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lunes, 23 de mayo de 2011

EL ETERNAUTA QUE NO PUDO SER. Gustavo Trigo

GUSTAVO TRIGO

(27/9/1940, Rosario-28/7/1999, Roma)

Por Germán Cáceres

Gustavo Trigo, en los años 70.

El talento y el trabajo duro no garantizan la fama y el reconocimiento; éstos necesitan de circunstancias propicias, los favores del azar o del destino, o como se los quiera llamar. Jugando con la ucronía, si la editorial Cielosur no hubiese cerrado por razones económicas la revista Top, y con ello interrumpido la saga de Marc!, y, si, además, la policía no hubiera clausurado el diario Noticias y convertido La guerra de los Antartes en una serie inconclusa, casi seguro que Gustavo Trigo habría alcanzado la gloria. Esta nota –y las que seguramente seguirán difundiéndose en otros ámbitos- tratarán de reparar esa injusticia.


La versión del Sargento Kirk, dibujada por Trigo. Fuente: Rebrote
Más páginas del personaje, dibujado por Trigo se pueden ver en un post de Aquellos Comics

Se le reconoce a Trigo –además de los trabajos mencionados- haber dibujado la continuación de la célebre Sargento Kirk, siempre guionada por Oesterheld, con quien realizó, además de Sherlock Holmes, adaptaciones de importantes filmes para la televisión; La Maga, con textos de Eugenio Mandrini; Serie Negra y Gómez, con guiones de Guillermo Saccomanno; María Vuela, que escribió él mismo; Ángela de los Ángeles, con textos de Horacio S. Meyrialle, y Supervolador, con guión de Horacio Altuna. En su estancia en Roma, ciudad en la que se afincó a fines de la década del setenta, graficó Citta di Notte (1983), con textos de Alberto Ongaro; Dylan Dog (1986), con guión de Tiziano Sclavi; Mack (1987), escrita por Carlos Trillo; Milton Krapp (1989), con guión propio; y Julia (1998), con textos de Giacargo Berardi. Sin embargo, hay otras historietas menos difundidas que revelan su solvencia artística.



Episodio de Jackaroe, dibujado por Trigo, bajo el seudónimo de Marcos Adán, en revista El Tony, 1967.

Buster, que puede tildarse de policial, ostenta un tono melancólico impreso por las agudas reflexiones de Saccomanno (“Monedas, billetes, tienen olor. El olor de la naturaleza humana.”, afirma un prestamista del episodio “Réquiem”, Skorpio, 1982). El estilo de Gustavo Trigo es clásico y dibuja paisajes de Nueva York en planos generales de rotunda calidad. Sus manchas de negro –una de sus marcas de estilo- realzan el grafismo de la historieta. En otro capítulo, “Sleep” (Skorpio, 1983), ya el guión está impregnado de una aureola literaria con descripciones que apelan a imágenes y símiles: “El cielo tenía un color de ropa sucia. Y por las calles se arremolinaba un viento más frío que el aliento de un cadáver.” La narración recurre a elipsis y alusiones, y Trigo se luce emplazando cuadritos con zonas blancas interrumpidas por el trazo de estilizadas y refinadas líneas. Dibujo y textos captan la soledad y tristeza de los personajes a través de una visión amarga de la vida (“Mientras fumaba pensé con menos rabia que vergüenza en la condición humana.”)



Página de episodio de Zero Galván, publicada en Skorpio Extra 10, 1979.

Mabel (Libro de Oro, Super Skorpio, 1986), con guión de Alberto Ongaro, respira también un tono policial, y está relatada con sentido del ritmo y de la síntesis. La viñeta de página entera que inicia la historieta es bellísima y participa del espíritu y de la técnica de la ilustración. Se sitúa en el interior de la una habitación de la mansión de la protagonista y registra con sentido decorativo los lujosos muebles. Hay espléndidos primeros planos del rostro bello y seductor de Mabel, así como se muestra su esbelto y sensual cuerpo. En este primer episodio el dibujante maneja a la perfección varios cuadritos con zonas oscuras ornamentadas de tramas blancas en las que desliza primorosas rayas.

