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sábado, 23 de enero de 2016

Humor Petiso de Diego Parés

Humor Petiso. Las mujeres y los niños primero es una compilación de parte de los trabajos que se publica como viñeta diaria en la página de humor del diario La Nación. Fue editado por Edhasa, con 160 páginas a color  e incluye un excelente texto introductivo a cargo de Fernando Fagnani.


Parés, en este libro, se muestra en lo que podría decirse el punto máximo de su evolución artística. Apela a un dibujo humorístico sintético, que por la limpieza de sus líneas remite al que realizan los diseñadores  gráficos cuando hacen humor o historietas. Asimismo, se nota su gusto por la edad dorada de las décadas del 40 y 50, en las que brillaban creadores como Calé, Divito, Lino Palacios, Mazzone, entre otros tantos maestros.  Se puede suponer que si la visión de los autores de aquellas décadas hubiera continuado, su desarrollo en el tiempo resultaría algo similar a la producción del autor. Es decir, su  gráfica se nutre de la del pasado, pero la renueva con una figuración moderna.


Otro de sus puntos fuertes es la utilización de los colores, que funcionan para crear climas (el ambiente), acentuar  las situaciones retratadas o describir elementos de la escenografía. En general son aplicaciones planas que en cada cuadrito se mueven dentro de una misma gama tonal. Resulta un acierto que sus bordes no siempre coincidan con la línea negra del dibujo, que es lo esperable. En cierto modo es una concepción estética contemporánea, presente en la historieta europea (España, Francia) pero con poca tradición en  la Argentina.


Parés toma como fuente el humor blanco del pasado, pero imprimiéndole una visión aggiornada. De lo cual, combinado con el dibujo y el color, resulta un trabajo inteligente de suma vigencia y originalidad.
Se aleja tanto del estilo tradicional que se publica en los diarios y revistas humorísticas desde la décadas de los 70- 80 (hoy una de las líneas dominantes), como asi también del estilo grotesco que tiene mucha repercusión entre los autores más jóvenes de Buenos Aires (siguiendo el perfil under) o el llamado humor “sensible”.


Al llegar a la última página, en letra chica y al pie, se aclara que parte de los guiones son del dibujante Pablo Fayó y de Iván Riskin. Sorprende un poco, porque ello no se aclara en la viñeta diaria en La Nación, y en el libro tal vez resultaría conveniente que el dato figurara como mínimo al principio, ya que serían coautores.

Cabe suponer que a esta compilación le seguirán otras (ojalá así sea), ya que la obra de Parés crece día a día. Por lo expuesto, Humor Petiso es uno de los mejores libros de humor gráfico de 2015.

lunes, 2 de noviembre de 2015

EL TANGO DE LAS AMAZONAS de Oenlao y José Massaroli. Por Germán Cáceres

(Conejo Blanco, Buenos Aires, 2015, 72 páginas)


Originalmente El tango de las Amazonas tenía un guión distinto, que dibujó Massaroli para una editorial norteamericana, y muestra en su grafismo bastantes elementos de la escuela clásica de aquel país, mientras que en otros trabajos, como ¡¡Juan Moreira!!, La Milonga de Orquídeo Maidana, La Vuelta de Obligado y ¡¡Facundo!!, su estilo es más suelto y está consustanciado con el espíritu de la historieta nacional. En un breve postfacio acerca de Oenlao apunta: “echó sobre sus hombros sin vacilar la extraña y difícil misión de transformar un típico guión de acción, abiertamente colonialista, en un deslumbrante alarde de imaginación, humor y delirio creativo”.


Carlos Scherpa (conocido como Oenlao) es un guionista de libros de antologías en las que participan varios artistas. Entre ellos figuran Zona 2011, El facón de Almanegra, Tehuelches, Clones y Laberintos, Legionarios, los Perros de Roma y Leyendas del Norte argentino.


