martes, 6 de octubre de 2015

Libro Premiado



Agradecemos a BANDA DIBUJADA, que premió como mejor libro del año 2014 en el rubro “Historieta de Ficción sobre Hechos Históricos”, a “TORTAS FRITAS DE POLENTA” de Bayúgar – Martinelli, cuya primera edición en libro fue editada por LA DUENDES

martes, 29 de septiembre de 2015

CARLOS CRUZ, por Germán Cáceres

De este apenas citado dibujante no puede decirse que sea uno de los tantos olvidados, dado que su paso por la Argentina fue muy breve.
Nació el 1 de junio de 1930 en Motril (Granada), y antes de emigrar a Buenos Aires colaboró en el suplemento “Chaveas”, del diario La Tarde, de Málaga.



Llegó a Buenos Aires en 1949, donde trabajó como diagramador en la Editorial Abril.  También ilustró numerosas tapas de las revistas Idilio, Nocturno, Más allá, Misterix, SuperMisterix y Frontera Extra. Dibujó fondos de Sargento Kirk (1953) para Hugo Pratt –con quien forjó una gran amistad-, reemplazó a Carlos Freixas en Indio Suárez (1955), y graficó, además, Lucky Piedras (1957) y Santos Palma (1962), todas guionadas por Oesterheld.. Tuvo a su cargo  los dibujos de Colt el Justiciero, cuya historieta original es la italiana Tex Willer (1948).



En 1963 regresó a España y se radicó en Málaga y comenzó a colaborar con la editorial Fleetway, del Reino Unido, donde fue reconocido sobre todo al encarar la historieta Dan Dare, Pilot of the Future (1950). Desde 1988 hasta 2003 fue uno de los dibujantes de la relevante creación de Lee Falk, The Phantom (1936), que realizó para la Editorial Egmont, de Estocolmo, Suecia.


No obstante ser un autodidacta, Carlos Cruz siempre ha demostrado poseer un estilo seguro y profesional. En el episodio “La prueba suprema” de Indio Suárez, publicada en Rayo Rojo, el personaje sostiene un duelo a lanza con un rey africano. El dibujante se luce en la representación de los cuerpos musculosos de estos guerreros. “El Racer maldito” es una aventura policial en la cual maneja diestramente los negros plenos. En cambio, en “El paquete”, el Indio Suárez es el preparador físico del boxeador Toby Spark, y despliega un grafismo muy en la línea de Alex Raymond – junto a Emilio Freixas, los dos artistas más admirados por Cruz-. Por tramos los personajes están en primer plano y carecen de fondos.

Indio Suárez, en revista Rayo Rojo 422, 1957.

La tapa de Mixterix Nº 636 del 20/01/1961 registra el choque entre el nombrado héroe (con el traje totalmente rojo) y un robot verde. Un rayo amarillo atenúa el contraste de los dos citados colores complementarios. 


En el Nº 676 de l 22/10/1961, una escena bélica está dominada por el protagonismo de un poderoso cañón estupendamente diseñado.
El Nº 705 del 18/5/1962, muestra un primer plano magnífico y en contrapicada de una cara masculina dibujada dentro de un estricto realismo que le permite a Cruz exhibir un sombreado impecable.


En la tapa del 17/12/1962, un guerrero africano, en un plano cercano al americano, se dispone a disparar una flecha. Posee un colorido rico en matices. El torso y los brazos del nativo están delineados a la perfección, demostrando un amplio conocimiento de la anatomía artística por parte del dibujante. Un guerrero muy parecido, pero de frente, está danzando frenéticamente en el Nº 788 del 20/12/1963.
El 16/11/1962, Nº 731, se destaca por un magistral perfil en primer plano de un individuo que sostiene una espada.


Una audaz toma en leve picada de Misterix, que observa a un tipo tirado en el suelo, pero del que sólo se ve el primer plano de los zapados y medias, brilla en el Nº 735 del 14/12/1962.

Indio Suárez, en revista Rayo Rojo 401, 1957.


El 25/1/1963, Nº 741, aparece un soberbio plano medio de un detective privado que empuña una pistola. Se enfatiza el contraste entre la corbata, de un rojo intenso, y el gris del sombrero y del saco cuyas arrugas están trabajadas con sumo esmero.

 El Nº 770 del 15/8/1963 presenta un primer plano de un soldado que vigila desde una trinchera. Excelente trabajo de luces y sombras. La acción nocturna está iluminada por unas bolsas blancas y una parva de paja.

Indio Suárez, en revista Album Misterix 4, 1965.