En cambio, en el episodio “El amargo placer de los dioses” (El Tony Color, 1981) de Quincy Romano, con guión de Héctor Gambell -y donde Trigo firma como Marcos Adan-, no se puede ocultar que se trata de una historieta estandarizada y producida en serie. No obstante, la trama es sólida y el dibujante demuestra profesionalismo con sus excelentes planos.



Página de la serie Gomez, con guión de Saccomano, en Súperhumor 7, 1981.

El Sargento Kirk de Trigo apareció en la revista Billiken en 1973 y posee un toque rústico que recrea con vigor el ámbito del Oeste. Además, los caballos están magistralmente dibujados. Hay expresividad en las manchas a pincel que aparecen en la vestimenta, en las caras de los personajes y en los paisajes. Las siluetas negras funcionan como ornatos gráficos y la salida de cuadro de los personajes enfatiza la sensación de movimiento.

Otra serie que continuó en Skorpio Extra fue Precinto 56 (1963), la creación del guionista Ray Collins (seudónimo de Eugenio Zappietro), que prosiguió con el título de Zero Galván, modificando en esta etapa el perfil del personaje.



Página Marc en Top Maxihistorietas 8, 1972.

En Marc! (aparecida en Top, Maxihistorietas completas, julio de 1971) el grafismo de Gustavo Trigo es sumamente original, así como el guión del escritor y poeta Osvaldo Lamborghini. El dibujante utiliza el gris y saca provecho de una estética algo ingenua y pasada de moda para la época, muy en la onda de las historietas italianas que publicaba la revista Salgari en los años cuarenta. A su vez, el texto de Lamborghini es paródico y destila ironía. Todo en Marc! resulta fresco, despreocupado y festivo. El protagonista es el Nº 1 de la policía internacional y vive aventuras inverosímiles: en el episodio “El ocaso de una diosa” se presenta una viñeta de casi una página abigarrada de personajes estrafalarios –aborígenes de Borneo junto a pistoleros con traje y sombrero- que están celebrando una fiesta en un antro que califican de “templo de los amigos de lo ajeno”. Y la despampanante bella “Dama de la caracola” monta, despreciativa, un enorme tigre.

Como si bromeara en complicidad manifiesta con el lector, Lamborguini se hace preguntas sobre la psicología de los personajes y sus insólitas actitudes. Gustavo Trigo apela –como es habitual en él- a creativas y descomunales onomatopeyas. También para exponer una escena de extrema acción organiza una viñeta-página de composición caótica.



Página de Marc, en Top.

En el episodio “Lina Luna, mártir”, Marc proclama –con su gesto característico de hablar con la boca torcida- que “La lujuria está en todas partes. La lujuria es una fiera ... siempre en acecho, que ataca también a las almas inocentes...peor todavía...se infiltra en los objetos inanimados...” Y Lamborghini no sólo cita poemas de William Blake, sino que también emplea descripciones pomposas: “El crepúsculo dibujaba flores de sombra y luz en el gabinete de la seora Roxa, la adivina...”

Por su estilo en esta saga Gustavo Trigo deja entrever su anterior paso por la pintura (realizó exposiciones individuales y en 1964 obtuvo el primer premio en el Anual de Arte Moderno de Rosario). Marc! dejó de publicarse en mayo de 1972.



Página de episodio de Zero Galván, en Skorpio Extra 12, 1979.