En una especie de prólogo, Massaroli se da el gusto debutar como letrista y concreta un simpático Tango de las Amazonas. Además, en los dos primeros cuadritos ambos autores emiten un concepto sobre el noveno arte contemporáneo a través de la conversación que mantiene un auxiliar de abordo con dos chicas hermosas: “Algunos pseudos intelectuales de la historieta  armaron un complot en contra de la historieta popular”.
Las dos dulces mujeres (se llaman Mireya y La Yumba) que viajan en ese avión se convierten, al arribar a la selva artificial del punto tripartito, en feroces brujas que cantan tangos, a quienes los lugareños confunden con dos espíritus haitianos: Erzili y Anaisa. Hay toda una corriente de satanismo que nutre las mentes malignas de unos mercenarios que operan en la zona. Como informa un personaje: “El tráfico de esclavos hacia América produjo un sincretismo entre las mitologías africanas y las creencias cristianas, más las religiones nativas”. Muchas escenas de acción –resueltas con calidad por parte del dibujante- terminan de encauzar esta novela gráfica hacia una aventura lunática, que adhiere a un nonsense de humor alocado.


Oenlao  plantea un montaje paralelo, que se desarrolla siguiendo las peripecias de Mireya y de La Yumba y, a la vez, a los múltiples sucesos bélicos que ocurren en la selva del punto tripartito. Para su formulación recurre a numerosos textos explicativos que equilibra con viñetas mudas.
Massaroli desarrolla una magnífica exposición de planos  que demuestra todo su oficio. Son restallantes los contrastes entre blancos y negros, que obedecen al entintado profesional e impecable del Estudio Géminis. También debe destacarse el diseño y color de la portada de Gustavo Lucero.


Para terminar esta nota nada más apropiado que acudir a las palabras autorizadas de Ariel Avilez, que en el prólogo dice: “¿Sabías que al momento de comprar este libro te ibas encontrar con uno de los más evidentes ejemplos de la famosa magia de la historieta?”



Germán Cáceres  

viernes, 31 de julio de 2015

EL EXTRAÑO CASO DE LA MUJER CARBONIZADA, de Santiago Girón. Por Germán Cáceres

(Ediciones Traspies, Granada, 2015, 96 páginas)




Se puede considerar como un nuevo formato de novela gráfica. Las páginas no están numeradas y por cada una hay un cuadro sin globos de diálogos ni textos. Éstos últimos (son comentarios muy breves) figuran en la página anterior a la ilustración.
La gráfica en blanco y negro es sutil y bella, con un refinado sentido decorativo. Las imágenes desbordan frescura.


 El libro contiene cuatro relatos:
“En el parque” trata sobre un caminante solitario que se sienta bajo un árbol  a leer a Salinger. Tanto los dibujos como la prosa son poéticos: “En eso consiste el oficio del caminante. Alimentar la sustancia de lo efímero y lo eterno.” El arte de Girón es pura síntesis, sólo traza los contornos de los personajes. Los negros plenos los emplea para indicar los ámbitos nocturnos.


En “La noche que me fui de juerga con Estela Plateada”, el protagonista se topa inesperadamente con el héroe de historieta (Silver Surfer), con quien va a tomar unas copas a un bar, y cuando éste cierra, el famoso personaje se retira en su tabla llevándose a una alternadora, cuyas pupilas eran “grises como estrellas de agua  que flotan en el infinito”.


El extraño caso de la mujer carbonizada” presenta a un viejo detective a punto de retirarse. Su clima es chandleriano: “Dicen que la felicidad no se puede comprar. Tal vez., pero aún puedes tomarte una cerveza en la calle y eso no es poco.” Aparece, como en dos de los otros relatos, un gato que funciona como un ornato pintoresco.
En “Deseos” aborda al hombre sin suerte, que tira una moneda a un pozo pidiendo algo que no se cumple  Sin embargo: “No, no mejoró la fortuna del hombre sin suerte pero, desde entonces, vivió con esperanza.”  Aquí el negro pleno es protagonista de la figuración con el fin de referir –con la ayuda de la línea sutil y el blanco puro-, un sugestivo bosque nocturno.