En el Nº 722 del 14/9/1963 se puede admirar un hermoso primer plano de los rostros de dos jóvenes soldados del siglo XVIII.


Es de lamentar que un historietista de la talla de Carlos Cruz no se haya quedado en la Argentina  y, además,  que sus trabajos realizados en Málaga no se conozcan en el país.


Germán Cáceres


Bibliografía

Albertoni, Carlos W., Santas Historietas. Catálogos, Buenos Aires, 2004.
Cáceres, Germán, Oesterheld. Ediciones del Dock, Buenos Aires, 1992.
“Carlos Cruz González”, en https://es.wikipedia.org.
Cruz, Carlos, en http://www.tebeosfera.com
Cuadrado, Jesús, Diccionario de Uso de la Historieta Española. Compañía Literaria, Madrid, 1997.
Gociol, Judith y Rosemberg, Diego. La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
Marquez, Héctor, “Los lápices nunca se jubilan”, en El País, 19/3/2001 (data:txt/html; charset).
Trillo, Carlos y Saccomanno, Guillermo, Historia de la Historieta Argentina. Ediciones Record, Buenos Aires, 1980.

Nota: todas las imágenes que ilustran la nota fueron extraídas del archivo personal de A. Aguado


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Nuevos libros: LEYENDAS DEL NORTE ARGENTINO y PATAGONIA FANTÁSTICA

LEYENDAS DEL NORTE ARGENTINO por Oenlao Presenta

80 páginas

PATAGONIA FANTÁSTICA (segunda edición, ampliada) de Alejandro Aguado
104 páginas.

miércoles, 19 de agosto de 2015

JORGE PÉREZ DEL CASTILLO, por Germán Cáceres

“Influenciado por las nuevas corrientes del arte moderno comienza en él una búsqueda de su estilo. De esa lucha, de ese deseo de definir una personalidad surge un dibujo simple, síntesis de una forma idealizada por el artista que se define como tal”.
Nota de la revista Dibujantes, citada por Carlos R. Martinez.





Nació en Chillán, Chile (1923), y falleció en Buenos Aires (1997): ver https://luisalberto941.wordpress.com/tag y http://ergocomics.cl.
De formación autodidacta, fue un eximio dibujante, poseedor de una expresión muy personal.  Como su hermano Arturo (un brillante exponente del noveno arte: Randall, the Killer, El Cobra, Loco Sexton figuran entre sus mayores logros), se radicó en la Argentina y obtuvo a través de la Editorial Dante Quinterno un éxito extraordinario: Conjuración en Venecia, con guión de Leonardo Wadel, cuyo dibujo respira un sólido aire clásico de ribetes humorísticos a la manera de Al Capp y de Roy Crane. El guionista lo bautizó como “El chilenito de la mágica pluma”. Es una historieta de capa y espada que se desarrolla en el Renacimiento y protagoniza el aventurero francés Paul de Bernis, en la cual Pérez del Castillo luce su capacidad de síntesis. El dibujante se desvinculó de la editorial y el personaje volvió a aparecer con textos del mismo Wadel en Paul de Bernis contra Fuegomuerte, con gráfica de Enrich D`oc (seudónimo de Luis Enrich Font).


La estrecha relación que había entablado con el famoso ilustrador chileno Raúl Manteola (responsable de las tapas de la revista Para Ti durante más de veinte años), posibilitó que lo presentara a la Editorial Columba.
Y comienza una extensa colaboración en las adaptaciones de novelas para la revista Intervalo en sus distintos formatos. La esencia y la simplificación constituyen el corazón de su estilo. Aplicando el negro pleno como si fuera una mancha preanuncia al mismo Pratt, como lo afirma José Muñoz, un incondicional admirador de su obra.


En Las campanas, de Charles Dickens (Intervalo, 1946), su figuración se revela simpática y funcional.
En Un relato, de Mark Twain (Intervalo, 1950), dibujó rostros de mujeres hermosas, dignas de Alex Raymond (José Muñoz hacía mención a “Las chicas de Pérez del Castillo: qué elegancia, qué presencia en su fragilidad”), y aunque la adaptación está recargada de textos, el artista fue capaz de hacer valer su trabajo mediante trazos rápidos y simples, propios de un bosquejo.
Fantasio, de Alfredo de Musset (Álbum de Intervalo, 1953) exhibe también un sesgo jovial.


Las páginas de El anticuario chino, de María Alicia Domínguez (Intervalo, 1957), están saturadas de textos, pero al historietista le es suficiente un pequeño cuadrito para mostrar el primer plano del rostro de una bella mujer fatal y solo unas líneas para sugerir su hermoso cuerpo.
En Una vida por otra, de Daphne du Maurier (Álbum de Intervalo, 1958), vuelve a probar su talento para registrar escenas en espacios limitados y con escasas líneas. A veces, hasta se permite sugerir filigranas con las hojas de una planta de un bosque. 


