jueves, 20 de marzo de 2014

Entrevista: Tati (primera parte), por Germán Cáceres

LA MALDICIÓN DE LOS GUSANOS

 Entrevista de 1994. 
Todas las páginas que ilustran la entrevista fueron publicadas en la primera época de Fierro.

Héctor Omar Martín (Tati) nació el 27 de diciembre de 1957, en Santos Lugares, Provincia de Buenos Aires. Nunca se mudó de barrio.
Completó sus estudios secundarios recibiéndose de técnico mecánico, sin haber adquirido conocimiento alguno. Es que faltando tres años para recibirse descubrió que su vocación era hacerles caricaturas a sus profesores y no aprender lo que ellos enseñaban. De ese período sólo recuerda a sus compañeros y el discurso humorístico que escribió y dijo en la fiesta de graduación.
Hizo cursos de Dibujo de la Figura Humana, Ilustración Publicitaria y Dibujo Humorístico. También concurrió a talleres de guión de historietas, guión cinematográfico y dramaturgia. Paralelamente, compró libros de dibujo e inició en forma autodidáctica la búsqueda de “su estilo”. Pero nada fue tan importante en su desarrollo como los conocimientos que le transmitió el profesor Frank Szilagyi en el curso de historietas organizado por la Asociación de Dibujantes de la Argentina.



Comenzó a publicar en Fierro -primera época- al sacar una mención especial en el rubro historieta integral (guión y dibujo), en un concurso realizado por esa revista. En otro certamen convocado por la misma publicación, y en el cual votaban los lectores, una de sus historietas obtuvo el 2º puesto entre los dibujantes nuevos. Sacó una mención especial en un curso de historietas sobre SIDA Y MAL DE CHAGAS, organizado por la Federación de Clínicas y Hospitales Privados.
Participó de varias exposiciones colectivas, entre ellas: la Bienal del Humor y la Historieta Argentina en la Provincia de Córdoba. En 1990 recibió el 1er. Premio de historieta del ICI (Instituto de Cooperación Iberoamericana) y en 1993 el 1er. Premio Ilustración de Cuentos Infantiles de la Editorial Colihue.


Germán Cáceres: Lo primero que llama la atención en tus historietas, es la geometrización con que representás la figura humana y su entorno. ¿Influyó en vos el cubismo?
Tati: Mis dibujos son geométricos, pero no cubistas. Frutos de un intenso trabajo, lo que más importa en ellos es el diseño final. El dibujante Miguel Rep me ha dicho que son como cajitas que se unen.

G.C.: ¿Te inspirás en alguna personalidad gráfica o son sólo la expresión de tu mundo personal?
Tati: Quien me gustó mucho como dibujante humorístico fue Saul Steinberg. Ahora los dibujantes de historietas que me atraen no tienen nada que ver con mi estilo. Me interesa la temáticas de Carlos Jiménez, sobre todo la de Paracuellos, y también la de Gérard Lauzier. Otros artistas que admiro son Serge Clerc, Alberto Breccia y Mandrafina.


G.C: La puesta en escena de Mandrafina en Peter Kampf lo sabía, con guión de Carlos Trillo, es una maravilla.
Tati: Me encantaría escribir un guión para que él lo dibujara.

G.C.: O sea que también querrías guionar para otros dibujantes.
Tati: En especial series largas; dada mi lentitud me parece difícil que pueda llegar a dibujarlas.

G.C.: ¿Qué me podés decir de Saul Steinberg?
Tati: A mí me fascinaba Garaycochea, y sabía que él reconocía la influencia de Steinberg, que rompió con un tipo de dibujo humorístico blando y lleno de círculos. Lo que me afectó fue cierta tendencia a la recta y a la dureza que descubrí en sus dibujos.

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G.C.: ¿Qué procedimientos seguís para dibujar una historieta?
Tati: Antes de publicar dibujé mucho para mí, y en esa práctica y en esa exploración gráfica nació mi estilo. El primer paso es el guión y me tomo mi tiempo. Dejo que las ideas decanten y vengan solas. Mi cabeza trabaja sin que yo la ponga en funcionamiento y así a veces germinan las ideas.