El extraño caso de la mujer carbonizada es una obra simpática, y resulta difícil que el lector no se encariñe con ella, como si fuera –y lo es- un exquisito libro objeto.
Santiago Girón Fernández (Jaén, 1963), dibujante y guionista de historietas, ha publicado varias novelas gráficas. Se encargó de los textos de trabajos emprendidos por artistas como Paco Nájera, Fran Carmona, Antonio Maldonado y Rafa Amat.



Germán Cáceres

lunes, 15 de junio de 2015

EL DESPERTAR de Daniel Mendoza. Por Germán Cáceres

(La Duendes editora, Comodoro Rivadavia, 2014, 108 páginas)




Es una historieta de pura acción en la que se da información por etapas con el propósito de  crear intriga y suspenso. Se sabe que ha ocurrido una gran inundación que hace imposible transitar por la ciudad de Concordia (Entre Ríos) y sus zonas adyacentes. Luego se asiste a la amenaza que presentan las ruinas del mítico Castillo de San Carlos, en el Parque que lleva su nombre, ya que allí se encuentra una planta en la cual se procesa plutonio con fines bélicos. Hay violencia, asesinatos, ataques del ejército y de grupos armados, y la población resulta víctima de una grave contaminación.


Daniel Mendoza es un dotado dibujante, fuertemente influido por el realismo. El contraste de blancos y negros plenos es contundente y presenta una potente belleza gráfica.
Un ejemplo lo constituye la tapa, que muestra los rasgos duros de un personaje, como si fuera piedra esculpida a martillazos. El fondo oscuro favorece la impresión de un rostro tallado e iluminado por una fuente de luz.


Esta novela gráfica contiene numerosas muestras de virtuosismo. Así, en las primeras páginas brilla un estupendo montaje de planos que registra un accidente en una ruta. Los cuadritos adquieren formas caprichosas, más aún, algunos se liberan por completo de sus marcos e irrumpen en los globos que los rodean. Además, el artista utiliza con frecuencia los diálogos encadenados.
Se destacan magníficas composiciones, pero su estética y originalidad no entorpece la narratividad de la obra, que asimismo apela a todo tipo de planos y a  cuadritos de página entera.

En algunas escenas se eliminan los fondos, recurso que otorga mayor dramatismo, convicción y vida interior a las vivencias de los personajes.
A partir de la mitad de la historieta una larga secuencia de extremo movimiento está representada con cuadros mudos de diferentes formatos. Aumenta la audacia y la destreza del dibujo con el empleo de tomas en picada y en contrapicada.
El periodista cultural Carlos Rodríguez sostiene en el Prólogo que El Despertar: “Narrado con verdadero ritmo cinematográfico, es un opus potente que juega con la magia de la fantasía…”  


Daniel Eduardo Mendoza (Concordia, Entre Ríos, 1980) estudió con el maestro Oswal en la escuela de Garaycochea y ha publicado en editoriales de la Argentina (La Duendes, Loco Rabia, Agua negra, Random House Mondadori, y la revista Fierro), de España (Tiempo de héroes-Norma editorial) y en Estados Unidos (Visionary Comics).



Germán Cáceres

martes, 6 de enero de 2015

JUSEPE EN AMÉRICA de Carlos Trillo (guión) y Pablo Tunica (dibujo) Por Germán Cáceres

(La Editorial Común, Buenos Aires, 2014, 112 páginas)




Esta historieta fue editada en 2009 por Gallimard en Francia. Se centra en la travesía que realizó Pedro de Mendoza a través del Atlántico para fundar Buenos Aires el 3/2/1536. Fue miembro de esa expedición el alemán Ulrico Schmidl, que es autor de Verídica descripción de varias navegaciones, en donde narra las vivencias que experimentó durante los veinte años que viajó por tierras sudamericanas. En Jusepe en América se trata con respeto al cronista alemán, pero en cambio Tunica (1983) dibuja al Adelantado como una suerte de reptil repelente que, enfermo de sífilis, sólo codiciaba obtener con la conquista y la colonización descomunales cantidades de oro, lo mismo que ambicionaba el resto de la tripulación, una colección de asesinos y traidores.  