Su grafismo se adapta al clima de la narración, y entonces se torna rústico, por ejemplo Nazareno Cruz, de Juan Carlos Chiappe (Intervalo, 1958).
Realizó la tapa del Nº 883 (1962) con un tema de La raíz en la piedra, de Carlos Schaefer Gallo. Dos grisados (de un peñasco y de la blusa de una chica que lleva una canasta), tres manchas negras y una zona blanca con líneas y puntos le bastaron para forjar la imagen de esa portada.
Después  yo partiré, de Francina Siquier (Álbum de Intervalo, 1963), llega a una estilización tal que las viñetas parecen contener bocetos de pintores vanguardistas.


En La jaula del amor, basada en la película de 1964 de René Clement (Álbum de Intervalo, 1965), asombra por el empleo de las pinceladas. Además, cambia constantemente de enfoques y de planos, como si se tratara del storyboard del filme.
Viajó a Chile n 1969, donde permaneció durante catorce años. Allí dibujó con un aire “naif” la historieta Aliro Godoy (1974), adaptó La Araucaria, de Alonso de Ercilla, para la Editorial Salo (1978), y en la revista Mapato ilustró las novelas de otros grandes escritores, como La máquina del tiempo, de H.G. Wells.


En El derviche, que publicó en Tit-Bits (1991) -y cuyas primeras páginas rotuló-, exhibe soltura y economía para describir con pocas líneas un barco que navega. 
A su regreso a la Argentina, junto con su hermano Arturo gestaron las biografías de Pancho Villa y de Emiliano Zapata, y crearon un personaje apache llamado Takoma.
Elaboró innumerables adaptaciones de grandes obras de la literatura universal, sobre todo del siglo XIX y principios del XX (Las panteras de Argelia, de Emilio Salgari; Magia Negra, de Mary Stewart; Ruy Blas, de Víctor Hugo;  La taza de té, cuento popular japonés). Sin embargo, pudo dedicarse a la pintura en los momentos de descanso. Lamentablemente se perdieron todos sus cuadros.


Germán Cáceres


Bibliografía

-García, Mauricio, “Jorge Pérez del Castillo: El chilenito de la mágica pluma”: http://ergocomics.cl.
-Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
-http://chiquirritipis.blogspot.com.ar:”Jorge Pérez del Castillos y Mark Twain”.
-Lipszyc, Enrique, El dibujo a través del temperamento de 150 famosos artistas. Escuela Norteamericana de Arte, Buenos Aires, 1953.
-Martinez, Carlos R, “En síntesis, una gran artista: Jorge Pérez del Castillo”: https://luisalberto941.wordpress.com/tag.
-Szymancyk, Oscar, Historia de las historietas en Argentina. Editorial Dunken, Buenos Aires, 2014.
-Trillo, Carlos y Saccomanno, Guillermo, Historia de la historieta argentina. Ediciones Record, Buenos Aires, 1980.


viernes, 31 de julio de 2015

EL EXTRAÑO CASO DE LA MUJER CARBONIZADA, de Santiago Girón. Por Germán Cáceres

(Ediciones Traspies, Granada, 2015, 96 páginas)




Se puede considerar como un nuevo formato de novela gráfica. Las páginas no están numeradas y por cada una hay un cuadro sin globos de diálogos ni textos. Éstos últimos (son comentarios muy breves) figuran en la página anterior a la ilustración.
La gráfica en blanco y negro es sutil y bella, con un refinado sentido decorativo. Las imágenes desbordan frescura.


 El libro contiene cuatro relatos:
“En el parque” trata sobre un caminante solitario que se sienta bajo un árbol  a leer a Salinger. Tanto los dibujos como la prosa son poéticos: “En eso consiste el oficio del caminante. Alimentar la sustancia de lo efímero y lo eterno.” El arte de Girón es pura síntesis, sólo traza los contornos de los personajes. Los negros plenos los emplea para indicar los ámbitos nocturnos.


En “La noche que me fui de juerga con Estela Plateada”, el protagonista se topa inesperadamente con el héroe de historieta (Silver Surfer), con quien va a tomar unas copas a un bar, y cuando éste cierra, el famoso personaje se retira en su tabla llevándose a una alternadora, cuyas pupilas eran “grises como estrellas de agua  que flotan en el infinito”.