G.C.: Es como si las mandases al inconsciente y esperaras su floración.
Tati: Sin necesidad de esforzarme, las ideas y soluciones vienen solas. Por eso mi método de trabajo es lento: el guión es de hierro y lo respeto, no lo modifico mientras dibujo. Después, creo los personajes, y la búsqueda de la imagen geométrica que revele su carácter y psicología también me lleva mucho tiempo. Luego hago un boceto de toda la historieta y, por último, la calco en una hoja.

G.C.: ¿No la pasás encima del boceto?
Tati: En mi dibujo las líneas están relacionadas; por ejemplo, un cuadrado se puede continuar en otro, o en un triángulo; hay prolongaciones, como cierto ritmo que me obliga a delinear un boceto muy sucio que no puedo entintar, y entonces lo calco.

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G.C.: ¿Con qué materiales trabajás?
Tati: Con Rotring. Antes utilizaba pincel, pero no podía lograr las líneas derechas que demandaba mi dibujo geométrico. Ahora incluso empleo regla y pistolete.

G.C.: ¿Cómo hacés con los colores?
Tati: La forma geométrica de los dibujos presenta planos que no responden a una coloración realista; en consecuencia, por cada uno de ellos aplico un tono.

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G.C.: ¿Con qué coloreás los planos?
Tati: Con témpera y para eso sí utilizo el pincel. Mi sistema reclama perder todo tipo de ansiedad, porque hasta que coloco el último color no se ve el dibujo. Si hago uno de los costados de la nariz de un personaje de un color, pinto luego todos esos costados. No completo un cuadrito y después paso al siguiente, sino que cada cuadrito se va formando poco a poco.

G.C.: ¿Qué te lleva a concebir estos personajes deformes?

Tati: Están de acuerdo con las historias que cuento: se trata de desamparados, de pobres tipos que deambulan penosamente por la vida. Esa tristeza a veces resalta porque las historias las cuento con humor, y allí surge el grotesco.

La próxima semana la segunda parte.

lunes, 10 de marzo de 2014

ALBERTO CÉSAR SALINAS, por Germán Cáceres

(Buenos Aires, 1.11.1932/27.11.2004)


Diego Aballay y Alberto Salinas (foto gentileza Aballay)


Debutó como historietista el 19.8.1952 en la revista Superhombre con Capiango, un justiciero criollo que usa máscara y que lucha en Salta a principios del siglo XIX contra la ocupación española, pues está a favor de Güemes y sus guerrillas gauchas. Su  verdadera personalidad es la del aristócrata y estanciero Santiago Linares, un melómano refinado que simula simpatizar con los realistas. Los guiones pertenecen a Edgardo Pareto (luego fue reemplazado por Luis Lanús), y el personaje entraña casi un calco del famoso El Zorro, creado en 1919 por Johnston McCulley. El dibujo en blanco y negro participa del estilo ilustración de su padre, José Luis Salinas, el prominente artista de Cisco Kid, en la que Alberto colaboró. Ya en Capiango su plumeado es superlativo y magistrales las aplicaciones de pincel que destacan la figura del héroe, vestido totalmente de negro. Abundan escenas nocturnas de composición impecable y notable calidad plástica –con impactantes siluetas-. El dibujante comienza a exhibir magníficas tomas en picada (que empleará en Dago, su obra cumbre), y el primor estético de su línea. Su representación de caballos asombra, sobre todo cuando está galopando el Moro. El guión de Pareto no abusa de los textos, pero expone los pensamientos y planes del protagonista, que no deja de emitir comentarios humorísticos acerca de sus hazañas. Salinas la dibujó hasta 1953, cuando fue reemplazado por su primo, Carlos Vogt, otro grande. Toni Torres comentó que “si bien no deja de ser una copia de Don Diego de La Vega (El Zorro), nuestro personaje se nos hace bastante argentino, rodeado de gauchos y tomando mate”.   
Capiango, en revista Superhombre, 1953. 