Pero el héroe de esta historia es el personaje de ficción Jusepe, un grumete deforme y casi enano, que se enamora de Elvira, una hermosa mujer que está escondida clandestinamente en una de las carabelas disfrazada de hombre.


El grafismo de Tunica es original, de trazos caricaturescos y colores vivos aplicados con sentido compositivo. Su plumeado es importante para adornar los cuadritos. La viñeta que ocupa la totalidad de la página 29 es de una belleza primorosa - digna de figurar en una galería de arte-, en la que se muestra el desembarco de la tripulación. En realidad todos los personajes –aún Elvira- son monstruosos, como si el artista se hiciera eco de la estética que emplearon José Muñoz en Alack Sinner y Oski en sus ilustraciones humorísticas. Es una manera de asumir el concepto de la fealdad como categoría artística.


Se sabe que Carlos Trillo (1943-2011) fue un eximio fabulador. Este don lo utilizó para ridiculizar a Pedro de Mendoza, en particular, y a la conquista española, en general. Sus diálogos excelentes los desplegó en globos encadenados a la manera de la llamada teatralización del cómic, en este caso muy funcionales narrativamente pese a la extensión de los textos. Asimismo, el castellano antiguo que propuso es convincente. Como es habitual en sus guiones, al promediar la imaginativa historia el lector ya está capturado por su fascinante dinámica.


Trillo es famoso por ser uno de los más grandes guionistas que tuvo el país (entre sus éxitos figuran: Un tal Daneri, Alvar Mayor, El Loco Chávez, Las puertitas del Sr. López, El último recreo, Piñón Fijo, El Negro Blanco, Irish Cofee , Clara de Noche y Cybersix). Pablo Tunica ha publicado dos libros en Francia y en la Argentina realizó numerosas historietas infantiles y colabora en la actualidad en la prestigiosa revista Fierro.



Germán Cáceres


miércoles, 3 de diciembre de 2014

LA VERDADERA LEYENDA DE BILLY THE KID Y OTRAS HISTORIETAS DE GÉNERO de El Marinero Turco. Por Germàn Càceres

(Ediciones de Ponent, Alicante, 2001, 52 páginas)




El Marinero Turco (Rosario, 1962) es un historietista cuyo dibujo ha sido influido por el grabado, especialmente por la xilografía. Francisco Naranjo en su cálido y emotivo prólogo (“Hay amor por los géneros en estas páginas, un amor tremendo por las viejas lecturas”) propone como referentes de su peculiar estilo a Alberto Breccia, José Muñoz, Jack Davis y Rick Geary.


En La verdadera leyenda de Billy the Kid, su estética gráfica –repleta de rayitas y negros plenos- resulta tosca e implacable: se la podría definir como naif dura. Los personajes se caracterizan por su fealdad, y aunque las viñetas muestran varias escenas de acción, éstas se ven hieráticas, como si estuvieran congeladas por una instantánea. También es el responsable del  singular guión del libro, que exhibe extensos textos superiores. Éstos, más que un estilo narrativo, adoptan una escritura cercana al resumen ralentizando de esta manera el ritmo.


Las restantes historietas están clasificadas por género y, a manera de introducción, realiza ilustraciones que, por su calidad plástica y pulido trazado, son dignas de exhibirse en una galería de arte. Smith héroe de la jungla contra Bunga (Jungla) adopta un carácter cómico y, apelando a las imágenes más que a los textos, aboga por la protección de los animales salvajes a la vez que exalta la belleza natural.


En La mano en la masa (Guerra) asume la ingenuidad para presentar un alegato contra la barbarie que implica la guerra. Hay humor inteligente en Nuestro amigo Wdrla Sbbbb (Ciencia ficción), mientras que Un pellejo en juego (Western) es narrado utilizando bastantes cuadros mudos. Maldita vida (Novela negra) se erige en réplica de Alack Sinner, de Muñoz-Sampayo, y exhibe tanto talento en su tratamiento que constituye un homenaje a esa obra maestra del género. Finalmente, en Dinamita en los puños (Box) elabora con audacia en dos cuadritos la técnica de la viñeta página.