El extraño caso de la mujer carbonizada” presenta a un viejo detective a punto de retirarse. Su clima es chandleriano: “Dicen que la felicidad no se puede comprar. Tal vez., pero aún puedes tomarte una cerveza en la calle y eso no es poco.” Aparece, como en dos de los otros relatos, un gato que funciona como un ornato pintoresco.
En “Deseos” aborda al hombre sin suerte, que tira una moneda a un pozo pidiendo algo que no se cumple  Sin embargo: “No, no mejoró la fortuna del hombre sin suerte pero, desde entonces, vivió con esperanza.”  Aquí el negro pleno es protagonista de la figuración con el fin de referir –con la ayuda de la línea sutil y el blanco puro-, un sugestivo bosque nocturno.


El extraño caso de la mujer carbonizada es una obra simpática, y resulta difícil que el lector no se encariñe con ella, como si fuera –y lo es- un exquisito libro objeto.
Santiago Girón Fernández (Jaén, 1963), dibujante y guionista de historietas, ha publicado varias novelas gráficas. Se encargó de los textos de trabajos emprendidos por artistas como Paco Nájera, Fran Carmona, Antonio Maldonado y Rafa Amat.



Germán Cáceres

domingo, 26 de julio de 2015

Germán Cáceres nombrado académico en Brasil


Germán Cáceres, autor de gran parte de las notas de La Duendes y de los libros “Evocando Viñetas 1 y 2”, entre otros, fue nombrado  académico correspondiente de la Unión Brasileña de Escritores. Previamente había sido nombrado miembro de la Academia del Nordeste.

Felicitaciones por tan merecidos logros!!



miércoles, 15 de julio de 2015

LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA DE HISTORIETAS EN LA FANTASÍA INFANTIL, por Germán Cáceres

En lugar de escribir esta nota a partir de una determinada bibliografía, decidí, en cambio, tomar en cuenta mi experiencia personal, como adoptando la espontaneidad de los chicos.
En esta reflexión sobre el efecto de la lectura de historietas en la fantasía infantil, se abarca una franja etaria que va aproximadamente desde los seis hasta los trece años.


Y de este modo evoco recuerdos de mi infancia, una época lejana a la cual todavía no habían arribado la televisión, la computadora con internet, los videojuegos y los celulares. En ese entonces los chicos leían historietas a granel. En mi caso, tuve la oportunidad de conseguir casi todas las revistas que se editaban en el país por intermedio de un amiguito que me las prestaba.  Su padre se las adquiría porque también a él  le gustaba leerlas, aunque se disculpaba diciendo que solo lo hacía para distraerse ya que trabajaba muchas horas al día. En aquel momento existía un gran prejuicio hacia el arte de las viñetas y los globos: se lo consideraba un producto menor y de pésimo gusto. Hablando de prejuicios, más adelante, cuando a partir de varios trabajos teóricos (como los de Humberto Eco y Ariel Dorfman, por ejemplo) se comenzó a pensar sobre el género, algunos críticos afirmaron que en él anidaba una fuerte represión sexual al no plantear escenas amatorias. Sin embargo, el asunto era mucho más sencillo y pedestre: si llegaran a tener algún contenido erótico, en ese período los padres no se las comprarían a sus hijos, o sea que era una cuestión comercial. Más adelante, al compás de los tiempos, abundaron en las historietas la voluptuosidad y los desnudos, actitudes que también fueron condenadas por ciertos sectores.

Vito Nervio, con dibujos de Alberto Breccia

 A través de tales publicaciones, los chicos incursionaban en el maravilloso mundo de la aventura, y evitaban –apelando también a la ayuda del juego-el tedio provocado por el transcurrir de los días, tan parecidos unos a otros, circunstancia que abruma a los adultos.
De esta manera, acompañando a los héroes, se sumergían en civilizaciones desaparecidas que surgían en las selvas como por arte de magia. O atravesaban desfiladeros que lindaban con tremendos abismos mientras los atacaban malvados hombres alados. ¡Cuánta emoción! ¡Eso sí era vivir a pleno! ¡También estimulaban el ingenio tratando de descubrir al asesino antes de que lo lograra el nimbado detective privado!


Ese mundo fabuloso estaba desconectado del cumplimiento de horarios de la vida cotidiana.
Recuerdo con nitidez una circunstancia de la historieta Vito Nervio (1945), creada por Emilio Cortinas y Mirco Repetto y continuada por Leonardo Wadel y Alberto Breccia. El protagonista era un investigador argentino que se enamoraba de su mortal enemigo, la bella Madame de Zabatt, jefa de la terrible banda el Triángulo Verde. Y, a su vez, ella le correspondía. Aunque ambos se enfrentaban en tiroteos y persecuciones, hacían todo lo posible para que el otro se salvara. Esta pasión malsana fue un cimbronazo para la inocencia de los chicos, se trataba de un amor ajeno a los matrimonios y noviazgos que contemplaban a su alrededor. Así, la imaginación volaba no sólo con las proezas heroicas, sino también con los sentimientos de los personajes.



