la ciudad de Davos en llamas y se repite la palabra crisis– hay una
intencionalidad política. ¿Este objetivo es frecuente en tu humorismo?
C.A.: Si, claro. No hay humor que no sea político. Incluso el cartoon aparentemente no comprometido
tiene una tensión a ser explorada. El rico, el pobre, el capaz, el incapaz, el
arrogante, el prepotente. Esta es la materia prima del humor. Muchas veces
confundimos lo "político" con el "político partidario".
G.C.:
Representás a tus personajes a través de
trazos sintéticos, sin sombreado y con propensión al feísmo. ¿Qué razón te
inclinó hacia esta gráfica?
C.A.: Vamos desarrollando el estilo a través de los años, dibujando y viendo
lo que funciona. Creo que el trazo del dibujante NECESITA ser único. Todos los cartoonists saben dibujar una silla, por
ejemplo. ¿Para qué perder el tiempo si se hace igual a miles de otras? Nuestro
trabajo sobrevive si el lector conoce la diferencia. Si no sucede, tú eres uno
más perdido entre miles. Cuando afirmo que el rastro del dibujante NECESITA ser
único, no digo que sea fácil. Esto es una demanda que generalmente dura toda
una vida, sin la certeza de que vamos a conseguir algo.
G.C.: En algunos cuadritos tus personajes guiñan un ojo.
¿Por qué?
C.A.: Sólo un afán de acentuar alguna expresión
facial, sin una segunda intención.
G.C: Noto que abordaste varias veces el deporte.
¿Encontrás en esta actividad inspiración para desplegar tu humor? ¿O fue porque
incidieron en tu profesión los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016?
C.A.: Trabajé varios años como caricaturista del extinto Jornal do Sports (1989/1998), en Río de Janeiro, y me dio muchas
satisfacciones. Lógicamente, es más fácil diseñar el fútbol que apreciarlo.
Desde pequeño iba a ver partidos en el Maracaná. El juego es siempre árido, pero
como cualidad humana es muy valioso hablar sobre fútbol, sus falsas glorias,
sus falsos fracasos, sus errores y aciertos.
G.C.: ¿Buscás que el lector participe y se esfuerce en
interpretar el chiste? Por ejemplo, en «Antidoping» los tres ganadores que
integran el podio exhiben vasos de cerveza de mayor a menor tamaño de acuerdo a
su clasificación.
C.A.: Este es un cartoon sin palabras, sólo utilizo las
imágenes para transmitir el mensaje. No me hago ilusiones de que todos los
lectores lo entiendan, las interpretaciones de cada uno de ellos son libres.
Pero busco, sí, facilitar al máximo el entendimiento. Cuánto menos
interpretación haya, mejor.
G.C.: También están presentes en tus cartoons tanto el absurdo, como lo surreal o lunático. ¿Te ubicás
con comodidad en este ámbito?
C.A.: Sí,
cuando la idea va más allá de lo usual y sigue siendo pertinente. El humor es
siempre un lente de aumento, que expande y aumenta de tamaño algunas situaciones
críticas. La exageración sirve para ver mejor y llegar a la síntesis.
G.C.: ¿Admirás a algún cartoonist?
C.A.: Sí, al brasileño J. Carlos (1894-1950).
G.C.:
¿Seguís
haciendo caricaturas?
C.A.: Sí. El mercado ha cambiado bastante sobre lo que se entiende por una caricatura personal. Confunden retrato distorsionado con una caricatura. Veo trabajos bellísimos erróneamente llamados caricaturas. Pero la caricatura va a sobrevivir a esa fase, sin duda.
G.C.: ¿Te atraen las historietas de género?
C.A.: Sí. Publiqué decenas de títulos. Pero en Brasil se produce una masacre con los periódicos que publican historietas. La mayoría están extintos y los que sobreviven están en las ediciones digitales. Los cómics en Brasil resisten bravamente en librerías mediante ediciones de pequeñas tiradas. En internet, entre varios títulos, actualmente republicaron Rua Paraiso en la dirección https://www.facebook.com/RuaParaiso/
G.C.: ¿Probaste dibujar historietas que no son tiras
cómicas como Rua Paraiso?
C.A.: Dibujé el álbum Aconteceu na Lapa (novela carioca en historietas), texto de Luis Pimentel y algunos otros proyectos menores. Me gustaría producir más en el futuro.
G.C.: Me parece que en la actualidad los lectores se
inclinan más por el humor gráfico que por las historietas. ¿Cuál es tu opinión
al respecto?
C.A.: Cada uno de ellos tiene su público específico. Lo que pasa es que el humor gráfico es ideal para las redes sociales, dada su comunicación y la facilidad de divulgación. Esto no sucede con las páginas de una historieta.
G.C.: Entiendo que seguirás las actividades de los
humoristas argentinos, cuya lista es interminable y su calidad indiscutible.
¿Podés comentar tus impresiones sobre sus trayectorias?
C.A.: Siempre he acompañado a los
maestros. Fontanarrosa, Crist, Sábat. La revista Humor se recibía aquí esporádicamente. Todo era muy difícil de
llegar por aquí. Y si lo hacía era con retraso. Lo que veo hoy es que con
internet hubo una explosión de excelentes cartoonists.
Muchos de ellos terminaron teniendo contacto de inmediato y editan y yo los sigo
en tiempo real. Y son decenas con excelentes trabajos de crítica y humor.
G.C.: Hablemos ahora sobre tus ilustraciones para libros
infantiles, que exhiben un diseño sumamente simpático y pleno de ternura.
G.C.: ¿Ves películas de animación? ¿Te interesaste alguna
vez por esta categoría cinematográfica?
C.A.: Veo
poco. Sólo las creaciones personales. Pero en su esencia es una actividad
industrial.
G.C.: ¿Frecuentás exposiciones de pintura o de arte
conceptual?
C.A.: A veces
caminando por la calle, acababa entrando en alguna puerta incorrecta y cuando
percibía esto ya estaba dentro de una galería. Solo hago excepciones para las exposiciones de grandes
maestros que pasan por Río de Janeiro.
G.C: ¿Tenés algún proyecto en vista?
C.A.: Sí. Pagar mis cuentas al día.
http://amorimcartoons.com.br/quemeamorim.html
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