A partir de 1970 Oesterheld escribió la primera y breve versión de La Guerra de los Antartes, que dibujó León Napoo (seudónimo de Monghiello Ricci) para la revista 2001 (dirigida por Alejandro Vignatti, un referente de la ciencia ficción), pero debió interrumpirla porque Napoo (que asumía sus trabajos de humor gráfico como Napoleón) se radicó en Francia. La segunda versión, que Oesterheld firmó como Francisco G. Vázquez, con arte a cargo de Gustavo Trigo, empezó a aparecer como tira diaria el 22 de febrero de 1974 en el diario Noticias. La historia comienza a ser contada desde el 13 de marzo de 2001 por el teniente Sabino Torres, “El Coya”, un piloto que está de servicio por unos meses en las bases argentinas de la Antártida. Después, su padre Mateo, que vive en Buenos Aires, continúa refiriendo los acontecimientos.

El guión de Oesterheld abunda en textos, en extensos diálogos y evidencia un apresuramiento que redunda contra las posibilidades del dibujo. Además, más que narrar suministra datos e información sobre la historia. Debe tenerse en cuenta que ya el escritor de cuadritos militaba como jefe de prensa en Montoneros y que según el dibujante “me dictaba las tiras desde un teléfono público”.


Unitario con guión de Saccomano, publicado en Súperhumor 10, 1981.

A pesar de optar por el realismo, Trigo obtiene sobresalientes contrastes de negros y blancos. Sus imaginativas onomatopeyas cobran fuerza y contundencia y exhibe eficacia en la planificación. De esta manera consigue dotar de acción y dinamismo a la historieta, que acentúa con las salidas de cuadro de los personajes y de los aviones que sobrevuelan la Antártida. El despliegue del armamento bélico terráqueo (bombas orbitales, de plutonio y de hidrógeno, cazabombarderos, cohetes intercontinentales) lo realiza el artista con sencillez pero con formidable impacto visual. Las sombras plenas, las tramas trabajadas y los rostros expresivos de dolor dramatizan la historia.

Como en El Eternauta (1957), hay una invasión extraterrestre a cargo de los antartes, que tienen forma humana y llevan máscaras y cascos. Poseen una notable supertecnología, como el lanzarrayos que pulveriza tanto a las personas como a los aviones y tanques de guerra. Se transportan en ovnis cuyos exteriores lucen ribetes y adornos y son invulnerables a los proyectiles que les disparan los argentinos. En poco tiempo los invasores construyen en el hielo antártico una base supermoderna de cien kilómetros de diámetro y más de tres mil metros de profundidad. Los antartes son capaces de producir vibraciones que licuan los cerebros y un inusitado patrullero despliega pinzas metálicas como si fueran patas de araña. En principio, estos conquistadores parecen imbatibles.



Episodio de Ted Marlon, con guión de Robin Wood, publicado en revista Nippur de Lagash 1, 1972, Editorial Columba. En este caso Trigo firma como Marcos Adán.

Los antartes emiten un ultimátum: “REN-DI-CIÓN IN-CON-DI-CIO-NAL DE TO-DA LA TIE-RRA O DEN-TRO DE CIN-CO MI-NU-TOS SE-RÁN ANI-QUI-LA-DAS LAS CIU-DA-DES DE DALLAS...” En este tramo Trigo se luce con la técnica de la aguada y una sorprendente contrapicada muestra la desintegración de la mencionada metrópoli norteamericana. Los gobiernos del planeta declaran su rendición y aquí la historieta acentúa su posición ideológica.

En un planteo similar a la de la citada El Eternauta, los antartes convocan a la firma de un tratado de paz en Stonehenge (ruina prehistórica situada en Inglaterra) y ofrecen (a EE.UU. y Rusia principalmente) el aporte de su tecnología a cambio de que se le entregue la totalidad de Sudamérica. Sólo se opone el Zaire –que es un país desarrollado y de gobierno progresista-, pero los Estados Unidos destruyen al país africano con cohetes intercontinentales.