Hubo dos revistas anuales que conmocionaron al país. Una fue el Libro de Oro de Patoruzú, que también atraía a los adultos. Era tal el placer que se sentía con la lectura de sus historietas, notas y chistes gráficos, que al terminar de leer el último número (salió en diciembre en el período 1937-1985) se anhelaba que el año apurase aún más su marcha para así poder leer el próximo. Más allá de los cuestionamientos que suscitó la ideología retrógrada de Patoruzú, su representación de aventuras con dibujos humorísticos provocaba en los pequeños una suerte de encantamiento.
El Libro de la Historieta ya constituía un producto de culto para los fanáticos del género. Se parecía a esos roperos de los cuentos para niños que esconden en su interior un universo colmado de prodigios y ensoñaciones.
Las historietas también abrieron a los chicos las puertas feéricas del cine. De los personajes que aparecían en las revistas se realizaron varias versiones fílmicas. De manera que podían admirar a sus héroes casi como si fueran de carne y hueso. Además, muchas historietas humorísticas se trasladaron al dibujo animado, hoy llamado cine de animación porque incluye los efectos especiales. Por ejemplo, fueron tomados todos los personajes de la factoría Disney, y el mismo Superman dio origen a diecisiete cortos de los hermanos Fleischer, cuya calidad y espíritu renovador marcaron un hito en la evolución de este arte. De manera que la narración cinematográfica, con ese sortilegio que emana de sus imágenes, se introdujo en la fantasía infantil y la marcó a fuego. Además, viendo películas de aventuras, los chicos terminaron sin proponérselo admirando los notables filmes del Oeste del gran John Ford.

Súperman y Batman

De la revista de historietas al folletín solo mediaba un paso, y de allí a los libros de Emilio Salgari y de Julio Verne, un simple saltito. Con Salgari los pequeños lectores se reencontraron con el mismo conflicto de pasiones que habían observado en Vito Nervio: el Corsario Negro y Honorata de Wan Guld, la hija de su peor enemigo, se enamoraron. Lo mismo sucedía con Sandokán y Mariana. Ya junto a Verne empezaron a fabular con viajes al centro de la Tierra, o de ésta a la Luna, o la posibilidad de emprender una travesía submarina de 20.000 leguas. La invención infantil voló sin freno hasta llegar a la ciencia ficción, que ya habitaba el llamado noveno arte con Buck Rogers (1929), de Dick Calkins, y Flash Gordon (1934), de Alex Raymond, por citar dos ejemplos. Aunque en la Argentina contamos –entre muchos- con otros dos trabajos ilustres: Bull Rockett (1952) y nada menos que El Eternauta (1957), ambas con guiones de Héctor Germán Oesterheld y arte de Francisco Solano López (Bull Rockett la dibujó Paul Campani hasta 1955).


No hay que olvidar que se realizaban adaptaciones a historietas de obras maestras de la literatura universal. La revista Intervalo fue célebre en ese sentido. Tal vez por razones emotivas pienso en autores como Honorato de Balzac, Enrique Ibsen, Jack London, Guy de Maupassant y la lista continúa como si formara parte de “La Biblioteca de Babel”, de Jorge Luis Borges. Estas transcripciones las leían principalmente los padres pero, por supuesto, llegaban a sus hijos.

Bull Rockett, en Misterix

Mención aparte merecen las versiones que nuestro José Luis Salinas (1908-1985) plasmó de grandes novelas de aventuras, como Ella y Ayesha, de Henry Rider Haggard, El capitán Tormenta y La costa de marfil, de Emilio  Salgari, Miguel Strogoff, de Julio Verne, El libro de las selvas vírgenes, de Rudyard Kipling, y La Pimpinela Escarlata, de la Baronesa Emma Orczy. La estética de Salinas privilegiaba la vertiente del estilo ilustración, y facilitaba de esta manera el goce y la apreciación de la lectura.
Desde hace un tiempo la historieta sufre una crisis mundial porque gran cantidad de lectores la han abandonado por la fascinación que ejercen sobre ellos los videojuegos, la televisión, la informática e Internet, y toda la variedad de usos que ofrecen los celulares. Sin embargo, el género aún conserva un mercado pequeño pero fiel hasta la devoción. Y ha mostrado una presencia activa en el aula como auxiliar de maestros y profesores.