Antes Salinas había trabajado en publicidad (realizó una tira llamada Las aventuras de Odolito). En 1953 empieza a colaborar con la editorial Columba (crea Safari argentino, con guión propio) y con Fleetway Publications, de Gran Bretaña. Para Europa gestó la historieta Kit Carson, que fue reproducida luego en revistas argentinas. En 1961 dibujó para la editorial italiana Eurostudio las historietas de molde histórico Spartaco, La batalla de Lepanto, La silla de Malta y Rurik el vikingo. Entre 1966 y 1969 dibuja Thierry la Fronde, una adaptación de una serie televisiva francesa. En los años setenta grafica Moira la esclava de Roma, publicada por la revista portuguesa Jurnal de Cuto, y para la editorial Record (Argentina) con textos de Alfredo Julio Grassi, El continente negro, Hombres de la Legión, Los voortrekkers y Los vikingos.
Página de Safari Argentino, en Pif Paf

Siempre en blanco y negro,  Los vikingos exterioriza un salto impresionante en el estilo de Alberto Salinas: mayor seguridad en el trazo, nivel de composición audaz y ritmo arrollador en las luchas cuerpo a cuerpo y en los movimientos de los personajes. Recurre a la línea curva para diseñar los cuadritos y muchos de éstos se ensamblan entre sí. Las indumentarias y armas de los vikingos están plasmadas con un soberbio despliegue gráfico. Hay un plano general de una flota de naves frente a Constantinopla de extrema belleza. El guión de Grassi se adapta con solvencia a los códigos del relato de aventuras, que incluye un inevitable romance entre Eric, el vikingo, y Odyle, la hija de su enemigo. En algunas páginas de acción y dramatismo de Hombres de la Legión, Salinas elimina los marcos de las viñetas. Como siempre, su gráfica se exhibe meticulosa y refinada en los detalles. Acude a una amplia gama de manchas y rayas para representar el ropaje y el entorno de los personajes. La escritura de Grassi propone una visión amarga de la Legión Extranjera: “pensó en la dorada leyenda y en la sucia realidad que entreveía”.

Página de Rurik el vikingo, en El Tony

A partir del 23 de junio de 1981 comienza a dibujar Dago en Nippur Mágnum Todo Color Nº 1, con textos de Robin Wood, que llegó a salir hasta el 2000, en que aparecen los últimos ejemplares de la Editorial Columba, y cuyo cierre definitivo se produce el año siguiente. Dago fue un suceso internacional ya que la editorial Eura la publicó en Italia, y su éxito perdura hasta la actualidad, con el arte de Carlos Gómez, que acompaña con suma maestría a Wood. Éste también formó equipo con Alberto Salinas en Drácula –una derivación (spin off) de Dago-, Chaco, Los Borgia y La hermandad filibustera (que se conoce, además, como Morgan el pirata).

Página de Dago

La historia de Dago se inicia en el siglo XVI en la República de Venecia, que estaba en guerra con los turcos, y narra la venganza de César Renzi, el único sobreviviente de una aristocrática familia que fue brutalmente asesinada porque descubrió el complot que tramaban varios miembros de la nobleza con el Sultán del Imperio Otomano. A César Renzi lo apuñalan con una daga y lo arrojan a los canales de la ciudad, pero lo rescata un grupo de piratas y lo convierte en esclavo. A partir de allí, se transforma en Dago debido al arma con que fue herido, y se lanza a intensas aventuras tanto dentro del ámbito islámico como del europeo, y llega a codearse con el rey Francisco I de Francia. (Notable el trabajo que concretó Ariel Avilez reseñando el argumento de esta serie).

Publicidad de Dago, ilustrada por Salinas.

Dago es un prodigio de narración aventurera. Robin Wood siempre alardeó de su condición de infatigable lector. Por lógica debe haber abrevado en los grandes clásicos del género, como Alejandro Dumas, Emilio Salgari, Rafael Sabatini, la Baronesa de Orczy, Julio Verne, Karl May, Gustavo Aimard, Maine Reid, Zane Grey, James Fenimore Cooper, Jack London, Rider Haggard y la lista sería interminable. Por supuesto, que deben añadirse las versiones cinematográficas de las obras de estos escritores. Algunas de estas influencias determinan que el relato contenga un clima de exotismo, varios elementos folletinescos y un giro romántico, como en el capítulo donde una hermosa joven se desfigura el rostro por amor.

Página de Drácula

Tal vez una clave significativa se encuentre en Salgari, dado que varias de sus novelas versan sobre el ansia de reparación que experimenta un héroe por el asesinato de un familiar y el patológico amor que siente hacia la bella hija de su mortal enemigo (Honorata de Wan Guld en el Corsario Negro, y Mariana en Sandokán). Pero el modelo por antonomasia lo aporta, sin duda, El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, en el que Edmundo Dantes, adoptando el nombre del citado conde, materializa una fanática venganza contra quienes lo encarcelaron injustamente. Además, a lo largo de la saga de Dago suele haber odios irreparables entre padres e hijos que sólo concluyen con la muerte cruel de uno de ellos. Dago piensa como un escéptico, pese a no despreciar ningún  placer terrenal ni los romances con mujeres, pero su anhelo de represalia es ilimitado: “Tú no crees en nada ni en nadie ¿eh, Dago? En las venas, en lugar de sangre, tienes veneno”, le espeta un jenízaro.