En la Argentina el peronismo revolucionario está en el poder y gobierna por intermedio de un Consejo. Los porteños convergen espontáneamente hacia la Plaza de Mayo gritando “¡QUE-RE-MOS PE-LEAR! ¡QUE-RE-MOS PE-LEAR!” Y se nutren, según comenta Mateo Torres, del espíritu del “17 de octubre”, y más adelante agrega que: “Los antartes llegaron justo cuando estábamos realizando por fin el mundo nuevo... ¡Cuando por una vez cada hombre empezaba a ser enteramente un hombre!” También varios personajes exponen sus pensamientos: “El imperialismo antarte es lo mismo que el imperialismo yanqui...”; “La invasión antarte a Sudamérica es un pinochetazo corregido y aumentado...”; ”Ya empezaron a desmantelar el maravilloso mundo nuevo de países como Argentina, Cuba, Perú, que estaban terminando de forjar el incontenible avance de estos países hacia el socialismo”. Como sostiene Pablo de Santis “No hubo otro texto de la izquierda peronista que trabajara, en forma de ficción, sus proyecciones políticas”. Resultan sobrecogedoras las imágenes de un ovni amenazador que se desplaza sobre la multitud. Estas escenas de la Plaza de Mayo son las más emotivas de La guerra de los Antartes.



Tira de La Guerra de Los Antares, con guión de Oesterheld.

La resistencia comienza a organizarse a través de grupos barriales que manualmente fabrican vinchas de aluminio para neutralizar las vibraciones que destruyen los cerebros. Y en este punto se interrumpe la historieta porque el 3 de agosto de 1974 el diario Noticias fue clausurado por un decreto del Poder Ejecutivo Nacional.

Respecto al arte de Gustavo Trigo, Felipe Ávila alaba “su dibujo vigoroso, cargado de detalles para las cosas minúsculas como puede ser una baranda externa de un edificio, de esos de N.Y. Un dibujo que podría tal vez haber sido más perfecto si no hubiera trabajado tanto, si, como le pasaba y decía de sí mismo Lucho Olivera: ´hubiera podido tener más tiempo para pensar cada cuadro, cada secuencia`”.

Esperemos que la historia del género haga debida justicia a este dibujante y que la sociedad salde la deuda que mantiene con él, como apuntó el plástico Juárez Conde en el periódico El planeta del 2000 en oportunidad de su fallecimiento.

Germán Cáceres


Episodio de 10 páginas de la serie La Maga, con guión de Mandrini, en Skorpio 59, 1979.
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Bibliografía

Álvarez, Gerardo, “Gustavo Trigo, el gran dibujante de Carcarañá”, en http://cecrel.blogspot.com.

Ávila, Felipe, “De Puño y Letra: Gustavo Trigo”, en http://rebroteorganizandoeventos.blogspot.com.

Ávila, Felipe, “Recordatorios: Gustavo Trigo (1940-1999)”, en http://rebroteorganizandoeventos.blogspot.com.

Bertieri, Claudio, “Los cómics humorísticos ´a la italiana´”, en Historia de los cómics, dirigida por Javier Coma. Toutain Editor, Barcelona, 1982-1983.

“Ellos tienen nombre”, en http://www.pagina12.com.ar.

“Estos son los creadores/Gustavo Trigo”, en http://3.bp.blogspot.com.

Gociol, Judith y Rosemberg, Diego. La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.

Guerriero, Leila, “El comisario al que lo atraparon la novela y la historieta”, en http://www.lanacion.com.ar.

Martinez, Carlos R., “Top, aquella revista de Cielosur”, en http://luisalberto941.wordpress.com.

Oesterhel, Héctor Germán y Trigo, Gustavo, La guerra de los Antartes. Colihue, Buenos Aires, 1998.

Tirreno, Atis, “Más material de la revista Top”, en http://luisalberto941.wordpress.com.

“Trigo, Gustavo”, en http//axxon.com.ar.

martes, 15 de febrero de 2011

CARLOS ALBERTO MAGALLANES (2da parte)

Nota de La Duendes:

El texto fue realizado por Germán Cáceres.