José Luis Salinas

En varios manuales se utilizan historietas para favorecer la interpretación de un hecho histórico o de un fenómeno científico. Pero, a la vez, se incluyen adaptaciones de obras famosas, acercándoles a los chicos clásicos a los que hoy les sería difícil acceder por los estímulos visuales que los asedian. Los dibujos distan del estilo realista que predominaba en la época de la revista Intervalo, y en cambio los realizan artistas que sintonizan con el actual gusto estético de los chicos.      

El Eternauta

Asimismo se editan antologías de cuentos de autores consagrados, y en ellas se incluyen relatos en historietas.  
O sea que el noveno arte se ha instalado en la escuela como disparador de la cultura en todas sus manifestaciones y como catalizador de la fantasía infanti. Sigue aportando imaginación y conocimientos pero con el auxilio de las modernas técnicas didácticas.

Corto Maltés

Repito una vez más la célebre frase del genial Hugo Pratt, el creador del fascinante personaje Corto Maltés (1967): “La historieta goza de buena salud y larga vida. ¡Adelante con ella!”




Germán Cáceres  

NOTA: Esta nota es publicada por gentileza de la revista cultural "Generación Abierta"

lunes, 22 de junio de 2015

Entrevista: Fernando Brancaccio

Fernando Brancaccio, a quien tenemos la fortuna de contar como colaborador, es un autor de nutrida e importante  trayectoria. Humor, Sex Humor, Clarín, La Nación, diario Perfil, Billiken, se cuentan entre algunos de los importantes medios donde desarrolla su obra desde los años 90. Con ustedes, una entrevista a Fernando.



 Nombre, edad, lugar de nacimiento y residencia
Fernando Gustavo Brancaccio, Buenos Aires Argentina, Cap. Fed.

¿Desde cuándo el gusto por el dibujo y el humor?  Cuáles son tus influencias?
El gusto por el dibujo surgió desde muy  pequeño en la primaria, como un juego.  Luego fui pasando por distintas etapas las cuales me recuerdo siempre dibujando.  En lo humorístico me pienso autodidacta; los monitos que hago no son estructurados y de gran cuidado.
Mis influencias en lo humorístico fueron como a muchos dibujantes: Quino, Fontanarrosa, Límura, Tabaré, Mordillo, Grondona White y me llamaban la atención Oski y virtuosismo de Peiró, etc.



Tuviste una importante formación, estudiando en la Escuela Prilidiano Pueyrredón, con Oswal y Alcatena. ¿Cómo fue la experiencia?
Si, tuve un buen paso por Bellas Artes pero mi principal formación fué pasando por talleres, como por ejemplo M.E.E.B.A (Asocición de Estudiantes de Bellas Artes), algunas veces ESTIMULO en donde dibujaba croquis y modelo vivo.
Con Oswald estudié poco tiempo.  Mis padres me bancaban la cuota en tiempos difíciles, pero los pocos meses que estudié fueron muy intensos.  Recuerdo que me apasionaron los cuentos de Borges que él  nos leía en clase, Oswald era todo un libro abierto.
En la búsqueda constante por dibujar bien, tuve la suerte de toparme con un muy buen profesor de dibujo que no puedo dejar de mencionar. Se llamaba Julio Jauregui y fue nada menos que profesor de Jorge Zaffino.   Con él aprendí muchísimo de dibujo, una verdadera bestia de artista.
Por el 2010 vi un aviso en donde Quique Alcatena daba un taller de historieta para avanzados.  Este consistía en poder desarrollar una historieta personal.  Fue un taller muy completo en donde me enriquecí mucho, no solo en historieta y dibujo, si no que ver soltar el lápiz (o cualquier material) personalmente a Quique Alcatena da mucho placer. Tiene un proyector cinematográfico en su cabeza y es muy claro a donde apunta con sus ideas y conceptos.

Página en Billiken Video


 ¿Cuándo y dónde comenzaste a publicar?
La primera vez que publiqué fue en la revista  Humor y una revista política llamada Línea, recuerdo que cuando iba a la Humor a mostrar mis dibujos quienes estaban en ese momento me decían porqué no publicaba  chistes y yo siempre decía que no lo hacía porque me no tenía guionista.  Fue entonces que me hizo la gamba Martín Saenz, un gran amigo y dibujante que se ofreció a hacerme guiones y empezamos a enviar, firmándolos como Saenz-Bran-k.  Recuerdo que dejaba los dibujos en blanco y negro en la revista  y luego a esperar en el quiosco con ansiedad para ver un chiste publicado.  Los días pasaban y no ocurría nada... cuando finalmente salió un chiste publicado  para mí fue todo un suceso, fue un chiste sobre Menem, salió en la página central de la revista horriblemente pintado (vaya a saber por quién)... y a quién no le daba ideas el Turco.