Las abundantes onomatopeyas forman parte del lenguaje de este autor que participó de la antigua Fierro y fue uno de los más destacados miembros del famoso y celebrado “Subtemento Óxido”.



Germán Cáceres    

lunes, 3 de noviembre de 2014

100 BALAS de Brian Azzarello (guión) y Eduardo Risso (dibujo), por Germán Cáceres

(Norma Editorial, Barcelona, 2004, 96 páginas)




En este nuevo título de la saga (“Un fiambre en el horno”, Nº 9) se destaca de entrada la lograda portada de Dave Johnson, de fuerte impacto por sus figuras estilizadas y su elaboración de la gama cálida (rojo y amarillo), que equilibra con una franja de gris azulado que une los lados izquierdo y derecho de la tapa.  
También el prólogo de Carlos Trillo aporta una semblanza sagaz y erudita de la novela negra.


Risso y la colorista Patricia Mulvihill plantean una estética bella y contundente con viñetas de hermosa gradación (hay páginas enteras monocolores), en cuyo interior, además, contrastan negros plenos que representan sombras, edificios y siluetas de todo tipo.
Las viñetas están diseñadas y yuxtapuestas en función de la composición total de la página.
La originalidad e impulso creador que despliega Risso en sus planos y enfoques –cuyas angulaciones parecen propias de una historieta experimental- da como resultado un diseño revulsivo. Los personajes están dibujados con rasgos humorísticos que tienden a la fealdad.


Los diálogos de Azzarello son directos, ríspidos y concisos, y reproducen con verismo el lenguaje sórdido de la población carcelaria. El trazo de Risso es fiel a este planteo.
Azzarello no usa ni textos superiores ni inferiores, escribe a través de imágenes, sean los cuadritos mudos o con diálogos.


100 Balas va más allá de la novela negra o de la croock story  (aquella que es protagonizada por el delincuente) y se sumerge en el infierno escatológico del presidio.
Algunos presos –los más sádicos- poseen cuerpos titánicos y deformes. Sus peleas ponen en evidencia una agresividad morbosa (la sangre y las heridas se muestran sin ningún pudor), que implica un descenso a los horrores de la condición humana y se sumerge, así, en una auténtica cloaca existencial. Un policía opina que “en este zoo no hacen falta médicos…sino veterinarios”.


Eduardo Risso es muy imaginativo para crear múltiples e impresionantes formatos de viñetas, para luego yuxtaponerlas e imbricarlas. De esta manera se obtiene una historieta visualmente portentosa.



Germán Cáceres

jueves, 31 de julio de 2014

EL SOMBRA de Edu Molina. Por Germán Cáceres

(La Duendes Editora, Comodoro Rivadavia, 2013, 116 páginas)



El Sombra es un detective privado sin escrúpulos, con una metodología  propia de un matón o de un parapolicial. Adicto a las drogas, admira a Miles Davis, cuya música trata de imitar en compañía de tres ejecutantes tan torpes como él. Lo acompaña un ayudante, Tito, un chico mucho más inteligente, pues interpreta las pistas que conducen al esclarecimiento de los casos.


El libro se divide en tres partes. “Primeras apariciones” deben apreciarse como apuntes que se proponen forjar una idea del personaje y del dibujo que se desarrollará más adelante. Precisamente, con “El caso Kowalski” su arte se consolida apoyado en el guión sólido y profesional de Anabel Caso. En “Felicidad”, Molina cobra vuelo propio como historietista responsable del texto y del dibujo.
Su estilo puede considerarse experimental (no en vano colaboró en el suplemento “Óxido” de la primera época de Fierro). En sus viñetas mezcla elementos del pasado (casas antiguas, dirigibles), del presente y del futuro (los autos y las motos vuelan).