Para ilustrar esta nota, se recopilaron imágenes de diversas fuentes y al ser tanto el excelente material, se vio la conveniencia de subir el material en dos partes. En las dos partes se incluye material aportado o recopilado por Gerardo Canelo (material inédito de su propiedad), Sergio Castro y Alejandro Aguado. Se incluyen dos historietas completas, donde queda de manifiesto la maestría de Magallanes.

Este es el primer rescate extenso y con tanto material gráfico, que se realiza de uno de los grandes del dibujo argentino, un grande olvidado y relegado de las valorizaciones. Hasta el día de hoy.



Ilustración de tapa realizada por Magallanes. 1975.

(viene de la primera parte)

Los capítulos de Martín Toro remiten a historias de venganza, de deudas personales no saldadas, que en general responden a malentendidos. La caligrafía de Magallanes por tramos se aproxima a la ilustración. Por ejemplo, en la de “El vengador y su sombra” (1981), narrado con solvencia por Diego Navarro, muestra su oficio con imaginativas onomatopeyas para indicar disparos y explosiones. La portada de página entera bien podría considerarse una estampa para enmarcar: un gaucho está tomando vino en el mostrador de una pulpería, y tanto el impecable interior como la vestimenta son fruto de una seria investigación histórica. (Hay en la revista El Huinca Nº 44 (1981), una lámina de colección de un soldado del batallón de cazadores (1812-1814) y, en la “Crónica de la historia y la leyenda argentina” del Nº 66 (1983), unos gauchos montados a caballo vislumbran un malón).






Episodio a dos páginas de El gaucho Alpargata, con guión de Jorge Morhain, publicada en Caras y Caretas versión 1982.

Magallanes también dibujaba con oficio la figura femenina, como lo demuestra la sensualidad desplegada en “La virgen” (nota: ver primera parte de esta nota), publicada en la revista Fabián Leyes. Y, en “Frío en el corazón” (1986), una historia romántica escrita convincentemente por Eugenio Reynal Arrigo, se luce delineando con delicadeza los primores del cuerpo y del rostro de Neela, que se enamora de Martín Toro. (sigue)


Bocetos realizados por Magallanes, obsequiado a Gerardo Canelo.

Ilustración publicada en la revista Fabián Leyes 58, 1973.

Las viñetas nocturnas que dan cuenta de ese idilio exhiben una exquisita belleza plástica. Esta calidad preciosista de filigrana desplegada en el claroscuro, que trae a la memoria las creaciones del maestro José Luis Salinas, puede rastrearse en los unitarios del Oeste norteamericano que realizó para la revista Skorpio.



Página de Arriba los arribeños, con guión de Alvarez Cao, publicado en D`Artagnan, 1999.

Sabido es que muchos episodios de Fabian Leyes y El Huinca, los realizó Magallanes sin firmar. Pero hay un aspecto poco conocido de la obra de Magallanes y son sus trabajos en el género fantástico y la ciencia ficción. A través del dibujante Sergio Castro me llegó una sorprendente tapa a colores de la revista Cuarta Dimensión Nº 23, en la que expone un espectacular primerísimo primer plano de un zapato que está a punto de aplastar a unos diminutos alienígenas. (sigue)



Además, Castro comenta en un mail que “también hizo ilustraciones de temática fantástica para la revista Umbral, Tiempo Futuro, por ejemplo ilustrando el cuento “El rojo” de Jack London”. En un mail posterior me envió soberbias portadas de esa publicación en las que sobresalen los contrastes entre blancos y negros, un sutil trabajo a pluma y la creatividad en el diseño de extraterrestres: “La verdad y la leyenda sobre ´El Conde Drácula´, por Alicia Sellares”, “El gran genocidio”, “El pavo real que tocó las nubes”, “El piojo gigante de Mercurio” y “Parásitos”.