Chiste publicado en la revista Humor


Desde 1997 hasta su cierre publicaste en revistas míticas, como Humor y Sex Humor ¿cómo fue publicar en esos medios?
La verdad que para mi fue una muy linda experiencia,  la tomé con entusiasmo.  Con Saenz publicábamos una página entera de chistes.  Luego antes del cierre de la revista publicábamos un historieta en la Sex llamada " Pícaro Bill" en los tiempos escandalosos entre Bill Clinton y Mónica Lewinsky y como también las famosas relaciones carnales con los  E.E.U.U
Siempre me sentí cómodo caminando por la Editorial. Me parecía muy loco, por ahí te cruzabas con un Casciolli que te sonreía de oreja a oreja y que te decía "cada día dibujás mejor, seguí así pibe"; otro día entrabas a la redacción y quizás te encontrabas con que no había nadie y te preguntabas, ¿como puede haber tantos originales de gente grosa por ahí a la vista desordenados en un estante y no hay nadie que los guarde o los archive?...aclaro que nunca me llevé ninguno. Ya para los últimos tiempos de la revista que incluya algunos de  mis chistes en alguna nota me resultó  muy gratificante.


Página de Pícaro Bill, en Sex Humor

¿Qué trabajos realizaste para los diarios La Nación y Clarín? Tengo entendido que participaste en numerosas publicaciones de estos medios.
Si de la mano del amigo Diego Parés  tuve la suerte de publicar cuadros de humor infantil en La Nación de los Chicos y una página de humor en  Billiken Video.
 En Clarín publiqué " Juegos de Verano", el suplemento "Ocio" y la revista "Cien Juegos de Clarín" esta última durante los tres años que la revista duró realicé dos entretenimientos de búsqueda y alternado con un entretenimiento y cuadro de humor.
También publiqué en medios editoriales como Santillana, Kapelusz, Aique Circulo Latino entre otras realizando ilustraciones, Long Seller, Infantil.com, Ediciones Mawis en donde publiqué libros de entretenimientos,  entre otras  realizando ilustraciones de todo tipo, como también en diarios como el "Diario de Hoy de la Plata" realizando entretenimientos, el malogrado diario "Perfil" donde trabajé en principio con Saenz y después con Victor Wolf  realizando chistes, Diario Lance de Brasil realizando tiras, revista  "Luna" de Editorial Perfil, Revista infantil "Nivel Inicial", revista Jíbaro entre otras.

Chiste para La Nación de Los Chicos 


También publiqué ilustraciones en otros medios editoriales nacionales y en el exterior para una editorial de Inglaterra.  Para Francia ilustré un libro para una escritora  sobre un cuento piratas y en España para una agencia de Publicidad en donde realicé un afiche para la vía pública de un Banco de Asturias.

Si mal no tengo entendido, también trabajaste en la realización de dibujos animados. ¿Cómo fue la experiencia y qué diferencias existen con el dibujo tradicional?
Si, tuve un paso muy fugaz por los estudios "Jaime Diaz".  Recuerdo que  me habían llamado para un dibujo animado de un angelito,  pero la verdad es que pagaban muy poco y eran muchas horas y terminé huyendo.  De todas formas es un campo que me despierta curiosidad y no descarto encarar algún proyecto.

Desde los años 90 colaborás con Billiken ¿Qué trabajos realizás para ellos?  
En los 90 realizabamos cuadros de humor infantil con Martín Saenz en Billiken, Y Billiken Video.
Hoy por hoy, desde su relanzamiento hace siete años,  realizo un juego de búsqueda en la página central de la revista.


Humor, para Billiken

¿De dónde o cómo surge la inspiración para el dibujo y los temas?
En mi caso trabajo la idea e imagen juntos, otras veces texto y después imagen, en realidad no suelo tener una manera metódica de trabajo, hay veces que suele ser medio caótica jeje!

¿Cómo es tu forma de trabajo?
Trabajo sobre papel utilizando lápiz, pasando luego el trabajo a tinta y finalmente la última etapa que es el escaneado y coloreado digital por computadora.




Trabajás una amplia gama de registros, ya sea en ilustración, humor, historieta o animación ¿qué diferencias existen entre cada uno de ellos ? ¿ Te sentís más cómodo en alguno de ellos?
Yo creo que cada una de ellas tiene una complejidad y mentalidad  distinta al momento de encarar una idea. La particularidad de cada registro radica en lo que se quiera contar y de qué manera respetando siempre los diferentes tiempos,  técnicas de elaboración y ejecución. Lo que me hace sentir más cómodo siempre es en lo que más encuentre continuidad tanto para el análisis como para el desarrollo de un tema.