Pero es en su figuración donde el autor se muestra realmente personal e innovador. En su concepción predomina el espíritu de la viñeta-página a la que suele proporcionarle innumerables variantes. Así, las atiborra de objetos y personajes y  presenta perspectivas exacerbadas, angulaciones y enfoques audaces, onomatopeyas creativas, notas musicales, innumerables cuadritos, escenas nocturnas con sombras contundentes –como haciéndole un homenaje al protagonista-, e intensos contrastes de blancos y negros -acompañados de sutiles grises- que impactan por su belleza.


No obstante las búsquedas gráficas, su dibujo posee una línea exquisita y luce ágil, fresco y espontáneo, con las viñetas encimándose unas sobre otras. En suma, El Sombra es una historieta desaforada, en cierta forma caótica, casi surrealista, colmada de escenas de una violencia cuya espectacularidad remite a las superproducciones cinematográficas norteamericanas. Y no está exenta de humor lunático, con reminiscencias del underground comix y del feísmo.


Edu Molina (La Plata, 1969) se radicó en 2002 en México, donde realiza storyboards, ilustraciones e historietas. Desde 2009 colabora con La Duendes, en cuyo blog apareció El Sombra semanalmente (entre 5/2009 y 11/2012).



Germán Cáceres 

miércoles, 16 de julio de 2014

ANGELA DELLA MORTE de Salvador Sanz, por Germán Cáceres

(Ovni Press, Buenos Aires, 2011, 96 páginas)



Esta historieta apareció originalmente en la revista Fierro. Propone un futuro en el que se ha descubierto la posibilidad de separar las almas humanas de los cuerpos. Además, la muerte aprovecha para alimentarse de aquellas que tarden más de 35 minutos en volver.
El laboratorio Sibelius –allí colabora Angella Della Morte- intenta obtener el poder a través de la manipulación de ese proceso. Poseen un artefacto que transporta las almas que arranca a políticos y banqueros para reemplazarlas por las de miembros de la organización, la cual se encuentra en guerra contra el gobierno Fluo. Este último asegura que podría hacerle una cirugía al alma y eliminar la posible maldad que anide en ella. Así, la historieta se sumerge en un clima surreal, fantástico, pero no sólo variando los fenómenos naturales, sino sumergiéndose en los recovecos profundos de las conciencias. Sanz aborda gráficamente con creatividad el reino de la muerte, y sus ilustraciones evocan al gran Enki Bilal.


Su guión atrapa y resulta original e imaginativo. Abunda en diálogos agudos sobre la condición humana. Su figuración de ángulos audaces está hecha de una infinita gama de grises de nocturna belleza. Además, plasma una maquinaria descomunal, sólida y fría: en la portada del capítulo 4 (“Liberar a la muerte”-Primera parte) se muestra un robot de formas monumentales, cuya concepción remite a la serie de animación japonesa Mazinger Z, ¡La película! (1974), de la que Yugo Serikawa fue el principal director. También aparecen páginas enteras con esos autómatas escorzados, que, portando armas, avanzan por la superficie lunar,


En los tramos finales de la novela gráfica se despliegan escenas de acción vertiginosa, en las que Sanz emplea viñetas mudas. Además, no deja de experimentar con todos los esquemas y tamaños de cuadritos.
Salvador Sanz (1975) se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes (en sus dos sedes, Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón). Como animador colaboró en Mecano el marciano (2002), de Juan Antín, y realizó los cortos El Inivisor y Gorgonas (premiado en Comic.Con 2006, San Diego, USA). Entre sus trabajos se pueden mencionar Legíón (2006), Desfigurado ((2007) y Nocturno (2007).





Germán Cáceres  

jueves, 12 de junio de 2014

Segunda edición de la Colección Continuará…

La segunda edición de la “Colección Continuará…” presentada por la versión actual de Fierro y publicada por la misma editorial del diario Página 12, consta de cuatro tomos de 96 páginas cada uno.