El citado guionista Jorge Claudio Morhain, a quien acompañó Magallanes en la década del ochenta en la revista Caras y Caretas con El gaucho Alpargata Matrero, retiro efectivo -entre otros trabajos-, me comenta en un mail que en cuanto entró “a hacer Martín Toro, desde el primer momento fue una sorpresa, un placer, un orgullo. Mejoraba mis guiones superlativamente, agregaba datos finísimos en el dibujo, componía escenas magistralmente, relataba como pocos historietistas lo hacen (…) Pero atiborraron a Magallanes con historietas de época, que también dibujaba como los dioses (…) Carlos Magallanes, uno de los grandes”.



Página dibujada por Magallanes, del personaje Martín Toro, con guión de Morhain, en la revista El Tony, 1994.

¿Qué más agregar sobre Magallanes? ¿Cómo exaltar su entrega total, su mística personal en torno a la historieta? Tal vez señalando las escenas finales de un viejo y antológico filme francés, El fin del día (1939), de Julián Duvivier, cuando ante la muerte de un actor retirado, el personaje encarnado por Víctor Francen hace caso omiso de la idoneidad del intérprete y en su emotivo discurso de despedida elogia su inconmensurable y abnegado amor al teatro. Algo similar puede decirse de Magallanes, que privilegió su pasión hacia la historieta por sobre su indudable talento artístico.

Germán Cáceres

Para leer la primera parte de la nota

Ilustraciones de Magallanes realizadas para la revista Fabián Leyes 59, 1973.

Bibliografía
Cáceres, Germán, Así se lee la historieta, Beas Ediciones, Buenos Aires, 1994.
“Carlos Magallanes, por Gerardo Canelo”, en http://laduendes.blogspot.com.
Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
Sadoul, Georges, Historia del cine (II-La Época Sonora), Ediciones Losange, Buenos Aires, 1956.
Trillo, Carlos y Saccomanno, Guillermo, Historia de la historieta argentina, Ediciones Record, Buenos Aires, 1980.


La siguiente historieta, que salió anunciada en tapa, se publicó en el número 140 de la revista Skorpio, 1987.
Magallanes falleció sin terminar el entintado de la historieta, por lo que el editor Alfredo Scutti le encargó el terminado a otro dibujante, para que pudiera ser publicada en Italia y en la revista Skorpio.
Publicamos completa esta muestra de un maestro del dibujo. Que la disfruten.


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miércoles, 9 de febrero de 2011

CARLOS ALBERTO MAGALLANES (1ra parte)

Nota de La Duendes:

El texto fue realizado por Germán Cáceres.

Para ilustrar esta nota, se recopilaron imágenes de diversas fuentes y al ser tanto el excelente material, se vio la conveniencia de subir el material en dos partes. En las dos partes se incluye material aportado o recopilado por Gerardo Canelo (material inédito de su propiedad), Sergio Castro y Alejandro Aguado. Se incluyen dos historietas completas, donde queda de manifiesto la maestría de Magallanes.

Este es el primer rescate extenso y con tanto material gráfico, que se realiza de uno de los grandes del dibujo argentino, un grande olvidado y relegado de las valorizaciones. Hasta el día de hoy.



Magallanes retratado por Gerardo Canelo

Por Germán Cáceres
Esta sección, que se llamó en un principio “Los maestros olvidados” y luego “Los maestros”, debería en esta oportunidad retornar a su primer título, pues este estupendo artista es poco recordado. Tuvo una corta vida: nació en Rosario Tala, Entre Ríos, el 8 de junio de1943 y falleció en Rafael Calzada el 28 de marzo de 1987.


Bocetos realizados por Magallanes y regalado a Canelo. Son dibujos inéditos.