Página de Dago

De allí que en los textos explicativos y en los diálogos de Dago impera una prosa literaria (“El mar azul se cierra sobre la patética isla humana que se disuelve en sangre y nieve…”/ “Y los marinos evocaron en las inmensas tormentas y el blanco vuelo de las gaviotas la visión de un rostro de mujer en algún muelle lejano…”/ “La noche fue helada y lenta y se arrastró con una larga viscosidad de serpiente…”). Por ello se disparan reflexiones sobre la condición humana: un personaje abyecto no duda en proclamar que “No me hables de justicia, renegado. Soy un hombre adulto y sé que la justicia es un caballo de muchas monturas”. En cada capítulo aparece una nueva figura que suele contar su peculiar historia, cuyo desenlace ocurre al final, de modo que aquél funciona como si fuera autoconclusivo. Y a muchos tipos queribles les llega la muerte, de manera que ésta se arroga el derecho de constituirse en una protagonista adicional.


Alberto Salinas demuestra que el cuerpo humano carece de secretos para su oficio. El físico musculoso de Dago evoca las mejores expresiones del clasicismo grecorromano, y resplandece majestuoso con el atuendo que le vale el título de “El jenízaro negro”. Su cara es angulosa, de rasgos marcados y cejas espesas que acentúan su firmeza de carácter. La línea se torna primorosa al referir la vestimenta de los personajes, o sea los diversos uniformes, las lujuriosas prendas que lucen las cautivas del harén y los atavíos de los visires, y revela una ardua labor de documentación de su parte. Los escenarios son superlativos, se trate de ciudades, palacios o humildes viviendas. Con la representación de bellas mujeres alcanza la exquisitez, y pese a los ornatos de su grafismo, no duda en mostrar cabezas decapitadas clavadas en picotas. Los desfiladeros y las montañas rocosas lo exhiben como un virtuoso y su planificación es insuperable.

Página de Dago

Tanto Alberto Salinas como Robin Wood han captado con inteligencia el montaje de los textos y viñetas de los episodios para que cierren con inusual unidad. Y ambos utilizan sólo las onomatopeyas y líneas cinéticas necesarias, sin abusar de ellas.
El último trabajo de Salinas fue Los signos oscuros, con guión de Ricardo Ferrari, y los años finales de su vida los dedicó a la pintura. En 1997 recibió el premio Yellow Kid, que terminó de consagrarlo como uno de los más sobresalientes dibujantes de este arte.


Germán Cáceres


Bibliografía

-Avilez, Ariel, “Dago”, en http://robinwoodcomics.org.
-Cáceres, Germán, La aventura en América. La palabra mágica, Buenos Aires, 1999.
-Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
-http://comic-historietas.blogspot.com.ar: “Alberto Salinas. Una del ´Oeste´”.
-http://es.wilkipedia.org: “Alberto Salinas”.
-http://rebroteorganizandoeventos.blogspot.com.ar: “Pequeña biografía de grandes historietistas: Alberto Salinas”
-https://luisalberto941.wordpress.com.: “TOP-COMICS/ Thierry la Fronde por Alberto Salinas”.
-http://universalmedios.com.ar: “Alberto César Salinas”.
-Martinez, Carlos R., “Salinas, Alberto”, en http://milpluminesargentinos.wordpress.com.
-Telloli, Paolo, “Alberto Salinas”, en http://www.jorgevila.com.ar.

-Torres, Toni, “Capiango, el tigre de la quebrada”, en la publicación homónima, Buenos Aires, 2010.

lunes, 3 de marzo de 2014

EXPOSICIONES

OSVALDO LAINO
Entre el 21 de marzo y el 10 de abril expondrá dibujos de OSVALDO LAINO en la Casa Suiza, ciudad de Rosario. Integran la muestra “Un recorrido de ayer a hoy”, los trabajos del libro del mismo nombre.