El primero de ellos, Amapola Negra de Héctor Oesterheld  (guión) y Solano López (dibujo), rescata la serie de aviación ambientada en la Segunda Guerra Mundial, que salió en los años 50. El título toma el nombre del bombardero que da origen a cada episodio. El texto de Oesterheld es excelente y presenta todas las características que lo destacaron como uno de los más grandes argumentistas del mundo, pues  en su época renovó el género. Se trata de aventuras bélicas en un contexto histórico real, en el que  se desarrollan sucesos –en su mayoría trágicos- de profundo sentido humano,  que calan hondo en el lector y entretienen.  A la vez, están dibujadas por un inspirado Solano López, con el particular trazo de gruesas pinceladas negras,  estilo que también utilizó en El Eternauta.  Este libro rescata una obra admirable que había quedado eclipsada por otras importantes historietas de los mismos autores.



El segundo libro, Dr. Fogg y otras historias, presenta mini series con  guiones de Carlos Albiac y Oscar Armayor, y arte de Angel Lito Fernández.  En el caso del dibujante, se trata de dos de sus trabajos más personales, donde se evidencia que “puso todo en el asador”, en particular en Undermédanos.  En éste la gráfica de Fernández se luce ampliamente, y lo posicionó como uno de los principales y más prolíficos artistas de la historieta argentina. Las composiciones de página, además, son sobresalientes.  Estas historias  fueron publicadas previamente en la versión de los años 80 de la revista Fierro de Ediciones de La Urraca. Del Dr. Fogg, en la que prevalece un clima opresivo propio de una narración de misterio, cabe destacar que exhibe un diseño distinto del que presentó en el suplemento “Continuará” de la edición original de Fierro. El rediseño es un acierto porque facilita la lectura visual, ya que en anteriormente se había publicado en formato de tiras, con lo cual se perdía parte de su riqueza gráfica.




El tomo tres, Tinta mortal, consiste en un compilado de historietas unitarias de Peiró (Manuel Peirotti), reconocido en su Córdoba de origen y residencia, y uno de los más impactantes y personales autores que dio la historieta nacional. Es un creador  que había que rescatar y valorizar para las nuevas generaciones de lectores, ya que se encuentra un tanto olvidado.  De las historias seleccionadas –publicadas en la citada Fierro-, algunas con grandes dosis de violencia y sexo,  dos giran en torno a personajes del sub mundo del hampa de nuestro país en la primera mitad del siglo XX; otra tiene como trasfondo la violencia política latinoamericana y nacional de décadas pasadas; otra -muy imaginativa- supuestamente transcurre durante la Segunda Guerra Mundial y, por último, la que  trata sobre El Cueros, el mítico personaje de las creencias populares,  tal vez constituya uno de los hitos de los años 80 por la calidad del dibujo y de su relato.  Aunque este tomo resulta un gran paneo por la obra “seria” de Peiró, sería bienvenida la incorporación de otras dos historietas “clave” de su trayectoria, como es la del bandido rural Mate Cosido y la de la Guerra de Malvinas, como así también las que realizó para Súperhumor, Humor y Sex Humor, todas brillantes en cuanto a calidad. Peiró es dueño de un dibujo exquisito, exuberante en detalles que combina con una relevante maestría en la aplicación de negros plenos, cuyas luces y sombras recuerdan a la fotografía de autor. Peiró demuestra ser capaz de conferir características caricaturescas a su dibujo “serio” e hiper realista al retratar a los tipos sociales argentinos.




El cuarto y último tomo es El desmitificador argentino y otras historietas eróticas de El Tomi, que compila los trabajos que éste dio a conocer en el Fierro actual. Como bien se sabe, ElTomi es un dibujante con un estilo de factura realista libre, personal  e imaginativo. En algunos episodios de la mini serie Freak City, su dibujo adquiere niveles refinados, como el que cierra el libro.

Mención aparte merecen las introducciones a cargo de Juan Sasturain, en las que se luce escribiendo amenamente acerca de sus grandes motivaciones como escritor y analista: la historieta y sus hacedores.  Dado la importancia de los autores tratados y el modo en que los aborda, aquellos lectores de revistas como Súperhumor o la primera Fierro –de las que fue jefe de redacción durante varios períodos- se sentirán complacidos, pues remite a tiempos  e historietas que desplegaron  una creatividad arrolladora.