Las necesidades económicas, las privaciones, el trabajo agotador, y su refugio en el maldito pucho para soportar tamaña presión fueron las causas de esa muerte temprana. “Vos sabías que el cigarrillo mata. Entonces ¿por qué fumabas tanto Negro?”, escribió Gerardo Canelo. Además, padeció dos prejuicios: uno, el que consideraba la historieta como un arte menor, y otro, incluido en el primero, que despreciaba el género gauchesco, que tanto cultivó y que contó con figuras insignes como Enrique Rapela, Carlos Roume, Raúl Roux, Juan Arancio, Carlos Casalla, Walter Ciocca y con varios guiones de un grande: Héctor Germán Oesterheld. No se puede dejar de mencionar la parodia, y allí están el unitario Gaucho (1990), de Sanyú, que introduce el tema de los superhéroes, y un clásico fundamental del noveno arte, Inodoro Pereyra, el renegau, de Roberto Fontanarrosa. El género puede englobar la temática militar, que registra la misma época y ambiente, y lo graficaban los ya nombrados artistas.




Página de Arriba los arribeños, con guión de Alvarez Cao, publicado en D`Artagnan, 1999.

El desprecio hacia lo guachesco empieza a tambalear cuando un genio como Hugo Pratt, en 1993, en uno de sus tantos viajes a la Argentina, declara que “En mi memoria están los grandes personajes de los diarios cotidianos. Y me acuerdo de Walter Ciocca, el dibujante de Lindor Covas y Hormiga Negra, historietas muy populares”.



Dibujo 1: boceto realizado por Magallanes, para un mural de la escuela donde estudiaban sus hijas. Dibujo 2: Ilustración en acuarela. Dibujo 3: retrato en acuarela.
Las tres imágenes pertenecen a Canelo.


Un gran aporte para el género fueron los dibujos que Magallanes hizo para Editorial Columba de la serie Martín Toro, un sargento de la milicia argentina. A través de su estilo clásico, realista, con cierta rusticidad que evoca al western Red Ryder (1938), de Fred Harman, el entrerriano plasma hermosos caballos, que conducidos por milicos, gauchos e indios ofrecen dinámicos combates con lanzas y rifles, como se puede observar en “Soldado del desierto” (1985), en el cual Jorge Claudio Morhain urde una sólida historia con subtramas. Y están esos documentados planos generales con el paisaje pampeano y los fortines, los ranchos, la pulpería, los pastizales.



Página de Jack El Destripador, realizada para la revista Umbral Tiempo Futuro 5, editorial Cielosur, 1978.



Los primeros planos de personajes masculinos se ven rudos, curtidos por el sol y la lucha contra el indio. En las décadas en que se desempeñó Magallanes no se cuestionaba como ahora las campañas del desierto, porque todavía se veía al indígena como un malvado congénito. Pero sí se bregaba por la reivindicación de la figura del gaucho. (Sin embargo, en algunas publicaciones de Cielosur, como en el unitario “Hermanos del desierto” (1983), el guión de Leonardo Wadel interrumpe el duelo a espada entre un cacique y un capitán del ejército –magníficamente resuelto por nuestro dibujante- para unirlos en el combate contra una temible víbora. A la vez, Sergio Almendro, en el episodio “¡Salta en armas!” (1971), de El Salteño, siguiendo la línea editorial, propone un encendido guión patriótico, y Magallanes brilla mostrando a los personajes en pleno movimiento y rodeados por un árido paisaje montañoso).



Ilustraciones de Magallanes realizadas para la revista Fabián Leyes 57, editorial Cielosur, 1973.

En “El muerto” (1984), recibió el apoyo del texto inteligente de Morhain, que desarrolló con habilidad una historia plena de matices y con soberbios diálogos. En su última viñeta, de una maravillosa belleza gráfica, se ve a través de una suave picada a un muerto ensangrentado que yace en el suelo tapado por una bolsa.

Continúa la próxima semana



Página dibujada por Magallanes, del personaje Martín Toro, con guión de Morhain, en la revista El Tony, 1994.

LA VIRGEN Y EL PUMA
La siguiente historieta, que se sube completa, fue publicada en la revista Fabían Leyes 58, 1973. El guión es de otro grande de la historieta argentina, Leonardo Wadel.
La historieta fue orinalmente publicada en formato apaisado de a dos tiras (ocho páginas) y en este caso se la sube agrupada en cuatro páginas verticales para facilitar la lectura.

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