Historietas por la identidad


Covers

martes, 25 de febrero de 2014

Releyendo El Negro Blanco, de Carlos Trillo y Ernesto García Seijas

A veces sucede que  luego de releer una historieta se puede tener la fortuna de decir “que bueno que compré  los libros y los guardé”. Ese es el caso de los diez tomos de El NegroBlanco, de Carlos Trillo en los guiones y García Seijas en el dibujo. Fueron publicados por Ivrea entre 2008 y 2009, compilando las tiras que se publicaron a diario en la contratapa de Clarín entre 1987 y 1993. 


Los lectores memoriosos recordarán que esta historieta cargó con el gran peso de reemplazar en la contratapa de Clarín  a El loco Chávez, de Trillo y Horacio Altuna. Tremendo compromiso porque El Loco… se había transformado en un ícono que quedó en el corazón y la memoria de generaciones de lectores.  Es por ello que en la concepción de El Negro Blanco estuvo presente una cierta idea de continuidad, tal vez para que el cambio no resultara tan abrupto. De allí que las comparaciones sean inevitables, sobre todo porque el guionista era el mismo. El personaje que le da nombre también es periodista, se desempeña en el mismo medio y en la trama se colaba la realidad argentina. Mientras en una se hacían presentes los duros tiempos de la Dictadura Militar de los setenta y el renacer democrático de los ochenta, la nueva historieta registró aspectos del profundo cambio social que significaron los años noventa en el país.



En El Locolas mujeres tenían un papel importante, pero también las aventuras puras, motivadas por su profesión, que lo llevaban a realizar investigaciones periodísticas  y a protagonizar variadas situaciones. En cambio, en El Negroel leitmotiv son las mujeres, que a su vez desencadenan sus acciones. Todo gira en torno a ellas y las dos principales son Chispa, una atractiva arquitecta rubia de pelo corto, y la morocha Flopi, inspirada en la modelo y actriz Araceli González, de pleno apogeo mediático en la década del noventa. La identificación de Flopi con la actriz sex symbol de la época, hizo que la tira fuera muy comentada en los medios de comunicación y a nivel popular. El éxito de este personaje motivó que los autores crearan, aparte de la tira diaria, unitarios para publicar en revistas. El dibujo de García Seijas resultó más que apropiado, porque las dibujaba de modo atractivo, las volvía “deseables”. El Loco era un mujeriego “moderado”, mientras El Negro…  era abiertamente mujeriego. Aunque este último estaba enamorado de las dos protagonistas, con las que alternativamente rompía o retomaba la relación, no perdía oportunidad de vivir incidentes con otras. Pero al lado de los personajes aún más mujeriegos, como el de Marccuci y el de su padre, El Negro… era “un nene de pecho”.

El Negro... y sus mujeres

A través de Flopi, periodista de un noticiero sensacionalista, es donde se hacen más presentes los años noventa: en la frivolidad y la llamada televisión “basura” –surgida en esa década- que inventaba noticias y recurría (y sigue haciéndolo) a mostrar miserias humanas para sumar rating. Allí se exhibían personajes que no eran tan visibles en décadas previas. Badaraco, el inescrupuloso y corrupto productor del programa y el dueño del canal, apodado “El todo poderoso, El Supremo, Rey de Reyes”, que porta el rostro de  Alejandro Romay, dueño de Canal 9 en los años noventa. Las escenas donde aparece aportan cuotas de surrealismo y delirio.

Flopi en un episodio independiente, publicado en 1996 en la revista Meridiana

Tampoco falta el episodio donde se muestra a un político que se soborna y frivoliza, en coincidencia con el apogeo que tuvieron durante esa década las investigaciones en torno a la corrupción política, que  hasta entonces nunca había sido tan descaradamente manifiesta , y  su referencia no podía faltar en la tira.


Al igual que en El Loco Chávez, los amigos de El Negro tienen un papel importante, resultan entrañables, queribles. El más peculiar es Marcucci, inspirado en un individuo real, que sufría el acoso de centenares de mujeres, motivado por su encanto varonil. Es el personaje más simpático de la historia por las situaciones disparatadas que protagoniza.
El grafismo de García Seijas es hiperrealista y de estética preciosista. Cuando asumió la realización del dibujo de la tira ya era un profesional de extensa y reconocida trayectoria. Su mayor éxito previo, en el país, lo representó la serie Helena, que realizó con guiones de Robin Wood para la revista Intervalo, que también transcurría en Buenos Aires.