Chiste en la revista Humor


¿Cómo ves al humor gráfico y a la historieta argentina, hoy en día?

Difícil.  Cada vez se invierte menos en humor gráfico e historieta en Argentina. Las cosas han cambiado en el país.  Hoy en día los o las productoras de TV van a los seguro, y lo gracioso  y seguro son los realities  show y los programas de chimentos por citar algo, también la escasez de reconocidos  guionistas. Tampoco abundan tantos programas cómicos como en otra épocas, de a poco se fueron extinguiendo.  Hoy no existen revistas humorísticas por ejemplo, si están los diarios con sus tiras diarias o cuadros de humor. Y en cuanto a la historieta ocurre algo similar  y también lo digo con conocimiento, todos sabemos cómo terminó de extinguirse en los 90 al cerrar Editorial Columba y la Editorial la Urraca con la antigua Fierro,  yo recuerdo de haber ido a mostrar mis trabajos a Columba y la persona que me atendió me dijo estaban pagando una miseria, cierto o no fue que para mitad de ese mismo  año la editorial ya había cerrado sus puertas para siempre. Para finalizar con una visión más optimista del tema creo que hoy hay un intento de resurgimiento, tanto en humor gráfico como en la historieta, a partir de la edición  de fanzines y que con respecto a las actuales tecnologías y todo lo que tiene que ver con la temática audiovisual,  todo parece orientarse hacia nuevos campos y mercados, ojalá tanto la historieta como el humor vuelvan pronto  el de ocupar definitivamente el  lugar que tanto merecen en nuestra cultura popular.

El blog de Fernando Brancaccio

Los trabajos de Fernando en Historieta Patagónica

lunes, 15 de junio de 2015

EL DESPERTAR de Daniel Mendoza. Por Germán Cáceres

(La Duendes editora, Comodoro Rivadavia, 2014, 108 páginas)




Es una historieta de pura acción en la que se da información por etapas con el propósito de  crear intriga y suspenso. Se sabe que ha ocurrido una gran inundación que hace imposible transitar por la ciudad de Concordia (Entre Ríos) y sus zonas adyacentes. Luego se asiste a la amenaza que presentan las ruinas del mítico Castillo de San Carlos, en el Parque que lleva su nombre, ya que allí se encuentra una planta en la cual se procesa plutonio con fines bélicos. Hay violencia, asesinatos, ataques del ejército y de grupos armados, y la población resulta víctima de una grave contaminación.


Daniel Mendoza es un dotado dibujante, fuertemente influido por el realismo. El contraste de blancos y negros plenos es contundente y presenta una potente belleza gráfica.
Un ejemplo lo constituye la tapa, que muestra los rasgos duros de un personaje, como si fuera piedra esculpida a martillazos. El fondo oscuro favorece la impresión de un rostro tallado e iluminado por una fuente de luz.


Esta novela gráfica contiene numerosas muestras de virtuosismo. Así, en las primeras páginas brilla un estupendo montaje de planos que registra un accidente en una ruta. Los cuadritos adquieren formas caprichosas, más aún, algunos se liberan por completo de sus marcos e irrumpen en los globos que los rodean. Además, el artista utiliza con frecuencia los diálogos encadenados.
Se destacan magníficas composiciones, pero su estética y originalidad no entorpece la narratividad de la obra, que asimismo apela a todo tipo de planos y a  cuadritos de página entera.

En algunas escenas se eliminan los fondos, recurso que otorga mayor dramatismo, convicción y vida interior a las vivencias de los personajes.
A partir de la mitad de la historieta una larga secuencia de extremo movimiento está representada con cuadros mudos de diferentes formatos. Aumenta la audacia y la destreza del dibujo con el empleo de tomas en picada y en contrapicada.
El periodista cultural Carlos Rodríguez sostiene en el Prólogo que El Despertar: “Narrado con verdadero ritmo cinematográfico, es un opus potente que juega con la magia de la fantasía…”  


Daniel Eduardo Mendoza (Concordia, Entre Ríos, 1980) estudió con el maestro Oswal en la escuela de Garaycochea y ha publicado en editoriales de la Argentina (La Duendes, Loco Rabia, Agua negra, Random House Mondadori, y la revista Fierro), de España (Tiempo de héroes-Norma editorial) y en Estados Unidos (Visionary Comics).



Germán Cáceres