El Negro y los decorados de la ciudad de Buenos Aires.

Por ello, al analizar su arte se evidencia a un autor de amplios y riquísimos recursos técnicos, a los que se arriba después de la experiencia de incesantes años de trabajo. Por ejemplo, se destacan las numerosas escenas nocturnas, en las que combina plenos negros prolijos y perfectamente definidos (paredes, autos), líneas moduladas y manchas a pincel (en las vestimentas) y tramas de diferentes grosores para dar idea de luz y sombra y volúmenes en los personajes, calles, cielo, etc. Todos recursos que hacen a la riqueza visual, tanto para crear “climas”, como para “sugerir” o “mostrar” con sentido documental.

El personaje Marcucci y un ejemplo de su éxito con las mujeres.

Mención especial merecen sus escenografías, porque el nivel de detalles y verosimilitud es asombroso. Las escenas de “calle” donde se mueven los personajes permiten reconocer detalladamente la ciudad y su arquitectura en sus aspectos atractivos, y se diría que en este punto Seijas se asume como costumbrista. Cabe suponer que el artista se basó en una abundante documentación fotográfica. Algo similar sucede con las escenas del diario, los interiores de las viviendas, los vehículos y la indumentaria.
El dibujo de Seijas está realizado con sumo cuidado, en donde cada elemento surge de una debida planificación. Pero cuando se observa en detalle las figuras humanas y sus ropas, se observa que emplea un estilo suelto, abierto. Por ejemplo, esas líneas no marcan las formas de los pliegues de la ropa, sino que los sugieren. La gráfica de García Seijas es la de un virtuoso del dibujo realista.



Esta tira cargó con el compromiso de reemplazar la exitosa El Loco Chávez, que aún hoy no se puede dejar de citar como antecedente. Pese a ello consiguió definir una identidad propia, aunque en su momento no llegó a trascender con el mismo peso en cuanto a repercusión masiva.  Su final fue abrupto y la historia quedó inclusa. El libro diez incluye los episodios que la hubiesen continuado, en los que tomaba nuevos rumbos. Se nota que El Negro Blanco podría haber tenido más vida de haber continuado su publicación. Fue reemplazada por la tira El Nene Montanaro, de Horacio Altuna, el dibujante de El Loco Chávez.
El Negro Blanco también gozó de una excelente repercusión en Italia, donde se publicaba en las revistas de la editorial Eura.

Almanaque de la italiana editorial Eura, donde se aprecia al Negro Blanco con la camiseta de las selecciones de fútbol Argentina e Italia.  Una muestra de la penetración que tuvo en aquel país. Gentileza L. Lorenzon

Tal vez hacía falta releer  la historieta y dejar que el tiempo diera su veredicto. Se puede decir, transcurridos veinte años, que fue un notable trabajo tanto del guionista como del dibujante, con muchos aportes elogiables. Es de lectura divertida, por momentos atrapante, con aventuras urbanas o de amor al estilo telenovela, cuotas de delirio y humor y un dibujo de calidad exquisita, visualmente disfrutable.

Respecto de los autores, lo triste es que hoy Trillo no se encuentra entre nosotros, y para apreciar los trabajos más recientes de García Seijas, hay que conseguir publicaciones italianas, país donde es inmensamente valorado. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Exposiciones: Daron y Gimbernat

Muestra de DARON y Abel Draven, en “Azul y negro”
Entre el  viernes 28 de febrero y el 14 de marzo, en la Galería Soler, de Ituzaingó, en Soler 217.






TOMÁS GIMBERNAT, hasta el 12 de marzo en Puerto Madryn


lunes, 10 de febrero de 2014

Las notas más leídas del blog de LA DUENDES durante la segunda mitad de 2013

El siguiente listado está conformado por aquellas notas y entrevistas que fueron las más leídas entre agosto y diciembre de 2013. Se cuentan las que fueron cliqueadas por los lectores, aunque no es posible saber cuáles además fueron leídas sin que se las cliqueara para ampliarlas.
Muy probablemente, como sucedió con las notas de diciembre de 2012, el listado se modificará durante el transcurso de 2014.


1 Recursos 3, Andrew Lomis, por Santiago K –recursos-



2 Libro “Tehuelches. Historieta de aventuras ymitología, de Oenlao. Por Germán Cáceres –crítica libros-
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3 Entrevista a Alberto Dose (primera parte) –entrevista-




4 Prólogo del libro Laino. Un recorrido deayer a hoy” –nota-


5 Libro Isla de los muertos, por Cáceres -crítica libros


6 Tibor José Horvath (1932-2007), por Germán Cáceres –nota, investigación-


7 Entrevista a Alberto Dose (segunda parte) –entrevista-



8 El regreso del personaje DAGO a la Argentina –nota-


9 Entrevista a Lucas Varela –entrevista-






11 Prólogo del libro Las historietas deCrist”, por Germán Cáceres –notas-




lunes, 3 de febrero de 2014

LUCHO OLIVERA -segunda entrevista, segunda parte- , por Germán Cáceres

DEFENSA DEL CLASICISMO
(entrevista de 1994)

Nació en 1943 en Corrientes, Argentina. Realizó ilustraciones para las revistasVea y LeaLeoplán y Maribel. Su primer trabajo como dibujante de historietas fue La legión extranjera (escrita por Cruz) que apareció en Misterix (Hugo Pratt era el director de arte). Con guión de Robin Wood dibujó la exitosa Nippur de Laggash, y con textos de Alfredo Julio Grassi Planeta RojoYo Ciborg y Galaxia Cero. Otras cumbres fueron Las amazonas de Clitomarkán (guionada por Barreiro) y Gilgamesh el Inmortal (en un comienzo escrito por Robin Wood). Esta última- de gran repercusión en el público lector- la continúa dibujando actualmente con textos de Ricardo Ferrari.
Es uno de los más cotizados dibujantes argentinos; cuenta con una técnica de primer nivel y sus historietas ponen de relieve una exigente investigación documental. Ilustró para Italia cuentos de ciencia ficción y también historietas (Martan Sun Son).
En 1994 aparecerá un nuevo trabajo con textos de Ricardo Ferrari: El púgil, sobre boxeo en la Roma antigua.



G.C.: Corben es un notable innovador de la técnica: empleó fotogramas, aplicando el acetato de pintura al temple y tinta sobre papel fotográfico.
L.O.: Es el historietista norteamericano actual que más me interesa. Hay que reconocer que en él influyó Frank Frazetta, un fundador de estilo con su sucesor, el peruano Boris Vallejo. Mi generación quedó deslumbrada por los conceptos plásticos de Frazetta, un seguidor de Géricault y Delacroix, quienes representan una coyuntura de la escuela francesa que yo ubicaría como post romántica. Por otra parte, si tuviera que ponerle música al dibujo de Frazetta, elegiría Carmen, de Bizet.

Página de Gilgamesh

G.C.: Es decir que la gran pintura gravita en el dibujo de historietas.
L.O.: Yo mamé en las obras de Salvador Dalí, Giorgio de Chirico y René Magritte.
G.C.: O sea en los surrealistas.
L.O.: También en Francis Bacon y en los collages de Rauschenberg.
G.C.: Ya que tanto admirás a la historieta norteamericana, ¿qué pensás del underground comix?
L.O.: El underground comix sigue la dinámica histórica. Toda escuela de arte, así como toda civilización o persona, llega a una crisis y reclama vientos de cambio. Y, por tanto, en ese acontecer, tal movimiento contestatario fue necesario y fructífero. Curiosamente, en la historieta argentina se vive hoy un clima similar.

Página de la serie Yo Ciborg

G.C.: De acuerdo, eso se observa en los dibujantes jóvenes, quienes desarrollan un estilo muy underground.
L.O.: El underground en lo que a mí respecta, siempre me dio sensación de cosa dejà vu, de cosa ya vista en el dadaísmo, porque el underground es la escuela de la decepción que sucede a los grandes problemas. El dadaísmo nace después de la Primera Guerra Mundial.
G.C.: O sea que es una historieta en crisis.
L.O.: Exacto, y se agota cuando concluyen las crisis. Después retornan los clásicos.
G.C.: ¿Qué dibujantes europeo preferís?
L.O.: Hugo Pratt y Moebius son las luminarias de Europa. También Milo Manara y Enki Bilal.
G.C.: ¿Y Philippe Druillet y Jean-Claude Forest?
L.O.: Por supuesto. Pero me sorprende que Forest esté trabajando humildemente como un artesano después de haber logrado con la dirección de Roger Vadim un filme de la calidad de Barbarella.

Página de la serie Nippur de Laggash, en la que se encuentra con el personaje Gilgamesh

G.C.: Pero ese tipo de historieta intelectual y sofisticada como por ejemplo Saga de Xam, más allá de su belleza formal, ¿te convence?
L.O.: La historieta es un medio de comunicación de masas; nunca podemos dejar de pensar en la mayoría cuando la hacemos.
G.C.: En cambio, la Saga de Xam estuvo dirigida a una élite, pues además fue editada en álbumes muy caros.
L.O.: Claro, pero cuánta gente conoce al Príncipe Valiente y cuánta a Saga de Xam. Es el problema que existe actualmente en la Argentina, el de la historieta hermética que el público no entiende. Hay precursores, clásicos y decadentes en todos los aspectos de la actividad humana, y aquella corriente de historieta sofisticada fue decadente.
G.C.: ¿Se puede decir que el arte progresa?
L.O.: Ante todo debo confesar mi amor al dibujo. Si naciera de nuevo, volvería a dibujar desde la cuna. El arte no avanza, sólo tiene ciclos; lo que progresa es la ciencia. Desde la época de las cavernas –vía Altamira- hasta Métal Hurlant, el arte es el hombre y está en una historieta como en un cuadro de Picasso. Cada dibujante, cada pincelada, las grandes figuras –Goya, Dalí, Caniff- son como ladrillos de la Gran Muralla China. Nadie es dueño del dibujo; cada uno pone sus ladrillos y se retira de la escena lo mejor que puede. El artista necesita darse cuenta de que es parte de un ejército numeroso.


G.C.: ¿Cómo ves el futuro del arte?
L.O.: Según cómo vaya el futuro del hombre. Los que estamos viviendo una crisis creemos que es “la crisis”. Pero si uno lee un poco la historia observa que las hubo siempre, que el estado de crisis es permanente.
G:C.: Pero ¿el dibujo de historietas seguirá existiendo?
L.O.: No te quepa la menor duda. La cámara no puede suplir al dibujo. Si no lo reemplazó habiendo satélites en Marte y sondas saliendo del sistema solar, no lo va a hacer jamás. La mente del hombre crea la computadora, no la computadora a la mente. En la década del sesenta los ilustradores hablaban del desafío de la cámara. Pero de pronto la gente se cansa de la fotografía y demanda subjetividad. Ahora muchas tapas de Time y de Newsweek son dibujadas.

Página de una adaptación de película, década del 70. 

G.C.: ¿Tenés en vista alguna historieta nueva?
L.O.: Sí, quiero representar la batalla de Verdún en historieta. Estoy haciendo un estudio de la más grande estupidez humana de todos los tiempos. Va a estar bien documentada.
G.C.: Vos siempre diste mucha importancia a la documentación; recuerdo que ése fue uno de los tantos méritos de Nippur de Lagash.
L.O.: Sí, en esa época estaba obsesionada por la antigüedad; ahora la manía es la Primera Guerra Mundial. De chico en mi casa veía libros con ilustraciones y fotos de las grandes batallas de aquella guerra.
G.C.: Entonces la vas a guionar vos.
L.O.: Así es, el guión esta vez lo voy a escribir yo.
G.C.: ¿Qué recomendación darías para un joven dibujante de historietas argentino?
L.O.: Estudiar el dibujo clásico; después que pase lo que pase, no quieran saltar por encima del estudio, sino va a ser como el que llega a cuarto año de la facultad y queda varado porque no se recibe. Miren a los griegos a los renacentistas. Cuando Leonardo escribió El Tratado de la Pintura quería enseñar: fue el Loomis del Renacimiento.

Página de la serie Yo Ciborg


Entrevista de 1994.

miércoles, 29 de enero de 2014

LA DUENDES y sus libros en la prensa

LA DUENDES en revista Nuestra Cultura
La Duendes, junto a otras editoras amigas, incluida con espacio destacado en nota sobre el panorama actual de la historieta argentina, en revista "Nuestra Cultura", de la Secretaría de Cultura de La Nación.







Libro “Navarrito”, de Ricardo BARREIRO y Alberto DOSE, en LaBitácora de Maneco




Libro “El Sombra” de Edu Molina, en Sobre Historieta




Libro “El Sombra” de Edu Molina, en El lector de Historietas




Gracias a todos por la difusión.